Marco Aurelio: “Paraguay tendrá que someterse”

Enrique Vargas Peña (foto de infosurhoy.com)

Por iniciativa de algunos miembros de la Cámara de Senadores, ésta resolvió postergar el tratamiento del protocolo de ingreso de Venezuela MERCOSUR y el protocolo conocido como “Ushuaia II”, que los dictadores de Venezuela, Ecuador y Bolivia diseñaron para proteger su duración en el cargo.

Las excusas interpuestas para dilatar y evitar  el tratamiento, y el rechazo, inmediato de ambos protocolos pueden resumirse en que este, el rechazo, puede poner en peligro los intereses nacionales y que, por tanto, se necesita más tiempo para estudiarlos.
Se deduce fácil y linealmente que si rechazar ambos protocolos puede afectar los intereses nacionales, los senadores que se escudaron en la mencionada excusa todavía piensan que el ingreso de Venezuela a MERCOSUR puede contribuir positivamente a Paraguay y que “Ushuaia II” es un acuerdo que, efectivamente, defiende a la democracia, y no a los presidentes.

A su vez, de ambas deducciones lineales se puede inferir con absoluta facilidad que los senadores que piensan como se indicó, piensan también que Paraguay debe seguir en MERCOSUR y en UNASUR, los tratados marco de ambos protocolos, respectivamente.

Luego, si este razonamiento es correcto, estos senadores piensan que seguir en MERCOSUR y UNASUR es beneficioso.

Sin pensar ni por un instante que la presión brasileña y el dinero venezolano están operando en el Senado de la República, los senadores mencionados están a tono con las declaraciones de Marco Aurelio García () (), y es necesario pedir a estos senadores que expliquen cómo quedará nuestro Paraguay si se sigue en MERCOSUR y UNASUR, pues no tuvieron la delicadeza de hacerlo en la sesión del pasado jueves.

El escenario que estos senadores plantean es el siguiente: Para el 15 de agosto de 2013 el nuevo gobierno paraguayo elegido el 21 de abril de 2013 se sentará con Dilma Rousseff, sus satélites y con Hugo Chávez.

Aceptarán así, pasivamente, la violación del artículo 20 del Tratado de Asunción y del artículo 37 del protocolo de Ouro Preto mediante las que Brasil y sus satélites introdujeron a Venezuela en MERCOSUR, destruyendo la igualdad jurídica que le corresponde a nuestro Paraguay ante Brasil.

O peor, votarán antes del 21 de abril de 2013, a favor de la admisión de Venezuela a MERCOSUR, tratando de olvidar con eso las violaciones de los acuerdos mencionados.

De cualquiera de ambas maneras, ya aceptando pasivamente la violación de los acuerdos o ya tratando de olvidarlos, consolidarán de hecho la razón política sobre la razón jurídica en MERCOSUR y con eso reconocerán explícitamente la primacía de Brasil en el bloque.

Les ruego que me rebatan, pero creo que les será difícil porque la lógica es sencilla y poderosa. También pueden, para intentar ocultar que no pueden rebatir la lógica, insultarme, como hacen los seguidores de Fernando Lugo, pero eso solamente confirmará que tengo razón.

De la noche a la mañana, estos senadores pues, se convertirán en los ídolos de los pocos seguidores de Lugo, que trabajan a tiempo completo para lograr la sumisión paraguaya en MERCOSUR, pero creo que una gran mayoría aumentará la desilusión que pesa sobre ellos.

Que conste que no me hago ninguna ilusión. Más bien creo que estos senadores efectivamente votarán en el sentido de favorecer a la hegemonía brasileña.

Adicionalmente, cabe recordarles que al aceptar, como seguramente harán, las violaciones del artículo 20 del Tratado de Asunción y del artículo 37 del protocolo de Ouro Preto, estos senadores estarán reconociendo de facto que Brasil y sus satélites tuvieron razón al introducir a Venezuela a MERCOSUR por la circunstancia de la suspensión paraguaya.

Si se admite que el artículo 20 del Tratado de Asunción y el 37 del protocolo de Ouro Preto no fueron violados, lo cual queda implícito al aceptarlas pasivamente o en tratar de olvidarlas, entonces admiten también que, en efecto, ellos, los senadores, hicieron un golpe de Estado en nuestro Paraguay para destituir a Fernando Lugo, pues el instrumento que permitió a Brasil y sus satélites suspender a Paraguay es el artículo 4 del protocolo de Ushuaia (I). Es lo que sostiene Marco Aurelio.

Desarrollando el razonamiento hasta sus últimas consecuencias, si estos senadores admiten lo que están a punto de admitir, en realidad ya no tienen legitimidad para estar en el Congreso, pues serían autores de un golpe de Estado, materializado con la destitución de Fernando Lugo.

En realidad, se han puesto en esta situación grotesca porque no están defendiendo el interés nacional paraguayo. Están defendiendo cualquier otra cosa.

