AUNQUE USTED NO LO CREA

Este es un país maravilloso y muchos de sus habitantes todavía no se han dado cuenta de eso. Tenemos de todo para vivir y para sobrevivir, aún en el peor de los casos. Tengo la suerte de haber viajado mucho y aunque las comparaciones sean odiosas, puedo decir con sinceridad y sin temor a equivocarme, que lugares como este, existen contados con los dedos de una mano. 

Sin embargo, teniendo toda la riqueza que poseemos, no la hemos sabido aprovechar. Quizás sea esto lo que nos perjudicó; el hecho de tenerlas demasiado al alcance de la mano, ha provocado que seamos tan “kaigue”. Por eso nunca nos hemos decidido a dar el primer paso para salir del pozo, en el que todos estamos sumergidos. Mientras tanto seguimos sufriendo las de Caín, mereciéndolo o no. 
Tenemos talentos a patadas, pero se nos van miserablemente del país. Somos el sexto productor mundial de soja, pero toda esa riqueza no la vemos ni siquiera con binoculares. 
Esta leguminosa genera miles de millones de dólares, en nuestro país, sin embargo cada día que pasa, tenemos más y más pobres. 
En los noticieros brasileros, se ríen de nosotros, pero tampoco hacemos nada para demostrarles lo equivocados que están. Porque la verdad, con hacernos los ofendidos, no solucionamos nada. 
He visto un video que mostraba a un muchacho en un camino polvoriento, con un burro y una voz en off, diciendo burlonamente, que ese era uno de los atractivos turísticos de Paraguay. Vayan a Puerto Bertoni, la casa museo del gran sabio suizo y vean si no dan ganas de llorar. 
Luego hay una escena de un hombre comiendo en una casilla, en el microcentro de Ciudad del Este. Y ahí, claro, hablaba de las exquisiteces de la cocina paraguaya. Sin embargo, vayan y vean que tipo de higiene tienen esos lugares, como lavan la vajilla y de dónde sacan el agua y luego, sigamos haciéndonos los ofendidos. Si vamos a defendernos, que sea con argumentos válidos. 
También habla de la Policía Nacional, la Policía Municipal, y personal estacionado en la zona primaria del Puente de la Amistad, diciendo, entre bromas irónicas y chistes de mal gusto, que son todos coimeros y creo que aquí, nadie va a decir nada, ya el que más o el que menos, ya ha sufrido sus embates, en alguna de la infinitas barreras dentro de nuestro territorio nacional. 
Nuestra carne empieza a ser tan codiciada como la carne argentina, en los mercados internacionales: pero aquí, nosotros, con lo que ganamos, hablo de la gente honrada y trabajadora, nos alcanza solo para comprar una foto de una costilla asada y pegarla contra la pared. Es una buena forma de no olvidarse como ella es. 
Es decir que todo se encuentra patas para arriba, con perdón de los villarriqueños, pero esto está todo al revés. Volviendo a mis viajes, les decía que los otros países no tienen nada de extraordinario por encima del nuestros. 
Eso sí, ellos poseen algo que nuestra gente va a necesitar unas quince generaciones para asimilarlo. Y es en lo único en que nos llevan una gran delantera: organización, respeto por las leyes, y un bajo nivel de corrupción. 
Ya hemos visto lo que ha hecho el “Tata” Martino. Un hombre organizado que transmitió eso. Trabajo y disciplina. El resto es una consecuencia de un buen planteamiento. El paraguayo no quiere ni le interesa respetar las leyes, es más, las obvia durante todo el santo día. Por lo tanto, con seis millones de infractores, es difícil que un país pueda funcionar. 
En cuanto al nivel de corrupción, ahí todos somos cómplices, mezclados en la misma olla y cocinados a fuego bien lento. Quien más o quien menos, ha propiciado un acto de corrupción, siendo partícipe o un actor pasivo, que a veces es mucho peor. Esta es, a mi modesto entender y a grandes rasgos, mi particular visión de lo que nos falta con respecto a los países del primer mundo. 
Si todos estos contrasentidos provocan mucha confusión en nuestros compatriotas, imagínense en la cabeza de un extranjero, generalmente acostumbrado al orden, la limpieza, los buenos modales en las reparticiones públicas, eficiencia y pronta solución en los servicios estatales como salud, educación y seguridad. 
Vienen aquí, ven a simple vista nuestra riqueza y sus neuronas no alcanzan a conectan la información, sobre la verdadera causa en la que nuestro país se encuentra en la situación que todos ya conocemos.
Ellos, los europeos y algunos contados países asiáticos con muchísimo menos que nosotros, construyeron las poderosas naciones que podemos ver hoy en día. 
En realidad no hay una explicación muy simple para darles, quizás la respuesta a todos estos interrogantes sea este pequeño chiste que aquí les dejo como final de este comentario, con el fin de reír un poco, que mal no hace, pero también para meditar un poco en su contenido. 
Van dos locos andando por la sabana africana, y de repente uno de ellos se para y le dice al otro: 
– Mira, ¿esos no son los pantalones de Cacho?, dice uno de ellos. 
– Pues si, si que se le parece, contesta el otro. 
Siguen caminando y vuelve a pararse, el mismo de antes: 
– Ves ahí, ¿esa no es la camisa de Cacho?, dice el primero 
– Es verdad, pero está bastante rota!, responde el segundo 
Siguen otro trecho y un poquito más allá ven un zapato con un pie todavía adentro: 
– Fijate bien, ¿ese no es uno de los zapatos de Cacho? 
– Claro que, si, y el pie también parece al de Cacho. 
Prosiguen su camino y a unos cuantos metros más adelante, encuentran un brazo a medio comer y todavía sangrando: 
– Pero, ¿ese no es el brazo de Cacho? 
– Si, y creo que le ha pasado algo malo.

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