EPP: Cosas que no cierran

Enrique Vargas Peña 

George Orwell, en su célebre novela “1984” definió, tal vez más didácticamente que nadie, el recurso clásico de los dictadores y los oportunistas para imponer sus planes: Inventar, o magnificar, o prolongar un problema para aplicar la solución, para justificar el gasto. 

En “1984” el Partido mantiene al país en una guerra perpétua, cuyas batallas se libran en lugares lo suficientemente lejanos como para que nadie las confirme, pero que justifican la restricción perpétua de las libertades, la vigilancia perpétua sobre los ciudadanos y el racionamiento perpétuo de bienes y servicios.
Orwell se inspiró en dos modelos reales, Adolfo Hitler contra los judíos (culpables de todos los males de Alemania) y, principalmente, José Stalin contra León Trotsky (culpable de todos los problemas de la entonces naciente Unión Soviética). 

En Paraguay hace unos diez años aproximadamente tenemos ya a nuestro enemigo perpétuo, el grupo terrorista autodenominado “Ejército del Pueblo Paraguayo” (EPP), al que desde hace diez años aproximadamente estudiamos, analizamos, seguimos y combatimos sin nunca, jamás, lograr vencerlo. 

En estos diez años, el presupuesto conjunto de las fuerzas de seguridad, Fuerzas Armadas y Policía, llegó a situarse entre cuatrocientos y quinientos millones de dólares anuales, sin que ese aumento haya servido para mejorar nuestra posición en la guerra perpétua contra el EPP, que en todos estos años sumados no puede haber recaudado más de siete u ocho millones de dólares. O, si quieren, veinte o treinta millones. 

En estos diez años, aunque el número de efectivos de las Fuerzas Armadas se mantuvo bajo, el número de agentes policiales llegó a unos veinticinco mil efectivos, sin que ese aumento haya servido para mejorar nuestra posición en la guerra perpétua contra el EPP, que en todos estos años sumados no ha movilizado, entre columnistas “operativos” y apoyo logístico a más de mil personas. O, si quieren, dos mil. 

En estos diez años los estados mayores militar y policial, y los que se formaron en conjunto entre militares y policías, no han mostrado hasta hoy haber esquematizado la manera de actuar del EPP, por lo que el grupo terrorista siempre toma de sorpresa a nuestras fuerzas de seguridad. 

La primera tarea de cualquier estado mayor del mundo es entender al enemigo, saber cómo opera, conocer sus tácticas, su estrategia, y actuar en consecuencia. Pero nuestras fuerzas no muestran haber hecho eso jamás. 

Nuestras fuerzas parecen enfrentar en cada ocasión al EPP como si fuera la primera vez que lo hacen, sin considerar los diez años de experiencia que ya deberían tener. El EPP siempre les tiende emboscadas, el EPP siempre se les escapa por el monte, nuestras fuerzas nunca están preparadas para emboscadas y nunca están preparadas para seguirlos en el monte. 

El EPP actúa de noche, pero nuestras fuerzas operan de día. Notable. Con cerca de quinientos millones de dólares de presupuesto conjunto y con diez años de experiencia, nuestras fuerzas nunca prepararon brigadas de acción nocturna. Muy notable. 

El EPP se mueve a pie, pero nuestras fuerzas, con vehículos motorizados, nunca les dan alcance. Nunca les cierran la retirada. Nunca los rodean. 

Tenemos fuerzas de élite, pero en cada enfrentamiento con el EPP nuestras fuerzas están integradas por jóvenes aprendices sin entrenamiento. 

Los que denuncian la notable impunidad con la que el EPP se mueve y extorsiona a pobladores de su zona de influencia, son castigados impunemente, como le ocurrió a Luis Lindstrom. Por eso, cada vez más afectados prefieren callarse y someterse. 

Ninguna de estas extorsiones es investigada hasta obtener resultados tangibles y, por tanto, nadie puede asegurar quiénes son, en realidad, los extorsionadores. 

A pesar de todo esto, el EPP ha servido como excusa para establecer leyes especiales de emergencia, como la que ahora autoriza la intervención de las Fuerzas Armadas en temas de seguridad interior o los dos estados de excepción ya impuestos en la zona de operaciones del grupo terrorista o el programa de pago de informantes. Es decir, cada vez menos control popular sobre las fuerzas de seguridad. 

Hay que notar que ninguna de estas normas ha producido resultados decisivos, la guerra perpétua continua como cuando empezó. 

Los cuatro comandantes en Jefe que los paraguayos hemos elegido para dirigir a las fuerzas de seguridad, Nicanor Duarte Frutos, Fernando Lugo, Federico Franco y Horacio Cartes parecen no haber formulado con demasiada insistencia las cuestiones planteadas más arriba, dejando en manos de militares y policías la continuación de esta guerra perpetua y admitiendo las excusas que los oficiales esgrimen para justificar la falta de resultados. 

Por ejemplo, que existiendo en nuestros arsenales los visores nocturnos y térmicos, como me lo confirmó el coronel Héctor Grau en la 9.70 AM, ellos no se usen para combatir de noche al EPP sino que estén guardados en unidades que no están comprometidas en la zona de operaciones. Esto es un absurdo inadmisible, que en cualquier país del mundo hubiera motivado la inmediata destitución de los mandos a cargo. 

Por ejemplo, que siendo la táctica recurrente del EPP escapar de noche por los montes, no se haya creado en diez años una fuerza especial para administrar esa táctica recurrente del enemigo. Esto también es un absurdo inadmisible, cuyo resultado práctico es que hemos convertido los montes del Norte en santuario intangible del EPP, le hemos regalado una tierra “liberada” al enemigo para que se sienta protegido y seguro. 

En un momento dado de “1984”, el protagonista Winston Smith mantiene una conversación con O’Brien, agente del Partido encargado de vigilarlo. 

Winston le pregunta si el enemigo realmente existe. Y O’Brien le responde: “Eso, Winston, nunca lo sabrás. Si decidimos dejarte libre cuando terminemos contigo y vives hasta los noventa años de edad, aún entonces no sabrás si la respuesta a esa pregunta es Si o No. Tanto como vivas, esa cuestión no quedará resuelta en tu mente”. 

Artículo publicado en la edición impresa de La Nación del domingo 6 de abril de 2014 (http://bit.ly/1oDMzVf).

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