CUANDO LA COMIDA PUEDE SER TU ENEMIGO

Siempre he dicho que todo es una cuestión de concepto con que cada uno evalúa personas, objetos o situaciones. Actualmente si uno llama “gordo” o “gorda” a una persona, puede ser tildado de discriminador e incluso ser demandado jurídicamente por este mismo motivo. Sin embargo si eso se lo mira desde otro punto de vista, es un llamado cariñoso de atención. 

Muchas personas se enojan u ofenden cuando se las tilda de gordos o gordas, pensando solamente que la gente se refiere a ellos solamente mirándolos desde el lado estético, y pocos lo ven como un signo externo de algo que anda mal dentro de su organismo, ya sea físico o psíquico. 

El tema de la obesidad es algo tan complejo que supongo no alcanzarían las pocas líneas que dispongo. 

Durante muchos siglos, la gordura fue tomada como un signo evidente de la belleza y también del gozo de la más perfecta salud, algo que se puede apreciar en las pinturas del Renacimiento. Allí se pueden observar a mujeres semidesnudas resaltando sus rollizos cuerpos y donde hasta los ángeles muestran sus adiposidades. 

Con el notable avance de la medicina esto quedó demostrado que no era cierto. Y eso fue debido a que en ningún momento la gordura fue tomada como una enfermedad, hasta que se comprobó fehacientemente que existía una clara relación directa entre la obesidad y las enfermedades de tipo cardiovasculares. 

Como adoro las estadísticas, a pesar que son índices fríos, pero que sirven para saber donde uno está pisando. 

Por ejemplo, desde la década de los 80 hasta la fecha, la obesidad se ha duplicado en todo el mundo. 

En el 2010, había aproximadamente, 1800 millones de adultos, entre 20 y 35 años, con sobrepeso. Se incluyen 650 millones de obesos entre ambos géneros. 

Las causas de tal aumento son innumerables y todas conspiran entre sí, en contra de la salud de la gente. 

La escasa o nula afición a los deportes, los trabajos donde no se requiera esfuerzo físico como los empleados administrativos o los que trabajan sentados en informática. 

La masificación de la comida rápida, también ha contribuido con alimentos saturados de grasas, fritos a temperaturas no aconsejables, conservantes de dudoso origen, excesiva cantidad de carbohidratos. 

La sana y fortificante comida casera tradicional ha sido reemplazada por las hamburguesas, pizzas, papas fritas, empanadas y milanesas que salen chorreando aceite, usado durante varios días y con ingredientes no siempre de primera calidad. 

Todo sea para abaratar costos y ganarle a la competencia. Al final de cuentas quien sea el responsable de controlar la calidad de lo que ingerimos, cuando no estamos en nuestra casa, en Paraguay, eso no existe. 

Según una clásica definición, se puede decir que el sobrepeso es el 10 % por encima del peso normal que nos corresponde por edad, altura y sexo. 

Obesidad sería todo aquello que exceda del sobrepeso y de esas medidas estandarizadas.

La obesidad es el quinto factor de riesgo de muerte en el mundo. Cada año fallecen por lo menos 3,5 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad. 

Es el culpable de la agudización de la diabetes, el provocador directo de las cardiopatías isquémicas y algunos tipos de cáncer pueden ser atribuidos al sobrepeso y la obesidad. La obesidad es generada casi siempre por un desequilibrio energético entre las calorías consumidas y gastadas. 

Como antes dije, el ritmo agitado de vida actual produjo un desmedido aumento en el consumo de alimentos ricos en grasa, sal y azúcares pero pobres en vitaminas, minerales y demás nutrientes. 

Pero como todos los pecados, la obesidad trae tras de sí, sus trágicas consecuencias como las enfermedades cardiovasculares, trastornos del aparato locomotor como la osteoartritis, que es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que con el tiempo puede incapacitar a quien la padece. 

Con la obesidad infantil estas enfermedades pueden potenciarse y tener una muerte prematura o bien una discapacidad en la edad adulta. 

Además de todo esto, los niños obesos padecen frecuentes dificultades respiratorias, corren mayores riesgos de tener fracturas debido al sobrepeso y no es raro que a temprana edad tengan los primeros síntomas de hipertensión. 

Por lo general los niños con sobrepeso u obesos sufren ciertos trastornos psicológicos, debido a las constantes e hirientes burlas de parte de sus propios compañeros escolares o vecinitos. 

Tanto el sobrepeso como la obesidad, son prevenibles. Para ello se debe tomar la opción más saludable en materia de alimentos combinada con la actividad física periódica. 

Por lo que se debe limitar la cantidad de grasa, sal de sodio y azúcares, aumentando el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos. Dependiendo la actividad emprendida, no sobrepasar la cantidad de calorías necesarias. 

