EL INDERT Y SU FAMOSA TRANSPARENCIA Y HONESTIDAD

Siempre he pensado que PETROPAR, la SEAM y el INDI eran las dependencias estatales más corruptas entre todas, sin embargo cuando comencé a seguir la triste historia del INDERT, tomé conciencia que me había equivocado totalmente, ya que esta última se llevaba las palmas y por muy lejos. 

El tema de la posesión de la tierra en Paraguay tiene una larga y lamentable tradición. Las primeras dependencia en esta área fueron creadas en épocas de gran inestabilidad política, como consecuencia de la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), y posteriormente la Guerra del Chaco (1932-1935). 
Allí se encontraba el verdadero “Gordo de Navidad”, por lo que siempre provocaba enfrentamientos de carácter político, que a la postre trajo zozobra a todo el país. 
Tras el término de la Guerra Grande, que devasto al Paraguay, el 97,8 % del territorio nacional estaba en manos del Estado, en tanto solo el 2,2 % restante pertenecía al dominio privado.
Como el Estado tenía mucha tierra y nada de dinero, en las arcas, don Bernardino Caballero vendió a precios irrisorios casi toda la región Oriental, reservándose para sí, una buena cantidad para sí mismo. Esta fue la primera irregularidad debidamente registrada. 
Las tierras que Bernardino Caballero poseía, en lo que hoy es Alto Paraná y Canindeyú fueron parte de la primera mega empresa instalada en nuestro país: La Industrial Paraguaya. 
Allí se forjaron a sangre y fuego las leyendas de los mensú y los capangas que tan bien fueron pintados por Augusto Roa Bastos en sus cuento “Hijos de hombre”. Luego en 1875 se estableció la Oficina de Tierras Públicas bajo el gobierno de Juan B. Gill. 
Por ley se establece la Oficina General de Migración y Colonización, que tuvo a cargo de la Ley de Colonización y del Hogar de 1904, que 
dictaminó que los moradores de villas, pueblos y ciudades, tenían el derecho a poseer una parcela de tierra para la construcción de su hogar. 
Fue un muy buen intento para crear las primeras pautas de una posible reforma agraria. Muchos de estos lotes fueron dados gratuitamente a los pobladores. 
El gobierno del Gral. Rafael Franco, crea en 1936, el Ministerio de Agricultura y Ganadería y ese mismo año, por obra del Decreto Nº 1060 se constituye el Consejo de Reforma Agraria. 
Este decreto se componía de 51 artículos y contemplaba la Educación Agraria y capítulos relacionados con la Racionalización de la Producción. Esto desembocará en el Primer Estatuto Agrario de 1940. 
Tras once años de la creación del Departamento de Tierras y Colonias, por la Ley Nº 86 es creado en 1951, el Instituto de Reforma Agraria (IRA). El primer presidente de esta institución fue Roberto L. Petit, seguido por Waldino Ramón Lovera y posteriormente por Teodosio Zayas. La visión de esta institución era netamente colonizadora. 
La inestabilidad política del Paraguay fue una constante a lo largo de varias décadas, como consecuencia de las contiendas bélicas por las que atravesó la Nación, generando intensos enfrentamientos debido a la disparidad de criterios, entre los distintos grupos políticos; hasta que en un golpe militar pone al mando del país al General Alfredo Stroessner, en 1954. En 1963 se crea el Instituto de Bienestar Rural (IBR). 
El IBR, siguió operando tras la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner, hasta convertirse en lo que hoy es el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT), en el año 2003.
En realidad y viendo los resultados, obtenidos, estos dos entes nunca fueron un modelo adecuado de reforma agraria. Puesto que originaron la dispersión de la población rural, y de impedir el acceso a los servicios básicos (agua potable, energía eléctrica, escuela, colegio, etc.). 
En todos estos años lo único que han conseguido fue el atraso del desarrollo rural y una constante fuente de corrupción y traspaso de tierras a los aduladores del poseedor del poder de turno. Por lo que se ha desvirtuado no solo el espíritu de su creación, si no un grave retroceso en el desarrollo agrícola-ganadero del país. 
Pero lo peor de todo, es que se ha creado un grave problema social de desarraigo casi imposible de revertir. Un dañino éxodo del campo a la ciudad multiplicador de bolsones de pobreza. 
Nunca existió un verdadero, auténtico y confiable Catastro Nacional a pesar que el gobierno francés, en 1995, lo ofreció como prenda de amistad, al mismo tiempo en que se instalaba en la Aduana, el Sistema Sofía, que hasta la actualidad sigue funcionando a la perfección. Es por eso que, cuando uno compra hoy un terreno, no sabe si es en realidad suyo o no. 
Un ejemplo claro de esto es que, la famosa finca 4036, en el curso de 30 años, se vendió 5 veces y se realizaron 3 mensuras judiciales. El Registro de la Propiedad nunca informó que la tierra era propiedad del Estado. 
Ahora el INDERT quiere declarar nula la finca 4036 por una sentencia judicial de 1963 (1958) que restituye al Estado 257.904 hectáreas, por un juicio promovido contra los herederos de Domingo Barthe. 
Altos funcionarios del INDERT han reconocido de la existencia de cobros irregulares de cuotas por los lotes y que involucran a algunos subalternos del organismo. 
Muchas grandes extensiones de tierras fueron adjudicadas a muy conocidos políticos como el caso de Blas N. Riquelme, de las que apenas explotaba el 25 % de la extensión, manteniendo al resto en forma ociosa. 
Ahora sale a la luz, otro de los tantos casos escabrosos; la venta de cinco valiosísimos lotes del INDERT, a precios irrisorios, en Salto del Guairá. El fiscal actuante tomó como elementos para el inicio de la investigación, a las denuncias de un conocido diario de distribución nacional. 
Según el citado fiscal, existe un claro perjuicio patrimonial contra el Estado paraguayo, por lo que se podría caratular a la causa como la eventual comisión de los delitos de lesión de confianza y producción de documentos no auténticos. 
Estos 5 lotes ocupaban más de siete hectáreas, vendidas a G. 840.000 la hectárea, cuando los verdaderos precios de mercado que se manejan en la zona, superan los US$ 30 millones. 
Pero sean beneficiarios o presta-nombres, todo pasa por un problema de transparencia y honestidad de sus jefes y subordinados, pero parece que la tentación es tan grande que es imposible, su erradicación.

