LOS HOSPITALES ESTÁN ENFERMOS

Según nuestra Constitución, de 1992, en su artículo 68, todo paraguayo tiene derecho a la salud y es el Estado quien lo protegerá y promoverá la salud como un derecho fundamental de la persona y de la comunidad. Se llegó a implementar una Política Nacional de Salud para aplicarse en el período 2005-2008, pero se frustró ante los frecuentes cambios en el Ministerio de Salud y Bienestar Social.


La Ley 1.032 de 1996, dio las pautas para el inicio de la descentralización, pero nunca se pudo avanzar. En 1998 se realizó una experiencia piloto, con 23 municipios, pero solo 10 lo implementaron. Esto fue un hecho aislado y no se lo puede tener en cuenta por lo pequeño del muestreo, a pesar de contar con un marco legal.

Como lo afirmé y lo sigo reiterando, Paraguay tiene graves limitaciones con todos sus datos estadísticos y sobre salud, se agudiza. La mayoría de los informes proceden del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSP y BS), y muchos de ellos, no coinciden con los centros de atención, están desactualizados o bien simplemente no existen.

Al no existir datos precisos, de cuáles son las enfermedades que padecen los habitantes de una región, es imposible calcular, que programa implementar, ni que servicios van a requerir. Los datos deben ser efectuados en los mismos centros de atención. Pero si los servicios son de mala calidad, no existen o no son confiables, entonces todos los programas de salud chocan contra un sólido muro.

Según los últimos números suministrados por el MSP y BS, en el 2005, que es lo más nuevo conseguido, contaba con 670 puestos de salud, 50 dispensarios, 130 centros de salud, 23 hospitales distritales, 17 hospitales regionales, 18 hospitales especializados y 7 centros especializados.

Para un país pequeño como el nuestro, tal infraestructura sanitaria sería suficiente. Sin embargo no lo es. Los motivos son múltiples y abarcan un amplio espectro. Muchos de estos centros no cuentan con médicos y enfermeras suficientes para ser operativos. La mayoría de ellos han pasado al sector privado, por los bajos sueldos ofrecidos. 

Las instalaciones se encuentran, por lo general, muy comprometidas estructuralmente, en malas condiciones edilicias o bien, sin mantenimiento por largos períodos. No tienen ambulancias y el abastecimiento de los elementos hospitalarios más esenciales, son intermitentes.

El crecimiento de la red hospitalaria, siempre se dio por medio de las decisiones políticas, y no basado en un plan estructurado sobre las necesidades de la población. Es por eso que existen grandes distancias entre un centro y otro, cuando debería ser todos equidistantes y de acuerdo a los índices de densidad poblacional.

Dentro de los pocos datos ciertos, provistos por la Organización Mundial de la Salud, Paraguay tiene 6 médicos y 1,2 enfermeras por cada 10.000 habitantes, muy por debajo con relación a las naciones vecinas. El 80%, de ellos, se aglomeran en los centros urbanos. Otros de los grandes problemas, es que no hay suficientes camas para internación, en ningún punto del país. Y el tiempo de espera es muy alto, teniendo en cuenta que hay dolencias que no esperan.

No hay suficiente incubadoras, máquinas de diálisis, unidades de terapia intensiva, instrumental quirúrgico, y especialistas que cubran todos los servicios, como el de pediatría. Hay centros sanitarios donde un solo profesional debe atender entre 200 y 250 pacientes diarios. Sin embargo la Organización Mundial de la Salud recomienda no más de 20, para que este sea un servicio de calidad.

Casi todas las disponibilidades se encuentran en la zona metropolitana de Asunción, el resto del país está totalmente desprotegido. Si bien los datos estadísticos son mezquinos, se puede decir que la principal causa de muerte en menores de 1 año es debido a infecciones neonatales, neumonía, influenza, diarrea, meningitis o tétanos. Mientras que los menores de 5, la neumonía, la diarrea y los accidentes.

La salud del adolescente entre 12 a 19 años está amenazada por las infecciones respiratorias agudas, la anemia, la parasitosis y los accidentes de moto. Siendo la drogadicción, el alcoholismo y la delincuencia juvenil, problemas serios debido a fenómenos de urbanización y falta de trabajo.

Los adultos entre 19 y 60 años de edad, son más de la mitad (53%) de la población del país. Los accidentes, los homicidios, la tuberculosis, Chagas, dengue, tumores y las enfermedades cardiovasculares son sus máximos enemigos.

Existen pocos especialistas en enfermedades de la vejez en Paraguay. Generalmente los clínicos solo les recetan vitaminas a los hombres y hormonas a las mujeres, pero esto es insuficiente. La salud de la mujer, de la embarazada y de la planificación familiar está realmente descuidada y desatendida.

El 55 % de los nacimientos en el sur del país se realizan en ciudades fronterizas argentinas. La atención sindical para los trabajadores, no existe como lo tienen los países vecinos. Eso también contribuye al mal estado sanitario de la población.

El 70% de las empresas no pagan IPS, por lo tanto, para los trabajadores, es muy difícil acceder a una atención social. Los discapacitados tienen ciertas concesiones, pero no muchas. En realidad siempre siguen siendo una pesada carga para la familia, ya que dependiendo de la discapacidad, los montos de atención y cura se elevan astronómicamente. Existen organizaciones fundadas por los mismos padres que palian el desamparo estatal.

La salud de nuestros indígenas es otra de las graves falencias del sistema sanitario paraguayo. Muchos médicos y centros asistenciales, se niegan a recibirlos y mucho menos atenderlos. El INDI quien debiera ocuparse de su salud, está continuamente politizado y los pobres “indios”, quedan entonces, a la buena de Dios, esperando que alguna de las distintas organizaciones religiosas, se acuerde de ellos.

De julio de 2000 a julio de 2007, en Paraguay murieron 3648 personas, intoxicadas con plaguicidas. La mayoría fueron producidos por acción de organofosforados, rodenticidas, carbamatos y piretroides. Hablar de salud popular en Paraguay es muy deprimente, especialmente si se es pobre, y no se cuenta con un seguro de salud ni estatal ni privado.

Tantos estos años perdidos y la nula planificación han hecho que tengamos un retraso de por lo menos 60 años en materia sanitaria, es por eso que todos nuestros hospitales están tan enfermos.

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