Enrique Vargas Peña (foto de es.paperblog.com)
El 24 de febrero, Yoweri Museveni, cristiano militante y presidente de Uganda, África, promulgó la ley Anti Homosexualidad, que castiga con prisión perpétua a los homosexuales. Antes, el 19, promulgó leyes contra la vestimenta provocativa y el control de Internet (). Los cristianos mostraron que no son el amor al conquistar el poder total en el Imperio Romano con el Edicto de Tesalónica del emperador Teodosio (27 de febrero de 380): “Queremos que todos los pueblos que son gobernados por …nuestra clemencia profesen la religión que el…apóstol Pedro dio a los romanos…Ordenamos que tengan el nombre de cristianos católicos quienes sigan esta norma, mientras que los demás los juzgamos…locos sobre los que pesará la infamia de la herejía…y…serán castigados por nuestra propia iniciativa…” ().
A partir de allí los códigos penales de los países sometidos al cristianismo penalizaron a quienes no se ajustaran a esa religión. El Código Teodosiano de 438 agravó la persecusión con 65 artículos castigando comportamientos condenados por la fe cristiana (Libro XVI –).
Ejemplo, aunque no único, es la persecución contra los homosexuales. Aunque los creyentes homosexuales siempre recuerdan que la Biblia relata la íntima amistad entre David y Jonatan (Libro de Samuel), lo cierto es que el dios cristiano permitió a David licencias que jamás consintió a sus demás ovejas.
Así, la condena a la homosexualidad en la Biblia es constante.
Comienza, sin decir por qué es “infame”, con Levítico 18:22, “No te acuestes con un hombre como si te acostaras con una mujer. Eso es un acto infame”; y la pena es la muerte, “Si alguien se acuesta con un hombre como si se acostara con una mujer, se condenará a muerte a los dos…” (Levítico 20:13).
Y termina, sin decir por qué, con la I Carta de Pablo a los Corintios 6:9, “…ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes…heredarán el reino de Dios”. ().
En acuerdo con la Biblia, el Código Teodosiano castigaba la homosexualidad con la muerte (Cod.Theod. IX. VII. 6). Y lo mismo su sucesor, el Código de Justiniano (Novela 77). () ().
Las normas cristianas de los códigos romanos fueron confirmadas por el rey español Alfonso X, en sus Siete Partidas (Título XXI. De los que fazen pecado de luxuria contra naturam). Los Reyes Católicos las endurecieron: La “pragmática del 22 de agosto de 1497 ordenó que se les aplicara el castigo… —ser quemado vivo—” ().
La persecusión estuvo vigente en el Imperio Español hasta que, por el ejemplo de la promulgación del Código Penal de 1791 de la Revolución Francesa, la influencia cristiana en el orden jurídico fue eliminada y la homosexualidad, la herejía y la blasfemia dejaron de ser delitos; Napoleón consolidó este progreso al conquistar España, con su Código de 1810 ().
Luego, “Las antiguas colonias españolas tras su independencia tardaron algo más en despenalizar”(la homosexualidad), “las primeras fueron: México (1871), Guatemala (1871) y Argentina (1886). En…los demás países la condena iría derogándose a lo largo del siglo XX” ().
Pero la derrota no llevó al cristianismo a renunciar a perseguir. El Catecismo Católico, por ejemplo, promulgado por el papa Juan Pablo II el 15 de agosto de 1997, establece en su numeral 2357 que “…la Tradición ha declarado siempre que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados’(…) No pueden recibir aprobación en ningún caso” ().
Muchas iglesias cristianas evangélicas de Estados Unidos (EEUU) mantienen posiciones similares a las del catolicismo, por ejemplo, la Convención Bautista del Sur considera que “la homosexualidad no es un estilo de vida alternativo válido. La Biblia la condena como pecado” ().
De modo que grandes organizaciones cristianas de EEUU, tales como “Focus on the Family”, “Family Research Council” o “Family Research Institute” trabajan incansablemente para volver a penalizar, como desde Teodosio, la homosexualidad (y también la herejía o la blasfemia) (http://bit.ly/1lp8H3h).
Como en EEUU tropiezan aún con la separación absoluta de Iglesia y Estado (Primera Enmienda), los cristianos se han lanzado a imponer su intolerancia en países poco desarrollados, como los de África o América Latina.
Lou Engle es un conocido vocero del cristianismo militante en EEUU (“International House of Prayer”); propone que combatir la homosexualidad debe ser centro del movimiento evangélico (http://bit.ly/OJJdjH).
Y Scott Douglas Lively, presidente de “Abiding Truth Ministries” y director de la “American Family Association”, definió el objetivo de los cristianos: “…la homosexualidad, y en realidad todo sexo fuera del matrimonio, debe ser activamente desalentado por la sociedad…” (http://bit.ly/1cIVPzX).
Desde 2009, Engle y Lively, con otros predicadores como Don Schmierer, viajaron a Uganda para impulsar la penalización de la homosexualidad.
Trabajaron con el predicador ugandés Martin Ssempa, cofundador de la “Makerere University Church” junto con el diputado David Bahati, quien es autor del proyecto de Ley Anti Homosexualidad promulgado por Museveni. En Brasil el diputado evangélico Marco Feliciano trabaja en algo semejante.
Bahati, a su vez, es asociado de un influyente grupo cristiano de EEUU, “The Fellowship” (), la que a través del diputado norteamericano Joe Pitts concentró la ayuda estadounidense a Uganda en programas que promueven la moral sexual cristiana (que el sacerdote católico paraguayo Enrique Meyer me puso como ejemplo a seguir en la 9.70AM).
Los lazos entre evangelistas norteamericanos y la represión de la homosexualidad en África fueron dados a conocer por Kipya Kaoma, de Zambia, de la fundación “Political Research Associates” -“Colonizing African Values” y “Globalizing the Culture Wars”- (http://bit.ly/1hvo4mT).
La penalización de la homosexualidad en Uganda y en otros países pone en evidencia que el cristianismo no ha cambiado y que si se otorga poder a sus militantes, vuelven a perseguir como desde Teodosio, y pone en evidencia que la separación de la Iglesia y el Estado (Artículo 24 de nuestra Constitución) es fundamental para el mantenimiento de una sociedad en la que nadie pueda alegar sus creencias para negar a otros el ejercicio de sus derechos.
Artículo publicado en la edición impresa del domingo 02 de marzo de 2014 de La Nación (la edición digital del diario no está on line/la página web del diario está fuera de línea).
Materiales de otros medios sobre el tema:
El País de Madrid, “Mezcla de religión y elecciones en Costa Rica recibe una condena” ().
Ultima Hora, “Grupos conservadores promueven nuevas leyes antigays” (http://bit.ly/NJ6VLL).
Diario Popular (edición impresa) Entrevista a cura Benito Paez. pag. 7 del 07 de marzo de 2014
