LOS ÁNGELES DE BLANCO

Fue la inglesa Florence Nightingale, quien le dio a la enfermería, una nueva dimensión, hasta ese entonces; creando un modelo conceptual que con ligeros cambios ha llegado hasta nuestros días. Esta mujer tenía una vocación de servicio tan grande, que hasta tuvo que enfrentar a sus padres y a todos sus familiares, en pos de un sueño: asistir a los enfermos y reconfortarlos en sus horas más amargas.


En aquella época, estaba muy mal visto que una mujer, de una clase social alta, desempeñara una tarea tan indigna como la de simple enfermera. Según los cánones no escritos, de ese tiempo, decían que la mujer debía casarse, formar una familia, cuidar de sus hijos y de su educación. Sin embargo, Florence contra viento y marea, hizo su voluntad y dándole a esta profesión, una valorización que no tenía.


Su mayor éxito fue durante la guerra de Crimea. Allí desembarcó, en octubre de 1854, con un equipo de 38 enfermeras voluntarias. Ella y sus compañeras, reformaron y asearon del piso al techo, el improvisado hospital, aún oponiéndose a los médicos. La primera norma implantada, fue mantener, el máximo de higiene posible. Tal es así, que los índices de mortalidad del 40%, cayeron en poco tiempo al 2%.

En realidad, Florence Nightingale es sinónimo de amor fraternal hacia los enfermos; su solidaridad y su apoyo moral durante un mal trance. El consuelo y la palabra justa en el momento preciso. 

Es la protección casi maternal para con los que se encuentran inválidos o no tienen un ser querido cerca suyo. Es aliviar los pesares con mensajes reconfortantes y llenos de fe, para aquellos, que han sufrido amputaciones de sus miembros, y padecen intensos dolores.

No hay que olvidar que la anestesia se uso por primera vez, 10 años después, durante la guerra de Secesión norteamericana. Esta mujer con todas las letras, prácticamente no dormía, recorriendo las improvisadas tiendas de campaña, para visitar, a la hora que fuere, a “sus pacientes”. Es por este motivo que se ganó el nombre de “la dama de la lámpara”, justamente por hacer sus rondas a tan altas horas de la noche, llevando un candil.

Muchas generaciones de excelentes y eficientes enfermeras le sucedieron, según los estándares de Florence. Sus enseñanzas  se esparcieron por todos los puntos y en los más alejados rincones de la Tierra. En cada contienda bélica, en cada catástrofe natural, en cada epidemia, están ellas, para calmar la sed, o secar la frente o bien con su sola presencia, velando hasta que llegue el sueño reparador.

Muchos enfermos, confundiendo compasión, cariño o solidaridad con seducción; terminaron enamorándose de sus enfermeras. También ocurrió a la  inversa, que la enfermera, luego de un tiempo, acabó encontrando atractivo al paciente. A veces el noviazgo terminaba en matrimonio y otras en un completo desastre. 

Lo que sucede es que, en situaciones límite, los sentimientos se enmarañan y las emociones, las pasiones y las mismas hormonas pueden producir un cóctel realmente explosivo y muy vulnerable para ambas partes.

Demasiados libros e incontables películas o series de televisión, nos cuentan cientos de aventuras amorosas entre pacientes, enfermeras y médicos; todos sumergidos en un mar de sentimientos confusos y que nos muestran la fragilidad de estos seres, que a veces acceden a los requerimientos y en otras, son violentamente rechazados. Los escenarios pueden variar entre pequeños sanatorios, grandes hospitales o simplemente domicilios particulares.   

Tanto amor y eficiencia desparramados sin egoísmo por todo el mundo, en lugares hostiles, aún con sus vidas en riesgo, con el tiempo se fueron trastrocando en algún recodo del camino. 

Y así como las enfermeras eran el símbolo reconocido de la protección, su imagen se fue desdibujando, quizás por amores cobardes y no correspondidos o porque por ser mujer y es entonces mucho más fácil embarrar su buen nombre.

Nadie sabe cómo, cuando y donde, comenzó a correr esos falsos y retorcidos mitos que colocaban a las enfermeras como mujeres demasiado fáciles de seducir. Surgieron cuentos acerca de su insaciabilidad; que era tanta la pasión que sentían en sus cuerpos que no les permitía casi llevar ropa debajo de su blanco uniforme. O imposible que una enfermera fuera enteramente fiel.

