HEMOS PERDIDO EL JUICIO

Ya lo he dicho en varias oportunidades, y no me canso de repetirlo, una y mil veces. Por desgracia, vivimos en una sociedad totalmente enferma y alienada, que corre como loca, en círculos, del mismo modo que lo hace el perro cuando quiere morderse la cola.
Se desgasta en inútiles esfuerzos para luego quedar en la nada. Mi único consuelo es que el fenómeno es global. Es decir, que además de soportar nuestras propias locuras, también las importamos.

Sin embargo no deberíamos padecer semejante calamidad, ya que siendo tan poca la cantidad de habitantes que viven en nuestro territorio, comparando con los vecinos, no tendría que ser tan complicado sacarnos la alienación reinante. 


Sin embargo esto de ninguna manera es tan simple así. He notado que el paraguayo, en líneas generales, no se preocupa mucho por su salud física y recurre únicamente al médico cuando ya está en las últimas.

Si para hacerse un pequeño control sanitario es un verdadero drama; y me pregunto sin ninguna pizca de maldad, ¿Quien en este bendito país se encarga de velar por la salud mental de los ciudadanos? Aparentemente nadie. 

El paraguayo es muy prejuicioso en este sentido y pedirle que concurra a consultar a un psicólogo es casi un insulto, corriendo el riesgo de ser muy mal mirado y eliminado de inmediato de la lista de amigos.

No existe una conciencia a nivel nacional que nos indique que conservar la salud mental es tan importante como hacerlo con la salud del organismo. Jamás ninguno de los gobiernos posteriores al golpe de 1989, tuvo ni la previsión ni la disposición de invertir en centros de ayuda psicológica. 

Propiciar campañas masivas en escuelas, colegios, universidades, centros religiosos, clubes deportivos o donde fuera que se congregue la mayor cantidad de gente para  difundir los conceptos básicos de la profilaxis mental.

Sacar de la ignorancia a nuestro pueblo en este aspecto y dar por terminado con el estúpido tabú que consultar a un psicólogo es un claro síntoma de insania. Debe ser por eso que los psiquiatras y psicólogos en este bendito país, se mueren de angustia y aburrimiento en sus consultorios.

Ninguna madre quiere que sus hijos sigan esas carreras porque saben que en Paraguay no van a poder sobrevivir con esa profesión, a menos que emigren al exterior. Mientras tanto el único centro asistencial que funciona, y es una manera de decir, en todo el país, está en Asunción.

Allí se encuentra la mayor aglomeración de gente con trastornos mentales que jamás haya visto. En ese lugar son depositados seres humanos de todos los puntos de nuestra geografía y tratados como si no lo fueran. 

En la época que lo visité, acompañando a un amigo, los internos vagaban casi desnudos por los corredores y dormían en el suelo y no siempre sobre un colchón.

Comían lo que sus familiares les traían y los abandonados a su suerte, podían subsistir gracias  a la buena predisposición de los vecinos. Una cosa es verlo y otra muy distinto contarlo. Por primera vez en mi vida, sentí que me encontraba a las puertas del verdadero infierno. El edificio daba lástima y vergüenza al mismo tiempo. 

Con  sanitarios en un estado lamentable y un olor hediondo. Comentar  sobre su cocina ya es redundancia. Desde ya que se sobreentiende  que cuando llovía, había más agua adentro que afuera. Faltaban los elementos más indispensables y necesarios solo para una atención modesta.

Carecía de personal competente y capacitado, ambulancia y fundamentalmente un lugar adecuado y funcional para una correcta atención a pacientes tanto externos como para los internados. Un  edificio reciclado, con más de cincuenta años sobre sus cimientos, nunca fue lo más indicado para ellos.

Pero con un presupuesto anual más que miserable, no se puede mantener ningún tipo de estructura y mucho menos pensar en prevenir que otras personas como usted o como yo nos transformemos en muertos en vida. Sin derecho a nada, condenados  a recibir continuos maltratos, insultos y la indiferencia total de parte de parientes y extraños.

