“CHE” GUEVARA: El hombre que engaño al mundo (Parte II)

(Un héroe no mata pobres)

No se puede hablar de alguien, sin que la gente pueda conocer, al menos, en resumen, los datos biográficos más relevantes de quien se habla. Por lo tanto la segunda parte de mi comentario se reserva en un gran porcentaje al conocer algo de quien en vida, fue llamado a modo de burla, “El Che”. 
Ernesto Guevara nació en Rosario, República Argentina, el 14 de junio de 1928. Fue el mayor de los cinco hijos de Ernesto Guevara Lynch (1901-1987) y de Celia de la Serna (1906-1965).
Ambos pertenecientes a la aristocracia argentina. Desde muy joven mostró a sus compañeros y profesores cierta rebeldía e indisciplina hacia lo establecido. 
No fue un gran deportista, debido a su asma, el cual le postraba por varios días. Muchas veces iba a ver encuentros de rugby, deporte que amaba de corazón, pero solo por intentarlo jugar, muchas veces sus amigos lo tenían que traer cargando hasta su casa. Por lo que se dedicó al ajedrez, con el que aprendió cierta disciplina y paciencia, algo que él nunca tuvo. 
No fue dirigente estudiantil, como muchos de sus historiadores afirman, ya que contradicen las afirmaciones de sus compañeros y amigos más cercanos. Sin embargo no miraba a la izquierda con desagrado.
Lo que si puede afirmarse con seguridad es que era un antiperonista declarado y eso quedó bien establecido dentro de los claustros universitarios. 
Otro hecho relevante en su vida, fue su fervor hacia Rosario Central, club al cual asistía cuando jugaba de local. Tal era su amor, que fueron esos los colores que eligió para la bandera enarbolada en La Cabaña. 
Se recibió de médico, sin embargo, ninguno de sus biógrafos o amistades cercanas mencionan siquiera solo una vez, que haya atendido gratis a los desposeídos, de las villas miserias, que empezaban a brotar en el conurbano rosarino o de la ciudad de Córdoba, donde también pasó algún tiempo. 
En 1953 recorre Perú, Ecuador, Venezuela y Guatemala, observando la miseria predominante entre los trabajadores, culpando al imperialismo norteamericano de todas las desgracias que ocurrían en la región. Debido a sus constantes lecturas y experiencias personales, cada vez se va inclinando hacia un marxismo más combativo y menos de escritorio. 
En 1954, estando en Guatemala, en medio de un golpe de Estado, y tras aprender las nociones básicas de la guerra de guerrilla, hace su bautismo de fuego. Allí saca muchas ideas que serían luego empleadas en la Revolución cubana. 
Al año siguiente viaja a México, donde conoce a Fidel y Raúl Castro, quienes preparaban una expedición para liberar a Cuba de la asfixiante tiranía del dictador Batista. Guevara se une al grupo en calidad de médico y desembarca con ellos en Cuba, en 1956. 
Se encargan de ocupar Sierra Maestra, lugar estratégico y de difícil acceso. Rápidamente Ernesto se convierte en lugarteniente de Castro, debido a sus cualidades de estratega y a su don de mando. 
Asume el comando de una de las dos columnas que bajan de las montañas, para conquistar la isla. Según gente muy cercana a Castro, en este período nace la envidia y el recelo de este hacia el “Che”, debido a su poderoso carisma para con la tropa. 
Participa activamente en la batalla de Santa Clara (1958) y entra en La Habana en 1959, terminando con siete años de dictadura por parte de Fulgencio Batista Zaldívar. Luego, tras instalarse el régimen se le otorga a Ernesto Guevara, la nacionalidad cubana, nombrándoselo, por acumulación de cargos, jefe de la Milicia y director del Instituto de Reforma Agraria (1959), presidente del Banco Nacional y ministro de Economía (1960) y ministro de Industria (1961). 
