UN ABRAZO PARA LOS CHICOS

Tenderse en el pasto, una calurosa noche de verano y mirar como  una hermosa luna llena, te hace un guiño. Todo esto se puede gozar mucho más, con una buena compañía a su lado. Ya que todo lo antedicho no deja de ser romántico y el amor como todo sentimiento, también es gratis.

 

Y el amor se puede manifestar de mil modos distintos y en los momentos menos esperados. Eso me pasó, hace casi un año atrás. Buscando algún tema, para mi programa de Radio Corpus, de Ciudad del Este. Por casualidad, me encontré de frente con una de las cosas más lindas y emotivas que me tocó vivir, en mi vida.

 

No bien traspuse la puerta de entrada, me embargó una extraña sensación, que se apoderó de todo mi ser. Chicos alegres, sentados frente a un televisor, disfrutando una vieja película cómica. Niñas conversando y jugando entre sí, como si todos sus problemas se hubieran quedado detrás del portón.

 

Entonces, de pronto, me acordé de aquellos cuentos que les contaba a mis hijos, que no tenían ni pies ni cabeza, pero que los divertía hasta las lágrimas. Y los hice reunir, formando una medialuna, bien sentaditos y comencé a narrarles cualquier cosa que me viniera a la mente. Ellos se divirtieron mucho y yo también. Incluso mi amiga, quedó desconcertada, ya que desconocía mis talentos como payaso y mimo.

 

Una cosa es una visita de una hora y otra muy diferente, compartir con estas criaturas, problemas, angustias, temores, desencantos, rabia contenida, rebeldía expuesta a cada instante, mirada y gestos desafiantes y relatos de niños maltratados, que merecen otra oportunidad en la vida.

 

Ese trabajo no lo haría ni ebrio ni borracho, no por falta de amor o sensibilidad, hacia los niños, si no porque no tengo el toque de la paciencia. Esta es una preciosa virtud, que hace muchos años que he perdido para siempre. Pero por sobre todas las cosas, no sé si estaría capacitado para tan abnegada y delicada obra.

 

Eso no está contemplado en los deberes del funcionario estatal, eso es un plus personal que esta maravillosa gente de Abrazo de Ciudad del Este, que es la institución a la cual me he referido desde el principio. Ellos, los que hacen a esta repartición nacional, grande de verdad, ponen en cada acto, su cuota de profundo amor, por lo que hacen.

 

Luego de aquella primera visita, he vuelto muchas veces más. No todas las que hubiera querido, pero he retornado. Cuando mis obligaciones y mi colapsado físico así, me lo han permitido. Mantengo comunicación con ellos, ya que su lugar operativo no se encuentra muy lejos de mi radio de acción.

 

Sin embargo, estos chicos, a pesar de haber caído en muy buenas manos, siguen siendo carentes en muchos aspectos. Es por eso que en todo momento se les hace sentir “buenas ondas”, ellos necesitan por sobre todas las cosas que se los tengan individualmente en cuenta, como persona, no como un integrante de la masa.

 

Por lo tanto, si usted es una persona que se queja de todo, pero nunca hace nada; aquí tiene la oportunidad de cambiarle el destino a cientos de criaturas que no tuvieron su suerte. Acérquese a Abrazo de Ciudad del Este, y traiga una tortita o cotillón o alguna gaseosa o jugo o done parte de su tiempo libre para hacer feliz a un niño, dándole un gran beso y un reconfortante Abrazo.

 

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