El partido conservador de lo malo

Enrique Vargas Peña (foto de lanacion.com.py)

Indagando acerca del uso político del término “conservador” (Del lat. conservātor, -ōris. 1. adj. Que conserva. U. t. c. s.2. adj. Dicho de una persona, de un partido, de un gobierno, etc.: Especialmente favorables a la continuidad en las formas de vida colectiva y adversas a los cambios bruscos o radicales”) encontré que fue utilizado formalmente por primera vez en 1818 por Francois René de Chateaubriand y Luis de Bonald para identificarse como defensores del “Antiguo Regimen” francés: La monarquía, el catolicismo y la hegemonía de la aristocracia.

El término fue pronto adoptado por quienes, agrupados como “Tories”, en el vecino Reino Unido defendían cosas parecidas. Robert Peel oficializó el uso del término en 1834 para designar al Partido Conservador (actualmente en el gobierno) y desde entonces “conservador” identifica, en todo el mundo, a los partidarios del continuismo y de la resistencia a los cambios.

Obviamente, ser “conservador” es una actitud de la que eventualmente deriva un programa pero, actualmente, muchos partidos que tienen ese nombre son en realidad agentes del cambio en tanto que otros, que no lo tienen, son en realidad conservadores.

Nuestro Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) tiene el nombre de un agente del cambio, “liberal”, pero es en realidad un grupo conservador.

El término “liberal” (Del lat. Liberālis .1.adj. Generoso, que obra con liberalidad. 4. adj.Dicho de un arte o de una profesión: Que ante todo requiere el ejercicio del intelecto. 5. adj. Inclinado a la libertad, comprensivo. 6. adj.Partidario de la libertad individual y social en lo político y de la iniciativa privada en lo económico”) fue adoptado como distintivo por los partidarios de la abolición del absolutismo en las Cortes de Cádiz, en 1812, en España y, en 1839, los partidarios del cambio en el Reino Unido importaron la palabra y formalizaron su grupo con el nombre de Partido Liberal (actualmente parte de la coalición gobernante) y, desde entonces identifica, en todo el mundo, a los partidarios del cambio y la innovación.

También es claro que ser “liberal” es una actitud de la que eventualmente deriva un programa y actualmente muchos partidos con ese nombre no son agentes del cambio. Nuestro PLRA es un ejemplo muy claro.

Una mayoría decisiva de nuestro PLRA tiene una actitud conservadora: Se resiste a los cambios y su programa es continuar con el prebendarismo instalado como programa de gobierno de la Asociación Nacional Republicana (ANR/Partido Colorado) por Natalicio González desde 1948 (http://bit.ly/17AWsGn) (http://bit.ly/1exDffF).

Entrevisté reiteradas veces en las últimas semanas al presidente del PLRA, Miguel Abdón Saguier, en la 9.70AM (la más reciente el 18 de setiembre), y en todas las entrevistas defendió el uso del dinero público para mantener a sus correligionarios sin otro título o derecho que su pertenencia al PLRA.

No es accidente, pues, que durante el tiempo en que el PLRA estuvo en el Poder Ejecutivo se hayan contratado a casi noventa mil (90.000) personas para beneficiarlas con salarios pagados por todo el pueblo (http://bit.ly/18LcGeI) sin ninguna necesidad y sin ningún mérito real.

Por si alguien abriga dudas acerca de lo anterior, el diputado “liberal” Edgar Ortiz las despejó absolutamente esta semana que pasó cuando, en la Cámara de Diputados, explicó que el hizo proyectos de ampliación presupuestaria solamente para mantener a sus correligionarios (http://bit.ly/17Kprt0).

El diputado Ortiz no solamente me confirmó plenamente esto en la 9.70 AM, el pasado jueves 19 de setiembre a la mañana, sino que agregó que también crearon supervisiones en el ministerio de Educación y Cultura para entregárselas a sus correligionarios.

Así juega el PLRA con la educación de nuestros hijos.

Tanto quiere el PLRA conservar el prebendarismo, que algunos de sus exponentes llegaron a amenazar con oponerse a la responsabilidad fiscal si es que el presidente Horacio Cartes sigue desvinculando a los prebendarios (http://bit.ly/16wTIZm) (http://bit.ly/1exDffF) (http://bit.ly/18LgxIM).  

El conservadurismo del PLRA es exactamente igual, idéntico en todo como una gota de agua a otra, al de algunos seccionaleros de la ANR, que se oponen a Horacio Cartes por la misma razón, para defender la continuidad del modelo prebendario.

No hay diferencias entre el PLRA y los seccionaleros colorados deprimidos y de luto porque no tienen cargos (http://bit.ly/19rorIe) (http://bit.ly/1bJsp27). Son la misma cosa.

Creo que estos “liberales” nuestros tienen derecho pleno a defender sus prebendas. Estamos en democracia. Pero también creo que el pueblo tiene derecho a saber que son más de lo mismo y que el cambio para mejorar nuestro país está en otra parte.

 

Artículo publicado en la edición del domingo 22 de setiembre de 2013 de La Nación (http://bit.ly/19qbAYb)

 

Materiales de otros medios que ilustran aspectos del mismo tema

“Con dinero ajeno” de Mabel Rehnfeldt, en ABC (http://bit.ly/15iehsj)

“Mas de 76 mil millones…”, en Ultima Hora (http://bit.ly/1fpWary)

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