San Severiano

Ya empezó la campaña de beatificación para una posterior canonización de San Severiano Martínez, mártir.

Los periodistas paraguayos han empezado a buscarle “la quinta pata al gallo”, como dijo alguien alguna vez para que este criminal muerto en un enfrentamiento con la Policía quede como la víctima de una tremenda injusticia y no como la basura que era antes de morir en su ley.

“Legítimas las dudas sobre el caso Severiano Martinez. Lástima que no lo capturaron vivo”, escribió en su Twitter mi respetado amigo Andrés Colmán Gutiérrez. A mucha gente también le hubiera gustado que a Cecilia Cubas la recuperaran viva.

Por qué ponemos el grito en el cielo cuando la que mata en uso de su derecho constitucional es la Policía y el que muere es un criminal y miramos para otro lado cuando el que mata es un criminal y la que muere es una inocente?

Estoy podrido de esta sociedad hipócrita y falsa. Cuando quiere se vuelve muy humanitaria y cuando no quiere se vuelve muy salvaje.

Yo no escuché ni he visto ninguna campaña con cintitas, banderitas o moñitos blancos pidiendo por Lomaquis. No hay “Liberen a Lomaquis” o “Somos todos Lomaquis” por ningún pado. Y Lomaquis, junto con su secretario, desapareció hace casi un año ya. Lo último que se supo de él es que hizo llamadas a través de su celular desde la zona de Salto del Guairá.

Se especuló que fue secuestrado y hasta se cree que está muerto. Que están muertos, en realidad, porque son Lomaquis y su secretario. A nadie parece importarle la suerte o la desgracia de estos dos hombres.

Lomaquis ha estado involucrado en tráficos de vehículos robados -se acuerdan del apresamiento de Helem Roux?-, clonación de tarjetas y otros delitos. Tal parece que su vida y la de su secretario no tienen ningún valor sobre todo para cierto periodismo. Como sí tiene valor superlativo la vida de Severiano Martínez.

Por suerte para ese periodismo cuasi onanista vive todavía el pa’i Rojas. Oficia misas en el Cristo Rey. Y aunque ahora ya esté un poco gagá él, en sus años mozos, fue el respondable de llevar a cabo el proceso de beatificación y canonizaciòn de Roque González de Santacruz y sus compañeros mártires.

Ya que tenemos un sacerdote experto en conseguir la santifiaciòn de mártires paraguayos bien podríamos encomendarle a él que inicie las gestiones en el Vaticano para convertirlo a Severiano Martínez en el segundo mártir santo del Paraguay.

Estamos todos locos.

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