CEREBROS 0 KM

Como he dicho en varias oportunidades, le agradezco infinitamente a Dios, haber encaminado mis pasos hacia Paraguay, en donde  soy ampliamente feliz y a mis queridos amigos, por convencerme a escribir.
El resto, ya corre por mi cuenta. Es así que, desde que empecé a hacerlo profesionalmente, nunca me ha faltado inspiración ni temas a tratar.
Eso se debe a que todos los días, nuestros queridos y nunca bien ponderados políticos, me brindan nuevas y originales oportunidades para relatar sobre sus tremebundas hazañas logradas siempre en pos del bienestar de los más desposeídos habitantes de nuestro territorio nacional.

Aún a costa de robarle horas a su descanso, robarle horas de disfrute familiar, robarle horas de esparcimiento entre amigos y robarle algunos vueltos al presupuesto nacional: porque este año si o si no se puede faltar a Camboriu.

En fin, que nuestros políticos criollos son unos genios, nadie lo duda, ya que durante muchos años supieron como balancearse en la cuerda floja sin caerse y cuando lo hacían, no había ningún problema, les pasaba lo mismo que en los jueguitos electrónicos, se les agregaba vida y ya estaban listos para otra batalla.
Y de esto hablo, por supuesto, de todos los funcionarios públicos de un rango más o menos respetable, como también de los queridos y nunca bien ponderados señores parlamentarios.
Y de estos últimos hay mucho para decir, pero mejor hacerlo de a poco y a cuentagotas, no sea cosa que nos caiga demasiado pesado, como morcilla con dulce de leche.
Por ahora solo les diré al respecto, que cariñosamente los he bautizado: “toallas higiénicas”, porque están en el mejor lugar, aunque tengan que sufrir algo en algún momento.
En innumerable veces he dicho, que estos funcionarios jerárquicos, que muchos de ellos desgraciadamente no han sido votados, por propia decisión, sino que venían incluidos en una lista, como pulgas en un perro. Y de su nivel mejor no hablemos porque el stress puede ser mortal. ¡¡Hay cada uno!!
Ahora bien, ya adentrándome en el tema y dejando de dar vueltas como “jagua” antes de sentarse; les diré que es realmente sorprendente que hombres grandes y con muchos años en la función pública; algunos de ellos abogados con amplia experiencia jurídica, se animen a presentar proyectos de ley o ampliaciones de las mismas, realmente impresentables o mejor dicho ridículas.
Tal es el caso de nuestro querido señor Presidente, conocido ahora  como “pitogue”, porque por donde pasa, anuncia embarazadas; quien le ha entrado un descomunal apuro para que se trate de urgencia, en la Cámara de Diputados, la famosa Ley Antisecuestro. Su idea es que esta sea una herramienta más para luchar contra los del EPP o cualquier demente que se le ocurra secuestrar a quien sea. Básicamente su idea tiene buenas intenciones.
Pero, uno de los puntos resaltantes de este maravilloso proyecto de ampliación de ley, es el congelamiento de los bienes de las víctimas de los secuestros y la de sus familiares más cercanos, de manera que no se pueda pagar el rescate exigido por los malvados delincuentes.
Por lo que tengo entendido, el propio titular de la Cámara de Diputados, Enrique Salyn Buzarquis, ha sido uno de los cerebros privilegiados que ha impulsado esta brillantísima idea.
Evidentemente que los asesores jurídicos del señor presidente no entienden muy bien de leyes tanto como los cientos de abogados que andan de balde “como pecho de monja”, por los pasillos del Congreso Nacional, más que nada haciendo “lobby”, para ver si pueden morder algo de la gran torta. Tampoco deben de saber demasiado que es una Constitución y su verdadera utilidad, ya que justo ese día faltaron a clases.
La Constitución Paraguaya es la ley madre, la ley que está por encima de todas las demás leyes. Y en ella se garantizan todos los derechos individuales, de todos los ciudadanos del país, sin distinción de posición social, religión, color de piel, sexo, edad y bandería política.
Es decir que cobija a todos sus hijos por igual y evita que cualquier otra ley se superponga y cometa un atropello a los derechos civiles. Y este proyecto se burla abiertamente de nuestra Carta Magna.
Como es que estos genios no han previsto ni sabido que la Constitución impide explícitamente trabar la libre disponibilidad de los fondos personales, porque vulnera un derecho inalienable de todo ciudadano paraguayo y que son las Garantías Constitucionales. Estas reconocen y le garantiza a todo  habitante de la Republica, la libertad de adoptar y disponer de sus bienes como bien le plazca, toda vez que sea dentro de lo lícito. El principio dice que “Todo lo que no está expresamente prohibido, esta tácitamente permitido”.
Y para aquellos legisladores que nunca leyeron el Art. 9 de la Constitución Nacional, aquí tienen una buena oportunidad de aprender algo. Este garantiza que: “Nadie está obligado a hacer lo que la ley no ordena, ni privado de lo que ella no prohíbe. Lo que sí es verdaderamente peligroso, es que se quiera sancionar nuevas leyes basadas en acontecimientos y casos particulares, como parece que está ocurriendo ahora. Más claro échenle vino.
Pero aparte de toda esta ridícula propuesta, si se analiza que los secuestrados no solo son personas adineradas, si no que tienen cientos de contactos, incluso gerentes de bancos y amigos influyentes que pueden facilitarles el dinero para que solucionen su desgraciado percance. Por lo tanto esta deslucida propuesta quedaría en “offside”. Inservible y lista para el papelón.
Impedirles que la familia pague el rescate, es darle una cuota extra de peligrosidad más, a un inocente que de por sí, su vida pende de un delgado hilo. Después de esto que se les ocurrirá, a estos genios, pavimentar el Paraná, enderezar bananas de plástico, días de 36 horas. Estos son nuestros representantes, esos que desgraciadamente hemos votado y a los que indefectiblemente tenemos que soportar, sabiendo que tienen sus cerebros totalmente vírgenes y en liquidación hasta agotar el stock.

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