Una semana agitada

En realidad es un poco más de tiempo, hablando estrictamente, es el periodo que se iniciara el viernes 19 de agosto y que se extiende hasta hoy, lunes 29.
La semana pasada planeábamos la visita de una familia amiga y compatriota que vive en Trois-Rivières, asi que para hacer los honores decidimos ir a buscar buenos cortes de carne al matadero regional de Coaticook. Nos surtimos de lo que necesitaríamos para compartir buenos platos típicos con los amigos y regresamos a casa, con la sorpresa de que nuestro amigable y muy amable nuevo vecino del piso de arriba nos escribe para proponernos compartir un barbecue (BBQ, asado en “norteamericano”) en el patio trasero el domingo. Aclaro que nuestro joven vecino trabaja como cocinero en un conocido restaurante de la ciudad, así que la cosa prometía!! Y aceptamos de buen gusto, claro. 

Entretanto, decidimos pasar el viernes de mi fin de semana libre preparando un “kure akangué” al horno, a falta de permiso del propietario del edificio para hacer un pozo en el patio del fondo, llenarlo de brasas y dejar la impresionante cabeza de cerdo cocinarse por casi 24 hs, envuelta en hojas de banano que es la forma tradicional de preparar el plato en mi pais. Esa noche disfrutábamos de la delicia en compañía de buenos amigos. 

A la madrugada siguiente desperté sin razón aparente y bien temprano. Claro, con mi horario laboral de murciélago no me extraña no poder dormir cuando estoy libre de noche, pero una sensación de angustia como tras haber despertado en medio de una pesadilla me molestaba. Así que, como hago siempre, me instalé frente a la compu en la cocina recibiendo enseguida la noticia: mi abuela acababa de dejar este mundo allá en la lejana Asunción del Paraguay.

No necesito relatar cómo se siente el imaginar a tus seres queridos abrazándose y consolándose, compartiendo el dolor, cuando una está a 8.000 km de distancia… cuando una solamente puede pensar que aquel “Chau, nos vemos a la vuelta, cuidate” resultó ser un “Adiós, nos vemos en la otra vida”… mejor no sigo, cierto?

Intenté hacer mi duelo personal y compartir con ellos a través de los modernos sistemas de comunicación, es todo lo que podía hacer.Y eso hice, obviamente.
Entretanto, agradezco al cielo por vivir en esta época y por esos mismos medios de comunicación que me permitieron acompañarles pero también que amigos muy queridos de allá y de aquí me contactaran para expresarme sus condolencias, sus simpatías, pero sobre todo, sus afectos y su compañía. Me sentí menos aislada, menos alejada, y menos sola. Y eso vale mas que el oro. Y hace mucho bien al alma también…
Llegaron nuestras visitas, con quienes pasamos un muy ameno y tranquilo fin de semana. Eso ayudó aun mas a despejar mis pensamientos tristes. Gracias, amigos!
El domingo, la cosa prometía pero el clima se puso inestable. A pesar de eso, se organizó un animado asado en el patio posterior, donde no solo estuvimos nosotros y los vecinos, sino amigos nuestros y amigos de ellos, y hasta aprovechando el pasar de unos vecinos del edificio de al lado (que resultaron ser uno de mis profes del curso de terapia respiratoria y su pareja) los invitamos a compartir la abundante comida y bebidas y se nos unieron de buen grado! Como resultado, una cincuentena de personas bulliciosas de orígenes tan diversos como Francia, Paraguay, Iran, Bolivia y Canadá ocuparon el patio, consumieron lo que habia en las tres parrillas, compartieron la música y un excelente momento de charlas y risas… hasta que a eso de las 23h la policia vino a pedirnos amablemente que disminuyamos el volumen!! jajajaja

En fin, la semana discurrió por lo demás bastante tranquila, el jueves último las niñas volvieron a clases, pero el viernes, al salir del hospital, oi por radio un anuncio que me preocupó… no, en realidad me asustó! MeteoCanada informaba a la población del Estrie que se esperaba que el huracán Irene, en ese momento de categoría 3, llegara no solo a tierra firme, sino que alcanzara a la provincia de Quebec, en las regiones de Estrie y Centre du Québec! La advertencia incluía vientos de hasta 130 km/h y lluvias intensas, hasta 100mm de precipitaciones. La ciudad se puso en alerta, el pánico corrió por muchos de los habitantes gracias a las constantes repeticiones de las alertas por las radioemisoras. El hospital nos advirtió que debiamos permanecer alli si la tormenta llegaba en nuestro horario de trabajo tanto por razones de seguridad como por reemplazar a aquellos que no pudieran llegar. Las escuelas tambien pasaron mensajes de advertencia a los chicos. Mis niñas estaban preocupadas… Fuimos al supermercado el sábado por la tarde y las mercaderias como agua embotellada y comida en latas habían simplemente DESAPARECIDO! eso si que me llamó la atención… porque después de todo, ¿cuanta intensidad puede tener un huracán tropical que llegue tan al norte a una ciudad rodeada de montañas? No lo se, pero mi cerebro me decia que no podía ser para tanto… Sin embargo el miedo me arañaba el corazoncito…
A Dios gracias, todo eso fue pura histeria colectiva, la tormenta llegó, llovió mucho, hubo vientos fuertes con ráfagas de hasta 90 km/h, pero en mi patio, solo hojas caídas, en la ciudad algunos arbolitos, nada más.
Diferente fue en Montreal, por ejemplo, donde tuvieron corte de energía eléctrica por varias horas y en varias zonas. Aquí se cortó unos minutos, pero volvió enseguida.
Hoy amaneció casi despejado, el cielo está de un color azul precioso, aun hay viento y está fresquito, pero muy agradable.
Creo que esta tarde volveré a mi rutina de caminata alrededor del lago, interrumpida desde el viernes. De paso, les cuento que como mi bella Sanyo Xacti C9 waterproof está triste e irremediablemente extraviada, mi dulce medio toronjo me regaló otra (si, me consiente, que puedo decir? ;D), una Panasonic HX-DC1, ultraliviana y muy similar a la Xacti, con la que estoy demasiado familiarizada. Quizás los fotógrafos profesionales odien a mis bebés manejables con una mano, pero a mi me fascina poder llevar una camarita dual a todas partes ya sea en la palma de la mano o en el bolsillo.
Así que para encaminar mi alegría, fui a tomar fotos de los cielos tormentosos de Sherbrooke, de algunas flores, frutitas, animalitos y otros insectos, aquí se las dejo. Bye! 🙂

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