En cada pasillo, de cualquier centro médico, se pueden escuchan cientos de historias de enfermeras ninfómanas y complacientes, involucradas  con médicos o pacientes. Existen además una gran cantidad de chistes de enfermeras, de muy mal gusto, que si bien, con el primer impacto, suelen causar mucha gracia, si nos ponemos a pensar detenidamente, ellos no solo denigran a su condición de mujer, si no que atentan directamente contra una noble y dignísima profesión.  

Pero esto no es todo, existen nuevas manías muy en boga y que se han impuesto en todo el mundo. Es un rito sumamente especial para compartir en pareja, entre cuatro paredes, como para despertar y compartir fantasías eróticas. 

Esta locura sensual consiste en disfrazarse, tanto hombre como mujer, con las profesiones más locas y disparatadas y entre ellas se destaca en primer lugar, el de enfermera.


Fue precisamente la televisión, que en vez de difundir cultura, entretenimiento e información, propagó una versión distorsionada de la enfermera.

Las primeras en protestar, fueron las sanitarias brasileras, quienes por medio de su sindicato hicieron saber que estaban hartas, de la continua  erotización que sufre su imagen, en los medios masivos de comunicación. Según afirman, se las presenta como objeto de la fantasía masculina. Es por eso que padecen reiterados ataques de acoso sexual. 

Posteriormente el sindicato de enfermeras de Holanda, hizo una  campaña de concientización a los pacientes, que piensan que su trabajo debe incluir “servicios especiales”. Especialmente aquellas auxiliares y enfermeras que trabajan a domicilio. A raíz de esto, una joven enfermera holandesa denunció hace poco que fue despedida por negarse a proporcionarle sexo a un hombre.

Por eso el sindicato de enfermeras del Reino Unido, aconseja a sus afiliadas, que no llamar “cariño” o “amor” a sus pacientes, ya que si bien es una muestra de afecto universalmente extendida, siempre se presta a confusión y malentendido. 

Es de esperar, que este humilde comentario, sea tenido en cuenta como una modesta reparación a tanto daño cometido y valorado como un pequeño homenaje a aquellas mujeres que yo llamo: los ángeles de blanco.   

¡¡¡AL ATAQUE MIS PIRATAS!!!

Esa es la consigna, de decenas de seudos empresarios, que ordenan a miles de vendedores ambulantes, “mesiteros”, y comerciantes de todo tipo, a dedicarse a traficar productos falsos o bien copiar buenas ideas ajenas y por supuesto, fabricarlas. 

Ese es un lado de la cosa, en el reverso de la moneda, nos encontramos con millones de personas que le gustan y hasta sueñan con adquirir los productos legales, sin embargo los precios generalmente bien altos, están totalmente fuera de su alcance y puede representar una buena parte de las economías. En esta faja también debo incluirme. 
El cliente sabe bien que el producto es una copia ilegal, pero eso no lo frena. Tiene la certeza de no llevar la mejor  calidad, pero si logra un buen ahorro a su bolsillo. Otro factor importante es que nuestro país no genera fuentes genuinas de trabajo, que no sean en entes estatales.

Los jóvenes sin empleo, que viven precariamente en la ciudad, han dejado el interior por no ofrecer un panorama alentador y optan por vender piratería como una forma de sufragar sus necesidades y las de sus familiares.

Según las estimaciones, el comercio de productos piratas alcanzó los US$ 320 mil millones (billones), en 2008, sin contar con lo “bajado” directamente de Internet. Es decir, casi el 8 % del comercio mundial. Si se hiciera una lista en donde la piratería tiene puesto sus ojos, nos daremos cuenta que nada se les escapa.

En primer lugar se encuentra el software instalado en las “notebook”, luego le siguen DVD, CD, libros, medicamentos, ropa deportiva, juguetes, perfumes; cartuchos para impresoras, repuestos de automóvil (bujías), carcasas y fundas para los celulares, pastillas adelgazantes o estimulantes,  taladros, tabaco, encendedores y cartuchos para juegos electrónicos.

Existe una arista no contemplada y que protege al pirata, ya que traficar con productos falsos es más fácil y menos arriesgado que transportar drogas, y se cotiza mejor. El vendedor o el mismo fabricante de piratería no es tan mal visto por la sociedad ni goza de mala reputación como los traficantes de drogas, armas o prostitución.


No se los defiende pero tampoco se los rechaza. La clave es que nadie ve a la piratería como delito de usurpación y uso indebido de las ideas de otro. Existe una razón psicológica para la compra, nos acerca a una elite exclusiva a las que nos gustaría pertenecer, pero por razones obvias es difícil que lo logremos. 

No piensen que únicamente es nuestro país la única víctima de esta plaga delictiva. Somos uno más en el montón, sin contar que nuestro vecino, ese que tanto se burla de nosotros por la falsificación, es el segundo productor mundial de piratería, siendo San Pablo su guarida favorita.