Volverse loco en una sociedad tan alienada como la nuestra no es nada raro ni difícil y con todas las presiones que se deben soportar en el día a día, nadie se encuentra a salvo de nada. Es probable que ya estemos todos un poco paranoicos, esquizofrénicos o ligeramente chiflados y sin ir más lejos basta con leer cualquier matutino para darnos cuenta que todos tenemos algo de insanos y diga si no ha leído alguna vez noticias locas como estas:

·        Un policía mata a tiros a su concubina por celos.
·        Un teniente del ejército se pelea para evitar el Alcotest.   
·        Campesinos quieren tener techo propio, pero regalado.
·        En ningún accidente, el responsable dice: “yo soy el culpable”.
·        Niño de 6 años acusado de abuso por besar en la mejilla a su compañera.
·        Adolescente cambia de colegio por denunciar a un compañero distribuidor de drogas.
·        Un preadolescente lleva pistola 9 mm a la escuela para demostrar  cuan macho es. 
·        Maestra despedida por reprender a un alumno indisciplinado.
·        Padres atacan a maestros por disciplinar a sus ingobernables hijos.
·        Uno ya no puede defenderse de un ladrón en su propia casa.
·        Pero el ladrón si puede demandarnos por agresión.
·       Si un policía mata a un ladrón armado, puede ser preso por exceso de defensa o  “gatillo fácil”
Puede ser que no andemos silbando por la calle “Balada para un loco” de Astor Piazzola ni que leamos cien veces “El elogio de la locura” de Erasmo, pero que hemos perdido el juicio, eso no me lo saca nadie de la cabeza y si no pregúntenle cuando quieran, a mi loquero de confianza. 

LOS PECADOS DEL TÍO SAM

Constantemente estoy alabando, el gran beneficio que ha representado Internet, en mi vida personal y profesional. Y a pesar de sus luces y sombras, la sigo defendiendo, aún con toda su pornografía, sus chismes frívolos, sus mentiras flagrantes, y su capacidad para enviciar, hasta el grado de olvidar a uno, de comer o  hacer las urgentes necesidades fisiológicas.


Su uso diario me ha permitido agilizar mis neuronas, tener más velocidad en la toma de decisiones, leer más rápido que antes y acelerar mi comprensión ante lo examinado.


Darme cuenta cuando algo, no tiene ni fundamento ni rigor científico o que simplemente no excede de alguna “leyenda urbana”.


Tal el famoso caso del Arca de Noe, descubierta infinitas veces, por distintas expediciones y expuestos, sus restos, a concienzudos estudios que jamás terminan por concluir y siempre acompañadas de fotos borrosas tomadas presuntamente cerca de la cumbre del famoso pico armenio del Ararat.


Mucho material similar a este, recorre la red, de punta a punta, pero el libre uso, sin ningún tipo de censura, es lo que más me apasiona de todo esto. Existen, por supuesto, excesos de tipo religioso como la ponderación hasta límites insospechados de algún gurú, pastor o sacerdote. Ideológico como hacer apología de algún holocausto para exterminar determinado grupo minoritario o simplemente la negación de los que ya han ocurrido.


Pero es esa la libertad sin censura que amo y que permite que cualquier individuo tenga acceso a todo tipo de información, siendo cada uno de nosotros, lo suficiente responsable o no, de procesarla y analizarla para saber si es veraz o no. 


Esto posibilita muchas veces que gobiernos o determinados grupos de poder, no puedan esconder datos importantes o bien desenmascarar la manipulación de la  información.


Ahora bien, recientemente cayeron del cielo, dos noticias que conmocionaron a la opinión pública mundial, y que ponen una vez más al descubierto, los turbios manejos que hace el gobierno norteamericano, sea quien fuera, el que presida la Casa Blanca. 

Siendo ellas tan espeluznantes, que hasta suenan a una conspiración salida de la pluma de Dan Brown y tan espantosamente fantasiosa como “Misión Imposible”.  

Sin embargo, esta vez, ambos informes tienen el aval oficial que le da viso de legitimidad. La primera noticia, nos cuenta que la Secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton y la Secretaria de Salud, Kathleen Sebelius, se disculpan con la República de Guatemala, por los experimentos que infectaron intencionalmente a personas de ese país, con sífilis y gonorrea, entre los años 1946 y 1948, y se anunció una investigación al respecto.

Estos experimentos, del Servicio de Salud Pública de EEUU,  estudiaban el desarrollo de las enfermedades en periodos prolongados de tiempo, sin darles tratamiento a los infectados y se realizaban contagiando a personas recluidas en “instituciones psiquiátricas“.

Pero no fue el gobierno norteamericano quien reveló estos diabólicos datos, si no Susan Reverby, conocida investigadora de la Universidad de Wellesley, quien encontró esta información en unas cajas ubicadas en los sótanos de la institución y totalmente cubiertos por el polvo de más de 50 años de olvido.

