SIN DERECHOS AL PATALEO

Como tampoco quedarme mirando como un “vyro”, la hoja virtual en blanco, que es más o menos la misma cosa. Sucede que en Paraguay no existe esa monotonía que podría darse en otros países, en donde se dice que no ocurre nada nuevo. Aquí todos los días suceden acontecimientos que nos hacen erizar, a cada uno de nosotros, todos los pelos del cuerpo, sean estos de donde sean.

 

Sin embargo el cajero, solo pagó una cuota y dio por “rebotado” a dicho cheque. Para no hacerla muy larga, todas las protestas fueron en vano. Nadie se hizo responsable de dicha animalada. El cajero se hizo “el ñembota” y la gerente siempre estaba ocupada o bien en una importante reunión. Saldo de todo esto, mi amigo  tiene un cheque rebotado, el cliente que le dio el cheque es una empresa internacional, es por eso que se enojaron bastante y es muy probable que dejen de hacer publicidad en dicha revista.

 

Con las cooperativas ocurre otro tanto. Se le otorga crédito a quien tenga más amigotes dentro de la comisión directiva. Por lo general generan ganancias astronómicas, pero no pagan ningún tipo de impuestos, por lo que no le dejan al país nada de nada. Sus regímenes son usurarios, pero bien camuflados, llegando a competir cabeza a cabeza con las financieras en cuanto a la rigurosidad en el cobro, porque no te perdonan ni cien guaraníes.

 

Las grandes empresas prestadoras del servicio de telefonía celular, también se ríen en la misma cara de los usuarios, ante cualquier queja, especialmente si es cometida por aquellas. Todos los empleados se pasan la responsabilidad uno a otros, como “pelota tata”, sin embargo nadie resuelve el problema. En resumen, te vacunaron sin necesidad de concurrir a un Centro de Salud.  

 

En cuanto al TV Cable, los problemas son más o menos parecidos al caso anterior. Cambian los canales sin previo aviso, levantan programas o series muy promocionadas, suspenden partidos de fútbol que el usuario había esperado ver ansiosamente, corte o suspensión del servicio por varios días, pero que no es descontado del abono mensual, con lo cual el cliente se vuelve un socio silencioso pero solo para las pérdidas.

 

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