Una bomba, tres hipótesis y un destino

Un artículo que nos hace pensar en cómo el poder fáctico actúa para engañar a la gente.

CONFLICTO, DROGAS Y PAZ

Por Rodrigo Hurtado*

Alfredo Rangel rechaza esta insinuación: “¿Por qué la derecha atentaría contra su único vocero en los medios de comunicación? ¡Es absurdo!” dijo en Hora 20. “En la emisora de ‘Sinchi’ (Caracol) ya están insinuando que es un auto-atentado de la ‘mano negra’”, ironizó José Obdulio Gaviria.
¿Por qué atacar a Londoño Hoyos? ¿Quizás por su oposición a una ley que eventualmente podría beneficiarlos -como se opuso esa mañana en su editorial de La Hora de la Verdad? ¿Para cobrarle la extradición de sus jefes? No se conoce ningún interés de estos grupos en desmovilizarse, y más bien sus jefes están arreglando por las buenas con las autoridades antinarcóticos de Estados Unidos. La duda está sembrada. …
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Debe asumir todos sus errores, Señor Presidente

Luego de lo tristemente sucedido en Curuguaty, toda la sociedad paraguaya se conmovió, hasta las lágrimas, al revivir una y mil veces, por medio de la televisión, las tocantes escenas de los cuerpos tendidos sobre la roja tierra de Canindeyú o bien siendo trasladados, en la caja de las camionetas policiales. Esa, que es una tierra de gente que ama al trabajo, de gente emprendedora y valiente, que ha venido de muy lejos, buscando nuevos horizontes; ahora esa misma tierra se encuentra teñida de la roja sangre de muchos de nuestros compatriotas.
Parientes, amigos, camaradas y hasta extraños, de los involucrados en aquella masacre, se emocionaron con aquellos sentidos discursos de despedida. Emotivos lamentos ante la pérdida de gente muy valiosa para la sociedad, que se han ido en una estúpida lucha fratricida que nunca debió ocurrir, sin embargo nadie lo evitó. Desde hacía mucho tiempo que las invasiones se habían intensificado. Pseudos dirigentes comenzaron a ser protagonistas y manipuladores de la opinión pública, haciéndole creer, al pié de la letra, que ellos eran los nuevos profetas.
Poseedores de la tierra y policías se mostraban impotentes para contener a las hordas de campesinos que viniendo de San Pedro y Concepción, dos de los departamentos más olvidados del país, asolaban todos los puntos de la geografía paraguaya. Especialmente aquellos donde estaba probada su rentabilidad y su buen precio de reventa. Ninguno de estas pandillas de bárbaros, que disfrazándose de campesinos, usaba a sus propios hijos como escudo ante cualquier ataque policial-militar que se emprendiera. …
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