¿Es Ud. progresista…?

¿Es Ud. progresista…?
Jorge Rubiani – jrubiani@click.com.py

Una sociedad sin hábitos democráticos pero abruptamente colocada bajo el ropaje de la democracia, tenderá a operar bajo los códigos que ésta le impone sin abandonar el pensamiento autoritario. Obligados por las circunstancias, sus líderes podrán elaborar un complejo y costoso mecanismo legal para ayudar en el propósito, aunque con la mente y el corazón puestos en los resquicios que dejará el mecanismo para violarlo. Displicentes ante las normas de convivencia, poco habituados a los límites que consagran la libertad de iguales y estructuralmente discapacitados para considerar “al otro” como de idénticos derechos y oportunidades, los hombres tenderán a ignorar las leyes o alterar su sentido, deformar conceptos y declamar vocablos al sólo efecto de presumir de “democráticos”, sin que los ritos electorales hagan olvidar los vicios que adornaban la infalible y puntual mentalidad de los tiranos.

El lector podrá percatarse de las similitudes de este tipo de sociedades con la nuestra. Y es una de las razones, por la que muchas mas veces de lo necesario, escuchamos hablar de gobernabilidad, de pactos, de alternancia, consensos o de otros sustantivos que no se comprenden totalmente pero sirven para que algunos se den aires académicos, o saquen a ventilar alguna identidad ideológica que no se funda sino en un reducido catálogo de expresiones. Una de ellas y de las mas frecuentemente usadas, es la de “progresista“. Y, de acuerdo a quienes se jactan de serlo, el “progresismo” se identificaría con la izquierda. Uno de los indicios que certifican tal asociación es el frecuente menoscabo que hace la derecha del vocablo. Pues así como designaban “zurdos” a los militantes socialistas, ahora dicen “progre” a los que se dicen progresistas. Con el mismo tufo a desvergüenza que siempre se ha reconocido a la derecha.
Pero independiente a su significado, se sabe que cualquier “ista” agregado a un vocablo determina una adhesión, una afinidad; una evocación de la actividad o preferencia de una persona. Por ejemplo, calificamos de “carterista” a quien gusta de las carteras. En este caso, de las ajenas. Y “progresista” es obviamente una persona que adhiere al progreso en cualquiera de sus manifestaciones. Para lo cual empieza a fortalecer su desarrollo mental y académico (antes que otra cosa) adquiriendo las mejores capacidades para acceder a los demás niveles de progreso. No basta ser simplemente un “luchador social”, categoría que pretende sustituir también el fundamento del “progresismo”.

Fernando Moyano califica de progresistas a aquellos gobiernos “que tienen como norte la disminución de las desigualdades”, incluyendo en el concepto a algunos que muestran una preocupación contra la discriminación en cualquier campo y buscan “…la mejor calidad de vida para el ser humano, en defensa de la Tierra, Flora y Fauna”.
Si bien es cierto que las ideologías han perdido su significado y su importancia, al menos como diferenciadoras de criterios de gobierno o estandarte de ideas sobre la conducta en la sociedad y el manejo del Estado, sería prudente que la gente que se cree portadora de algún liderazgo no hable de lo que no sabe. Al respecto se recuerda la expresión del protagonista del film “El último Emperador” (Peter O’Toole): “Las palabras son importantes. Si no puedes decir lo que piensas; entonces no piensas lo que dices” Y el personaje concluía: “Los caballeros siempre dicen lo que piensan”. Si aplicamos la reflexión al paisaje humano que campea sobre la actividad partidaria en nuestro país, llegaríamos a la conclusión que de alguna manera se palpita: que los caballeros no abundan….
Hoy por hoy, las derechas se izquierdizan y algunas izquierdas adquieren siniestros perfiles fascistoides. No es para menos: los referentes mas connotados de unos y otros no tienen que entender demasiado de ideologías a la hora de sumar votos. Volvemos a Moyano: “El pensamiento humano, que es social, discrimina los conceptos al mismo tiempo que discrimina las palabras”. Y si …“la conciencia de clase se construye en el lenguaje político, no se puede hacer política sin las palabras necesarias de la política”

O ¿…porque cree Ud. que para una elección -aparte del dinero aportado desde luego- es mas importante el coiffeur que el diccionario?

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