Nemo Tenetur Se Ipsum Accusare

Dias pasados recibi un llamado de Maximo Guerrero, Director-Propietario de Radio Guarani Montréal.  El Director-Propietario, muy amablemente me sugirió que escriba un articulo, criticandole al Club Cerro Porteño,  mi  Ciclon de Barrio Obrero.   Etaky mina Cerro’re, fue lo que me dijo.

Se trata de un pedido del hombre mas influyente en el mundo de las comunicaciones de la comunidad paraguaya de Montréal, asi que no me queda otra.

Corria el año 1976, bajo la dictadura del Tiranosaurio.

Con mis 5 años recien cumplidos, comenzaba mi malograda carrera de futbolista, pateando dia y noche una pelota roja y azul No 3.  
Era una época tranquila para algunos y catastrofica para otros, dependiendo de que lado de la vereda uno estaba parado. Junto a la politica, el deporte Rey acaparaba la atencion de los paraguayos. El campeonato oficial fue ganado por Libertad, siendo Olimpia campeon oficial extra …???

El club Libertad tenia como presidente a Nicolas Leoz y como vice presidente a Alfredo Stroessner (hijo), mas conocido como Fredy. Fue bajo la presidencia de Fredy, que finalmente Libertad se consagró campeon.

A los hinchas gumarelos  se les ocurrió la magnifica idea de ir a dedicar  el campeonato al deportista No 1, inquilino por ese entonces de Mburuvichà Roga. Partieron en caravana desde Tuyucuà, rumbo a Mcal. Lopez y Kubitschek. El festejo fue impresionante, se cerró el trafico vehicular, la gente gritaba en las calles, algarabia total.  A eso de las 10h00 PM, una comision garrote salio abruptamente de la Comisaria 6a., cachiporrazos por doquier, los hinchas liberteños  terminaron salvajemente garroteados.  Nadie sabe exactamente que fue lo que pasó, el por qué de la garroteada, siendo que el club Libertad fue el campeon y el Number One era liberteño.

Extraoficialmente, se supo dias despues, que el mismo Stroessner fue el que ordenó dispersar la turba liberteña. Pero, qué habia ocurrido?, las malas lenguas dicen que un grupo de hinchas liberteños comenzaron a gritar « libertad, libertad, libertad », en honor a su querido club campeon, lo que fue interpretado por Stroessner como  una conspiracion contra su gobierno.

Demas esta decir que durante la dictadura, pronunciar las palabras  « Democracia » y « Libertad » eran consideradas delito.

 Escudandome en la expresion latina «  Nemo tenetur se ipsum accusare »,  « Nadie esta obligado a declarar contra si mismo » (en contra de su club en este caso)  y considerando que el Alto Tribunal de EE.UU.,  autoriza a una persona que se encuentra ante el peligro de declarar contra si mismo, a no hacerlo, finalmente doy por terminado este articulo.

NicMel

Elemental mi querido Maxi Guerri, como nunca lo dijo Sherlock Holmes.

 

 

 

 

Stalingrado

Enrique Vargas Peña

En su triunfal avance hacia el Cáucaso, dentro del territorio ruso, durante el verano de 1942, en plena II Guerra Mundial, las fuerzas alemanas llegaron a las afueras de una militarmente poco importante ciudad, Stalingrado, llamada así en honor al entonces dictador de la ahora desaparecida Unión Soviética, José Stalin.

El avance alemán había sido tan rápido que las líneas de abastecimiento de los ejércitos Cuarto Mecanizado y Sexto, dos de las más eficaces y combativas fuerzas alemanas, estaban a punto de soltarse, razón que movió a Adolfo Hitler, dictador de Alemania en aquellos días, a ordenar el desvío del empuje de la ofensiva hacia la ciudad.

