CIUDAD DEL ESTE SE QUEDÓ EN EL TIEMPO

La capital del Alto Paraná no es solo la segunda ciudad en importancia de la República del Paraguay, es muchísimo más que eso. Es el polo de desarrollo más importante de toda la Nación, que ha generado riquezas y lo sigue haciendo. 

Incluso es tan generosa que reparte beneficios propios de la región, como los de Itaipú, a lugares muy distantes y que no lo merecen, en detrimento de su propia necesidad. 
Fue fundada un 3 de febrero de 1957 como una forma de sentar presencia paraguaya ante el incontenible avance de los “bandeirantes” brasileros de aquella época. Todos los pioneros de aquel tiempo coinciden que nunca hubo un verdadero plan urbanístico serio, por lo que la otrora Puerto Presidente Stroessner, creció en forma caótica y totalmente desordenada. 
Durante todo ese tiempo, incluyendo al actual, cada uno de los intendentes que tuvo esta ciudad, no hizo nada importante en cuanto a lo que esta urbe le convenía o necesitaba, pero si lo que al bolsillo del mandamás de turno le redituara mucho más. Los caudillos locales hicieron y deshicieron a su antojo todo lo que encontraron a su paso. 
Casi siempre con la indispensable venia de Asunción, por lo que se podía ver edificios de altura sin la autorización suficiente, consintieron en la ocupación de zonas verdes para hacerlas comercial e ir degradando la imagen de nuestra ciudad permitiendo la invasión de las veredas por miles de vendedores que las ocuparon y dándole esto una mala fama en el exterior. 
Hicieron a un lado la vista en cuanto a las salidas de emergencia y las improvisadas y peligrosas instalaciones eléctricas, vendieron patrimonio municipal sin dar cuenta a nadie, beneficiándose o permitiendo la construcción de estaciones de servicio donde no correspondía, shoppings cuya tierra fue birlada a sus verdaderos dueños, y también donde se ejerció el monopolio de las urnas teniendo miles de funcionarios cautivos bajo extorsión. 
La geografía del microcentro esteño fue cambiado cuando varios de los llamados “encumbrados” de ese momento, avanzaron por sobre la línea municipal dejando a las veredas tan angostas que hoy se las debe caminar de costado como las figura egipcias de las antiguas pirámides. 
Para peor de males se creó una Policía de Tránsito corrupta, acostumbrada a acosar a los vehículos extranjeros y ser descaradamente fotografiados por cuanto reportero gráfico existe en nuestro país, mientras pedían coima. 
Ni que decir de los miles de camiones que estacionan sobre la banquina de la Ruta 7 y donde con cierto disimulo, esta misma gente le cobra 30.000 guaraníes a cada conductor. 
Lo malo de ello no es la cobranza, si no que toda esa masa de dinero nunca pasa por la tesorería de la comuna y si queda depositada en los bolsillos de los actuales dueños de la ciudad y unas cuantas migajas para los que dicen dirigir el tránsito esteño. 
Desde hace unos doce años nuestra ciudad está regida, por así decirlo, por el mismo clan. Durante todo ese tiempo no han articulado ninguna obra de infraestructura de verdadera importancia, como una herencia para las futuras generaciones. 
No existe una red de tomas hidrantes, ni alcantarillado, ni un tránsito ordenado ni viaductos en el kilometro 4 y en el 7, la basura sigue creciendo en los vertederos improvisados, el servicio del transporte público es realmente pésimo. 
La misma gente cercana al Clan transforman en un espectáculo mediático una simple inauguración de un ridículo empedrado y lo manifiestan con un desmesurado entusiasmo cuando el empedrado ya no es utilizado ni siquiera en Tanganika o Mongolia, ya que el pavimento articulado es la primera opción, por costo y tiempo de mantenimiento, sin embargo al muy conocido Clan les sigue apasionando vendernos espejitos de colores. 
Ahora bien, según mi modesto punto de vista, existe un cierto criterio retrógrado, que todavía algunos nostálgicos se empeñan en querer reverdecer los viejos laureles de aquella remota época. 
Fue cuando Ciudad del Este estaba escalonada en la tercera ciudad comercial del mundo. Esto sería hermoso, sin embargo es utópico porque las condiciones económico-financieras son totalmente distintas a lo que eran 25 años atrás. Es lo mismo que los bailes lentos, ellos ya no volverán más. 
Muy pocos ven que el sistema de la triangulación ya hace rato que ha terminado, por lo tanto construir mas y mas shoppings en el microcentro es un mal negocio. Lo lógico es una total reconversión donde se construyeran plantas comerciales de 1000 a 1500 metros cuadrados para empresas de primer nivel, cosa que eso no existe en toda esta ciudad. Fomentar la maquila y las microempresas que terminen con la pandemia de los “mesiteros” informales. 
Aún así, un pequeño grupo de empresarios se movilizó para darle a nuestra ciudad una nueva imagen, por lo que decidió contratar los servicios del equipo del conocidísimo, ingeniero brasilero Cassio Taniguchi. 
Hace un par de días, esto se oficializo en un evento donde concurrieron aproximadamente unos 300 empresarios, y donde hasta estuvo nuestro presidente, como invitado especial. 
Este mismo, en un acto de total desprendimiento, donó 50.000 dólares o sea el 10 % del total que costará dicho proyecto. Algunos ciudadanos al enterarse de esto se indignaron, ya que hubieran preferido que Horacio Cartes los donara al Hospital Regional de CDE, ya que ha dejado de ser operativo por falta de suministros y medicamentos. Eso es si pensara más en la gente humilde. 
Existen tantas necesidades que los pobres ya no pueden esperar que los sueños y las quimeras se concreten ya que sus carencias son arrastradas de tanto tiempo que las soluciones deben concretarse para ya mismo. Y finalmente queda como despedida una inquietud personal mía. 
Y se refiere al motivo por el cual se debe contratar a un estudio de arquitectura extranjero para que nos rediseñe la ciudad, cuando nuestro país cuenta con 30 facultades de arquitectura. Si nuestros profesionales son mongos, estúpidos, atrasados e incapaces es mejor que cerremos todas las universidades. 
Pero luego no se enojen conmigo cuando llamo de hipócrita a la gente que habla de soberanía, pero que nunca la practica. 

