Con la desarticulación del cartel de Cali y de Medellín, y por consiguiente, la muerte y/o arresto de los principales jefes de estas dos organizaciones delictivas, quedó el camino limpio para que los “barones” mexicanos de la droga, reemplacen gradualmente a las bandas colombianas en EEUU, para controlar la lucrativa distribución de cocaína de costa a costa.
Las bandas de los narcos mexicanos han tenido éxito en los últimos tiempos, porque son más osados que los colombianos, por lo que hoy, los carteles aztecas son los más poderosos del mundo. Ese poder que se conquistó, no solo con inteligencia, si no eliminando a portorriqueños, dominicanos, jamaicanos y hasta cubanos, para constituirse los principales abastecedores de la droga, a los estadounidenses.
Este tremendo negocio ilegal, que involucra a los cuatro carteles mexicanos más poderosos como son los de Sinaloa, Milenio, Juárez y Guadalajara, producen en conjunto, 65.000 millones de dólares anuales.