HECHOS NO PALABRAS

Es una verdadera suerte y un gran honor, poder contar con la sincera amistad de una persona que llamaremos, por ahora, simplemente: “Albert”. Alguien a quien estimo demasiado, no solo por sus cualidades de ser humano, si no por la sensatez y claridad cuando expone conceptos, especialmente aquellos complicados a los que les encuentra siempre el lado fácil. 

Ese es mi amigo “Albert”, una persona sencilla, de una gran riqueza interior, que la proyecta a su esposa e hijos, logrando una armonía bastante llamativa, al menos, en estos tiempos que corren. Pero vayamos al punto. “Albert” tiene un lado flaco de su personalidad. Aún no he podido descubrir si es un romántico empedernido de la política o simplemente un hombre con una inmensa fe, capaz de contagiarte todo su entusiasmo.  

Días pasados, a raíz del ya comentado entusiasmo pegajoso que se te adhiere a la piel como chicle; me envió un correo electrónico, en el que alababa el discurso del electo Presidente del Uruguay y que decía más o menos así, en su versión abreviada:

“Él nos da una sorprendente cátedra de pragmatismo político.

Especialmente viniendo de alguien que una vez se levanto en armas (como guerrillero Tupamaro) contra un gobierno que se inicio constitucionalmente y luego se volvió despótico.
Ojala el Pepe Mujica, con su enorme experiencia y su arandu ca´aty (del guaraní “sabiduría popular”) pueda orientar el rumbo a seguir en los países pequeños, como Uruguay y Paraguay, para disminuir la enorme brecha que nos separa de los más desarrollados del mundo, e imitar los logros socioeconómicos y políticos de Chile, Brasil, Costa Rica, etc., que ya se están insertado seriamente en el concierto de las naciones con proyección al futuro”.

“Felicitaciones al hermano pueblo uruguayo que esta transitando verdaderos senderos de cambio porque su ciudadanía y su clase política (oficialista y opositora), hoy más maduras, aprendieron la básica lección del Martin Fierro que dice “Pa` llevar a buen camino la carreta del Estaooo.. no hay confiar demasiaooo en la fuerza de las leyes, sino en que todos los bueyes tiren pa´ el mismo laooooo”.

Para concluir con:”Suerte la del Uruguay de tener esta clase de gobernantes, antes Tabaré Vázquez y ahora Pepe Mujica, dos SEÑORES políticos. Deseo fervientemente, que esta retorica magistral se condense en realidades por el bien de la nación uruguaya y de todos los que creemos que la socialdemocracia (con una alta dosis de consenso, tolerancia y armonía político-social) es la terapia que necesitan países enfermos de desgobierno e inestabilidad como los nuestros”.

Mi respuesta no se hizo esperar: “He leído y releído con mucha atención, tu correo y no puedo dejar de reconocer que en tus palabras existe cierta dosis de verdad. No admitirlo sería una necedad mía. Sin embargo también existen algunas excusas folklóricas que quizás nunca pierdan su vigencia. No te olvides que ya han pasado 21 años del golpe: Tus hijos ni siquiera saben quién fue el “Tiranosaurio Rex”, ni creen que existió una vez La Técnica y que hablar con un taxista era lo mismo que suicidarse”.

Luego de un correo en donde me nombra a varios políticos a los que acusa de entregar más que vender al país, le contesto: 
Muchas cosas pasaron durante ese tiempo y yo tengo muy buena memoria. Toda esa gente de m….., que nombraste aún siguen en el poder porque todos somos cretinos y ellos se aprovechan de nuestro Mandioquismo Ilustrado. Ellos no son responsables que hayan desvalijado el país ni que vendieran Itaipú y Yacyretá. La culpa es nuestra por no presionar lo suficiente para tirarlos al Paraná. Por tener una justicia de m….., con jueces y abogados de m……, policías y militares de m….. y médicos y enfermeras de m…… que te abren de balde solo para cobrarte hasta lo que no tenés.

Luego finalizo con algo así como:
Nosotros somos los culpables, los b……. del populacho que nos hacen una fiesta de Carnaval para divertirnos y hacernos olvidar que en la heladera solo tenemos cubitos. ¿Por qué le permitimos?, simple porque todos somos unos cómodos b……, incluido el que escribe. Por eso está este bendito país como está. Creo que llegó el momento también de no delegar culpas y asumir la parte que nos corresponde. Con eso se empieza a construir un nuevo Paraguay, antes no.

En un tercer correo agrego: “El discurso del Pepe Mujica no me emociona ni me da ningún tipo de esperanzas. Esa diferencia en edad que te llevo, la pasé escuchando cientos de discursos muy lindos y floreados pero finalmente huecos. Mi estimado Albert, lo quiero ver con dos años y haber encaminado al Uruguay hacia un destino mucho mejor del que actualmente tiene.

Ya pasó algo parecido con nuestro querido Lugo que mucho piripipi, mucho piripipi y nos acercamos violentamente a casi la mitad de su mandato y cada vez estamos peor. Por lo tanto HECHOS Y NO PALABRAS. Ya se terminaron los momentos de la verborragia envolvente y las alocuciones rimbombantes,  llego el momento de arremangarse y ponerse a trabajar en serio.

Pero en fin, sos más joven que yo y aún mucho tiempo para recorrer todo el asfalto que quieras. Todavía te seducen las palabras bonitas y a mí solo las escuelas terminadas, los hospitales limpios y llenos de elementos indispensables para comodidad de los pacientes, salir a la calle y que no te espere un “peajero” en la esquina de tu propia casa.

Ver que los jóvenes egresados de una universidad a los que si se les enseña a pensar, consiguen trabajo y no necesitan emigrar para labrarse un futuro mejor. Ya hemos tomado mucha sopa de letras que llenaron nuestros oídos con vocablos floridos. 

Solo quiero ver hechos y no palabras. A las palabras las lleva el viento y los hechos amurados a la tierra. Aún tengo mucho que decir y no quiero repetir las mismas palabras de siempre y ofender tu inteligencia. Nos vemos en cualquier momento y HASTA CHAU. 

Un pensamiento en “HECHOS NO PALABRAS”

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