SOLOS CONTRA EL MUNDO

Por este y otros motivos cambié mi vida laboral. Me inicie profesionalmente en el periodismo, aun sin sentirlo. Sin embargo estaba rodeado de periodistas que me trataban como a un colega más. Esto al menos, me daba de comer, y eso es solo una forma de decir. Luego descubriría que en nuestro país, el periodista tiene menos prestigio social que el recolector de basura. Eso sin ningún tipo de ofensa ni desmerecimiento hacia este oficio.

 

Desde hace más de cuarenta años escribo cuentos cortos y siempre mi sueño fue ser un literato. Pero nadie me conocía como tal. Todos me seguían diciendo ingeniero por acá o ingeniero por allá, pero nadie osaba llamarme “señor escritor”. Más tarde recibiría dos invitaciones que me llenarían de orgullo y sentí que tocaba el cielo con la punta de los dedos.

 

Con la llegada de este nuevo año, se cruzaron en mi camino,  varios proyectos culturales sumamente interesantes y de trascendencia nacional. Por lo tanto, no me puedo quejar, si lo hago es de puro vicio. En realidad, sé que me he sacado el premio mayor la lotería, por los amigos que me rodean. Ellos tienen un gran porcentaje de mérito en todos mis modestos logros. Más, con el correr del tiempo, fui conociendo cosas buenas y otras no tanto, acerca del manejo de esta sacrificada profesión.

 

Entre las cosas que me molestan y sobremanera es el manejo que el mismo sindicato hace de la cosa. Pone en la misma bolsa un Carlos Martini junto con un Kike Galeano. Un egresado de Ciencias de la Comunicación tiene el mismo valor que un mercachifle del micrófono, que generalmente emite opiniones al aire y “que se ha especializado en hablar de lo que no sabe”. La Biblia junto al calefón.

 

Nadie se opone a los recién llegados, pero que al menos se preparen, capaciten y sepan un poquito más que “leer mensajitos” o dejen de dar lástima al oírlos tartamudear cuando repasan los titulares de los diarios matutinos. Eso sí, son los primeros en conseguir una placa identificatoria que diga: PRENSA y hacer alarde de algo que no han hecho ningún merecimiento. 

 

Nuestro sindicato que se ha alineado dentro de la onda izquierdista, que no es nada malo, si no fuera porque toma como modelo de referencia, al sistema de Hugo Chávez; puede ser esta la causa que nunca le haya cuestionado al tirano “vinotinto”, el cierre de tantas emisoras de radio y televisión, dejando a cientos de colegas en la calle, lo mismo que su correligionario ecuatoriano, quien le sigue los pasos muy de cerca.  

 

Pero todo no es negro, aún entre nosotros existe gente valiosa que sigue teniendo los mismos ideales juveniles, que no se ha contaminado y que aún a costa de sus estómagos y el bienestar de los suyos, sigue con la cabeza fuera del agua, nadando sobre la inmundicia y muy solos contra el mundo.

 

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