Según una consultora suiza, que cuida los derechos intelectuales de sus 300 clientes, entre las que se encuentran las marcas más conocidas del mundo; el ranking sería el siguiente: China, Brasil, Pakistán, México, Corea, Rusia, España, Taiwán, Tailandia Ucrania y Paraguay.

Hasta no hace mucho, los mafiosos, traían a los ilegales y los metían a coser en un taller hasta pagar su deuda, ahora, los tienen copiando CD. La delincuencia como la física: “no se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Si uno busca unos “Ray Ban”, cuyo precio varía entre 50 y 120 dólares, y pagamos solo 5, nadie nos está engañando, ni es tan estúpido, por lo que entre el comprador y el vendedor surge una corriente de marginalidad, mutándolo a este último de pobre víctima, a un mero cómplice.

En fin, todos somos un poco culpables. Una cosa es cierta, después de este comentario, veo las cosas de otra manera. Si bien reconozco que el Estado es el más perjudicado en todo este negocio, ya que deja de percibir una enorme cantidad de dinero en concepto de impuestos.

También no es menos cierto que le hace un pequeño guiño a la cosa, ya que prefiera perder un dinero que nunca tuvo, antes de cortar la fuente de trabajo de miles de persona que el mismo Estado se ve impotente para proveerle. Entonces entre dos males prefiere el menor.

Brasil que nos acusa de piratería, usa a Paraguay como plataforma de salida de sus productos falsificados y los brasileros que tienen sus negocios en CDE, controlan el 70 % del software adulterado. En los alrededores de Shanghai (China), se fabrica gran parte del material falsificado. La ciudad tiene un comercio independiente de  copias ilegales, pero en su puerto y en Hong Kong, se cargan los contenedores. Allí hay desde anteojos Ray Ban hasta camisetas de Barcelona. Los mayoristas compran por contenedores cerrados.

Hasta los mismos europeos la sufren. Según el diario digital “20 minutos”, en Madrid se venden 100.000 CD y 30.000 DVD piratas por día. “Este es verdadero”, dice una vendedora de una tienda de Omega, sita en Rodeo Drive, una zona exclusiva de Los Ángeles. “Es difícil reconocer a veces si un reloj es real o copia, así que los enviamos a un centro para que nos certifiquen su autenticidad”.

Un directivo de Nike ha dicho que “La técnica avanzó tanto que ni nuestros vendedores son capaces de distinguir entre los falsificados y los auténticos”. Adidas, Umbro, Burberry, Bic, Lacoste, entre otros, han optado por organizarse y financiar a sus propios detectives, que colaboran con la policía. 
EEUU asegura que más del 90% de los programas informáticos usados en China son ilegales, lo que supone un costo a sus empresas de 3.400 millones de dólares solo en el 2008. 
A pesar de todas las reclamaciones, China “ni ahí”. En Paraguay existe marco legal que protege la propiedad intelectual, pero que jamás cumple.
También están definidas las sanciones, en el caso que se incurra en un delito previsto. Pero como tantas veces he repetido hasta el cansancio, que en nuestro país nadie respeta la ley y mucho menos le teme, solo despotrica cuando le alcanzan sus consecuencias. 
Por eso, como diría el simpático Capitán Jack Sparrow, quien nunca dejaba de insistir en aquello de: ¡¡¡Al ataque mis piratas!!!

DERECHO A PENSAR DISTINTO

Hay que decirlo con mucha tristeza, pero nuestra sociedad aún no se encuentra preparada ni madura para enfrentar con cierta altura, el tratamiento de algunos temas que resultan muy delicados, y que involucra apelar a la conciencia de cada uno de los ciudadanos, y también a la de todos, en su conjunto. 

Cuestiones que en otros países, del mismo modo que aquí, levantan polvareda, pero allí nadie se rasga las vestiduras ni grita por todos lados que el mundo se está acabando, ni que ya no existe más ética ni moral, ni que somos herejes y por esos malos pensamientos mereceríamos vivir eternamente en el purgatorio.

Un claro ejemplo de lo que estoy diciendo, es lo sucedido con la ley de divorcio. En todos los países se hicieron manifestaciones, tanto a favor como en contra; pero fue finalmente el Estado quien tomó la debida intervención en el caso y se mostró totalmente independiente a cualquier tipo de devaneo místico. Según mi modesta opinión siempre es mejor separar la paja del trigo.

