PUBLICIDAD Y VIOLENCIA DOMESTICA

Debo de ser uno de las pocas personas que utilizan a la red social Facebook, como fuente de inspiración para mi trabajo. Allí encuentro todo el material que necesito para armar mis escritos, y es por eso que le estoy muy agradecido. Recientemente una de mis amigas de dicha red social, editó un video de You Tube. 


Allí se podía ver, de un modo bastante subjetivo, como la publicidad se ensañaba con la mujer, al utilizarla como un mero objeto sexual o una simple vidriera de carnicería. Según este trabajo realizado por tres alumnas de la Universidad de Saskatchewan, donde se puede ver como los hombres, a través de la publicidad, estereotipan y ridiculizan a la mujer. 
Y para demostrar cuan hirientes les resultaba esto a las mujeres, en el video, es que invierten los roles y toman a hombres algo fuera de forma, parodiando las mismas posturas que antes lo habían hecho sensuales mujeres. 
Todas estas son propagandas de casas comerciales multinacionales, la mayoría conectada en los ramos de perfumería, artículos de higiene personal, automóviles y ropa deportiva. 
Es innegable que la serie de fotos de los hombres en posiciones similares al de las modelos resultan realmente grotescas. Pero es una forma muy válida para hacer entender al público que algunas mujeres se sienten menospreciadas, por ofrecer solamente su físico como única virtud. 
Esto es real y sucede diariamente y lo que estas estudiantes hicieron es una forma de encarar la cosa, sin embargo como decía mi finado abuelito: “hay muchas formas de destripar a un gato”, así como formas de ver la misma situación. 
Según mi modesta forma de entender, se puede analizar ese video desde un punto de vista muy diferente y sin desmerecer a las otras opiniones. 
Todos estamos de acuerdo con que el estereotipo es un modo de ver con cierta exageración y tono de burla, y que durante todo el día, afrontamos decenas de estereotipos dirigidos hacia nosotros o bien somos actores activos o testigos mudos de bromas enviadas tanto a conocidos o desconocidos. 
Y aquí hay dos caminos bien delimitados: o nos morimos de risa entendiendo que es una broma o lo que es peor, nos ofendemos y nos tomamos a las patadas con todos los que nos agredan o creemos que nos agreden. 
Y eso tiene mucho que ver con nuestro personal tipo de carácter que poseemos. Pero también la forma como nos conducimos ante la sociedad y el entorno que nos rodea.
Ahora bien, hay personas que permiten todo tipo de bromas y no los afecta pero otros saben poner un clarísimo límite entre lo que se entiende como chiste y lo que deja de serlo para tornarse algo ofensivo o provocativo. 
Para que sea mucho más entendible podría dar un simple ejemplo a modo de ilustración. Si tenemos a una gorda enfrente de nosotros y la llamamos por su condición física y no por su nombre, la culpa es enteramente de la persona que lo permite. Ya que es esta quien debe poner los verdaderos límites de su autoestima. 
Así también ocurre con la publicidad, ya que existen conceptos bastante distorsionados, por parte de las agencias, de lo que es bueno y de lo que es sumamente grosero y vulgar. Antiguamente la modelo exhibía a los productos, ya que estos eran el blanco de la divulgación.
Ahora las pautas indican que la modelo para promocionar cualquier producto, debe transgredir la delgada línea que separa el delicado erotismo de la agresiva y ofensiva pornografía. 
En este punto, existe cierta divergencia entre las mismas mujeres, quienes muchas culpan al realizador del visual, otras a los directores de las empresas y finalmente un pequeño grupo piensa que la modelo debería negarse a realizar fotos o videos que atenten contra la condición de la mujer. 
Habría también una cuarta opción antes no contemplada; por lo general el pago de honorarios por este servicio es realmente tan atractivo, que todos los escrúpulos van a parar directos al “freezer”. 
Sin embargo me llama mucho la atención que en este video se puntualice que la publicidad sea vergonzante para las mujeres, pero invertido los roles, resulta ridícula la presencia masculina al parodiar las poses femeninas. 
Pero esto es muy lógico ya que la belleza y la plasticidad que posee el cuerpo femenino no tienen comparación con el cuerpo masculino. Además ellas son una fuente inagotable de sensualidad aunque la misma mujer no se lo proponga. 
Pero también pone en evidencia que la publicidad agresiva, puede incitar a la violencia, como aquel famoso “spot” donde yace una mujer en el piso, rodeada de tres hombres, en una actitud que simula el comienzo de una triple violación. 
Si bien es cierto que el arte tiene muchas aristas y distintas formas de apreciarlo, este no se divide en bueno o malo si no en grosero y delicado. 
Ahora bien, que la publicidad induzca a la violencia doméstica, creo que es una afirmación bastante estúpida y totalmente fuera de contexto, y esto lo sostengo con verdadera firmeza porque la violencia contra la mujer existía mucho antes que nacieran los distintos medios de divulgación. 
La famosa estampa de la mujer siendo arrastrada de sus cabellos, por un cavernario, claro estereotipo machista, está tomada de una pintura rupestre encontrada en una cueva en Lascaux, Francia. 
En el video noto que existen varias discordancias, por un lado se exagera en que la publicidad denigra a las mujeres ya que aunque parezca mentira, mucho de los grandes productores de filmes publicitarios son mujeres. 
También no es menos cierto que muchas de esas poses, forman parte de los sueños eróticos frustrados, de infinidad de mujeres quienes además son grandes consumidoras de estos videos. 
Por otro lado tenemos que el machismo como el feminismo sienta posturas extremas y totalmente estúpidas ya que se alejan de lo que el sentido común aconseja: que los sexos se complementan, no compiten entre sí. Uno necesita del otro, ya que cada uno tiene cualidades que se completan.
 La violencia domestica tiene más que ver con la inseguridad personal y el miedo a quedarse solo, pero cuando llega el golpe, la presión psicológica o la coacción física es que nos enfrentamos a un insano mental no una persona sana.

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