En resumen, se infectaron a 696 enfermos mentales, mediante visitas de prostitutas enfermas y a quienes se las alentaba a  seguir contagiando a otros. Querían determinar si la penicilina podía prevenir y no solo curar la sífilis y la gonorrea. Jamás se supo si estos pacientes fueron luego curados o no.

Si esto es una canallada confesa, entonces el caso Wikileaks es una bomba atómica caída en plena Casa Blanca y que supera todas las barreras, los códigos y cánones de ética conocidos y aceptados universalmente. 

Es una clara muestra del doble discurso llevado por el gobierno norteamericano desde el momento mismo de su independencia, quizás como parte de su maldita herencia anglosajona.

 Las primeras consecuencias de la fuga de estos secretos, celosamente guardados por el Pentágono, han provocado tal sacudida diplomática, que nadie puede prever  sus terribles derivaciones. 

Este “affaire” revela que los mismos embajadores de EEUU, habían sido instruidos para espiar a sus propios colegas de la ONU.  La filtración de 250.000 archivos “top secret”, puso al descubierto las actividades diarias, de los principales dirigentes de los países, sean estos aliados o no de EEUU.

Ahora bien, que se exponga al descubierto los secretos de un hombre público, eso no es novedad, porque esto se hace desde la época de los romanos. 

Lo que si es novedoso, es que el gobierno americano instruya a sus diplomáticos para cometer actos de espionaje, lo que supone una violación de la Convención de 1946 de la ONU, como la Convención de Viena de 1961. Por lo que su cancillería tendrá un arduo y ciclópeo trabajo, en los próximos años, para revertir los efectos de los ex secretos.

No voy a relatar todas las revelaciones hechas, ya han sido publicadas en todos los medios escritos del planeta, pero sí, de sus funestas consecuencias. Así como su intervención en Afganistán e Irak ganó como premio, un 11 de septiembre; el caso  Wikileaks, podría generar algo muy parecido o mucho peor. Como tener que reforzar sus embajadas en todo el mundo y que sus embajadores, vuelvan a ser blancos móviles, como lo fueron en una época.

Por lo tanto, donde queda la validez de la palabra de la primera democracia del mundo. Aquella que pregona sobre los derechos humanos, por ejemplo, y señala con el dedo, a los países que no lo hacen, mientras sus soldados torturan árabes esposados, en sus cárceles. Claro que si esto fuera al revés, sería el acabose. 

Muchos hechos oscuros de estos últimos 50 años, tendrían entonces una clara solución si damos por cierto, que la muerte de Allende si fue hecha por un marino americano, como decían, en su momento, las viejas chismosas.

Sin embargo como todo en la vida tiene un castigo, solo resta esperar como hace EEUU para pagar todos sus pecados, pensando que esta vez, con solo un par de Padrenuestros, le será casi imposible redimirse.   

El senador Saguier y la bancada del PLRA

Enrique Vargas Peña (foto de ultimahora.com)

El viernes, 17 de agosto, le realicé una notable entrevista el senador Miguel Ángel González Erico, líder de la bancada del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) en el Senado, referida a la posición de los liberales con respecto al protocolo de adhesión de Venezuela a MERCOSUR.

Entrevisté a González Erico porque el presidente del Senado, Jorge Oviedo Matto, está ratificando por todos los medios que este jueves, 23 de agosto, el tema será finalmente tratado () por la Cámara Alta.

El pasado domingo, 12 de agosto, indiqué los hechos por los que es indispensable para la defensa de los intereses paraguayos que el Senado rechace sin más dilaciones el protocolo venezolano y los hechos por los que dilatar el rechazo solamente favorece a los intereses brasileños () perjudicando irreversiblemente a nuestro Paraguay.

El martes, 14 de agosto, el presidente de la República, Federico Franco, tuvo la gentileza de concederme una entrevista en la que abordamos largamente el tema. El primer mandatario dejó en claro que no se siente en posición de salir de MERCOSUR, pero admitió taxativa y expresamente esos hechos mencionados, que le recordé ().

Sin embargo, aunque los ciudadanos y el Poder Ejecutivo conocemos los hechos por los que es fundamental rechazar el protocolo de adhesión de Venezuela a MERCOSUR, el senador González Erico insistió el viernes en que la bancada de senadores del PLRA buscará seguir postergando el tratamiento del mismo.

