SOJA Y MISERIA

El suelo paraguayo en diez años, ya da los primeros ejemplos de la desertificación y un grave envenenamiento del suelo y napas a causa del peligroso glifosato. Como es un monocultivo, ha hecho que se deje de plantar otros rubros que ahora hay que importar.

Aunque parezca mentira, para tener una plantación de soja con buen rendimiento, se debe infringir todas las leyes ecológicas que existan. De esta actividad solo pueden ganar unos pocos, y precisa una mínima mano de obra, ya que todo lo hacen las máquinas. 


Varios fueron los motivos para que este monocultivo se convirtiera, de la noche a la mañana, en el “rey de los cultivos”. Primero fue el gran rinde que tiene por hectárea. Segundo, los precios que nunca han dejado de trepar hasta las nubes.


Tercero, la gran demanda que el mercado consumidor potenció hacia los derivados de la soja, como la leche, leche con distintos sabores, carne de soja, raciones para el ganado y animales domésticos, todo en base a una publicidad muy bien estructurada: “sea sano, consuma soja”.
Sin embargo esto fue el principio de los males, ya que con las constantes subas del barril de petróleo, que en 10 años pasó de 10 a 145 dólares, y obligando a la industria automotriz, a buscar combustibles alternativos.

Es así que nace el “biodiesel”, que es básicamente aceite de soja mezclado con el diesel, en proporciones que van de acuerdo a las recomendaciones hechas por las terminales automotrices. 

Esto significa que el “biodiesel” comenzará a rivalizar con la soja como grano y por lo tanto, se arrasarán más bosques y selvas, y todo lo que sirva como alimento subirá de precio hasta que se haga inaccesible, especialmente para las clases más postergadas.

¿Si la soja mueve tanto dinero en Paraguay, porque hay tantos pobres? En la actualidad, de cada 100 paraguayos, 32 viven bajo la línea de pobreza, Pero en los departamentos del norte, esta cifra trepa al 60%, Casualmente, estos son las que desde un poco más de 10 años, recibieron el mayor avance de la soja.

Este plantío es sinónimo de monocultivo y grandes extensiones totalmente mecanizadas, Para que se tenga una idea general de cómo los productores de soja han ocasionado un gran daño ambiental, es que provocaron la destrucción masiva de 21 millones de hectáreas de bosques en Brasil, 14 millones en Argentina y 2 millones y medio en Paraguay.

Lo más resaltante de todo este tema, es que este monocultivo no permite plantar otra cosa a su lado, como tampoco los agro-tóxicos que lo acompañan, Es por eso que la soja ha desplazado a otros cultivos alimentarios,

La superficie sembrada con arroz, frijoles, maíz y trigo ha disminuido en Brasil entre 1991 y 2005, mientras que el área dedicada a la soja se ha triplicado en el mismo período. La misma historia se repite en Argentina, donde la producción de muchos alimentos básicos, entre ellos, pasturas para el ganado, arroz, maíz, trigo, papas y lentejas, ha caído a tal punto, que Argentina ahora debe importar para abastecer su mercado interno.

Al mundo se lo ha engañado diciéndole que con el invento de las semillas transgénicas el hambre del mundo se iba a terminar, al contrario, la realidad muestra que con cada cosecha, la línea de pobreza se amplía, tanto como la espantosa desigualdad a la hora del reparto que el mismo Estado propicia.

Paraguay no debe seguir el ejemplo de los vecinos, Nuestro país debería prestar atención al desastre ecológico que sufren Brasil y Argentina, primer y tercer productor mundial de soja, respectivamente, La plantación de soja se inició en Paraguay en fechas mucho más recientes que los vecinos, con la llegada de los colonos brasileros, en los comienzos de los 90.

A partir de allí, comenzamos a ser solo un engranaje dentro de la política neoliberal, incrustada dentro de las grandes compañías productoras de las semillas manipuladas genéticamente por Monsanto y Cargill, y en especial, la semilla llamada “Round Up Ready”, una variedad propiedad de la norteamericana Monsanto, muy resistente al glifosato, que por otra casualidad también es de Monsanto.