Debido a la mala alimentación, el 57,6 % de la población paraguaya sufre de sobrepeso u obesidad, según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada en el año 2011, por el Ministerio de Salud. Este flagelo ha permitido que nuestro país encabezara varias estadísticas. De este mismo informe se desprende que el 22,8 % de la población paraguaya es “netamente obesa”. 

Aquí también se afirma que el sobrepeso y la obesidad son problemas exclusivos de los adultos, sin embargo, desde hace unos pocos años atrás, esta tendencia se ha ido modificando, invadiendo agresivamente a la franja infantil. La gran cantidad de lugares de comida rápida que han proliferado en estos 10 últimos años, ha influido en el cambio de alimentación. 
La publicidad engañosa y pegadiza de las grandes cadenas de restaurantes de hamburguesas o pizzas radicadas en nuestro país, ha logrado que ese tipo de alimentos ocupen hoy en día, un lugar importante dentro de la dieta. 

Una mala nutrición conduce a graves problemas de salud y ocasiona, con el tiempo, condiciones negativas en la calidad de vida de la población. Sin embargo prestando una mínima atención a lo que se come y al ejercicio, evitaremos lo que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha llamado la epidemia del Siglo XXI

QUE DIFÍCIL ES SER ESCRITOR (Parte I)

Todo comenzó cuando tenía alrededor de los 13 ó 14 años, plena adolescencia, en el momento que empezaba a ver al mundo desde otra óptica. Un poco más critica pero con un profundo velo de romanticismo, muy propio de la edad. 