CIUDAD DEL ESTE SE QUEDÓ EN EL TIEMPO

La capital del Alto Paraná no es solo la segunda ciudad en importancia de la República del Paraguay, es muchísimo más que eso. Es el polo de desarrollo más importante de toda la Nación, que ha generado riquezas y lo sigue haciendo. 

Incluso es tan generosa que reparte beneficios propios de la región, como los de Itaipú, a lugares muy distantes y que no lo merecen, en detrimento de su propia necesidad. 
Fue fundada un 3 de febrero de 1957 como una forma de sentar presencia paraguaya ante el incontenible avance de los “bandeirantes” brasileros de aquella época. Todos los pioneros de aquel tiempo coinciden que nunca hubo un verdadero plan urbanístico serio, por lo que la otrora Puerto Presidente Stroessner, creció en forma caótica y totalmente desordenada. 
Durante todo ese tiempo, incluyendo al actual, cada uno de los intendentes que tuvo esta ciudad, no hizo nada importante en cuanto a lo que esta urbe le convenía o necesitaba, pero si lo que al bolsillo del mandamás de turno le redituara mucho más. Los caudillos locales hicieron y deshicieron a su antojo todo lo que encontraron a su paso. 
Casi siempre con la indispensable venia de Asunción, por lo que se podía ver edificios de altura sin la autorización suficiente, consintieron en la ocupación de zonas verdes para hacerlas comercial e ir degradando la imagen de nuestra ciudad permitiendo la invasión de las veredas por miles de vendedores que las ocuparon y dándole esto una mala fama en el exterior. 
Hicieron a un lado la vista en cuanto a las salidas de emergencia y las improvisadas y peligrosas instalaciones eléctricas, vendieron patrimonio municipal sin dar cuenta a nadie, beneficiándose o permitiendo la construcción de estaciones de servicio donde no correspondía, shoppings cuya tierra fue birlada a sus verdaderos dueños, y también donde se ejerció el monopolio de las urnas teniendo miles de funcionarios cautivos bajo extorsión. 
La geografía del microcentro esteño fue cambiado cuando varios de los llamados “encumbrados” de ese momento, avanzaron por sobre la línea municipal dejando a las veredas tan angostas que hoy se las debe caminar de costado como las figura egipcias de las antiguas pirámides. 
Para peor de males se creó una Policía de Tránsito corrupta, acostumbrada a acosar a los vehículos extranjeros y ser descaradamente fotografiados por cuanto reportero gráfico existe en nuestro país, mientras pedían coima. 
Ni que decir de los miles de camiones que estacionan sobre la banquina de la Ruta 7 y donde con cierto disimulo, esta misma gente le cobra 30.000 guaraníes a cada conductor. 
Lo malo de ello no es la cobranza, si no que toda esa masa de dinero nunca pasa por la tesorería de la comuna y si queda depositada en los bolsillos de los actuales dueños de la ciudad y unas cuantas migajas para los que dicen dirigir el tránsito esteño. 
Desde hace unos doce años nuestra ciudad está regida, por así decirlo, por el mismo clan. Durante todo ese tiempo no han articulado ninguna obra de infraestructura de verdadera importancia, como una herencia para las futuras generaciones. 
No existe una red de tomas hidrantes, ni alcantarillado, ni un tránsito ordenado ni viaductos en el kilometro 4 y en el 7, la basura sigue creciendo en los vertederos improvisados, el servicio del transporte público es realmente pésimo. 
La misma gente cercana al Clan transforman en un espectáculo mediático una simple inauguración de un ridículo empedrado y lo manifiestan con un desmesurado entusiasmo cuando el empedrado ya no es utilizado ni siquiera en Tanganika o Mongolia, ya que el pavimento articulado es la primera opción, por costo y tiempo de mantenimiento, sin embargo al muy conocido Clan les sigue apasionando vendernos espejitos de colores. 