Todos de una manera u otra, tenemos una creencia y una fe. Ahora bien, según mi humilde parecer, estos dos elementos deben necesariamente formar parte de nuestra vida, pero no toda nuestra vida girar en torno de la creencia y la fe. Cuando sucede esto último, el ser humano se torna inevitablemente fanático, fundamentalista y por encima de todo, egoísta, ya no escucha ningún tipo de razón por más valedera que esta sea. 

Volviendo al divorcio, tenemos que nadie se casa para divorciarse al otro día, y menos lo hará por simple deporte. Pero sea cual fuere el motivo de la separación definitiva de la pareja, que tiene todo el derecho a equivocarse, en la elección, la ley tiene obligatoriamente que contemplarla, se use o no. Porque la ley está para eso, para ayudar a las personas, incluso a aquellas que se equivocan.

Y claro que uno se puede equivocar, porque cuando uno se casa totalmente enamorado, se pierde la perspectiva de la cosa y no se da cuenta que alrededor de la pareja aparecen muchas variables que nunca fueron contempladas de soltero, pero luego, con la convivencia, muchas cosas cambian. 

Si se deja atrás un partido político, un equipo de futbol, un país, una nacionalidad, porque no se puede dejar a su pareja y reiniciar una nueva vida con otra. 

Ahora bien, estoy totalmente de acuerdo con que lo que Dios une, el hombre jamás lo puede separar. Eso es terminante y definitivo. Como también no es menos cierto, que el pecado no tiene ningún tipo de cabida dentro del ordenamiento jurídico. Eso significa, según una conocida cita bíblica, “darle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

Por eso considero bastante estúpido, sensacionalista y con una gran dosis de egoísmo, aquellas movilizaciones que pretendan impedir que con leyes progresistas se cubran los “baches jurídicos” que nos ofrece generalmente nuestra legislación. 

Casi siempre son los mismos contestatarios de siempre, los que se oponen según su cerrado criterio, importándoles muy poco el pensamiento de la gente que no tienen ni sus mismas creencias ni sus parecidas convicciones. 

Esa total falta de respeto observado en este tipo de personas, hacia lo que piensan distinto a ellos, puede llegar a ser irritante. Nadie les pide que usen obligatoriamente el divorcio, por ejemplo, si así no lo desean, pero que tengan la grandeza de dejarlo utilizar a quienes por una u otra razón lo necesita para rehacer su vida. 

Sin embargo es como “pedirle peras al olmo” que la Federación de Asociaciones por la Vida y la Familia (Fedavifa), la Asociación de Pastores Evangélicos del Paraguay (Apep), el Servicio de Amor y Vida (Seavi), Laicos por el Cambio (Laicam), entre otras tantas organizaciones de corte típicamente verticalista y pensamiento abierto y flexible “cero”, puedan llegar a entenderlo. 

Estos son los responsables, muchas veces, del gran atraso que sufren muchos países tercermundistas, debido a que son una molesta minoría, pero que sus palabras y opiniones tienen un peso que gravita a la hora de la toma de decisiones, a causa que la mayoría de sus miembros ocupan lugares preponderantes en la sociedad y las altas esferas de los distintos gobiernos. 

Ha pasado varias veces lo mismo, con gente tan intransigente como aquellos, como pueden ser Los Testigos de Jehová, en cuanto a la transfusión de sangre. Para ellos todo está “purete”, sin embargo los directores de los distintos centros asistenciales, se ven en figurillas, cuando deben recurrir a una orden del juez para evitar que un paciente fallezca ante su negativa o la de sus parientes a recibir sangre de algún donante. 

Ya se encuentra en tratamiento el proyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva en el cual se reconoce el derecho a la salud sexual y reproductiva de mujeres y hombres como una parte integral de la salud consagrado en nuestra Constitución Nacional. 

Esta ley evitaría la muerte innecesaria de cientos de mujeres que por ignorancia, desidia o simplemente pudor, no consultan a un médico universitario, recurriendo a una comadrona empírica. Lo que se pretende es bajar los altos índices de mortalidad materna durante el parto y el postparto, así como preservar la vida del bebe. 

Sin embargo, los fundamentalistas de siempre, están a la orden del día, comenzando a levantar mucha tierra, ante la posibilidad de su sanción. No quiero saber cómo actuarían estos vándalos si iniciáramos las primeras bocetos acerca de la eutanasia, la pena de muerte, el aborto, el casamiento homosexual, el suicidio asistido y la castración química, que son temas muy conflictivos, pero que tarde o temprano se tendrán que debatir abiertamente y a “calzón quitado”, siempre con las recomendaciones del caso, para evitar los excesos y tener a mano el derecho a pensar distinto.