Hitler consideró dos elementos para tomar esa decisión. Primero, la ya mencionada necesidad de reorganizar las líneas de abastecimiento. Segundo, consideró que, dadas las circunstancias, sería importante para la moral alemana conquistar una ciudad con el nombre de su enemigo, Stalin.

Dispuso, pues, que el Sexto Ejército girara hacia la ciudad y la conquistara, operación que se inició el 23 de agosto de 1942.

Consciente de la extensión de las líneas alemanas de abastecimiento, y por las mismas razones de prestigio en las que pensaba Hitler, Stalin ordenó defender la ciudad a cualquier costo, nombrando a uno de sus más estrechos colaboradores, Nikita Sergeyevich Khrushev, como comisario político de la resistencia.

Los alemanes se habían apoderado ya del noventa por ciento de la ciudad cuando el 19 de noviembre de 1942, el Ejército Rojo soviético lanzó su gran contraofensiva conocida como “Operación Urano”, diseñada para eludir a los alemanes pero para atacar a sus flancos, defendidos por ejércitos rumanos y húngaros.

La operación fue un éxito, pues los aliados de Hitler no pudieron resistir el embate soviético permitiendo al Ejército Rojo cercar al Sexto Ejército alemán dentro de la ciudad, cortando sus suministros.

El 2 de febrero de 1943, diezmado por el hambre, por el frío, por la falta de municiones, el hasta entonces imbatido Sexto Ejército alemán tuvo que rendirse.

Esa batalla, la “Batalla de Stalingrado”, cambió el curso de la guerra pues no solamente detuvo el avance alemán en Rusia, sino de minó irreversiblemente la moral de los ejércitos de Hitler.

Desde el triunfo de Dilma Rousseff en las elecciones brasileñas, ella y su canciller, Antonio Patriota, estuvieron ideando la manera de superar el veto paraguayo al ingreso de la dictadura que oprime a Venezuela a MERCOSUR, que Brasil requiere imperiosamente para hacer pagar a los venezolanos el mantenimiento de alguna de sus industrias clave, por ejemplo la de aviación.

Contaron en todo momento con la activa colaboración de sus satélites, Argentina y Uruguay. El presidente uruguayo, José Mujica, llegó a proponer, como se recordará, incurrir en alguna trampa jurídica que permitiera dejar de lado el veto paraguayo.

El 22 de junio de 2012, Rousseff y Patriota vieron una oportunidad para el asalto: El proceso constitucional paraguayo que destituyó a Fernando Lugo de la presidencia de nuestra República.

En lugar de respetar nuestro proceso constitucional, democrático como pocos en el mundo, como era su obligación, intervinieron abiertamente en él, desconociéndolo.

Inmediatamente impusieron a sus satélites, Argentina y Uruguay, la realización de un golpe bruto en MERCOSUR, ordenando la suspensión de nuestro país del bloque en violación flagrante del Protocolo de Ushuaia (arts. 4 y 5).

No contentos con eso, violaron después el Tratado de Asunción (art. 20) y el Protocolo de Ouro Preto (art. 37) para meter por la fuerza a la dictadura venezolana al bloque sin el consentimiento paraguayo (), () ().

Para meter a una dictadura, expulsaron a una democracia.

Además, activaron militantemente a sus agentes en Asunción, para tratar de lograr la rendición paraguaya desde adentro: Nueve senadores liberales trabajaron abiertamente para que nuestro país se rinda y acepte los brutales atropellos brasileños ().

Estos nueve, nunca deberían volver a tener ningún cargo público paraguayo.

Pero a pesar de esos agentes de Brasil, los paraguayos resistimos y nuestro Senado, a la altura de los mejores tiempos de nuestra gran República, rechazó el ingreso de la dictadura que oprime a Venezuela a MERCOSUR, dentro de todas sus potestades legítimas regladas por los tratados que, a pesar de Dilma Rousseff y Antonio Patriota, rigen al bloque.

Que conste que los nueve agentes de Brasil que integran la bancada liberal de senadores no pierden oportunidad de pedir que esa decisión enaltecedora de nuestro Senado sea revisada () ().

