EL FANATISMO ES EL HIJO PREFERIDO DE LA IGNORANCIA

No se les ha enseñado a pensar ni a razonar, y mucho menos a investigar. La ley del menor esfuerzo ha prevalecido y por lo tanto las fotocopias de algo parecido a estudiantes idiotizados son los que salen al final de la cinta transportadora de egresados.

 

La primera es por falta de dinero para costear los estudios y la segunda, la imperiosa necesidad de contribuir con el trabajo personal, para ayudar con el sustento de la familia. Por desgracia la tendencia a la deserción escolar se está incrementando en los últimos años.


 

Toda esa masa de gente, ignorante, semi analfabeta y muy poco preparada, aunque cueste creerlo, es la que ha conseguido más rápidamente trabajo, en los puestos de menor rango, en las dependencias públicas tanto nacionales, departamentales como municipales. Muchos de ellos traen desde sus casas ideologías “traídas de los pelos” ya que ni saben porque votan a tal o cual candidato. Solo lo hacen porque su papá o su mamá también lo hacían.

 

Es capaz de seguir a su candidato por todo el país, si es que recibe una interesante “subvención” como también es capaz de vender su voto al mejor postor, en las primeras internas partidarias que se presenten.

 

Pero ese ignorante tenía que ser colocado en algún puesto de trabajo, porque este no abunda y el caudillo de la zona se lo había prometido en caso que ganase y como ganó, raramente cumplió. No había vuelta que dar, tenía que pagar “la factura” que le habían pasado. La gente por supuesto necesita trabajar, eso se entiende muy bien, pero si no se tiene conocimiento que al menos se tenga  un buen trato para con el pobre enfermo, ya que este cuando acude a un servicio sanitario, se encuentra totalmente indefenso.

 

Existen fanáticos e ignorantes en todos los partidos. Los hay liberales, colorados, oviedistas, comunistas, pero nunca se ha observado que existieran fanáticos e ignorantes que olvidaran por un momento sus propios colores y se pusieran a trabajar con verdaderas ganas por la maravillosa roja, blanca y azul. Ser un ignorante es dejar de comportarse como un patriota para transformarse en un patriotero. Un fanático indefectible e irremediablemente se transforma a la corta o a la larga en todo un imbécil.

 

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