Un poco de respeto Señor Presidente

Constitución Nacional del Paraguay

Artículo 228 – DE LOS REQUISITOS

Para ser Presidente de la República o Vicepresidente se requiere:

1.      tener nacionalidad paraguaya natural;

2.    haber cumplido treinta y cinco años, y

3.     estar en pleno ejercicio de sus derechos civiles y políticos.

 

Parece facil, verdad?
Ya lo dijo una vez Luis Maria Argaña : « Hasta el Pato Donald puede ser candidato y le vamos a votar »
Logicamente que no todos estan acorde al cargo. Ser llamado Presidente del Paraguay es una responsabilidad que exige mucha preparación.
Se suele decir que un pais tiene el gobernante que se merece, si yo me fijo en los 2 ultimos,  Lugo y Cartes, lo unico que me queda decir es : iva’i la porte.
El paraguayo primero habla y despues piensa, dice el dicho. Esto se aplica perfectamente a Horacio Cartes.

« Si no les gusta algo, hagan lio », habia dicho una vez Cartes, logicamente, que despues seran sancionados, sobre todo si hacen lio contra el.
« Paraguay tiene que ser una mujer linda, tiene que ser un pais facil », tambien fue dicho por Cartes. Dónde esta su nacionalismo Señor Presidente?, No se olvide que el 24 de febrero es dia de la mujer paraguaya Monsieur.

 
« Usen y abusen de Paraguay », palabras pronunciadas por Cartes, luego de una reunión con espresarios brasileños. Quizas su subconsciente le traicionó, ya que Cartes tiene el concepto que Paraguay es una mujer linda  que habre sus piernas facilmente. Encore une fois, dónde esta su nacionalismo Señor Presidente?

 
« Me voy a pegar un tiro en las bolas », tambien fue dicho por Cartes, si alguna vez su hijo le dice que es homosexual.
Cuidado Cartes, el diablo puede meter la cola y podrias convertirte en un Eunuco. En Paraguay « todo es posible »

 
Si el Paraguay hablara te responderia :  Oh baby please, give a  little respect to me, Horacio Cartes
 

LOS SEIS MESES DEL “NUEVO TUMBO”

Es impresionante observar lo rápido que transcurre el tiempo. Si hasta parece mentira que aún recuerde, toda la euforia desatada al conocerse el triunfo del coloradismo, en las últimas elecciones, por parte de un gran porcentaje de la ciudadanía paraguaya. 

Atrás habían quedado las pésimas gestiones realizadas por el ex obispo socialista Fernando Lugo y del médico liberal Federico Franco. 

