Una pequeña luz al final del túnel

Existe un conocidísimo refrán que dice “Dios aprieta pero no ahorca”, que bien podría aplicársele al comercio de Ciudad del Este. Según comentario de los más representativos comerciantes empresarios de esta ciudad, desde hace un par de semanas, se observa un cierto movimiento creciente de compradores brasileños y una mejora en las recaudaciones dentro de los comercios.

Esto trajo aparejado un ligero alivio social, al frenarse bruscamente la incesante ola de despidos masivos de empleados dedicados a la venta de mostrador, tanto como los inminentes cierres de cortinas por parte de los empresarios y comerciantes, desesperados por ver que los días pasaban en blanco y a fin de mes no poder afrontar todos los compromisos contraídos.