Paraguay está frenando así, con la decisión del Senado de rechazar el ingreso de la dictadura venezolana a MERCOSUR, la ofensiva brasileña. Ahora tenemos la oportunidad de pasar a la contraofensiva de un modo tal que el prestigio de Dilma Rousseff y Antonio Patriota se derrumbe de un modo decisivo, cambiando el curso de los acontecimientos.

Brasil reconoció esta semana que, en efecto, se enfrenta a un problema jurídico para perfeccionar el ingreso de la dictadura que oprime a  Venezuela a MERCOSUR ().

Si los paraguayos nos mantenemos firmes, si tenemos consciencia de nuestra capacidad real en esta cuestión, Dilma Rousseff y Antonio Patriota no podrán resolver el problema que, si trabajamos bien, será el mayor fiasco de su historia diplomática.

Pero nosotros no tenemos que detenernos en derrumbar el prestigio y la capacidad de maniobra de Rousseff y Patriota.

Ahora tenemos la oportunidad también de convertir ese fiasco, en una catástrofe económica para esa dupla: Podemos y debemos hacer ver a la Unión Europea que Brasil no es confiable, porque acostumbra a violar los tratados de acuerdo con sus necesidades políticas. Podemos y debemos explicar a Europa los riesgos de asociarse a Brasil. Podemos y debemos hacer que Brasil pague más, mucho más, por poder asociarse a Europa ().

Si trabajamos bien, si los agentes de Brasil entre los liberales y los demás que tiene no logran impedirlo, podemos convertir esta situación, como los rusos en 1943, en el Stalingrado de los imperialistas agresores.
 
Publicado en la edición impresa de La Nación del domingo 09 de setiembre de 2012

LAS GRANDES DECEPCIONES

A lo largo de nuestra vida, las continuas decepciones que sufrimos, nos van, de a poco, marcando a fuego. No podemos evitarlas, ya que estas se encuentran enmarcadas dentro del normal aprendizaje, en la escuela de la vida. Es algo inevitable y que todos nos encontramos expuestos, durante nuestra existencia.


Una sucesión de estas, con el tiempo, producen el temple, que como los callos en las manos; forman una coraza en el alma, evitando sentir el dolor que nos produce una desilusión. El conjunto de las decepciones forman nuestra experiencia y según como las aceptemos o no, mostrará el  grado de madurez  alcanzado.


Muchas de estas decepciones son previsibles, ya que de una u otra manera nuestra intuición nos pone en alerta y avisa; por lo tanto la precaución nos invade por completo. En cambio otras llegan de sorpresa y según el estado de ánimo, puede causar un enorme estrago en nuestra fe y credibilidad.

Nos pueden decepcionar nuestro equipo de fútbol, o la misma selección. El sacerdote, de nuestra iglesia, que cometió un acto no acorde con su investidura. 

La policía, la justicia, el político a quien le dimos nuestro voto. Nuestro pariente cercano, nuestro vecino, el negocio donde compramos todos los días, etc, etc.


La lista es interminable. Y para no ser repetitivo y cansador, les cuento que mi última decepción fue una ONG, muy querida por mí. Que formó parte indisoluble de mis años de estudiante. Que tenía el noble fin de perseguir a los villanos destructores del equilibrio ecológico de este planeta. Me refiero a GREENPEACE.

Fue en 1971, mientras estudiaba en EEUU, cuando me enteré que una docena de activistas habían fundado una organización ecológica llamada Greenpeace, en el sótano de la United Church, de 49 y Oak, en Vancouver. Tiempo después, nos contactaron gente de nuestra edad para contarnos sus propósitos altruistas.


Su primer objetivo era concientizar a la gente, de los graves resultados de la contaminación a nuestro planeta. Ellos pretendían, con nuestra colaboración, proteger y defender el medio ambiente, y actuar en donde se atentase contra la naturaleza. Harían campañas para evitar el cambio climático, y minimizar sus efectos.

