Tormenta de arena

Al menos así se sintió una serie de acontecimientos que me llegaron, casi me ahogaron y de los cuales aun me estoy sacudiendo el polvo mientras me levanto intentando respirar, por tanto sepan disculparme los silencios y la falta de respuestas a los emails que me llegan; como les dije, no prometo que eso cambie a corto plazo, pero se hace lo que se puede.
Les había contado que esperaba novedades importantes. Pues bien, finalmente las recibí, y en el otoño próximo (es decir, agosto) empiezo las clases de Santé et Sécurité du Travail (Salud y Seguridad Laboral) en la universidad.
No, no es la carrera de medicina que empieza de cero, no. A decir verdad, me cansé de esperar y me harté de la idea de deber rehacer toda la residencia médica a esta altura de mi vida. No soy de las que tiran la toalla y en general, soy de las que ve el vaso medio lleno siempre, pero tambien soy capaz de ver que un vaso medio lleno está, efectivamente, solo a la mitad. Así que tras mucho meditar, pelear conmigo misma y con mis “demonios”, decidí que si pude cambiar de pais, de casa, de trabajo, de idioma, de clima, de hemisferio, de costumbres… por qué no cambiar de área laboral? Despues de todo, en mi pais hacía salud pública, que no es exactamente igual, pero cuyos conocimientos me seran muy útiles en esta nueva etapa. Entenderán que éste es un muy, pero MUY breve resumen de meses de acontecimientos de diversa índole e intensidad, pero bueno, el resultado es que me siento liberada de una tonelada de pesares. Significa ésto el epílogo de mi historia de validación? Aun no lo sé… continuará?…
Por otro lado, la familia va muy bien, aun esperando los exámenes para adquirir la ciudadanía canadiense. Planeamos ir de visita a nuestro pais por primera vez en estos casi cinco años de ausencia, bueno, cuatro años y medio, bah… Ya les contaré como vivimos el reencuentro, los nuevos encuentros y los cambios que encontraremos. …
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Basta de críticas… vayamos a la acción!

Las críticas hacia las gestiones de los políticos criollos latinoamericanos son constantes y suenan al unísono. Sin embargo no siempre acaban por “adentrarse” en el accionar de la gente, la misma gente que critica acaba por “reincidir en el error” y aquí parece plantearse aquello de que a la sociedad le encanta ser masoquista, victimizarse, de otro modo no se explica que se continúe en la misma tesitura “de plaguearnos y seguir sobreviviendo”

Libros y más libros sobre la falla del sistema político mundial fueron escritas y leídas, sin embargo se persiste en el error de VOTAR en vez de ELEGIR. Se sigue meneando la cabeza, afirmativamente, cual esclavo de una sola opción, a todas las decisiones unilaterales de la oligarquía que siguen haciéndonos creer que somos nosotros los depositarios del poder que ellos detentan en la administración pública del país.
Omar Ruiz Díaz me dijo en una oportunidad que debemos dejarnos de criticar a los políticos, y le doy toda la razón. Ya no debemos criticarles, pero tampoco debemos seguir votándoles, otorgándoles el poder absoluto para que después tan solo nos limitemos a lamentarnos de que no hacen las cosas como deberían.
Así como ellos vienen a nosotros con discursos que prometen mucho cuando quieren nuestros votos, nosotros deberíamos ir a ellos a reclamarles su mal desempeño en la administración del país.
Cuando ellos meten la pata no es el simple grito de rabia el que debe ser proferido, también debemos entrar en acción y exigir la reparación del error y el castigo para quien cometió el error. Muchos de esos errores cuestan el dolor, el sufrimiento y el desarraigo de la familia, la seguridad, la justicia, la educación y la salud y nosotros seguimos diciendo “Y qué vamos a hacer, ellos son los que mandan” y con eso les seguimos dando carta blanca para que actúen con total impunidad.
Algo debe cambiar, así no podemos continuar.