JÓVENES PARAGUAYOS POR EL TOBOGÁN

Hay frases que escucho desde que tengo uso de razón, aunque muchos digan que de eso, nunca he tenido ni siquiera una pizca. 
 
Pero volviendo al tema en cuestión, desde mis primeros años de adolescencia, tuve que soportar de mis mayores, frases parecidas a “que la juventud está totalmente perdida”, “que los jóvenes no tienen futuro”, “a donde vamos a parar con estos adolescentes de hoy en día”.

Eso en realidad es una manera de decir, ya que es algo que se escucha desde la época de las cavernas. Sin embargo, hay cosas que están sucediendo actualmente, de las cuales no solo yo, no coincido con el rumbo que, la gente joven está tomando, hablando en líneas generales, porque siempre existen las excepciones.

Pero no necesito la confirmación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ni de las encuestas encaradas por la Universidad de Osaka en Japón, como la de otras universidades norteamericanas y europeas, para darme cuenta que se está produciendo en la juventud, un fenómeno muy pocas veces visto, en las anteriores generaciones. 


No tengo vendas en los ojos, ya que lo puedo ver a diario, y en todos los estratos de nuestra sociedad. Una juventud que consume muchos litros de alcohol, durante todos los días de la semana. 
 
Que fuma como chimenea, tanto varones como mujeres. Que tiende a las comodidades de un buen sillón antes que salir a realizar ejercicios físicos en algún parque.

Que el sesenta por ciento de nuestros jóvenes, padece de sobrepeso. Que escucha música a un volumen que excede al nivel de los decibeles permitidos por sus oídos. Que permanece demasiadas horas frente al monitor de una computadora o en su defecto, enfrascado en inútiles e interminables chateos sobre la pantalla de su celular. 


Pero lo peor de todo, es que, ante el peligroso avance de nuevas y terribles enfermedades de origen venéreo; los chicos, no tienen ningún cuidado, en el momento de decidir tener relaciones sexuales, con una eventual compañera.
 
Es decir, que contradicen todas las recomendaciones dadas por los expertos, en todos los medios de comunicación masiva.

Para ser mucho más claro, se puede decir, sin temor uno a equivocarse, que es la primera vez, desde la Segunda Guerra Mundial, que no existía una esperanza de vida tan baja para esta generación con respecto a la de sus padres. 

 
La OMS impulso una Encuesta Mundial de Salud Escolar, consistente en un estudio que se realizó en varios países del mundo. Esto se concretó en nuestro país en el año 2007.

Recién a principio del 2010 comenzaron a difundirse, las primeras conclusiones. Allí se midió los distintos factores de riesgo, en los estudiantes secundarios. 

 
El resultado es preocupante, ya que el informe final, señala que los indicadores más arriba enunciados, son un claro alerta para el combate al alcoholismo, el tabaquismo, las enfermedades venéreas, y dolencias cardiovasculares, tumores y lesiones; tanto como la prevención de la sordera y la disminución de la vista por causas no naturales. 

Se consultaron a 3.000 alumnos paraguayos, entre 13 y 17 años, de 52 escuelas, en todo el país. Lo primero que remarca el informe es la poca actividad física de los jóvenes. 
 
En las escuelas, los que son aptos para el deporte, son privilegiados y los que no, relegados a un segundo plano. Por lo tanto estos, con el tiempo, perderán el gusto por el deporte, los ejercicios y las caminatas.

En la adolescencia se delinea los hábitos alimentarios y la forma corporal. Por lo tanto, el joven con sobrepeso y obeso será un adulto con sobrepeso y obeso. La mala alimentación viene del hogar, donde los padres desconocen las opciones para comer bien. Y en las escuelas estatales, no cuentan con un presupuesto ni para la alimentación ni para una nutricionista.

El tiempo libre sedentario que aporta la computadora, la televisión, los juegos electrónicos y el celular, compiten deslealmente contra la actividad física y este comportamiento lo conservará durante la vida adulta. Si le sumamos el bombardeo mediático que exalta los valores masculinos y femeninos, potenciándolos al beber determinada bebida alcohólica que lo hará sentir un ganador/a total o fumando cigarrillos “Mengano” será un “Macho Man” o una terrible vampiresa devoradora de hombres. 

 
Un adolescente no entiende que debe ejercitar su cuerpo, para prevenir los infartos en la vejez. A esa edad se piensa que uno es inmortal. Además, las clases de Educación Física son aburridas. 
 
Esta generación hace culto del sedentarismo y la cibercultura. El alcohol y el cigarrillo forman parte de un escudo para protegerse de las agresiones, ya que en el código adolescente, la aceptación o el rechazo juegan un papel vital en su vida.

