Lo que MERCOSUR ya nos hizo perder

Enrique Vargas Peña (foto de abc.com.py)

Ayer, sábado 20, La Nación reportaba en su artículo principal de tapa un análisis atribuido a Fernando Masi, director del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP), según el cual “Una eventual salida del Mercosur por parte de Paraguay representará un duro golpe a las exportaciones, impactando negativamente en todos los sectores que dependen de la venta de sus productos al exterior…significará un retroceso en el desarrollo de las industrias que actualmente se está dando, ya que muchas de ellas dependen del comercio a países de la región…Saliendo del Mercosur le estamos poniendo un impuestos a la exportación de nuestros productos, porque hoy entran a los países con arancel 0 (cero)” (http://bit.ly/17sJ5IJ).  

No entiendo cómo pueden, en cualquier análisis que se haga sobre nuestra permanencia en MERCOSUR, pasar por alto que a partir del 28 de junio de 2012 en ese bloque impera la razón política en lugar de la razón jurídica, como si con la razón política Paraguay podrá defender sus legítimos intereses económicos y sociales en igualdad de condiciones frente a Brasil cuando lo cierto es que no podrá (http://bit.ly/1dNG5IB).

Tampoco entiendo muy bien por qué no se dan a conocer las cifras. En la 9.70 AM, se las pedimos al director de CADEP, quien el pasado jueves 16 nos dio el siguiente desglose:

El total de exportaciones en 2012 fue de cinco mil cincuenta y ocho millones de dólares (US$ 5.058.000.000). De ese total, dos mil noventa y cuatro millones de dólares (US$ 2.094.000.000) fue en bienes industriales -mil cuatrocientos ochenta y dos millones (US$ 1.482.000.000) en agroindustria y US$ seiscientos doce millones (US$ 612.000.000 en manufacturas)-. Dos mil novecientos cincuenta y nueve millones de dólares (US$ 2.959.000.000) fue en productos naturales.

Siempre según CADEP, MERCOSUR y los países con los que se acordó comerciar a través de MERCOSUR adquieren el 41% del total de nuestras exportaciones, dos mil setenta y cuatro millones de dólares (US$ 2.074.000.000).

Los miembros plenos de MERCOSUR nos compran el 25% del total de las exportaciones. Los países de la Alianza del Pacífico con los que tenemos acuerdos vía MERCOSUR nos compran el 11% del total de las exportaciones. Los asociados a MERCOSUR que no son parte de la Alianza del Pacífico nos compran el 2% del total de las exportaciones. Y los países extra zona con acuerdo-MERCOSUR nos compran el 4% del total de nuestras exportaciones.

Con estas cifras de CADEP, se observa fácilmente que lo que quedaría sujeto a sufrir medidas proteccionistas de parte de MERCOSUR (nuevos aranceles, pues las restricciones para-arancelarias entran en vigencia a discreción de Brasil y Argentina) si nos empujan a salir del bloque es el 27% por ciento de nuestras exportaciones y que el 11% que nos compra la Alianza del Pacífico puede incrementarse si negociamos adecuadamente nuestro ingreso pleno a ese bloque.

Agrego que los defensores de MERCOSUR no dicen que nuestra integración a las cadenas productivas brasileñas son un negocio para los industriales brasileños, que se puede acordar perfectamente de un modo bilateral.

Los simpatizantes de MERCOSUR pretenden que se olvide que el cincuenta y nueve por ciento (59%) de lo que exportamos, dos mil novecientos ochenta y cuatro millones de dólares (US$ 2.984.000.000) se lo vendemos a países que nada tienen que ver con MERCOSUR.

Me decía Alejandro Conti (Cámara de Comercio Paraguayo-Americana) el mismo jueves 16 en la 9.70 AM que el 90% de ese 59% pasa por MERCOSUR. Creo que no se puede alegar que porque el 90% de nuestras exportaciones pasan por MERCOSUR debemos resignarnos a la sumisión. La resistencia a restricciones a nuestro comercio exterior libre es la razón de nuestra Independencia, y se materializa en el principio de la libre navegación de los ríos (Artículo 143 inciso 6 de nuestra Constitución y Nota del 20 de julio de 1811).

Los simpatizantes de MERCOSUR deben aclarar si nos están pidiendo renunciar a ese principio como excusa para permanecer en el bloque.

Los simpatizantes de MERCOSUR pretenden que no se hable de que este cincuenta y nueve por ciento (59%) de exportaciones a países que nada tienen que ver con MERCOSUR no puede ser mucho más grande solamente porque MERCOSUR no nos permite vender mejor a mercados extra-zona pues por culpa de MERCOSUR estamos sometidos a la Decisión 32/00 del bloque (firmada en nombre de Paraguay por Luis Ángel González Macchi y por Juan Esteban Aguirre), que nos prohíbe negociar nuevos y mejores tratados de libre comercio con otros países.

Deberían decir cuántos mercados perdimos ya por causa de la Decisión 32/00 en vez de hablar de las precarias ventajas de MERCOSUR.

El diario ABC publicó en su edición del viernes 19 de julio que “El ministro de Hacienda, Manuel Ferreira, expuso…los costos que ocasionará a la economía salir del Mercosur. Dijo que si el Paraguay…decide abandonar el bloque, precisa de una estrategia o en caso contrario sería un suicidio. Indicó que si la decisión es dejar el Mercosur, Paraguay tendrá que negociar nuevamente los Acuerdos de Complementación Económica y Tratados de Libre Comercio con los países que firmaron en el marco del Mercosur…que traería encarecimiento de los precios de los productos para los exportadores e inflación” (http://bit.ly/15w8XSX).  

Creo que no es serio, ni justo, ni patriótico alegar la inutilidad de los negociadores paraguayos como razón para resignarnos a la sumisión que nos impone MERCOSUR. Lo que los políticos deben responder aquí es por qué nombran a inútiles para negociar en nombre de nuestro Paraguay.

Artículo publicado en la edición del domingo 21 de julio de 2013 de La Nación (bit.ly/13NY2B1)



 

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