En pocos años, el país se convirtió en un desierto verde, las plantaciones de soja arrasaron con millones de hectáreas de montes y los ecosistemas, virtualmente desaparecieron. Comenzaron a verse la ruina de miles de productores y campesinos que fueron empujados por los colonos brasileros, que con motosierras y topadoras, cambiaron el paisaje visual del país, también se está terminando con la tradicional riqueza de la biodiversidad, que tanto orgullo nos proporcionaba.

En la actualidad, en Paraguay, la soja ocupa el 55% del área total sembrada, y las ganancias relacionadas con este cultivo y sus derivados, generan el 30% de las divisas que entran al país, Paraguay con 6,8 millones de toneladas, ha trepado en pocos años al puesto 6 entre los grandes productores mundiales, pero a un costo que debería ser contemplado por el propio gobierno. Cuanto más soja, más pobres.

Si nos remitimos en los términos directos y fríos, la soja no ha dejado nada importante en nuestro país, si se tiene en cuenta que mueve muchísimo dinero, de esto solo ganan los vendedores de maquinarias, los de agro-insumos, y los grandes sojeros, porque los pequeños, solo viven bien, pero con la zozobra climática, y el rinde por hectárea no les permite grandes lujos.

La soja, según el modelo impuesto globalmente por las grandes compañías multinacionales, no permite la utilización de gran cantidad de mano de obra, ya que una cosechadora de última generación, hace el trabajo de 60 a 70 personas.

Esta no se queja, no se sindicaliza, no pide aumento y no es necesario darle bonificación familiar. Quizás si se la industrializara o se le diera cierto valor agregado, quizás la cosa cambiaría un poco; pero no es así. Tanto Brasil como Argentina y Paraguay han crecido increíblemente sus áreas de cultivo, pero eso no ha hecho que la miseria se haya desterrado, al contrario, tiende a incrementarse con cada cosecha.

Como es posible que países tan ricos en la producción de alimentos tenga una mortalidad creciente por desnutrición e inanición, suena trágico e irónico. Quizás el problema más grave, es que la soja es un gran concentrador de riquezas, y los gobiernos de dichos países, no han sabido o no han querido, hacer una mejor y mayor distribución de los capitales, con un fin meramente social.

El destino de Paraguay es convertirse en un desierto. La pérdida de la biodiversidad es un denominador común en los tres países. Según cifras extraoficiales, en Alto Paraná, Itapúa, y Canindeyú, en los últimos 6 años, desaparecieron unas 1700 granjas lecheras, mermó la producción de maíz y trigo.  El cultivo de arroz, se redujo en 44% y girasol en un 34%, a nivel nacional.

En localidades donde se sembraban batatas, papas, lentejas, repollos, ají morrón y otras hortalizas, hoy se siembra solo soja, muchos de estos alimentos, deben hoy, ser importados, el algodón que es un producto tradicional paraguayo y que goza de buena reputación a nivel mundial, desde la época de la colonia, también ha sido absorbido por la soja.

Actualmente los planes de reforestación están solo en los papeles mientras se arrasan 50 hectáreas de bosque todos los días, inclusive de los Parques Nacionales. Ya nadie habla del niño Talavera, una de las tantas víctimas que el glifosato se ha cobrado en nuestro país.

Todos los casos de envenenamiento tanto por fumigación, en arroyos o manantiales y de la misma tierra, han sido perversamente escondidos. Todas las parcialidades indígenas muestran distintos porcentajes de envenenamiento por agro-químicos, que sufren como un castigo más, solo por existir.

La solución a este problema no es tan difícil, pero es casi seguro que los distintos gobiernos cuyos países son grandes productores y exportadores de granos y semillas transgénicas cederán de inmediato ante las presiones de quienes tienen el máximo poder económico, arrodillándose ante ellos como lo hicieron siempre.  ¿Y el bienestar de sus pueblos?, bien gracias.

PRIMERO EL TRABAJO, Y LUEGO LO DEMÁS

Si hay algo para reclamarle a la mayoría de las gestiones municipales de Ciudad del Este, que hemos soportado desde el mismo momento de su creación, hasta la fecha, es que siempre se desentendieron o lo que es lo mismo, nunca se preocuparon en crear las condiciones necesarias para darle a la población local fuentes de trabajo. 
Por desgracia para los habitantes de nuestra ciudad, antes llamada Presidente Stroessner, las gestiones fueron sucediendo y los problemas solo pasando de intendente a intendente como si fuera “pelota tata”. Esta negligente herencia jamás asumida por ningún funcionario del ejecutivo comunal es una asignatura pendiente de todos los que asumieron el cargo y los que vendrán.

