Parece mentira, pero a veces las cosas se salen de sus carriles normales y pasan a otra dimensión. Suena medio rebuscado, pero es así como les digo. Estoy pasando por una fase donde me encuentro demasiado sensible, quizás sea mi medicación o estoy entrando en un período de senilidad prematura, vaya uno a saber cual opción.
Pero en fin, recibí un correo que me envió un querido amigo, tan apasionado como yo por los libros, en el que dos bailarines orientales, (no sabría distinguir bien su nacionalidad), danzaban un ballet cuya osada coreografía, me impactó sobremanera. Sus piruetas evolucionaban por todo el ancho del escenario, buscado dar rienda suelta a sus emociones, mediante una variedad impresionante de movimientos que los hacían con elasticidad, suma elegancia y una gran coordinación en sus desplazamientos.
