Las “elecciones” en Venezuela

Los venezolanos están llamados hoy a las urnas para optar entre la reelección de Hugo Chávez o el cambio prometido por Henrique Capriles, candidato de la oposición unida.

Hay mucha expectativa mundial sobre esta jornada en Venezuela porque los demócratas del mundo entero esperan que Capriles logre lo que antes que él pudieron hacer Corazón Aquino en Filipinas y Violeta Barrios en Nicaragua, derrotar a una dictadura en las urnas.
Venezuela sufre una dictadura. La dictadura es un hecho objetivo que se puede medir objetivamente.
Cuando el poder público está concentrado hay dictadura. Poco importan, en ese caso, las formalidades escritas en sendas constituciones y leyes: Todo paraguayo sabe que en Paraguay, hasta 1989, había una buena formalidad “democrática” escrita, pero que el poder estaba concentrado; a ningún paraguayo se le puede engañar al respecto porque tiene experiencia vivencial y personal al respecto.
El hecho de que la dictadura que sufre Venezuela sea apoyada y alentada por democracias como Brasil, no modifica la calidad del régimen venezolano. Hasta 1977, la democracia norteamericana apoyó decididamente a muchas dictaduras latinoamericanas, algunas de ellas realmente oprobiosas como la de Somoza o la de Trujillo que, notablemente, también instrumentaban una buena formalidad “democrática” escrita. Los brasileños no inventaron algo nuevo al apoyar a la dictadura venezolana.
En Venezuela todos los recursos públicos, todos sin excepción, desde dinero contante y sonante hasta las posiciones militares, pasando por las cadenas de radio y televisión y los grupos para-policiales de amedrentamiento, se han usado hasta esta mañana a favor de Hugo Chávez. Es lo clásico de las dictaduras.
Ninguna organización internacional de vigilancia democrática escrutará estas “elecciones” venezolanas. La única entidad que pretende validar los resultados, porque así lo acordó expresamente en el convenio suscripto, es UNASUR, un grupo de países integrado por otras dictaduras y por países que reconocen la hegemonía brasileña. Nadie más.
UNASUR pretende legitimar el proceso venezolano, pero los venezolanos saben que UNASUR es solamente cómplice de la dictadura que los oprime.
De paso, conviene decir que es muy doloroso constatar que hay algunos paraguayos que desde el gobierno que pretenden mantener a Paraguay en este club autoritario, traicionando a esos venezolanos que padecen vejámenes diarios de parte de un autócrata abusivo que está dilapidando las riquezas del pueblo venezolano en sus proyectos políticos internacionales.
Ciertamente, existe la posibilidad de que Henrique Capriles logre la hazaña que antes que él lograron Corazón Aquino y Violeta Barrios, pero es poco probable que ello ocurra. La regla es que las dictaduras “ganan” en las “elecciones” que ellas organizan para legitimarse.
Y nunca mejor usadas las comillas para encerrar a las palabras “ganan” y “elecciones”, pues en Venezuela los ciudadanos están impedidos de informarse libremente sobre los desmanes del gobierno como para tomar decisiones basadas en todos los elementos de juicio necesarios.
La noche autoritaria que sufre Venezuela, independientemente de los resultados de la jornada de hoy, no será eterna y los venezolanos podrán disfrutar, tarde o temprano, de un nuevo amanecer democrático.
A ellos, y no a sus opresores, hay que prestarles el apoyo y la solidaridad de Paraguay.
Editado como Editorial de La Nación del domingo 07 de octubre de 2012