“No sólo de pan vive el hombre…”

Jorge Rubiani – jrubiani@click.com.py

En el Paraguay también está el Presupuesto Nacional. Este documento fundamental para la administración del Estado, es rifado cada año apenas se anuncia su paso por el Parlamento. Aunque la materia económica debiera ser de exclusivo manejo del Ejecutivo, ni bien el proyecto enfila hacia el Legislativo y una legión de pedigüeños lo toma por asalto. Es cuanto la mayoría de los congresistas asume que tiene atribuciones para dilapidar los mas que ajustados recursos del Estado. La deformación adquiere el carácter de una verdadera perversión, cuando entre los beneficiarios de la repartija aparecen los Partidos Políticos y las llamadas ONG’s. De hecho, éstas desmienten su nombre pues clara y estructuralmente, las Organizaciones No Gubernamentales fueron creadas para suplir las carencias del Estado o colaborar en la cobertura de sus déficits mas sentidos, nutriéndose, generalmente, de otras fuentes financieras. Pero de ninguna manera sumándose al escamoteo de los recursos del escuálido Presupuesto Nacional.
Y en cuanto a las entidades partidarias, sus autoridades agravan las carencias habituales de la sociedad, con una impresionante lista de recomendados para cargos en prácticamente todas las instituciones públicas. Además, desde luego, de otra serie de ventajas. ¿La contrapartida?: poco y nada. En los ya largos años de Democracia, los partidos sólo se han hecho notar por su enorme desdén a la opinión pública, sin que sus militantes atinen a algún gesto de patriotismo, renunciamiento o recato de manera a hacerse dignos del cargo y de la confianza de sus conciudadanos.

Hoy tenemos cifras precisas de lo que ya suponíamos: que en seis años, los dos partidos tradicionales, Asociación Nacional Republicana y Partido Liberal Radical Auténtico, se embolsaron (pongámoslo en letras): SESENTA Y CINCO MIL VEINTINUEVE MILLONES del dinero público. Con esta suma podrían haberse construido y equipado unas 60 escuelas en todo el Paraguay; aproximadamente 100 Centros de Salud o unas 60 bibliotecas y 30 museos, incluyendo sus complementos, objetos y libros. A pesar de esta desmesura, de seguro que como en el caso de las intocables “listas sábanas”, nadie moverá un dedo para poner coto a semejante dispendio. Deben estar agitándose en sus sepulcros, el incorruptible Blas Garay y el austero Eligio Ayala así como innumerables líderes de ambos partidos tradicionales que en los inicios del siglo XX dieron efectivamente TODO POR LA PATRIA, e hicieron de todo para no cargar de molestias y costos al Estado.

En lo que va de la “transición democrática” los partidos políticos no nos han regalado un sólo estadista y aun menos, un elenco de patriotas del fuste de aquellos que dieron prestigio y nombradía a Colorados y Liberales. Los de hoy ni siquiera pueden contribuir con candidatos propios para llenar los mas altos cargos de la República pues ni bien suenan las trompetas convocando a elecciones, empiezan a especular con una “figura salvadora” que disimule las carencias generales de sus cuadros. Aunque sin dejar de colocar a la sombra del prestigiado, el innoble y antidemocrático mecanismo de la “lista sábana” que termina cubriendo una impresentable legión que jamás será lo que debe ser; pero cuyos componentes sólo “son” porque se ubicaron en “lugares elegibles” gracias a sus aportes financieros para la campaña. Con este mecanismo, algunos de ellos se atornillaron a las sillas de la mas alta representación nacional haciendo tabla rasa de la “alternabilidad” que tanto reclamaron durante los tiempos de llanura. Y así nos va yendo…

Debe reconocerse sin embargo, que es a veces el mismo Ejecutivo Nacional quien colabora para que este carnaval de despropósitos siga teniendo vigencia: admitiendo subsidios, distribuyendo royalties u otorgando cargos y regalías para cualquiera. Todo en nombre de la “gobernabilidad” que sin la voluntad de poner coto a tanta inmoralidad, termina abonando un camino de mayores penurias para nuestros sufridos compatriotas.
Es posible que ante estas dolorosas evidencias, estemos atentados a reclamar a nuestros políticos, lo mismo que en otros países: “…¡que se vayan!”. Aunque no haría falta, pues si desconectamos el respirador artificial de los subsidios y de las listas sábanas, se verificarán aquellas poéticas expresiones aprendidas en la “nocturna” del Colegio Nacional: “no se morirán, pero se irán secando…”

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