No obstante, aquel 15 de agosto de 2013, la alegría y la esperanza fueron renovadas, hasta límites impensados, al creer firmemente que, con la llegada al poder de un hombre exitoso, como lo es el empresario Horacio Cartes, todo sería muy distinto. 
Con él se acrecentaba la posibilidad de tener un país incorporado a la comunidad de naciones emergentes, que sí quieren dejar la miseria y el atraso en el recuerdo. 
Existiendo una población mayoritaria que se encuentra sumergida bajo la línea de pobreza, esperando que el nuevo presidente achicara la enorme brecha, entre los que tienen mucho y los que no tienen absolutamente nada. 
Mejorar la calidad de vida en base a un mejor reparto de la riqueza. No solo desarrollando planes sociales efectivos, sino posibilitando que la actividad privada pueda absorber mano de obra desocupada. 
Muchos de sus partidarios insisten en que la presente gestión merece tener un tiempo prudencial, mucho más largo que otros gobiernos, teniendo en cuenta que el país ha soportado los embates de dos nefastas administraciones, que no solo devastaron a la Nación, sino que dejaron grandes deudas que comprometen el futuro cercano de nuestro país. 
Sin embargo esta excusa no es realmente muy válida, ya que el actual presidente sabía de antemano, el panorama que se iba a enfrentar. Su propio servicio de “espionaje” le había anticipado, que las corruptas gestiones de Fernando Lugo y Federico Franco, habían saqueado totalmente las arcas del Estado y desmantelado la mayoría de los entes de la Nación. 
Así que para el señor Horacio Cartes, el hecho de encontrar solo telarañas en el Banco Central no debería ser una verdadera sorpresa, y de serlo, es un mero pretexto para suavizar las posibles críticas que le sobrevengan.
Al igual que en los primeros 100 días de gobierno, sigo viendo que estos 6 meses han sido realmente muy pobre no solo en resultados positivos sino en cuanto a la publicidad de sus planes concretos para el resto del período. 
Al mismo tiempo se observa que el carácter amable y gentil que el señor presidente tenía durante la campaña proselitista, ahora se está volviendo mucho más intransigente y malhumorado. 
Antes él buscaba a la prensa, ahora se enoja cuando esta le pregunta cómo es que sus amigos obtienen cargos, con sueldos suculentos, sin necesidad de concurso, mientras que el resto de los mortales deben encuadrarse obligatoriamente dentro de esta exigencia. 
Los números de las probables y futuras inversiones extranjeras que se anuncian con bombos y platillos, por parte de Cartes, suenan como muy infladas y algo exageradas, para un país que no goza de una total credibilidad. 
Tampoco se ha hecho una reforma tributaria completa y la Justicia paraguaya es tan confiable como entregarle a un “aguara guasu” para que cuide gallinas. 
Ya a los seis meses tendría que adivinarse, al menos, una tendencia hacia donde vamos, pero en apariencia, todo sigue en la misma nebulosa de siempre. No hay ningún tipo de resultado positivo, a los mismos problemas de siempre, aquellos que nos torturan diariamente y que todos padecemos sin solución de continuidad. 
Eso ha hecho que, por uno u otro motivo la gente haya salido a la calle a protestar, por el cambio prometido. 
Las marchas son variadas y semejan manifestaciones de mendigos, exigiendo lo que por hecho y por derecho les corresponden. Una de las más increíbles es la de los parientes de los enfermos de los hospitales estatales. 
Ellos solo piden que la atención sea medianamente buena y los suministros necesarios para el correcto funcionamiento de los centros hospitalarios. Sin contar que muchos empleados de blanco realizan distintos tipo de eventos para recaudar fondos y así poder continuar funcionando. 
Los indígenas no se han movido de sus lugares ya habituales, en los centros urbanos, dedicándose por lo general a la prostitución de sus niñas, antes que producir algo lícito que los sustente. 
Son el típico jamón del sándwich, es decir que siempre están bajo presión, en el medio entre los paraguayos y “brasiguayos”, cuando luchan ante su lamentable desplazamiento de los terrenos ancestrales prometidos, pero sin escrituras a su nombre. 
Es bien sabido por todos, que la evasión fiscal en nuestro país es prácticamente una cultura tradicional, tanto como que nadie sabe a ciencia cierto el verdadero destino final de tales fondos. 
Un detalle puntual es que a poco tiempo de comenzar las clases y todavía se observan cientos de escuelas sin ser reparadas, con la lógica preocupación de los padres al ver a sus hijos sufriendo en la precariedad, otro año más. 
No se ha notado ninguna intención de querer sanear al cáncer de la corrupción, que envuelve a todo el aparato estatal y en donde se encuentra enquistado. Tampoco se observa grandes adelantos en el tema del EPP, una banda de asaltantes y asesinos sin ideología, que solo roba a los ricos, pero para su propio provecho. 
Ni combaten el caldo de cultivo que supone la extrema pobreza, en los asentamientos de San Pedro y Concepción. 
Lo positivo fue que el paraguayo, esta vez copió algo bueno del exterior: el famoso “escrache” argentino y así ejerció una enorme presión contra aquellos 23 senadores que impidieron el desafuero de Bogado, sentando así, un irritante precedente. 
De allí, muchos parlamentarios fueron castigados de igual modo, ante su dolorosa burla al pueblo, por sentirse estafado y tomado por estúpido. 
Luego de esto, nada digno de destacar, salvo algunas actitudes del presidente que comienzan a irritar. La forma sumisa de alinearse a Maduro o la “patinada” dicha en un discurso ante una delegación de empresarios de Brasil: “usen y abusen de Paraguay”. 
Sin embargo lo que más molesta es su tono mandón y prepotente. Es pobre para 6 meses, pero veamos como sigue más adelante esta novela.

LA SEAM ES COMPLICE DEL VANDALISMO

Desde el mismo momento de la creación de la Secretaría del Ambiente (SEAM), mediante la Ley Nº 1561/00, siempre se caracterizó por su ineficacia e ineficiencia a la hora de cumplir la función para la cual se la había creado. 

Esta repartición tiene muchos nobles objetivos como la preservación y la conservación de especies animales y vegetales autóctonas, la recomposición y el manejo de los recursos naturales. 