Creo que ni estos senadores siquiera se atreverían a discutirme que el interés nacional paraguayo está en mantener la Independencia Nacional plena.

Si esto es así, no se puede admitir la razón política en MERCOSUR, porque admitirla supone necesaria e inevitablemente reconocer la primacía de Brasil.

La Independencia Nacional paraguaya exige defender hasta la muerte, literalmente, la razón jurídica, porque ella es la única que garantiza que Paraguay es igual a Brasil en MERCOSUR y en donde sea.

Pero si en Paraguay no hubo golpe de Estado sino proceso constitucional para destituir a Lugo, entonces la suspensión paraguaya de MERCOSUR destruyó ya la razón jurídica para establecer en su lugar la razón política.

Luego, la Independencia Nacional, el supremo interés nacional nada menos, exige rechazar los protocolos de adhesión de Venezuela a MERCOSUR y de Ushuaia (II), por las consideraciones realizadas más arriba.

Si los senadores mencionados no lo hacen, estarán violando el Artículo Primero de nuestra Constitución y su Artículo 143, incisos 1, 2 y 3.

Que quede claro que la ventaja que tienen estos senadores es que el proceso de pérdida de Independencia Nacional que se formalizará cuando, seguramente, admitan pasivamente o traten de ocultar, las violaciones del artículo 20 del Tratado de Asunción y 37 del protocolo de Ouro Preto, será paulatino y, por tanto, muchos de ellos serán reelegidos todavía, a pesar de la monstruosidad que están por cometer.

Pero eso no modifica las cosas.

Publicado en la edición impresa de La Nación del 05 de julio de 2012

Iniquidad contra Paraguay y silencio de presidenciables

Enrique Vargas Peña (foto de diaadia.com.ar)

El día de hoy, 31 de julio de 2012, quedará seguramente registrado en la Historia como aquel en el que Paraguay sufrió la mayor iniquidad en su vida soberana desde 1870.

Brasil y sus satélites formalizaron hoy la razón política sobre el imperio del Derecho al incluir en MECOSUR a Venezuela, violando el artículo 20 del Tratado de Asunción, el artículo 37 del Protocolo de Ouro Preto y el artículo 4 del Protocolo de Ushuaia. 

Al violar esas disposiciones del Derecho, confirmaron que Paraguay es un socio de segunda clase en MERCOSUR y que ellos, Brasil y sus satélites, pretenden dirigir los destinos paraguayos como se dirige a una colonia alejada, a una provincia menor.

Ninguno de los que hemos leído aunque sea un poco de Historia paraguaya estamos sorprendidos: Brasil es un imperio que actúa como un imperio, imponiendo su agenda por la fuerza, violando tratados, normas, convenciones; un imperio bruto, sin refinamiento, sin sutileza.

Ocurre, sin embargo, que durante algún tiempo Brasil trató de disfrazarse y hoy, simplemente, terminó de sacarse la máscara y dejó ver su verdadero rostro imperial.

Los aliados paraguayos del imperio brasileño estuvieron en las últimas horas tratando de desviar el tema -y el tema es que el atropello del Derecho nos condena a ser socios de segunda clase en Mercosur-, diciendo que todo esto se debe a que en nuestro Paraguay sufrimos un “golpe de Estado”, que es como buscan denominar al proceso constitucional que destituyó a Fernando Lugo.

Para que se vea el sofisma que plantean, supongamos que hubo “golpe” en Paraguay.

Pero entonces, si Paraguay, siendo miembro pleno de MERCOSUR debe esperar hasta 2013 para reincorporarse, por qué no podía esperar Venezuela, que todavía no era miembro?

El Derecho ordenaba que se espere.

Si hubo “golpe” en Paraguay y Paraguay debe esperar hasta que su pueblo relegitime el poder, con qué derecho Brasil y sus satélites negaron al pueblo paraguayo la facultad de decidir sobre Venezuela?

El Derecho ordenaba que el pueblo paraguayo hablara.

Está claro, con esas dos preguntas hechas sobre la base de que hubo “golpe” en Paraguay, que Brasil pasa por encima del derecho del pueblo paraguayo a decidir sobre Venezuela.

Está claro, aún si admitimos que hubo “golpe” en Paraguay, que Brasil nos impone la fuerza y nos condena a una posición de segunda clase.

Entre paréntesis, y por si acaso me salen a desviar el tema diciendo que el imperio brasileño no es un imperio que se porta como imperio, sería muy interesante que los aliados de Brasil en Paraguay cuenten por qué dicen que no lo es.

Para ayudar a su memoria, por si ensayan alguna respuesta, no solamente les voy a recordar el tratado de la Triple Alianza, sino el apoyo que Brasil dio a Bolivia durante la Guerra del Chaco y, sobre todo, les voy a recordar Itaipú.