Para eso la población debía proteger la biodiversidad, evitando la  tala indiscriminada de árboles por parte de los ganaderos y  productores de granos. Se debía combatir a los productos transgénicos y boicotearlos en los supermercados. Disminuir la emisión de gases contaminantes y los desechos tóxicos en los cursos de agua. Ya se hablaba del “efecto invernadero”.

Incentivar la investigación de fuentes de energía alternativas que reemplacen a la energía nuclear, para prevenir lo que más tarde aconteció en Chernobyl en 1986 y la tragedia ecológica del Exxon Valdez en 1989. Pero quizás su punto más controvertido, al menos en EEUU, fue el dejar de fabricar y vender armas a los civiles.


A mediados de 1974, compre una camiseta, con una ballena sonriente, con el lema “Save the whales” (salven a las ballenas). Me pareció aquello tan noble, que me enamoré de la causa. 

Además las insistentes chicas que ofrecían las remeras, estimulaban mis hormonas. Luego emprendieron campañas similares con delfines, tiburones, focas, osos polares, canguros rojos etc.  

Cada día me entusiasmaba más con Greenpeace, especialmente al ver en la televisión, aquellas épicas escenas al interponer sus barcos y botes de goma entre los arpones de los buques balleneros japoneses, rusos o noruegos y las ballenas.

Esa valentía demostrada a través de sus documentales, eran las reiteradas noticias impactantes durante los 70.


Luego retorné a la Argentina y el ritmo de vida agitado de una gran metrópoli como Buenos Aires, me hizo olvidar aquello. En el 2008, por casualidad, encontré un canadiense que resultó ser uno de los primeros reclutados por Greenpeace. Charlamos mucho y con cada palabra que decía, me iba desilusionando más y más.

Me contó que, lo que comenzó como una organización sin fines de lucro, ecologista, humanitaria, servicial y pedagógica, se transformó en una fría máquina de hacer dinero, al servicio de un reducido círculo de absoluto poder. 

Por esta causa, la mayoría de los socios participantes en su fundación, se desvincularon al ver su obra desvirtuada de los fines para los cuales fue creada.


El crecimiento fue increíblemente geométrico. De la donación voluntaria que recolectaban sus socios, adherentes y simpatizantes, viró una extorsión lisa y llana hacia los propios reclutadores que debían  recaudar como sea. Cada uno de ellos tenía un cupo. De no completarlo, eran hostilizados hasta que cumplieran con su compromiso.



Ya en 1986 estaba asentado en 25 países, con una renta anual de 120 millones de dólares. En el año 2007, se había expandido a 46 países, contando con 3,5 millones de contribuyentes particulares y sus entradas rondaban los 1.000 millones de dólares, reales y se calculaba 4 veces más lo no declarado.

Muchos de sus actuales dirigentes tienen causas judiciales pendientes en varios países, incluso en el país donde esta ONG, vio la luz: Canadá. Allí le fue cancelado el permiso para actuar como  organización benéfica, debido a las dudas más que razonables que presentaba este seudo organismo ecológico.


Es indudable que han tenido grandes aciertos, pero en eso se basó su gran manipulación de la opinión pública mundial. Las famosas escenas montadas con focas despellejas vivas o aquellas donde se usaban canguros para botines deportivos. El acentuado temor que provoca Greenpeace, en la población con solo nombrar el Apocalipsis climático, hace que el pánico sea explotado al máximo y las billeteras abiertas sin retaceo.

Es una lástima como un fin noble se prostituye y desnaturaliza su esencia. El dinero y el poder terminaron por corromper las buenas intenciones de un grupo de idealistas. Otra decepción más en mi vida, sin embargo no pierdo totalmente las esperanzas en el ser humano. Quizás en el futuro, logre, por fin, no mentirse tanto a sí mismo.