Eso en realidad es una manera de decir, ya que es algo que se escucha desde la época de las cavernas. Sin embargo, hay cosas que están sucediendo actualmente, de las cuales no solo yo, no coincido con el rumbo que, la gente joven está tomando, hablando en líneas generales, porque siempre existen las excepciones.
Pero no necesito la confirmación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ni de las encuestas encaradas por la Universidad de Osaka en Japón, como la de otras universidades norteamericanas y europeas, para darme cuenta que se está produciendo en la juventud, un fenómeno muy pocas veces visto, en las anteriores generaciones.
Que el sesenta por ciento de nuestros jóvenes, padece de sobrepeso. Que escucha música a un volumen que excede al nivel de los decibeles permitidos por sus oídos. Que permanece demasiadas horas frente al monitor de una computadora o en su defecto, enfrascado en inútiles e interminables chateos sobre la pantalla de su celular.
Para ser mucho más claro, se puede decir, sin temor uno a equivocarse, que es la primera vez, desde la Segunda Guerra Mundial, que no existía una esperanza de vida tan baja para esta generación con respecto a la de sus padres.
Recién a principio del 2010 comenzaron a difundirse, las primeras conclusiones. Allí se midió los distintos factores de riesgo, en los estudiantes secundarios.
En la adolescencia se delinea los hábitos alimentarios y la forma corporal. Por lo tanto, el joven con sobrepeso y obeso será un adulto con sobrepeso y obeso. La mala alimentación viene del hogar, donde los padres desconocen las opciones para comer bien. Y en las escuelas estatales, no cuentan con un presupuesto ni para la alimentación ni para una nutricionista.
El tiempo libre sedentario que aporta la computadora, la televisión, los juegos electrónicos y el celular, compiten deslealmente contra la actividad física y este comportamiento lo conservará durante la vida adulta. Si le sumamos el bombardeo mediático que exalta los valores masculinos y femeninos, potenciándolos al beber determinada bebida alcohólica que lo hará sentir un ganador/a total o fumando cigarrillos “Mengano” será un “Macho Man” o una terrible vampiresa devoradora de hombres.
En la mayoría de los jóvenes, existe un alto grado de irresponsabilidad cuando afronta sus primeros pasos en la vida sexual. Antes era el varón quien no se cuidaba, ahora, muchas adolescentes no quieren usar condón, por alegar que “raspa” o no siente nada “con esa goma”. Los embarazos pre-adolescentes se multiplicaron por 7 en la última década. El Sida por 50. También no se deben de olvidar que estamos criando una generación de ciegos y sordos prematuros.
¿Cómo se solucionar este desfasaje? No es sencillo responder, pero siempre la solución comienza cuando los padres se acercan a sus hijos y se interesan por sus cosas, por saber quienes son sus amigos, compartir tareas y diversiones juntos, iniciar una línea de dialogo permanente y conocer fundamentalmente las ideas que sus hijos tienen con respecto a todo.
No será esta una solución integral, pero se habrá dado un importante primer paso para evitar que sus hijos sigan cayendo libremente como por un tobogán.