Argumentó para ello que espera indicaciones de la cancillería por ser el PLRA la fuerza gubernista en el Congreso.

Pero el canciller, José Félix Fernández Estigarribia, a su vez, me había dicho el viernes 10 de agosto que la cancillería delegaba la decisión en el Congreso.

Por lo que hablé con el presidente Franco, creo que el canciller dijo la verdad y que el senador González Erico buscó ocultar el hecho de que la bancada de senadores del PLRA tiene una agenda diferente: Es la bancada de senadores del PLRA la que pretende beneficiar a Brasil con la postergación del rechazo del protocolo venezolano.

Esto se constata fácilmente al leer los pretextos que aduce el senador Miguel Abdón Saguier (): “El senador liberal, Miguel Abdón Saguier, indicó que su bancada insistirá en la reunión de la mesa directiva el próximo lunes para que no se trate el tema. Se mantiene en su postura de que el asunto debe definirse luego de las elecciones en Venezuela, previstas para el 7 de octubre. ‘No es una cuestión de capricho sino sencillamente tengo la presunción de que podría presentarse un nuevo panorama’, manifestó”.

Es lo que el mismo senador Saguier me había dicho ya el martes 14 de agosto.

Conviene subrayar algunos elementos de estos pretextos, para hacer notar que son eso, pretextos (“del lat. praetextus.1.m. Motivo o causa simulada o aparente que se alega para hacer algo o para excusarse de no haberlo ejecutado”).

El primer pretexto es que tratar el protocolo de adhesión de Venezuela a MERCOSUR tiene que ver con la situación interna del país caribeño.

El senador Saguier no se ha molestado en explicarle al país en qué puede modificar la hipotética elección de Enrique Capriles como presidente de Venezuela las violaciones de los tratados y protocolos que regulan MERCOSUR producidas el 28 y 29 de junio en Mendoza, Argentina, con las que Brasil impuso la incorporación de Venezuela al bloque.

Una victoria electoral de Capriles en Venezuela no modifica, no cambia, no revierte las violaciones del artículo 20 del Tratado de Asunción, del artículo 37 del protocolo de Ouro Preto y, muchísimo menos, las violaciones de los artículos 4 y 5 del protocolo de Ushuaia mediante las cuales Brasil nos convirtió en socio de segunda clase del bloque e impuso la presencia de Venezuela en el mismo.

No las revierte en ningún aspecto, en ningún grado.

El senador Saguier no se ha molestado en explicar esto. Ni él, ni senador liberal alguno.

Pero además, el senador Saguier solamente tiene la presunción (“Del lat. praesumptĭo, -ōnis. 1.f. Acción y efecto de presumir: Del lat. praesumĕre. 1.tr. Sospechar, juzgar o conjeturar algo por tener indicios o señales para ello”). Dice que “No es una cuestión de capricho sino sencillamente tengo la presunción de que podría presentarse un nuevo panorama”.

Es decir, el senador Saguier pretende que nuestra República postergue el tratamiento del protocolo de adhesión de Venezuela a MERCOSUR sin explicar en qué podría una eventual victoria de Capriles cambiar la violación de las normas del bloque por parte de Brasil y en base a una mera presunción suya, totalmente gratuita y, permítanme decirlo, totalmente absurda.

Y en ese camino sin fundamentos, lo acompaña la bancada de senadores del PLRA.

Los abogados que litigan en los tribunales dicen que cuando una resolución judicial se toma sin que sea consecuencia del desarrollo lógico del caso, es porque elementos extraños torcieron el entendimiento de los jueces. Y tienen razón.

La bancada del PLRA en el Senado está siendo funcional a los intereses de Brasil y para desmentir eso no alcanzará que Miguel Abdón Saguier grite, se rasgue las vestiduras o insulte y desprecie.

Lo único que tiene que hacer para desmentirme y dejarme en ridículo es explicar en qué incidiría una victoria de Capriles en Venezuela para modificar las violaciones cometidas por Brasil a las normas de MERCOSUR y cómo podría nuestro Paraguay aceptar ahora a Venezuela en las condiciones exigidas por Brasil () () (), sin quedar convertido en socio de segunda categoría.

Si explica ambas cosas, el senador Saguier estará contribuyendo enormemente con un debate que es fundamental para que podamos saber si el PLRA merece o no ser votado nuevamente el 21 de abril de 2013.
Publicado en la edición impresa de La Nación del 19 de agosto de 2012