Frente Guazú apoya la represión

Enrique Vargas Peña (foto de lasaeta.net)

Nadie discute el derecho de los comunistas (Comunismo: “De común. 1. m. Doctrina que propugna una organización social en que los bienes son propiedad común.2. m. Doctrina formulada por Karl Marx y Friedrich Engels, teóricos socialistas alemanes del siglo XIX, y desarrollada y realizada por Lenin, revolucionario ruso de principio del siglo XX, y sus continuadores, que interpreta la historia como lucha de clases regida por el materialismo histórico o dialéctico, que conducirá, tras la dictadura del proletariado, a una sociedad sin clases ni propiedad privada de los medios de producción, de la que haya desaparecido el Estado”) a propagar sus ideas y a trabajar para convencer a la opinión pública acerca de la conveniencia de aplicarlas.

Sin embargo, creo que los que no somos comunistas tenemos derecho a pedirles que no mientan cuando propagan sus ideas y trabajan para convencernos de su conveniencia.
Los comunistas no deberían mentir sobre su supuesto compromiso con la democracia. No lo tienen y nunca lo han tenido.

Lo prueba el apoyo público y explícito del Frente Guazú, la coalición paraguaya de organizaciones comunistas y de simpatizantes del comunismo que lidera el senador y ex presidente Fernando Lugo, a la represión desatada por el gobierno venezolano de Nicolás Maduro contra quienes, en Venezuela, se oponen a la vía venezolana al comunismo. 

El viernes 15 de enero de 2010, el entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, dirigiéndose a la Asamblea Nacional venezolana proclamó: “Por primera vez asumo y lo asumo, y yo cuando asumo, asumo. Asumo el marxismo. Lo asumo”. 

Desde aquel día memorable nadie ha podido negar ya, al menos quienes no quieren caer en el ridículo, que el propósito de la autodenominada “revolución bolivariana” de Venezuela es establecer en ese país un régimen marxista. 

Wikipedia recuerda que “En el marco de la Revolución Bolivariana, Chávez señaló que para llegar a este socialismo habrá una etapa de transición que denomina como Democracia Revolucionaria. Hugo Chávez expresó ‘Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad’ en un discurso a mediados de 2006”. 

En el mismo artículo, Wikipedia explica que “El socialismo del siglo XXI es un concepto que aparece en la escena mundial en 1996, a través de Heinz Dieterich Steffan. El término adquirió difusión mundial desde que fue mencionado en un discurso por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el 30 de enerode 2005, desde el V Foro Social Mundial”. 

Y añade que “El modelo de Estado socialista del socialismo del siglo XXI es un socialismo revolucionario que debe directamente de la filosofía y la economía marxista…” (http://bit.ly/M26yuS). 

Carlos Marx, Federico Engels y Vladimir Lenin propusieron la dictadura, “la dictadura del proletariado”, como modelo político y Lenin tuvo la oportunidad de implementarla en Rusia, fundando la ahora desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), en 1919. 

Desde entonces, y sin excepciones, los comunistas han establecido dictaduras en todos los países donde llegaron al poder. Nunca, en ninguna parte, dejaron de establecer la “dictadura del proletariado”. 

Incluso Salvador Allende, recordado presidente marxista de Chile, aunque sentía profunda simpatía personal por el pluralismo y la libertad, sostuvo en su mensaje al Congreso del 21 de mayo de 1972 que “No se puede descartar que la escalada contra el régimen institucional llegue a provocar las condiciones de la ruptura violenta. El Gobierno y los trabajadores organizados están conscientes de ello, dispuestos a asumir el papel que les corresponde” (http://bit.ly/1lSb0JJ). 

El mismo Marx fue lo suficientemente honesto para decir, en el Manifiesto Comunista, que la dictadura que proponía usaría la violencia para reprimir la resistencia a sus ideas: “El proletariado se valdrá del poder, para ir despojando paulatinamente a la burguesía de todo el capital, de todos los instrumentos de la producción, centralizándolos en manos del estado…Claro está que al principio, esto sólo podrá llevarse a cabo mediante una acción despótica sobre la propiedad y el régimen burgués de producción…” (http://bit.ly/1f4wf9p). 

Es exactamente lo que está haciendo Nicolás Maduro en Venezuela, “una acción despótica sobre la propiedad y el régimen burgués de producción”. 

Y la acción despótica de Maduro causa marginación, censura, exilio, heridos, muertos. Eso es lo que estamos viendo en Venezuela desde hace años y en los últimos días. 

Para el Frente Guazú, como para Marx y Lenin, esa violencia está justificada pues es una fase necesaria de la “construcción del socialismo”. Está justificada en Venezuela y, para el Frente Guazú, está justificada también en Paraguay, pues no es lógico, ni tiene fundamento histórico, pensar que la receta marxista hace alguna excepción para nuestro país. 

Por eso fueron este viernes 14de febrero a la embajada venezolana en Asunción a expresar su pleno apoyo a la represión en Venezuela. 

Nosotros somos una sociedad libre y democrática y los partidarios de la dictadura tienen pleno derecho a expresar su apoyo a la represión, pero los paraguayos tenemos derecho a que pedirles que no se disfracen de demócratas ni de progresistas y a pedirles que asuman, como asumió Chávez, que son marxistas.

Artículo publicado en la edición del domingo 16 de febrero de 2014 de La Nación (http://bit.ly/NThnB6). 

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