A esta ciudad la hicieron crecer a pulmón, la iniciativa privada, siendo el ejecutivo un mero espectador. Y tal es así que no hay que ser un genio para darse cuenta, al recorrer sus calles céntricas, trazadas sin un sentido de futuro, generalmente improvisando y no siempre respetando las mismas ordenanzas, decretos y edictos por ellos mismos dictados.

Hoy en día, la gente joven no sabe, que hay muchas calles céntricas que resultan muy estrechas, por el simple avance de algunos frentistas muy poderosos de aquella época y encaramados en el poder, al que no se le podía decir ni “mu”. Total, el ejecutivo comunal, amigo de todos ellos, siempre terminaba por mirar a otro lado y convalidar ese atropello a toda la comunidad.

Ese crecimiento a lo “Chaco”, impidió que los actuales esteños gocen de una verdadera urbe organizada como Foz o Puerto Iguazú, sin ir más lejos. Es por eso que Ciudad del Este no cuenta con los servicios básicos con que debería tener un núcleo urbano que  pretenda ser llamado ciudad.

Parece ser, pero no lo es. Por lo pronto no tiene ni numeración coherente ni veredas estándar en todo el ejido urbano. Aunque sería mejor decir que casi no tiene definitivamente veredas. Y cuando la tiene, se encuentra rota u ocupada por “mesiteros” maleducados que creen que dicho camino es de  “su” propiedad, sin importarles lo que piensen los demás.

No cuenta con una red cloacal ni pluvial. No existe una red de bocas de incendio, al menos en el micro y macro centro. Y por supuesto no cuenta con una planta de tratamiento de residuos cloacales. Carece de una planta de residuos orgánicos y hospitalarios, pero si existen innumerables vertederos y cloacas a cielo abierto. Tenemos a un paso el octavo río del mundo, por longitud y por caudal y la ciudad sufre la falta de agua, por simple desidia municipal.

A medida que la población fue creciendo y que nuestro país se fue empobreciendo, el tema de la seguridad desbordó a una policía mal preparada y peor pagada. Lo mismo sucedió con el caótico tránsito urbano. Con la apertura de los autos usados de Iquique, los famosos “chileré”, fue posible comprar un vehículo usado a un precio más o menos razonable, entendiendo que las concesionarias oficiales venden el mismo producto al doble. Con esto, las estrechas arterias de nuestra ciudad colapsaron consiguiendo tener la hora pico más larga del mundo: de 7 a 17 horas.

Ese cuello de botella nunca fue preocupación de las autoridades comunales, al menos no encajaba en sus prioridades. Eso no da votos, solo salida de dinero que puede ser mejor utilizado en la campaña política. 

El transporte de pasajeros, es otro cáncer de nuestra ciudad, en donde los “empresarios” no solo no renuevan sus unidades, si no que ni las lavan, que es mucho peor. Los fiscales pareciera que reciben algo bajo la mesa, ya que uno que otro son detenidos, pero las líneas siguen firmes como rulo de estatua, a pesar de no contar ni con la mitad de los requisitos necesarios para circular.

Pero volviendo al tema principal, decía que la verdadera batuta que marcó el ritmo del crecimiento edilicio y urbano siempre fue la iniciativa privada y los verdaderos pioneros, que aún sobreviven, son los mejores testigos de las palabras aquí dichas. Es más, todos hemos contribuido a sacarle el jugo a Ciudad del Este. Desde el gobierno central, pasando por los inescrupulosos funcionarios enviados desde Asunción, que hacían sus fortunas aquí y la depositaban allá, como todas sus inversiones. Más de veinte barrios asuncenos fueron construidos con el dinero esteño.

Estamos nuevamente en época de elecciones y los buitres carroñeros han salido de sus nidos y vuelan sobre el cielo de nuestra ciudad. Casi todos son “escombros”, “reciclados”, “zombies políticos”, perdedores de mil batallas y que no han movido un solo dedo por esta ciudad, pero están nuevamente ahí, aguzando su vista a la espera que, en un corto vuelo, pueda alzarse con algo de carroña, que los buitres más grandes les permitan llevar.