La revolución estaba en marcha, pero si no industrializaba al país, ni aseguraba empleos, todo el castillo de naipes se desmoronaría de un solo golpe. 
Buscó no solo la ayuda de la entonces Unión Soviética, si no de todos sus países satélites. Esta fue dada, no en la cantidad como creía la cúpula cubana, si no a cuentagotas. 
Por aquella época sucedieron tres hechos muy importantes, independientes entre sí, pero que muchos los relacionaron: 
1.- La invasión de Bahía de Cochinos, en abril de 1961, por tropas anticastristas, entrenadas y dirigidas por la CIA.
2.- La llamada Guerra de los Misiles, donde nunca se estuvo tan cerca de una guerra nuclear como en octubre de 1962. Solo la habilidad de Nikita Kruschev, el premier ruso y la sensatez de John Kennedy, presidente de EEUU, impidieron otro holocausto. 
3.- En noviembre de 1963, se produce el misterioso asesinato de John Kennedy. Nunca se supo quien fue su verdugo y se han tejido sobre este homicidio, tantos complots y conspiraciones que hasta se puede llegar hasta el mismo delirio. 
Ante la declaración por parte de EEUU, de un férreo bloqueo, Guevara representando a Cuba en diferentes foros internacionales, denuncia todos los ataques directos e indirectos del imperialismo norteamericano. 
Sin embargo, esa no era una tarea para él, las relaciones diplomáticas. Deseaba íntimamente extender el mapa comunista en una clara y abierta lucha contra el imperialismo del Tío Sam. 
Por ese motivo, secretamente abandona Cuba en 1965 y se dirige a combatir al Congo. Un año después regresa a Cuba, dimite de todos sus cargos en el gobierno y con un reducido, pero combativo pelotón de combatientes, marcha a Bolivia, que según sus planes sería el centro de operaciones de la guerrilla, para que esta se extendiera a Argentina, Chile, Perú, Brasil y Paraguay. 
Intenta poner en práctica todo lo escrito en dos de sus libros más conocidos: Guerra de guerrillas (1960) y Recuerdos de la guerra revolucionaria (1963). Contra todo lo pensado, el campesinado boliviano no respondió a su llamado. 
Y en medio de la profunda selva se encontró con su eterno enemigo: el asma. Muchos de sus hombres fueron muertos durante las escaramuzas, hasta que fue delatado y cae en una emboscada del ejército boliviano, en la región de Valle Grande, donde fue herido y apresado. 
Como la figura del Che se había transformado, en un mito, para los jóvenes de todo el mundo, los militares de Bolivia, asesorados por la CIA, quisieron demoler su fama, dándole muerte y enterrándolo en un lugar secreto. Para probar que esto si aconteció, sus propios verdugos se fotografiaron con su cadáver. Su muerte ocurrió en La Higuera, Bolivia, el 9 de octubre de 1967. 
De uno de los bolsillos de su chaqueta, se encontró su Diario de campaña, que fue publicado en 1967. En 1997 fueron encontrados sus presuntos restos y exhumados. Tras mucha presión de la cancillería cubana, se consiguió trasladarlos a Cuba, donde fueron enterrados en Santa Clara, con todos los honores del régimen de Fidel Castro, tal vez, su presunto entregador. 
Aquí pude resumir sus datos biográficos, de diversas fuentes y todas contradictorias. Muchas referencias las excluí por no estar probadas y otras solo sirven para pintar su perfil. Mi intención ha sido darlo a conocer. Si quieren profundizar, existe una profusa bibliografía y no estaría mal que la consultaran y descubrieran la verdadera personalidad del hombre que engaño a todo el mundo.