En la mayoría de los jóvenes, existe un alto grado de irresponsabilidad cuando afronta sus primeros pasos en la vida sexual. Antes era el varón quien no se cuidaba, ahora, muchas adolescentes no quieren usar condón, por alegar que “raspa” o no siente nada “con esa goma”. Los embarazos pre-adolescentes se multiplicaron por 7 en la última década. El Sida por 50. También no se deben de olvidar que estamos criando una generación de ciegos y sordos prematuros. 


Hasta aquí solo hemos hablado de la parte física, pero en cuanto a la parte psicológica y espiritual, también los jóvenes han sufrido un grave retroceso. La insatisfacción, el consumismo, los problemas de adaptación social, el temor exagerado al rechazo, los cientos de complejos y fobias que los atacan en esta etapa de la vida, ha hecho que la timidez, la inseguridad, la falta de comunicación con sus padres, desembocara en una ola imparable de suicidios.

¿Cómo se solucionar este desfasaje? No es sencillo responder, pero siempre la solución comienza cuando los padres se acercan a sus hijos y se interesan por sus cosas, por saber quienes son sus amigos, compartir tareas y diversiones juntos, iniciar una línea de dialogo permanente y conocer fundamentalmente las ideas que sus hijos tienen con respecto a todo.

No será esta una solución integral, pero se habrá dado un importante primer paso para evitar que sus hijos sigan cayendo libremente como por un tobogán.

NO TE INCINERES EN TU PRIMERA CITA

A pesar de todo el tiempo transcurrido, aún puedo recordar mis primeras citas, no sin antes esbozar una leve sonrisa. Bueno, en realidad, tengo que confesar sinceramente que cuando sale una simple acotación sobre este tema, siempre me provoca grandes carcajadas; ya que por aquellos tiempos, era súper tímido y cada una de aquellas citas, era una verdadera tortura que ponía a prueba la resistencia de mis nervios.

Con el tiempo eso lo fui superando y por supuesto, porque con los errores, uno siempre aprende. Fui progresivamente puliendo mis primitivas técnicas, tanto de abordaje como del correcto comportamiento que se debe tener durante el primer encuentro. 

Convengamos en que no hay que olvidarse de una cosa fundamental; todo lo que uno haga mal durante esa primera vez, quedará grabado por siempre, en la memoria del otro y este hecho, será por lo tanto muy difícil de revertir. Casi imposible. 

Ahora bien, la cita bien pudo haberse concretado por medio de dos alternativas principales. La primera, es haber conocido eventualmente a alguien y entonces se la invita a tomar algo, como un punto inicial de  conocimiento. 

Y la segunda posibilidad y esta es la más problemática de las dos, consiste en la presentación por parte de un amigo/a, de alguien totalmente desconocido; con lo cual se transforma en una verdadera cita a ciegas. 

Por desgracia he tenido muchas citas de este tipo y generalmente, siempre me fueron bastante mal. Quizás porque uno tiene demasiadas expectativas puestas en el otro, pero cuando llega la confrontación, nos encontramos con que por desgracia no tenemos nada en común con aquella o aquel ser extraño, que hubiéramos querido que no lo fuera, por lo que la decepción junto con nuestro infortunio podrá desanimarnos un poco, pero no mucho.

Piensen que en este planeta hay un poco más de 7 mil millones de seres, y uno de ellos será finalmente, el que estamos buscando. Por eso nunca debemos desesperar. Como dijo alguna vez un sabio: “La paciencia es la madre de las virtudes, no sabiendo precisarles quien es el padre”.

Pero sea como sea, siempre debemos intentar quedar bien parados, aunque la persona que tengamos enfrente, no cumpla en lo más mínimo, nuestros requisitos; ni fuera lo que esperábamos de ella. No tenemos que dejar de ser gentiles, inclusive hasta si nos resulta desagradable a nuestra vista o su trato es demasiado tosco, áspero e inclusive agresivo.

Porque la vida tiene esas intrincadas y misteriosas vueltas que a veces hace que por fortuitas circunstancias, se vuelvan a reunir, en situaciones muy diferentes y entonces ahí sí que la desgracia se puede enseñorear en sus vidas.

Para muchos estas citas resultan demasiado traumáticas y no son pocos los que prefieren enfrentar mil veces, las traumáticas garras de la soledad, que las dramáticas mieles de un encuentro. Pero como yo pertenecía a este mismo grupo, no puedo bromear con sus sentimientos y sus impotencias, porque sería como burlarme de mi mismo.

Tuve porcentajes iguales de suerte, al encontrar  quien me diera los elementos para salir de semejante pozo. De fuerza de voluntad para romper ese inmundo cerco que no solo nos aísla del mundo, si no que nos hiere profundamente al no poder demostrar nuestros sentimientos a aquellas personas que si nos gustan y cierta dosis de capricho para encarar dicho tema como un desafío personal. 

