Viktor Yanukovich y Horacio Cartes

Enrique Vargas Peña (foto de mercopress.com)

Ucrania es un lejano país de Europa que sufre desde siempre la enorme presión de un vecino poderoso y gigantesco, Rusia, para convertirlo en satélite ruso. Nuestro Paraguay sufre desde siempre la enorme presión de un vecino poderoso y gigantesco, Brasil, para convertirnos en satélite brasileño. 

El Diccionario de la Real Academia define que satélite “Del lat. satelles, -ĭtis” es “1. m. Astr. Cuerpo celeste opaco que solo brilla por la luz refleja del Sol y gira alrededor de un planeta primario. 2. m. satélite artificial. 3. m. Persona o cosa que depende de otra y está sometida a su influencia. U. t. en apos. 4. m. Estado dominado política y económicamente por otro Estado vecino más poderoso”. 

Viktor Yanukovich, hasta ahora presidente de Ucrania, pretende  convertir a Ucrania en un satélite de Rusia. Horacio Cartes, nuestro presidente, pretende convertir a Paraguay en un satélite de Brasil. 

Yanukovich ganó las elecciones de 2010 en Ucrania con un programa, que él mismo recordó en un discurso ante el Parlamento ucraniano, en el que prometía “una estrategia de modernización que impone determinadas prioridades básicas, la primera de las cuales es la creación de un Estado moderno y competitivo cuya característica sustancial es la supremacía de la ley y el desarrollo de una cultura legal, una democracia representativa balanceada, un fuerte autogobierno y una administración estatal disciplinada y móvil. La segunda prioridad es la humanización del desarrollo, lo que significa el incremento de la inversión social en capital humano y en una moderna infraestructura para el sostenimiento de la vida; la organización de la modernización de los sistemas de educación y salud, el incremento de los estándares sociales, la creación de una cultura de uso creativo del tiempo libre y el desarrollo de industrias culturales nacionales…” –discurso del 7 de abril de 2011-. 

Horacio Cartes ganó las elecciones del 21 de abril de 2013 con un discurso muy parecido.
Pero la prioridad real de Yanukovich no estaba entre las más repetidas en su campaña ni en sus discursos confirmatorios. Su prioridad real es convertir a Ucrania en satélite de Rusia. 

La prioridad real de Horacio Cartes no está entre las más repetidas en su campaña ni en sus discursos confirmatorios. Su prioridad real es convertir a Paraguay en satélite de Brasil. 

El 3 de junio de 2010, mientras declaraba que trabajaría por una relación de cooperación con la Alianza Atlántica (OTAN), Yanukovich logró que el Parlamento de Ucrania prohibiera cualquier asociación de su país con ese tipo de asociaciones de defensa. 

Horacio Cartes, que había declarado que no habría retorno a MERCOSUR mientras no se restableciera el Estado de Derecho en el bloque, logró que nuestro Congreso apruebe el ingreso ilegal de Venezuela al grupo, sin que se restablezca el Estado de Derecho, consolidando la razón política que no es otra cosa que la hegemonía brasileña. (http://bit.ly/1flgHQm), (http://bit.ly/1gtxxJa), (http://bit.ly/No8sH4). 

Con esa línea, y como si fuera un gran logro, Yanukovich alardeó por meses y meses las declaraciones del entonces presidente ruso (actual primer ministro) Dimitri Medvedev y del entonces primer ministro ruso (actual presidente) Vladimir Putin alabando la dramática mejoría en las relaciones entre Rusia y Ucrania. 

Horacio Cartes, como si fuera un gran logro, alardea las declaraciones de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y sus ministros alabando la dramática mejoría en las relaciones entre Brasil y nuestro Paraguay. 

El 21 de noviembre de 2013, Yanukovich se negó a firmar el Acuerdo de Asociación de Ucrania con la Unión Europea, declarando que optaría por estrechar los vínculos económicos con Rusia. 

Horacio Cartes nos hizo regresar sin condiciones a MERCOSUR dejando languidecer nuestras opciones con la Alianza del Pacífico y con los amigos norteamericanos y europeos que nos apoyaron mientras MERCOSUR nos agredía para someternos. 

El 30 de noviembre, los estudiantes de Ucrania salieron a las calles para protestar contra la política entreguista de su presidente. En nuestro Paraguay, lamentablemente, pocos molestan a Horacio Cartes por su política entreguista. 

En el curso de las semanas siguientes al 30 de noviembre, la resistencia del pueblo de Ucrania al entreguismo de su presidente fue creciendo y creciendo hasta que el pasado viernes 21 de febrero los ucranianos obtuvieron, después de derramar sangre, una gran victoria al obligar a Yanukovich a convocar a nuevas elecciones generales con la vigencia de la anterior Constitución de Ucrania para consultar al pueblo si quiere o no quiere ser satélite de Rusia. 

No sé si, al final, esta gran victoria del pueblo ucraniano se consolidará con la real independencia de Ucrania. Pero es evidente que, sea cual sea el resultado a largo plazo, el pueblo ucraniano al menos exigió que se le pregunte si desea o no ser satélite de Rusia. 

Horacio Cartes no tiene la más mínima intención de consultar al pueblo paraguayo si queremos o no queremos ser satélite de Brasil. Nos está imponiendo la sumisión a nuestro vecino del Este en base a las prebendas que está regalando a los colorados y a otros políticos de la misma clase. 

Creo que no nos merecemos esto.
Artículo publicado en la edición del domingo 23 de febrero de 2014 de La Nación (http://bit.ly/1fsXECb).
Materiales referidos a la entrega de Horacio Cartes a Brasil publicados en otros medios:
“Pobre López”, de Guido Rodríguez Alcalá, en Ultima Hora (http://bit.ly/1fleHHM).  
“Sugestivos Abordajes Retóricos del Presidente de la República”, Editorial, en Ultima Hora (http://bit.ly/1jqgeeK).
 “Revalidar”, de Carlos Almirón, en ABC (http://bit.ly/1fcvK91).
“Entreguismo”, de Juan Augusto Roa, en ABC (http://bit.ly/1cDRJZJ).
“Actos Fallidos y Promesas Cartistas”, de Marcos Cáceres Amarilla, en ABC (http://bit.ly/1hl0QOZ).
“Las Palabras de Cartes”, de Alcibiades González Delvalle, en ABC (http://bit.ly/MQcW9s).
“Desafortunadas Expresiones”, Editorial, en ABC (http://bit.ly/1jZH3cz).

“Usen y Abusen del Paraguay”, Editorial, en La Nación (http://bit.ly/1jYURkr).   

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