Una mentira mil veces repetida, se convierte en verdad!

Una mentira mil veces repetida, se convierte en verdad! (Paul Joseph Goebbels –  1897/1945 – Ministro de Comunicaciones del 3er Reich) Wikipedia.
 
Frase atribuida originalmente a Napoleón Bonaparte,  fue sin embargo Goebbels quien impulsó y quitó máximo provecho de su uso.
 
Era nazi, me diran algunos.  Es cierto, era nazi, pero no estúpido.
 
En este caso yo  utilizaré esta frase para fines pacificos.
 
Vulgarización: Implica que toda propaganda o información debe ser popular, es decir adaptada de tal manera que pueda ser recibida y entendida hasta por el menos capaz de las personas a la que se dirige.  Pea he’isé hina, que lo mismo si pende tavy, pe’ entendéva’erâ la ha’êta peêveJ)))
 
Como diria mi amigo personal Dani Arza (autodenominado Cachique), la tavy ndaipori vei, la oñembo tavy la oî hetâ, asi es que anike pe ñembo tavy chéve.
 
Comenzamos:
Ciclon Campéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon, Ciclon Campéon, Ciclon Campéon, Ciclon Campéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon,
Vamos, no tengas miedo, repeti más fuerte
Ciclon Campéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon, Ciclon Campéon, Ciclon Campéon, Ciclon Campéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon,
Ne’rentendei pio!
Ciclon Campéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon, Ciclon Campéon, Ciclon Campéon, Ciclon Campéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon,
Mba’éicha pio ha’êta ndéve!!
Ciclon Campéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon, Ciclon Campéon, Ciclon Campéon, Ciclon Campéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon,
Seguimos todavía, no te canses
Ciclon Campéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon, Ciclon Campéon, Ciclon Campéon, Ciclon Campéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon,
Falta poco, fuerza!!!
Ciclon Campéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon, Ciclon Campéon, Ciclon Campéon, Ciclon Campéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon, CiclonCampéon,……..……..
 
 
 

 

“CHE” GUEVARA: El hombre que engaño al mundo (Parte I)

 (Las ideas no se imponen)