Para esta época ya había leído todos los libros aconsejables para mi edad y comenzaba con los temas muchos más profundos que los clásicos adolescentes. 
Si bien la televisión era un continuo imán para mí, la lectura la superaba con creces, ya que la famosa “caja boba” me daba todo servido, mientras que la lectura me proveía de un extraordinario vuelo a la imaginación reprimida, que tenía dentro de mí. 
Pero eso sí, tenía el suficiente apoyo e incentivo de mis padres hacia la lectura. La fomentaban de cualquier modo, y según recuerdo, muchas veces me negaron mi pedido de juguetes, pero jamás de libros, al menos que yo recuerde. 
Cuando ingresé al secundario, ya manejaba un buen vocabulario y rara vez tenía faltas de ortografía, lo cual me granjeo muchas burlas despiadadas. Como era demasiado tímido, a pesar de ser muy sociable, eran pocos con los que hablaba. 
Por esa época comenzaron mis primeras fiestitas y bailes, que al estilo de aquel tiempo se hacían en casa de algunos de los chicos o por lo general, en la de las chicas. A nadie se le ocurría tomar alcohol y mucho menos se animaba a fumar delante de gente adulta. Bueno, ahora todo eso ya figura en el museo. 
Sin embargo todo cambiaría cuando estando en el segundo curso y con 14 años, se presenta ante mí, el profesor Haroldo Conti, conocido escritor, que había rechazado, el premio de la revista Life por motivos ideológicos. Él me hizo leer su libre “Sudeste” y desde aquel momento decidí cual sería mi futuro. 
Años más tarde, viviendo y estudiando en California, me enteré que había sido secuestrado por los militares y detenido en un barco prisión. Luego nunca más se supo de él. Muchos de sus cuentos fueron llevados al cine. 
A los tumbos comencé a escribir, pero según mis profesores de castellano, me faltaba el soporte técnico y como siempre he sido un perfeccionista y por consejos de ellos, me inscribí en los cursos de Taller Literario que dictaba la SADE, por entonces.
Deben haber sido unos 50 o 60 de ellos los que tomé, teniendo como maestros a los mejores escritores argentinos. Siempre lamenté no haberle sacado todo el jugo a esas clases, quizás debido a la propia estupidez de esa edad, que no tomé muy en serio, en aquella época. 
Mientras tanto escribía como loco, en cuanto papel tenía a mano. La Biblioteca del Maestro, en Buenos Aires, era como si fuera mi segunda casa. Escribía cuanto se me venía a la cabeza y de mi vieja máquina de escribir, salían cuentos, ensayos, obras de teatro, guiones cinematográficos, y todo lo que la imaginación desbocada me indicara.
Más como me dijo una vez Ernesto Sábato, “me faltaba calle, experiencias de vida, asfalto, ya que mis escritos aunque estaban técnicamente bien diseñados, siempre olían a pañales. Ya que por lo general hablaba siempre de lo que no sabía y esa ingenuidad, el lector la huele a kilómetros”. 
Por lo tanto, me sugirió que de ninguna manera me olvidara de la escritura, pero que continuara un camino paralelo, que me diera lo que hasta ese momento me faltaba. 
Y ese camino se inició cuando terminé el bachillerato e inicié la carrera de veterinaria, más química fue mi gran tropiezo y para no perder el año, cambie a los animales por los ladrillos. 
Luego mil cosas pasaron en mi vida, que no tienen nada que ver con el tema, pero si me sirvieron para acumular experiencias de vida. Pero fue aquí, en Paraguay donde encontré mi verdadera vocación. 
Ahora bien, ser un escritor no es nada fácil porque no solo se necesita cierta cuota de talento, sino también de disciplina para escribir todos los días un poquito, ya que no existe no tengo ganas o no estoy inspirado. 
Pero a esto se le debe agregar conocimientos, como en cualquier actividad, ya que sin ello se estaría escribiendo cualquier cosa y sin ningún sentido. 
Como toda disciplina artística tiene sus postulados, pero fuera de eso la creación le permite al escritor amplias posibilidades e infinidad de caminos a recorrer. Una vez que nos ponemos muy contentos al tener nuestra obra terminada, comienza otra etapa. 
La primera regla del oficio es hacerla leer a un reducido grupo de amigos, para recibir las primeras críticas, en caso que estas no le gusten o se enoje, mejor dedíquese a otra cosa o siga escribiendo en el anonimato. 
Siempre haga que uno de sus amigos lo lea en voz alta, delante suyo, con esto logrará encontrar muchos errores. Luego pase a corregir lo mejor que pueda y no solo los errores ortográficos. Más tarde revise la sintaxis, la concordancia de género, de número y tiempos verbales. 
Coherencia argumental y por fin, nunca deje cabos sueltos o lo que es lo mismo, jamás escriba de algo que no sepa. De ser así primero lea todo lo que pueda sobre el tema y luego sumérjase en la aventura de editar su primer material. 
El tema es que usted es un completo desconocido y apenas su abuelita sabe de su existencia. Por lo tanto lo veo muy difícil que una editorial se interese por su material. En caso que lo acepte, es probable que un corrector profesional le haga una autopsia, a pesar que le duela la amputación de “su hijo”. 
Es siempre recomendable llevar en su “pendrive”, la obra completa más un archivo por separado, conteniendo un resumen, no más allá de unas 15 líneas sobre el argumento. 
Por lo general, las editoriales de primer nivel reciben mucho material y les resulta muy difícil leer todo lo que les llega. No hay que olvidarse que usted es un artista y puede ser que por exceso de romanticismo hasta quisiera hacerlo gratis. 
Pero ellos además de amar a los libros también son empresarios, y no tienen porque estar haciendo beneficencia. Por lo tanto, asegúrese primero que la idea central sea lo suficientemente atractiva. 
Busque siempre el equilibrio exacto entre lo artístico y lo comercial, lo que puede asegurarle la posible entrada a una editorial.
La lectura debe resultar sencilla “como patinar en mermelada”. No exagere con utilizar en su libro demasiadas palabras “difíciles”, porque resulta irritante, refregarle en el rostro, al lector, sus conocimientos.
Tenga muy en cuenta que si entra en la moda “snob” corre el riesgo que su mensaje no llegue a destino y de ser así,, no será el lector, el responsable, sino que usted es quien ha fracasado.

LOS PRIMEROS 100 DÍAS DE DON HORACIO

En realidad es muy difícil hacer un análisis de los primeros 100 días de cualquier mandatario, y mucho más si el personaje en cuestión es Horacio Cartes, quien llega a la presidencia de la República, de nuestro país, luego que este debió soportar, los embates de dos poderosos tsunamis que devastaron a la Nación. 

Ellos fueron las corruptas gestiones de Fernando Lugo y Federico Franco. De donde ha salido eso de calificar el trabajo de un presidente con apenas poco tiempo, no lo sabría decir y creo que tampoco es muy importante. 

Alguien ha dicho que evaluar así, una gestión de cinco años, es como hacer la misma proyección con un partido de fútbol tomando solo los primeros cinco minutos de tiempo. 

Personalmente lo veo muy pobre en resultados, pero más allá de eso, pobre en las medidas que debían ser tomadas y que aún están dando vuelta por ahí, sin aterrizar todavía. La única disculpa que es atendible, es que los anteriores, no le dejaron nada en la alcancía, por lo que le resulta muy difícil hacer algo sin dinero. 

Pero por otro lado tampoco se puede quejar mucho de eso, ya que tenía plena conciencia que encontraría solo telarañas en el Banco Central. 

Por otro lado tenemos un calendario completo de manifestaciones populares que reclaman sus derechos, algunos ciertos otros altamente exagerados que con el tiempo se han transformado en simples marchas de la mendicidad como los enfermos que piden buena atención y suministros necesarios en los hospitales.