Ahora bien, según mi modesto punto de vista, existe un cierto criterio retrógrado, que todavía algunos nostálgicos se empeñan en querer reverdecer los viejos laureles de aquella remota época. 
Fue cuando Ciudad del Este estaba escalonada en la tercera ciudad comercial del mundo. Esto sería hermoso, sin embargo es utópico porque las condiciones económico-financieras son totalmente distintas a lo que eran 25 años atrás. Es lo mismo que los bailes lentos, ellos ya no volverán más. 
Muy pocos ven que el sistema de la triangulación ya hace rato que ha terminado, por lo tanto construir mas y mas shoppings en el microcentro es un mal negocio. Lo lógico es una total reconversión donde se construyeran plantas comerciales de 1000 a 1500 metros cuadrados para empresas de primer nivel, cosa que eso no existe en toda esta ciudad. Fomentar la maquila y las microempresas que terminen con la pandemia de los “mesiteros” informales. 
Aún así, un pequeño grupo de empresarios se movilizó para darle a nuestra ciudad una nueva imagen, por lo que decidió contratar los servicios del equipo del conocidísimo, ingeniero brasilero Cassio Taniguchi. 
Hace un par de días, esto se oficializo en un evento donde concurrieron aproximadamente unos 300 empresarios, y donde hasta estuvo nuestro presidente, como invitado especial. 
Este mismo, en un acto de total desprendimiento, donó 50.000 dólares o sea el 10 % del total que costará dicho proyecto. Algunos ciudadanos al enterarse de esto se indignaron, ya que hubieran preferido que Horacio Cartes los donara al Hospital Regional de CDE, ya que ha dejado de ser operativo por falta de suministros y medicamentos. Eso es si pensara más en la gente humilde. 
Existen tantas necesidades que los pobres ya no pueden esperar que los sueños y las quimeras se concreten ya que sus carencias son arrastradas de tanto tiempo que las soluciones deben concretarse para ya mismo. Y finalmente queda como despedida una inquietud personal mía. 
Y se refiere al motivo por el cual se debe contratar a un estudio de arquitectura extranjero para que nos rediseñe la ciudad, cuando nuestro país cuenta con 30 facultades de arquitectura. Si nuestros profesionales son mongos, estúpidos, atrasados e incapaces es mejor que cerremos todas las universidades. 
Pero luego no se enojen conmigo cuando llamo de hipócrita a la gente que habla de soberanía, pero que nunca la practica. 

EL DOBLE DISCURSO

A muchas personas de nuestro país les encanta manifestarse de una manera y actuar de otra muy diferente, es lo que comúnmente se denomina el doble discurso. Es decir que con la boca predica burbujas de jabón, que son hermosas y multicolores pero finalmente huecas. Y actúa de de un modo muy distinto, por lo general ocultando algunos esqueletos en el armario. 

Un claro ejemplo de lo que estoy diciendo tiene que ver como nuestra izquierda, enriquecida durante el gobierno de Lugo, solo tiene ojos para la violación de los DDHH a todos aquellos que no compartan sus mismas ideas, sin embargo están totalmente ciegos cuando uno de los suyos, mata, secuestra y hasta tortura, como ciertamente ocurre en las dictaduras de Castro, Evo Morales, Correa y Maduro. 

Esta moral hipócrita se nota cuando la izquierda trata el tema del EPP, en donde discrimina vergonzosamente a los participantes, ya que no habla de los 31 paraguayos muertos durante las diferentes refriegas, solo de los campesinos que son manejados como títeres por los líderes de la izquierda. 

Jamás se refieren a los policías emboscados o disparados a traición por la espalda. Como si estos no fueran compatriotas y si como los villanos de la película. 

Aún no estoy informado si esta misma gente de los DDHH le ha llevado consuelo a los familiares del suboficial 2° Solano Burgos, la última víctima de los delincuentes agrupados para delinquir, mal llamados guerrilleros del Ejército del Pueblo Paraguayo. 