Cada tanto la moda regresa. A los que tenemos unos cuantos años encima, eso nos causa cierta gracia, ya que son usos que creíamos totalmente enterrados y olvidados. Sin embargo cuando la ola regresa, lo hace con tanta o más fuerza que la vez anterior. 
Ha sucedido que, al ver alguna foto antigua, más de uno se debe de haber matado de risa, al ver esos inmensos pantalones Oxford, llamados patas de elefantes, que ahora resultan ridículos, pero que en su momento, los lucíamos orondos, ya que era el último grito de la moda. 
Eso pasa generalmente con más los jóvenes, quienes a esa edad necesitan imperiosamente hacer notar su presencia, como una forma de reafirmar su personalidad y remarcar su presencia, especialmente con las personas del sexo opuesto. 
Aunque últimamente, sobre esto último, no estoy tan seguro, porque me han dado muchas grandes sorpresas. 
Es así que los adolescentes, buscan modelos a imitar y los transforman luego en ídolos. De la noche a la mañana. No hay una explicación lógica del por qué ocurre esta complicada proyección que hace el joven. 
Por ese mismo motivo, se sienten totalmente identificados con todas de sus “virtudes”, pasando por alto, algunos de los defectos. Logrando con esto la sublimación total del personaje. 
Justamente eso es la idolatría o sea la adoración a los ídolos o falsos dioses. Todo esto comienza cuando veo a gente joven y no tan joven, usar todo tipo de fetiches que tengan que ver con la figura del “Che” Guevara. 
Y uno se pregunta muy curioso, si ellos son ignorantes de la historia, con alguna tara mental, descerebrados, faltos de memoria o simplemente insensibles al no compartir el dolor humano. 
“El Che fue poco más que un aventurero, un líder egocéntrico negado para la política que fue elevado a la categoría de mito impoluto tras su muerte”, así lo define el prestigioso intelectual argentino Juan José Sebreli, en su ensayo “Comediantes y mártires”, donde analiza a cuatro personajes que han sido elevados a la categoría de mitos.
Ellos son: el cantor de tangos Carlos Gardel, la actriz y política Evita Perón, el futbolista Diego Armando Maradona y el propio Ernesto. 
Luego cuenta que la famosa imagen, luciendo su famosa boina con la estrella, que todos conocemos y que tan popular se ha hecho, fue tomada por el fotógrafo cubano Alberto Korda, en La Habana, el 2 de marzo de 1960. 
“El motivo de que los jóvenes lleven camisetas del Che sin saber quién es, denota una insatisfacción que tratan de llenar con estos falsos dioses encarnados”, redondea Sebreli. 
Todos aprovechan su poderoso carisma y el “marketing” que eso conlleva. Y hacen dinero a su costa, no pagando absolutamente ninguna regalía ni derecho de imagen a nadie. 
Por lo que el concepto que lo asociaba a su frío perfil de asesino cruel y despiadado ha sido transformado en un excelente negocio capitalista. Esta es una de las grandes paradojas de la historia. 
Los artículos que posean la efigie del Che son vendidos como pan caliente por grandes y pequeñas empresas, como la Burlington Coat Factory, quien presentó un comercial de TV, a un joven luciendo una camiseta del Che, o la Flamingo’s Boutique en Union City, Nueva Jersey, al que su dueño siempre es acosado por los exiliados cubanos y a los que siempre les responde: “Vendo lo que la gente quiere comprar”. 
Quien tampoco quiere dejar de ganar, sus buenos verdes, a río revuelto, es Alberto Granado, uno de los más antiguos amigos, quien fue el que acompañó al Che en aquel famoso viaje en bicicleta durante su juventud. 
Actualmente asesora a documentalistas, y en un reportaje hecho por el diario El País se quejaba que el embargo estadounidense contra Cuba le dificultaba el cobro de todas sus regalías. 
Es tanto el material que he recabado, que alcanza para un pequeño ensayo, lo he clasificado prolijamente y con su respectiva bibliografía. 
Mucha de este material lo he tenido que destruir al no poder comprobar lo que allí se decía o bien el autor no me merecía la confianza debido a su odio irracional y tendencioso. 
Desde ya que puedo tomarme alguna licencia poética y usar mi acostumbrada ironía y solapada burla, pero eso no invalida de ninguna manera los datos ciertos y certificados con que cuento. 
Hay unos párrafos, que por casualidad no son de mi autoría, sin embargo, me han quedado “colgados”, ya que he perdido injustificablemente al autor de dicho texto. 
Pero son tan esclarecedores y se ajustan tan bien al perfil de Ernesto que me tomo, aún así la osadía y si el verdadero autor lo encuentra, favor de avisarme para hacer la debida aclaración y excusas del caso. 
Dice así: “Se lo recuerda como un mártir, desprendido, incorruptible, lleno de amor por la humanidad, especialmente por los más pobres y los más oprimidos. 
Se lo rodea con la aureola de la santidad, como un personaje noble e idealista, que luchó por una utopía que proponía la creación de un hombre nuevo, revolucionario y altruista”, para concluir con: “Se evoca siempre su trágico final, asesinado cuando ya se había rendido, después de fracasar en un intento guerrillero, que lo llevo hasta las selvas bolivianas, al frente de un puñado de hombres. 
Se lo ensalza hoy, a más de cuarenta años de su muerte, convertido en un mito que apela a los sentimientos más puros de la juventud. Con su muerte murió el hombre y nació la farsa”, finaliza este párrafo. 
Y lo he incluido de ex profeso, ya que encaja perfectamente con otras descripciones hechas por colegas de armas, ocasionales conocidos y los cientos de sobrevivientes de los campos de concentración cubanos. 
Nadie puede discutir que el Che Guevara fue, es y será siempre una figura totalmente controvertida. Solo con nombrarlo, ya desata la polémica más violenta y quizás sea ese su mayor mérito teniendo en cuenta que han pasado más de cuarenta años de su muerte y aún su leyenda sigue vigente como entonces.