Es indudable que el próximo gobernante del Paraguay, tendrá sobre sus espaldas, una herencia demasiado pesada de sobrellevar. Sea este del partido que fuere, porque cinco años le será totalmente insuficiente para que se puedan apreciar grandes cambios.
Eso se debe a que en la presente gestión se tendría que haber llevado a cabo verdaderas mudanzas estructurales, transformaciones de fondo y no de forma, aunque fueran netamente impopulares y Nicanor tuviera que hacerse cargo del costo político.