Entregar limosnas a los habitantes más necesitados y sin recursos económicos, es una forma humillante de tratar a un semejante, ya que les quita lo último que un ser humano puede llegar a perder: su dignidad. Proclamarse a sí mismos como grandes mecenas de la ciudad, es un golpe demasiado bajo, especialmente cuando el dinero repartido, en los diferentes barrios, le pertenece al erario público, y por lo tanto no es suyo. Es muy fácil ser bueno con el dinero ajeno.

Darle una limosna a la gente con carencias no soluciona el problema de fondo, solo es un simple parche para el “ya ahora”, porque cuando ese dinero se agote, los problemas aún continuaran. Una persona sin trabajo es como un muerto en vida. No puede sustentarse y mucho menos a su familia. La depresión y la angustia lo invadirán tanto como los malos pensamientos, que siempre son pésimos consejeros.

El próximo intendente deberá romper este maldito círculo vicioso proporcionándole trabajo a los que no lo tienen. Devolverles la sonrisa a aquellos que la perdieron y recuperar su auto estima. El trabajo dignifica y permite desenvolverse sin avergonzarse ante sus semejantes. Deberá darles cañas de pescar a los esteños, en vez de pescados.

Que sea trabajo generado por captación de inversiones y no por acumulación de personal en las distintas dependencias municipales. Lo que la gente quiere es sentirse útil y de provecho para sí, para sus familias y para la comunidad. Solo se necesita un poco de coraje político para crear los puestos de trabajo necesarios y así devolvernos a todos, la sonrisa perdida. Con esto, los demás males que nuestra sociedad acarrea, se reducirán a niveles, mucho más que razonables. 

AYÚDATE QUE TE AYUDARE

Estamos de acuerdo que las cosas están algo “peludas” y nada viene fácil. Las entradas extras que antes teníamos, se congelaron o desaparecieron como por arte de magia. Hace muy poco tiempo atrás, pegábamos un taconazo en el piso, y aparecía sin mucho esfuerzo, un salvador billetito de cien mil, que no te solucionaba los problemas, pero que tapaba unos cuantos agujeros.


Hoy en cambio, podes patear muchas baldosas, levantar  polvareda, gastar la suela de tus multi-únicos zapatos  y no aparece ni siquiera un mísero diez mil. Hemos tenido que resignar muchas cosas que antes nos eran realmente imprescindibles, pero que ahora son un verdadero lujo. Esta sí que es una crisis y no macanas.


Los índices de desocupación siguen trepando hasta las nubes. Y no existen perspectivas que se estabilicen o mucho mejor, que desciendan. Las  entidades públicas están atestadas de empleados que no producen nada; al contrario, gastan y mucho a nuestras costillas. Sin embargo hay una factura electoral que debemos pagar. Los que los han votado, lograron alguna prebenda o un puestito más o menos rentable, pero que tiene su costo. Y los que no lo votaron, pagarán el precio por no haberlo hecho.

Esas son, señoras y señores, las reglas de juego. Pero, ¿cómo conseguir un trabajo, en un país cuyo gobierno no los crea, o se olvidó de crearlos? Pero es sumamente fácil responder a esta simple pregunta. Si el gobierno no lo crea, entonces nosotros mismos debemos inventarlo. Nuestro poder de inventiva ya es reconocida en el mundo entero, porque entonces, no ponerla en práctica. 

Si uno espera que este o cualquier otro gobierno cree fuentes de trabajo fáciles de acceder, o le pavimente la calle de su casa, o que el recolector de la basura cumpla con los días pactados. Que la escuela de sus hijos no llueva más adentro que afuera o tenga suficientes pupitres y pizarrones. O cuando va a un centro de salud y usted no tenga que salir corriendo a comprar jeringas, gasa y algodón; entonces usted es un romántico empedernido o un haragán que espera, que le sirvan caldo con la cuchara en la boca.

Sea de una manera u de otra, usted está perdiendo miserablemente su tiempo. Lo que debe hacer es tomar al toro directamente por los cuernos. Como dice el refrán: “Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”.