Entonces, para evitar una salida que no sea elegante, les incluyo un par de recomendaciones, tanto para varones como mujeres, de las cosas que nunca se deben decir y mucho menos en un primer contacto, cuando ambos se encuentran demasiado nerviosos y sumamente sensibles en cuanto a su expectativa personal. 

De hombres a mujeres:
·        “Por la foto que me mostraron, parecías mucho más joven”
·        “Yo me llevo muy bien con todas mis ex”
·        “¿Esto tiene picante? Entonces no lo puedo comer, porque le hace mal a mis hemorroides”
·        “¿Vas a llevar ese vestido?, no te parece que todavía falta para carnaval”
·        “Ahora mismo no quiero tener novias, me siento muy a gusto macaneando de aquí para allá”
·        “¿Cómo que ya no tenes novio?, ¿Qué le hiciste al pobre?”
·        “Un momento, me llama mi mamá para saber a qué hora vuelvo”
·        “No estás gorda, pero no te vendría mal vacunarte contra la aftosa”
·        “Mi ex novia las tenía mucho más grandes”
·        “No he tenido sexo desde que me agarró “kype”
·        “Esta cita fue un verdadero  desastre, pero si queres, todavía podemos acostarnos… ¿qué te parece?
·        “Qué lindo peinado que tenes, ¿Cómo se llama?, ¿rebelión en la granja?”

De mujeres a hombres:
·        “Mis tres hermanos mayores ya estuvieron presos, por   
      robo a mano armada” 
·        “¿Te importa si viene una amiga?”
·        “Si supieras que tengo unas ganas increíbles de quedarme embarazada”
·        “En realidad no se cocinar, ni ninguno de los quehaceres domésticos, prefiero pagar para que alguien los haga”
·        “¿Te gusta ver la novela de las 22?”
·        “No tomo más tequila, porque la última vez que lo hice, acabe con un pedo enorme y el pelo lleno de vómito”
·        “Según mi “plan, en un año me caso, dentro de dos tengo el primer niño y de ahí uno cada año hasta tener tres… ¡como mínimo!”

Espero que sigan estas modestas sugerencias y por favor, no te vayas a  incinerar en tu primera cita, si es que quieres, por fin, lucir una amplia sonrisa en tu cara.

Brasil pretende todo, a cambio de nada

Enrique Vargas Peña (foto de rctv.net)

El canciller José Féix Fernández Estigarribia confirmó el viernes () () que están en curso negociaciones “secretas” entre nuestro país y UNASUR y MERCOSUR para acelerar nuestro retorno a esas dos asociaciones regionales.

Antes de continuar con las consideraciones que deseo dar a conocer, cabe reafirmar, subrayar y hacer notar que la existencia misma de estas negociaciones “secretas” pone en evidencia que ambos bloques, UNASUR y MERCOSUR, hegemonizados por Brasil, se mueven al márgen de cualquier norma y se guían solamente por las razones que les dictan las necesidades políticas de Brasil.

Brasil necesita resolver el tema paraguayo, pues el mismo está dificultando su proyección internacional y, entonces, Brasil sepulta hoy lo que viene diciendo desde el 22 de junio, a saber, que en nuestro país hubo un golpe de Estado antidemocrático.

Si Brasil tuviera algún principio, si se sujetara a alguna norma, no debería revisar su posición sobre nuestro país, pues nuestro gobierno sigue siendo el que surgió del proceso constitucional y democrático que destituyó a Fernando Lugo y que Brasil califica de “golpe”; pero Brasil no tiene principios ni se sujeta a normas.

La mera existencia de estas negociaciones “secretas” prueba, de un modo incontrovertible, que UNASUR y MERCOSUR no son grupos basados en el Derecho sino satélites de la voluntad política brasileña y nada más y, por tanto, grupos en los que nuestro Paraguay no debe estar mientras no se establezca en ellos el Derecho en vez de la voluntad política brasileña.

Yendo a la cuestión de las negociaciones, ahora Brasil requiere imperiosamente recomponer UNASUR y MERCOSUR porque su brutal agresión contra nuestro país empieza a costarle dinero y prestigio: El mundo entero está viendo que Brasil viola tratados y, por tanto, no es un actor internacional responsable.

Ariel Palacios, blogger de “O Estado de Sao Paulo”, publicó un material () cuya lectura recomiendo calurosamente al canciller Fernández Estigarribia y a cualquiera que pretenda comprender la maniobra que pretende realizar Brasil con Paraguay: Los brasileños quieren retornarnos a UNASUR y MERCOSUR a cambio de que nosotros aceptemos los hechos consumados derivados de las violaciones de los acuerdos que le permitieron excluirnos de ambos grupos y meter a Venezuela en MERCOSUR.

