EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

Por lo que tengo entendido, la base ideológica de los nuevos gobiernos socialistas implantados en Sudamérica, se basan en las teorías de tres renombrados filósofos como son Alexander Buzgalin, Heinz Dieterich Steffan y Noam Chomsky. 


Que por lo leído hasta el momento, de ellos, no encuentro nada nuevo, original o algo que me indique que hayan hecho un “mea culpa” luego del violento desplome  del Muro de Berlín, hace ya 20 años atrás. 

El primer libro que estuve curioseando, en una mala traducción al castellano, fue “El Futuro del Socialismo” de Alexander Buzgalin.  En uno de sus párrafos, dice textualmente: “El continuado bloqueo de E.U. y, principalmente, la traición por parte de los poderes rusos (y escribo esto con amargura y dolor), han incidido en extremo negativamente sobre la economía, la calidad de vida en Cuba, y en sus posibilidades de avanzar por el camino del socialismo”.

En otro párrafo dice: “Se organizaban noches de poesía en los grandes estadios. Hubo logros en cine, música, ballet, y  reconocidos mundialmente. En la URSSse obligaba a acudir a recitales de música clásica”. Aquí puse en negritas dos palabras claves y que forma parte del fracaso de este sistema. Nadie puede obligar a nadie ni a nada y menos a aceptar un modelo que es impuesto a presión y no por voluntad propia.

Otro de los referentes de la nueva ola de la izquierda sudamericana es Heinz Dieterich Steffan, quien en su libro “Socialismo del Siglo XXI” analiza lo perdido que se encontraba el comunismo, luego de la caída de la URSS y da su alternativa a la falta de un proyecto económico, político y social, que no tenían los altermundistas o antiglobalizadores, nacido en los 90.

“La Aldea Global”, escrita junto a Noam Chomsky, es una crítica a la feroz lucha por el control económico y político omitiendo los derechos ser humano.  Sin un proyecto similar al Manifiesto Comunista  o el Bill of Rights, la construcción de la sociedad global queda en manos de los banqueros y políticos transnacionales quienes, determinan, de manera autocrática y lejos del control democrático, la construcción del futuro de la humanidad.

El tercer ideólogo y el más influyente de todos, es Noam Chomsky, quien se caracteriza por su áspera crítica a la izquierda sobreviviente del 90, y fija su postura más radical. Es con su libro “11 de septiembre” que ha ganado a un gran número de simpatizantes de la izquierda europea y latinoamericana. Todo esto es solo literatura, ya que ninguno de los tres explica claramente el verdadero fracaso del comunismo y pareciera que no les interesa hacerlo o lo toman como una mera transformación tipo crisálida.

Y de Cuba ni hablar. Tengo varios conocidos cubanos que tuvieron que arriesgar su propia vida para escapar. No escuche decir nada sobre la libertad de prensa ni de Cuba, ni en la URSS, ni de los medios de comunicación venezolanos. Pero en fin,  todos tienen derecho a pensar diferente, incluso los socialistas, que aprovechan que en estos “malditos países capitalistas” pueden decir cosas que en “los paraísos” que ellos predican, no se puede hacer.

Las nuevas propuestas no aparecen y los proyectos anticapitalistas solo son ataques a EEUU, como si este fuera el monopolizador de todos los males del mundo. Por favor, no quiero escuchar más tonterías sobre el “Socialismo del siglo XXI” porque me van a terminar de matar… pero de risa.   

TU VOTO VALE UNA REMESA

Por Hugo Oddone

En algún momento una equívoca musa inspiró a algunos paraguayos emigrados el lema “tu remesa vale un voto”. Fue cuando se impuso la presión de compatriotas desterrados que pugnaban por recuperar un derecho fundamental del que habían sido despojados por los constituyentes de 1992.  La lucha fue larga y difícil. Convencer a la clase política, y especialmente a los miembros del Congreso, a que se enmendara la Constitución Nacional para eliminar la tremenda injusticia de privar del voto ciudadano a los paraguayos emigrados, llevó tiempo y mucha gestión directa de las colectividades paraguayas organizadas en el exterior.
En ese marco surgió la pobre inspiración que quiso poner precio al derecho a votar haciendo valer el monto de las remesas que envían los migrantes a nuestro país y que se convirtieron en 3ª fuente de ingreso de divisas en nuestra economía. El lema “tu remesa vale un voto” era completamente desafortunado: más allá del valor monetario de las remesas está el valor supremo de los derechos humanos, uno de los cuales es el de la participación plena en la vida política.


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