Si no tiene un empleo porque lo despidieron por faltas de ventas, no importa. No se desespere ni eche espuma por la boca. Simplemente ponga su cerebrito a trabajar, que mal no viene usarlo de vez en cuando. 

Siempre las soluciones están a la vuelta de la esquina y son generalmente las más sencillas las que sirven. Haciendo un repaso de las actividades de mis amigos, la mayoría tienen un trabajo bajo relación dependencia, no todos, pero a ninguno de ellos les alcanza con lo que ganan. Por lo tanto tienen una segunda y tercera entrada para redondear una cifra que no es exótica, pero que al menos, llena la olla y calma a los acreedores.

Es la creatividad la que caracteriza a nuestro pueblo y este lo tiene en demasía, solo que, lo ha delegado a quien más veces le traicionó, mintió y engaño. Que es el Estado y este ya ha demostrado incapacidad de solucionar los problemas a la gente, por lo tanto, la gente misma es la que tiene que acabar con sus propios problemas, sin tener que esperar que un ineficiente burócrata venga en su auxilio. 

Eso no significa que al Estado no se le siga exigiendo que cumpla con sus obligaciones, pero el ciudadano común debe de saber, que no debe esperar que la Nación, Itaipú o Yacyretá estén  pendientes de sus reales necesidades.

El ingenio sale a la luz cuando la necesidad aprieta. Las grandes ideas nacieron así. Una amiga además de llevar su estudio contable, cocina bizcochuelos, los decora de diferentes formas y sus clientes no la dejan en paz. Tal es su éxito. Un conocido abogado, luego de atender su estudio jurídico, instaló en el garaje, junto con sus hijos, una mini-carpintería y hacen pequeños muebles a pedido.

Un colega, viendo que con sus magras entradas no llegaba ni a la primera quincena, se le ocurrió, en las 3 hectáreas contiguas a su casa, plantar remedios-yuyos. Para tal tarea, luego de pedir el correspondiente permiso, seleccionó a toda la gente mayor del barrio y les dio algo que hacer. Todos ganan algo, no mucho, pero en esta época cualquier caldito, ya da ya.

Otra persona cercana y muy querida, fue echada por exceso de personal y baja ventas. Ella es madre soltera de dos criaturas. En el fondo de su casa, con 150 mil guaraníes prestados, montó un taller de figuras de yeso. No se volvió millonaria, pero sus hijas van a colegios privados y jamás le han pedido favores ni al Estado ni a sus parientes. Solos con ingenio e iniciativa todos ellos están sobreviviendo a uno de los peores momentos económicos de Paraguay, en época de paz.

Ellos pudieron y ustedes también son capaces; la cosa es no dejarse estar ni dormirse en la corriente. Menos quejas y a golpear más puertas y ver todas las opciones que se tiene a mano. Y para terminar, les dejo un chiste que espero que les sirva para poner una sonrisa en sus caras pero también una cierta enseñanza.
En medio de una horrible tormenta, se encuentra un hombre de profunda religiosidad y que está convencido que Dios no lo va a dejar morir. Se pone de rodillas y comienza a rezar con verdadero fervor. Al rato se le acerca un vecino, en su bote, y le avisa que las aguas están subiendo muy rápido y que debe huir con ellos de una inminente inundación. Pero él lo rechaza, y le pide que huya lo más rápido posible, porque a él, Dios lo salvará.

Más tarde acierta a pasar en bote otro vecino que también lo invitan a subir, pero el hombre también lo despide con las mismas palabras que al anterior. Media hora después cuando muchos de los techos de las casas del pueblo se han dejado de ver, por la altura que las aguas han llegado; aciertan a pasar dos botes más  para ayudarlo, y él insiste en que no. 

Que se quedará allí hasta que Dios lo venga a salvar. Desafortunadamente, una ola gigante, lo arrastra, lo golpea contra una roca, se ahoga, y muere.

Sube al Cielo y al ver a Dios, enfrente de él, le dice muy enojado y con voz de reproche:
— Me abandonaste, Señor.
Se escucha entonces la suave y melodiosa voz del Todopoderoso:
— ¿Cómo que te abandoné?, hijo mío, te envié cuatro botes y no quisiste tomar ninguno.