También plantea el ordenamiento ecológico y del medio ambiente en general, intentando la mejora permanente de las condiciones de vida de los distintos sectores de la sociedad paraguaya. 
Todo esto nunca ha pasado solo de los buenos deseos que han sido incluidos dentro de la misma ley, pero que hasta el momento, poco o nada se ha llegado a cumplir. Hablamos ya de 14 años. 
En realidad toda la dependencia estatal no pasa de una simple burla a la naturaleza paraguaya, pero muy costosa ya que su asignación al presupuesto anual de la SEAM es de unos. 30.000 millones de guaraníes.
Desde ya que todo este dinero no les alcanza para encarar sus planes ya que el 75 % se evapora en sueldos de funcionarios que conocen animales y plantas solo por fotos y cuya dudosa capacidad viene de ser recomendados por algún gran “padrino” cuyo pedido es imposible rechazar. 
En los últimos 36 meses, la SEAM pudo atraer fondos del exterior que oscilan los U$S 25 millones. Este dinero ha sido obtenido por medio de varios Programas de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). 
Y que no ingresan al Presupuesto General de la Nación, debido a que son administrados por dicho organismo internacional. Aún así tampoco se notan grandes cambios, por lo que se presume que esta secretaría semeja un pequeño Triángulo de las Bermudas, ya que todo lo que allí entra, se pierde para siempre, en un gran misterio. 
Ya desde el mismo momento en que se inicia la gestión del primer secretario, comienzan a hacerse bien notables todas las irregularidades allí cometidas. Entre la más conocida y evidente transgresión figura la canalización de los humedales del departamento de Ñeembucú, donde tal hecho provocó un serio impacto ambiental al ya muy frágil ecosistema de la zona.
Esto fue hecho por varios terratenientes del lugar, quienes creyéndose amos feudales, taponaron a su antojo, aprovechando la impunidad con que estos señores gozan en la zona. 
La caza comercial, transporte y exportación de especies autóctonas, otro de los atroces crímenes ecológicos que soporta nuestro país, son pocas las denuncias y mucho menos los que son severamente punidos.
Cientos de tucanes, jaguaretés, loros, cotorras, serpientes de todo tipo, traspasan diariamente nuestras fronteras, sin que la SEAM haga oír su voz de protesta. Su efectividad en este punto es prácticamente de cero. 
Otra de sus atribuciones es el control de los recursos hídricos y de su calidad, siendo el lago Ypacaraí el más claro ejemplo de la total negligencia e incapacidad de esta repartición estatal para evitar su colapso. 
Tal es su grado de contaminación que ni siquiera está permitido su uso recreativo. Catorce años es mucho tiempo como para que no se hayan puesto firmes con las empresas y particulares que derraman los residuos, en su cuenca. 
Por lo que las sospechas de permeabilidad hacia los “incentivos” siempre están muy presentes dentro de los funcionarios. La empresa Europea Gold, que realizó un plan piloto para descontaminar el lago y que según la ministra, Cristina Morales, los resultados han sido muy pobres. 
Posteriormente la empresa mencionada desacreditó contundentemente el informe del laboratorio de la Universidad Nacional de Asunción. 
Según el asesor jurídico de dicha empresa, comentó que poseen certificados de prestigiosos laboratorio de la comunidad europea donde queda demostrado la efectividad del tratamiento, contradiciendo totalmente lo afirmado por la ministra. Pero Ypacarai es el más notorio y conocido de todos, pero no el único.
Por estudios locales, prácticamente ningún afluente hídrico se salva de la contaminación, como que son contado con los dedos, quienes purgan por este cargo en las cárceles paraguayas. 
El despiadado y salvaje desmonte que ha sufrido nuestro país en estos últimos 14 años, equivalen prácticamente a todo el departamento de Alto Paraná. Miles de camiones transportando rollos dentro de nuestras rutas y también carreteras de Brasil, con la anuencia de funcionarios de distintas dependencias, y en donde la SEAM, brilla por su ausencia. 
El talado indiscriminado no solo de propiedades particulares es preocupante, sino de Parques Nacionales donde la vigilancia debería ser mucho más confiable, pero que es lo mismo que nada, en la práctica. 
Tal grave ha sido la tala de árboles, en Alto Paraná y Canindeyú, que saliendo desde Ciudad del Este hasta Salto del Guairá que pueden ser contados con los dedos de ambas manos. Lo único que se puede observar por la ventanilla de cualquier vehículo que recorra dicha zona, es un mar de soja, hasta donde se pierde la vista.
La pantalla viva que separa los plantíos de la ruta, y que debería proteger a los vecinos de las constantes fumigaciones, es una verdadera utopía, que muy pocos dueños respetan. 
La inutilidad de su fiscalización mueve a risa, no cuando a burla, pero la última perla para agregar a su collar de aberraciones cometidas, ha sido habilitar la temporada de caza del teju guasu hũ y del teju guasu pytã y fijando en 210 mil la cantidad de ejemplares que se permite cazar. 
Dentro de esta enorme cifra, se permite que 4 mil ejemplares para el vil comercio de las mascotas. De inmediato las redes sociales detonaron en protestas y los medios digitales igualmente se hicieron eco de esta aberración. 
Un cosa es mantener el equilibrio ecológico, ya que estos lagartos no tienen enemigos naturales a no ser el ser humano, por lo que en caso de superpoblación, podrían canjear estos animales por otros exóticos para nuestros zoológicos, que es lo que la SEAM, debería haber hecho, sin embargo, optan por la vía más fácil y cómoda que es dictar masacres, sin necesidad de salir de su cómodo aire acondicionado. Lo cual la hace sospechosa de vandalismo.