Incluso no sería descabellado suponer que algunas medidas comerciales brasileñas, que perjudican a Paraguay () estén siendo esgrimidas como amenaza si es que no aceptamos sus deseos.

Es decir, Brasil pretende devolvernos lo que nos sacó ilegalmente a cambio de que reconozcamos la ilegalidad, presentando la devolución de lo que nos “robó” (nuestra pertenencia a ambos grupos) como una gran concesión a Paraguay y obteniendo a cambio lo que quería obtener con el “robo”.

Todo a cambio de nada. Brasil pretende todo, a cambio de nada.

El canciller Fernández Estigarribia anunció que los satélites de Brasil nos regalarán como gran privilegio el hacer retornar a los embajadores de Chile y de Colombia al país.

Paraguay nada gana con eso. Pueden retornar todos, que nada cambia, porque el problema no es que retornen los embajadores, el problema no es que nos permitan sentarnos en la mesa de UNASUR o en la de MERCOSUR. El problema es que en ambos bloques, pero principalmente en MERCOSUR, ya no rige el Derecho sino la razón política.

Ese es el problema, y conviene que el presidente Federico Franco y el canciller Fernández Estigarribia no lo olviden. En UNASUR y MERCOSUR rige la razón política sobre la norma jurídica, ese es el problema, ese es el único problema.

Voy a insistir. Que Paraguay esté o no esté en los bloques no es el problema, el problema es que en los bloques no rige el Derecho, sino la razón política.

Regresar a un UNASUR y a un MERCOSUR en los que impera la razón política sobre el Derecho no es una cuestión retórica, es una cuestión práctica de la mayor importancia.

Paraguay no podrá defender eficientemente sus derechos aduaneros, su política arancelaria, su comercio exterior o sus relaciones políticas, en unos bloques donde no impera el Derecho por la sencilla y obvia razón de que Brasil es la quinta economía del mundo y nosotros la ciento y algo.

Donde no hay Derecho, se impone la fuerza, o el peso. Sin Derecho, Brasil es más fuerte que Paraguay y prevalece sobre Paraguay. Quien no entienda eso, no entiende de qué se trata el problema.

Es exactamente la misma cuestión por la que rechazamos unirnos a la Junta de Buenos Aires en 1811, pues dicha Junta no reconocía la igualdad jurídica paraguaya ante ella. De eso se trata la Nota del 20 de Julio de 1811, piedra angular de nuestra Independencia Nacional y de toda la política exterior paraguaya hasta el 15 de agosto de 2008.

En razón de su pequeño tamaño, de su mediterraneidad (lo que supone su dependencia estructural de los vecinos para poder comerciar), nuestro país no puede integrarse a ninguna entidad en la que sus derechos no estén absolutamente garantizados.

La exclusión arbitraria e ilegal de Paraguay de UNASUR y MERCOSUR demostró que esos bloques no garantizan esos derechos, lo demostró en los hechos y, en consecuencia, no hay nada que hacer en esos bloques mientras no se asegure la vigencia del Derecho.

Queda claro pues que el eje articulador de la negociación para un eventual retorno de nuestro país a UNASUR y MERCOSUR no puede ser otro que el restablecimiento del Derecho en ambos bloques y en el establecimiento de garantías sólidas sobre su vigencia ante el peso específico de Brasil.

Cualquier otra cosa es una rendición, una entrega, una traición.

Estas duras calificaciones, “rendición”, “entrega”, “traición” no son aquí expresiones retóricas. Son la descripción de lo que ocurre cuando se sacrifica la posibilidad de nuestro país de negociar en pie de igualdad con los vecinos las muchas materias que tenemos que negociar con ellos para que no nos absorban, para que no nos aplasten, para que no nos exploten.

Son la descripción de lo que acontece cuando se ceden los recursos aduaneros a otros países, cuando se ceden a otros países las chances de discutir aranceles, normas, incluso la política impositiva interna.

Y el restablecimiento del Derecho no puede edificarse sobre el reconocimiento de nada que haya surgido de su violación, como la ilegal exclusión de nuestro país y el ilegal ingreso de Venezuela a MERCOSUR.

Luego, para empezar a hablar de retorno, primero Brasil debe reconocer expresa y formalmente que Venezuela no está en MERCOSUR. Y que Paraguay está de pleno derecho en UNASUR y en MERCOSUR.

Nosotros nada tenemos que revisar de lo actuado, porque todo lo actuado en nuestro país se ajustó rigurosamente a la Constitución Nacional. Admitir cualquier otra cosa sería aceptar que aquí la violamos, lo cual no es verdad fácticamente.
 
Publicado en la edición de La Nación del 14 de octubre de 2012