Tampoco visitaron Tacuatí para instruir a la policía local sobre lo que pueden o no hacer en democracia, durante la lucha contra estos piratas ideológicos. 

Otro oscuro personaje de nuestra política criolla, el diputado “liberal” José “Bananita” Ledesma insistirá que se investigue minuciosamente aquellos posibles abusos de policías y militares en el departamento de San Pedro, y eso está bien hacerlo, para que no exista ninguna mancha u ofensa a nuestra Constitución Nacional. 

Como que tampoco, que se sepa, se acercó a los familiares de los ultimados por los terroristas. 

Sin embargo “Don Pakova” no insiste con la misma vehemencia que en el caso anterior, cuando se habla de transparentar en todos los actos de su gestión, como gobernador antes y diputado ahora. 

Parece que su pereza para confeccionar sus declaraciones juradas se hace muy visible y notoria justo en el preciso momento de coordinar los números que rigen sus entradas con los bienes adquiridos durante estos últimos años. 

El mismo presidente Cartes prometió disminuir el alto nivel de la corrupción pública en la administración del Estado. 

Sin embargo es tanto el dinero mal habido que corre por los pasillos del Congreso y del Poder Judicial, y donde se convive con el implícito juramento de mantener un riguroso silencio. Simplemente porque todos son cómplices en los infinitos delitos cometidos. 

Es por eso que la ciudadanía debe hacerse oír con más fuerza, manifestando a viva voz su indignación por no saber el destino del dinero de sus impuestos. Este es otro ejemplo del doble discurso, porque sea el gobierno de turno que nos representa siempre nos intimará al pago puntual de nuestras obligaciones fiscales. 

Sin embargo, no pone el mismo celo en el control de toda esa enorme masa de dinero, llegando hasta el colmo de apañar solapadamente este acto delictivo. 

Algo similar ocurre con el IPS, quien constantemente se queja de la enorme evasión de afiliados por parte de los empresarios nativos, y esto se justifica plenamente por el simple hecho del gran despilfarro cometido por esta institución, a través de toda su historia. 

Tal el caso del monumental complejo edilicio de Mariano Roque Alonso que nunca termina de adjudicarse. Nadie jamás se va a inscribir en una institución donde su servicio es una verdadera burla para el indefenso afiliado. 

Tanto el diputado Juan Bartolomé Ramírez como su colega Karina Rodríguez han tenido la desfachatez de ampararse en el artículo 33 de la Constitución Nacional, que invoca al derecho a la intimidad. 

Ya que según ellos, nadie debe conocer quiénes prestan servicio en el Legislativo, porque eso implicaría atentar contra la privacidad. 

Y de salir a la luz dichos datos plagados de nepotismo y amiguismo, los elevaría a la categoría de delincuentes. 

Para que el lector se oriente, tenemos unos 80 diputados, y según su cupo, cada uno de ellos puede contratar hasta 10 empleados, por lo tanto, no es nada extraño que no haya espacio en las oficinas y que ellos vagabundeen por los pasillos, ya que nunca hay suficiente trabajo ni una actividad especifica que cumplir. 

Otros que saben muy bien emplear el doble discurso son los funcionarios de la SEAM (Secretaría del Ambiente), ya que ellos se ufanan de vigilar la calidad de nuestro medio ambiente, proporcionando un servicio que ellos dicen que es excelente. 

Sin embargo, sus fiscales muy poco actúan, como en el caso del lago Ypacaray, o la tala indiscriminada de añosos árboles en todos los parques nacionales de nuestro país. 

Es muy difícil encontrar a sus fiscales apostados en los conocidos lugares conflictivos, e incluso jamás se ha penalizado a ningún campesino por invadir tierras ajenas y talar a lo loco, decenas de árboles con el fin de financiar sus fechorías. 
Pero basta que venga un inversionista extranjero, a invertir aquí su dinero, en alguna fábrica, para que los mismos fiscales lo persigan con el famoso estudio de impacto ambiental. 

Y por ese bendito estudio, muchos empresarios son extorsionados para que “engrasen” determinados bolsillos con lo que la velocidad de la resolución que la aprueba se acelera mágicamente.

La mayoría no los denuncia simplemente por no querer tener problemas, ya que una demora los hará perder mucho más dinero que el de la misma coima. 
Constantemente vemos con cierta sorpresa como estos y otros hechos repugnantes, del mismo tenor, se multiplican en todos los ámbitos. 

Como uno más de los habitantes de este hermoso país deseo que el llamado “Nuevo Rumbo” no solo sea un mero eslogan de campaña sino, la meta impuesta de una Nación mejor.