Atrás ya han quedado los ecos eufóricos de la victoria de la dupla Lugo-Franco. También 61 años de la hegemonía colorada. Ahora se inicia una nueva era histórica, quizás única, por sus características tan especiales, en los anales de la política moderna mundial.
Lo que sucedió antes, durante y después de las elecciones, como así también, los porqué de dicha victoria y de las causas de la derrota, pasan simplemente a un segundo plano, como simples anécdotas de nuestra historia reciente.
Lo importante en este momento es apoyar de alguna u otra manera a los nuevos gobernantes y darle el tiempo suficiente para que se vean los primeros resultados.
Ahora la situación se plantea de una manera distinta, ya que no solo 6 millones de compatriotas estarán observando las primeras medidas del nuevo gobierno, si no que como nunca antes los ojos del mundo se encontrarán puestos en nuestro país. Todos están pendientes de lo que hará o dejará de hacer y el rumbo político que imprimirá el nuevo mandatario.