Tal vez ahora, para defender al imperio brasileño, nos vengan a decir que el Tratado de Itaipú es justo y maravilloso.

Los aliados del imperio brasileño en Paraguay son un pulpo, tienen tentáculos en todos los centros de decisión, incluidos los partidos políticos y los medios de comunicación.

Uno de sus logros mayúsculos fue nuestro ingreso a MERCOSUR, criatura brasileña (Acta de Foz de Iguazú) en 1991, que los paraguayos no pudimos discutir.

El único político paraguayo que se mostró resistencia a MERCOSUR, Luis María Argaña, lamentablemente terminó asesinado.

En realidad, los aliados de Brasil en Paraguay quieren ocultar la consecuencia principal de este atropello a nuestro país: Si Paraguay reconoce este atropello, habremos perdido nuestra Independencia, esa que ganamos el 14 y 15 de mayo de 1811.

Los aliados de Brasil en Paraguay dicen que exagero, que soy un extremista, que perdí el equilibrio.

Veamos. La independencia de una sociedad se caracteriza por su capacidad de dirigir sus propios asuntos frente a otras sociedades sin limitaciones (soberanía) y por su capacidad de hacerlo en ella, por ella y para ella (autodeterminación).

Pido que no me crean a mí. A mí no tienen que creerme. Simplemente reflexionen sobre si siguiendo en MERCOSUR en las condiciones impuestas por el imperio brasileño podrán mantenerse las características de una sociedad independiente.

El ingreso de Venezuela a MERCOSUR muestra más allá de toda duda razonable que en ese bloque ya no tenemos capacidad de dirigir nuestros propios asuntos frente a otras sociedades sin limitaciones.

El ingreso de Venezuela no es lo único, es solamente lo último. Pregunten quién decide los niveles del Arancel Externo Común, pregunten quién cobrará nuestros ingresos aduaneros con el Código Aduanero Común. No tengan miedo, pregunten a gente de su confianza.

Pregunten cómo se están negociando las relaciones con la Unión Europea, con China: Brasil será el filtro, el interlocutor que hablará por nosotros. A mi no me crean, pregunten ustedes.

La suspensión de Paraguay en MERCOSUR muestra además, también más allá de toda duda razonable, que en ese bloque ya no tenemos capacidad de dirigir nuestros asuntos entre nosotros, por nosotros y para nosotros.

Brasil es el que en realidad decide qué parte de nuestra Constitución podemos usar y qué parte no podemos usar, Brasil decide qué parte de la elección del pueblo paraguayo reconoce y qué parte no reconoce. Brasil es nuestro tutor, ya no tenemos autodeterminación.

Ahora pues, tenemos que tomar decisiones graves. O seguimos en MERCOSUR y perdemos nuestra Independencia Nacional, o salimos de allí y la recuperamos.

Los aliados de Brasil en Paraguay están moviendo todos sus tentáculos para que sigamos en MERCOSUR. Esa es la tarea que les dieron ahora.

Cuentan para eso con los trabajos que hace el Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (CADEP), entre otros.

El cálculo que no hace CADEP cuando defiende seguir en MERCOSUR es cuántas oportunidades perdidas le costará eso a Paraguay. Por qué no lo calculan?

Lo que no cuenta CADEP cuando defiende seguir en MERCOSUR es cuánto le costó a Paraguay perder la oportunidad de ser como Chile. Por qué no lo cuenta?

Y lo principal que oculta CADEP cuando defiende seguir en MERCOSUR, es cuánto cuesta no tener soberanía ni autodeterminación. Por qué lo oculta?

Consecuentemente, la pregunta que tienen que contestar hoy todos los políticos, incluido Fernando Lugo, es si el 15 de agosto de 2013 aceptarán o no lo que Brasil nos está haciendo.

Es nuestra Independencia nuestro interés general? Si lo es, entonces no podemos sacrificarla por los que tienen negocios con Brasil y Argentina.

Por mi parte, me estoy preparando ya para escuchar a nuestros políticos sin estatura diciendo que, a pesar de todo, no hay que salir de MERCOSUR. Gente sin dignidad y sin visión que no se molesta siquiera en explicar qué harán.

Qué vergüenza total, y qué signo ominoso, es que ningún presidenciable se haya pronunciado sobre lo ocurrido hoy en MERCOSUR: Parece que no tienen la estatura necesaria.

Mañana se reúnen los presidenciables colorados, pero van a hablar de cómo no insultarse; para tratar MERCOSUR no tienen tiempo, qué se puede esperar?

Y Efraín Alegre, en qué gasta su tiempo? Porque no está hablando de MERCOSUR. Se puede esperar otra cosa?

Si no detienen este proceso, en unos años más seguiremos teniendo la Albirroja, por supuesto, pero solo en la FIFA, como Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Será el último recuerdo de un Paraguay Independiente.

Publicado en la edición digital de La Nación del 31 de julio de 2012