Adiós Bush, hola Obama

Nuevos vientos soplan en el planeta Tierra. Pareciera que la pesadilla de la gestión Bush, quiere ser guardada, en el baúl de los malos recuerdos. Ya es historia la invasión a Afganistán e Irak, a pesar que la humanidad no va olvidar las atrocidades allí ocurridas.

Los criminales bombardeos hechos con miles de bombas de fragmentación, totalmente prohibidos por la Convención de Ginebra y organismos de Derechos Humanos, siguen grabados en nuestras retinas.

 


Los combates filmados en los noticieros, son una evidencia de aquella diabólica masacre. Los falsos argumentos y las deslucidas excusas, de George Bush Jr., ejercieron una férrea presión, a una treintena de países, impulsándolos a embarcarse en una medieval Cruzada anti-árabe, sin sentido. El asesinato indiscriminado de objetivos civiles, lo convierten en un genocida como Sadam y Hitler.
El uso de nuevas armas, en un campo de prueba real, lo catapulta como uno de los seres más crueles de la Historia de la Humanidad, aún sin la confirmación plena, de haber autorizado el uso de municiones con uranio empobrecido, lo que explicaría el aumento de cáncer en la región, en los últimos veinte años.
Potenció un sistema económico despiadado, causante de un aumento  de la pobreza, en el Tercer Mundo, por encima de los beneficios. Continuador de la escuela de Chicago, de los años 70, que es el verdadero capitalismo salvaje, que propone el culto al dinero y la  esclavitud que ello genera y no al revés, o sea: el dinero al servicio del hombre para mejorar su calidad de vida.
Después de esta última catástrofe bursátil, provocada por la administración Bush, está generando en Asia y Europa, un amplio consenso para el nacimiento de una nueva opción que no sea el capitalismo ni el comunismo. Posiblemente sea una mezcla de ambos, empleando lo mejor de cada uno de los sistemas, pero ya llevado hacia una izquierda moderada.
Por lo tanto, la llegada de Obama al poder, no sería una simple casualidad, si no una necesidad imperiosa del país más poderoso dela Tierra, que está perdiendo terreno frente a los tigres asiáticos y sus tradicionales rivales europeos.
Con un agravante, queda latente la potencia comercial del Mercosur, que aún no termina de despegar, pero en cuanto lo haga, será un dolor más de cabeza para el gigante del Norte.
El mundo entero recibió con aliviado placer su reciente triunfo electoral. Se espera que ponga su casa en orden. O sea, frenar los índices de desocupación,  los más altos de los últimos 30 años y sacar a su país, de la gran recesión que hoy soporta. Pero fundamentalmente terminar con la invasión en Irak y repatriar a los soldados, que se encuentran en una posición insostenible.
Según sus propuestas de campaña, intenta flexibilizar sus relaciones con Cuba, aún sin levantar el asfixiante embargo que soporta la isla, desde hace medio siglo. Presionar sin amenazas a aquellos países  tercermundistas, que pretenden poseer la bomba atómica. Léase Corea del Norte e Irán, a la vez de ser presuntos exportadores de terroristas. Se los combatirá a estos, pero desde otra óptica.
Un acercamiento sincero hacia Hispanoamérica, no para obtener provecho, si no como un verdadero aliado en la lucha contra la miseria, las enfermedades, el analfabetismo y el creciente consumo de drogas por parte de la región, dejando ya de ser un mero tránsito hacia Europa.
La clave de su gobierno estará en bajar la tensión mundial y luchar contra un objetivo común como puede ser el cambio climático. Nuevos vientos soplan, todos deseamos que sus promesas se hagan realidad y no queden simplemente olvidados en el simple discurso proselitista como tantos otros políticos.

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