Los indígenas que son engañados en cuanto a destinarles terrenos que no se escrituran a su nombre o se permite que paraguayos y “brasiguayos” los echen de sus tierras. 

Marchas de niños y mayores que duermen en la calle y que son tratados peor que si fueran leprosos, cuando la misma sociedad los ha marginado del sistema. Los bomberos que arriesgan constantemente sus vidas en cada intervención, pero que deben pasar necesidades en sus cuarteles, hasta suplicar por litros de combustible para sus carros. 

O como en Ciudad del Este donde es necesario que la comunidad organice una “tallarinada” para que el Centro de Salud, continúe funcionando. 

Otro punto en el que estoy en un total desacuerdo es el aumento de gravámenes a los importadores o exportadores sojeros y todo lo que tenga que ver con la producción y no porque estos no lo merezcan, claro que sí, pero antes de hacerlo es necesario saber a ciencia cierta hacia donde se dirige toda esa fabulosa masa de dinero. 

Es por todos conocidos que nadie sabe el destino de tales fondos porque en cuanto a Educación, Salud, Planes sociales, Seguridad, Minoridad y Obras de infraestructura estamos muy, pero muy mal, incluso se ha retrocedido. 

Por lo tanto, sería mucho más lógico sanear primero la corrupción, donde todos sabemos que se encuentra enquistada y luego si exijamos el pago que sea conveniente para el país, antes no. 

Como el caso del IPS, donde la evasión de la patronal es enorme, pero ampliamente justificada ya que aún con el gran caudal que llega a sus arcas, el servicio que prestan es realmente asqueroso, desde todo punto de vista. 

El maldito EPP sigue vivito y coleando, a pesar de haber cometido el peor asesinato desde su creación. Han sido muchos años de ausencia del Estado y desatender a vastas regiones de nuestro país, que es donde más se puede observar la supina pobreza en que viven miles de nuestros compatriotas. 

Pero por desgracia, esto ha sido el caldo de cultivo de los nuevos integrantes de esta banda de asesinos sin ideología. 

Reclutan a los campesinos más ignorantes especialmente aquellos que no piensan mucho y obedecen más sin chistar. Para eso hay una pequeña cúpula que es la que piensa por ellos y la que más se beneficia con el dinero del eventual botín que obtengan.

Mientras tanto serán aquellos bobos los que serán la carne de cañón. Ahora le envenenan el alma y su espíritu diciendo que los policías son sus enemigos mortales, cuando estos últimos viven no mucho mejor que los mismos campesinos. 

Pero, en mi opinión, lo mejor que ha pasado en estos 100 días, es un fenómeno muy poco visto en nuestro país, donde se ha conjugado elementos sueltos que por catarsis hicieron que toda aquella rabia contenida, explotase. 

Por primera vez el paraguayo copió algo bueno del exterior: el famoso “escrache” palabra que pertenece al lunfardo porteño y que tiene varias acepciones entre ellas la de poner en evidencia a una figura sobre sus faltas. 

Esto fue prácticamente puesto de moda por las Abuelas de Plaza de Mayo en la década del 80, del siglo pasado y que prendió en muchos lugares del mundo. Ahora bien, ya recibió el bautismo de fuego y su resultado ha sido realmente estupendo. 

Pero no se puede dejar afuera a Última Hora y ABC Color quienes gracias a su investigación, salió a la luz, sucesos tan desgraciados como los de Víctor Bogado & Cia. 

La gente totalmente indignada capitalizó toda su rabia contenida, al sentirse estafada y tomada por estúpida, y no hizo otra cosa que recurrir a las redes sociales Facebook y Twitter y desde allí toda la bronca se vio plasmada en una auto convocación de la gente realmente indignada. 

Con el escrache ejerció presión contra los 23 senadores que impidieron el desafuero de Bogado, sentando un irritante precedente. 

Aunque todo empezó cuando las distintas reparticiones estatales fueron obligadas, en nombre de la tan mentada transparencia, a dar las listas de sus funcionarios y los montos de sus respectivos salarios. 

De allí fue solo un paso conocer que un senador daba suculentos dobles puestos y salarios a su niñera, o que una senadora tenía a su hija percibiendo cinco sueldos en varias dependencias. 
Esa unión mancomunada de prensa, redes sociales y gente exasperada y con sed de justicia se apostó pacíficamente en muchos sitios claves, pero en todo el país. El resultado es que muchos de aquellos 23 delincuentes han empezado a recular y aceptarían su desafuero. 

Esto es emocionante y ya forma una nueva hoja en la historia del país, que ha encontrado una forma pacífica y sin derramar sangre, de hacerse oír por primera vez.