Poco que celebrar

Enrique Vargas Peña (foto de politicapy.com)

El próximo sábado 10 de mayo, el sector oficialista del Partido Colorado (Asociación Nacional Republicana, ANR) festejará el primer aniversario de la vitoria electoral que el 21 de abril de 2013 convirtió a Horacio Cartes en presidente de nuestra República. 

Allegados al presidente del Congreso, Julio César Velázquez, proporcionaron a la prensa algunos elementos de convicción que permiten sospechar que el festejo no será una expresión de libre entusiasmo de los afiliados a la ANR, sino una repetición obscena de la vieja práctica colorada de la dictadura de Alfredo Stroessner de obligar a los funcionarios públicos (prebendarios que deben sus cargos a recomendaciones políticas en violación de la ley 1625 de la Función Pública) a asistir a dicha celebración sopena de castigos (http://bit.ly/1iUwCG2). 

Lo señalado por esos amigos del senador Velázquez es consistente con la conducta de varios presidentes de seccionales coloradas, específicamente las de Nueva Italia, Villeta (http://bit.ly/1i4hKEu) y Troche (http://bit.ly/1lKpSes), involucrados, según denuncias, en la comisión de irregularidades para hacer trampa en los concursos de méritos y aptitudes convocados para contratar gente en la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) y en Petropar, a fin de favorecer a afiliados de la ANR y excluir a los demás paraguayos que competían por los cargos mencionados. 

La recomendación política para ocupar cargos públicos no solamente viola la ley 1626, sino que viola muchos artículos de nuestra Constitución: Viola el Artículo 46 que implica que los afiliados a los partidos políticos no tendrán privilégios frente a los demás paraguayos (“No se admiten discriminaciones”); viola el Artículo 47 que establece que la idoneidad y no la afiliación es el título de acceso a la función pública; viola el Artículo 88 que ordena al Estado no privilegiar las preferencias políticas de los ciudadanos y viola el Artículo 101 que ordena que los cargos públicos estén a disposición de todos los paraguayos y no solamente a la de los afiliados a los partidos políticos. 

A pesar de las numerosas y clarísimas disposiciones de nuestra Constitución y de la ley, ningún fiscal, ningún agente del Ministerio Público, ha procesado jamás a ningún político de los que las violan a diario y sistemáticamente. Ni a ningún senador o diputado de los que, al hacer recomendaciones de las que se enorgullecen en público, violan el Artículo 201 de nuestra Ley Fundamental que  condena con pérdida de investidura a los que usen su influencia para desconocer nuestra Constitución y la ley. 

En síntesis, un porcentaje importante de la ANR, principal pero no unicamente el que se aglutina en el oficialismo que da soporte político al presidente Cartes, no tiene intención alguna de establecer algún “nuevo rumbo” en la manera de administrar el Estado sino que persiste machaconamente en repetir lo peor del Partido Colorado de la época de Stroessner. 

De paso, es necesario decir que el principal partido de oposición, el Liberal Radical Auténtico (PLRA), no critica esta manera prebendaria de administrar el Estado por la sencilla razón de que sus líderes son iguales, absolutamente iguales, a los recomenderos de la ANR, tanto como una gota de agua se parece a otra gota de agua. Y cuando pueden, hacen exactamente lo mismo. Por eso están hoy en silencio. 

Por supuesto, los responsables de dirigir a la ANR no han abierto ninguna investigación sobre los seccionaleros de Nueva Italia, Villeta y Troche acusados de intentar hacer trampa en concursos de méritos con el objeto de excluir a paraguayos no afiliados del acceso a cargos públicos; ni cabe esperar ningún castigo de su parte. Ni siquiera ha habido un pronunciamiento, en cualquier sentido, de la ANR sobre esos concursos, lo que muestra dónde está verdaderamente la voluntad política de sus responsables. 

Tengo la impresión de que los políticos de la ANR no han logrado comprender el problema que su prebendarismo inveterado causa a nuestro Paraguay y que prefieren mirar para otro lado con el fin de seguir aprovechandose indebidamente de los impuestos que pagan los paraguayos. 

No comprenden que cada recomendado deja fuera de la administración a un paraguayo con mejores aptitudes para hacer el trabajo, condenando al sector público a una ineficiencia crónica y grave; no comprenden que la cantidad de recomendados nada tiene que ver con las necesidades reales de funcionarios, obligándonos a gastar el noventa por ciento de los ingresos tributarios en salarios injustamente pagados que, a su vez, impiden que se construyan escuelas, hospitales, rutas, para que los paraguayos sean mejores; no comprenden que con recomendados no se puede negociar solventemente en Itaipú, ni en Yacyretá, ni se puede ganarle a los terroristas del EPP, ni se logra tener una administración decente de justicia; no comprenden la injusticia de haber dividido a nuestro Paraguay en paraguayos de primera, los afiliados a los partidos, y paraguayos de segunda, los no afiliados. 

Sin embargo, los resultados del prebendarismo están a la vista y nos perjudican a todos, excepto a los políticos: La peor infraestructura del continente después de Haití, la peor cobertura sanitaria, la peor cobertura de cloacas y agua corriente de Sudamérica, el menor uso de energía eléctrica en cocina del hemisferio, la peor calidad de educación en Mercosur pero, eso sí, el mayor gasto para funcionarios públicos de la región. 

Y todavía, con un cinismo sin igual, estos políticos prebendarios acusan a Stroessner, que se fue hace veinticinco años, de todo aquello, cuando está claro que son ellos, los políticos prebendarios, los que han optado por agravar los males atribuibles a la dictadura. 

No hay nada que celebrar el 10 de mayo. La ANR volvió al poder pero para hacer lo mismo que siempre hizo. Tal vez por eso pocos irán libre y espontaneamente al festejo de los colorados pues todos vemos ya que los seccionaleros y los políticos no han cambiado y que no piensan cambiar. 

Artículo publicado en la edición del domingo 4 de mayo de 2014 de La Nación (http://bit.ly/RdDPXc).

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