Ulises Barreto, héroe paraguayo

Enrique Vargas Peña (foto de Paraguay.com)

Leyendo los diarios de ayer me enteré que el presidente de la Cámara de Diputados, Juan Bartolomé “Ancho” Ramírez, del Partido Liberal Radical  Auténtico (PLRA), presentó denuncia penal contra el ciudadano Ulises Gustavo Barreto Pérez, funcionario de la Universidad Nacional de Asunción (), () ().

Ancho acusa a Ulises por la supuesta comisión del delito de “revelación de secretos privados” tipificado en el artículo 148 del Código Penal, sosteniendo que Ulises fue uno de los que dio a conocer a los medios las listas que se están publicando sobre funcionarios de la Cámara de Diputados.

El artículo 148, sobre “Revelación de secretos privados por funcionarios o personas con obligación especial” dispone que “1º El que revelara un secreto ajeno llegado a su conocimiento en su actuación como: 1. funcionario conforme al artículo 14, inciso 1º, numeral 2; o 2. perito formalmente designado, será castigado con pena privativa de libertad de hasta tres años o con multa. 2º La persecución penal del hecho dependerá de la instancia de la víctima. Se aplicará lo dispuesto en el artículo 144, inciso 5º, última parte.

El mencionado artículo 144, inciso 5, dice “La persecución penal del hecho dependerá de la instancia de la víctima, salvo que el interés público requiera una persecución de oficio. Si la víctima muriera antes del vencimiento del plazo para la instancia sin haber renunciado a su derecho de interponerla, éste pasará a sus parientes”.

El artículo 14 que cita el 148 simplemente se refiere a que “1º A los efectos de esta ley se entenderán como:…2. tipo legal: el modelo de conducta con que se describe un hecho penalmente sancionado, a los efectos de su tipificación”.

Lo primero que salta a la vista es que la información supuestamente dada a conocer por Ulises Barreto no es “secreta” ni “privada” como exige que lo sea el artículo 148, sino pública y oficial, como lo determinan los artículos 2, 28, 104 y 105 de nuestra Constitución () ().

Justamente, la Cámara de Senadores acaba de reconocer, como era su obligación hacer, el jueves pasado, 10 de octubre, que esta información es, en efecto, pública y oficial y no secreta ni privada ()  () () .

La Constitución, el Código Penal y la resolución del Senado muestran de modo difícilmente controvertible que Ulises Barreto, en el supuesto de ser el autor de la filtración que preocupa al presidente de la Cámara de Diputados, no solamente no cometió delito alguno, sino que cumplió cabalmente con sus obligaciones ciudadanas, pues los funcionarios públicos están al servicio del país y no de algún otro funcionario en particular como parece creer Ancho Ramírez.

El Artículo 101 de nuestra Constitución recuerda, en efecto, que “Los funcionarios y los empleados públicos están al servicio del país”.

La denuncia penal formulada por Ancho contra Ulises pone en evidencia que el presidente de la Cámara de Diputados pretende convertir la ley penal en una herramienta para lo cual no fue establecida con el propósito de violar nuestra Constitución y reemplazar el régimen republicano por un sistema de uso secreto de fondos públicos propio de una oligarquía, pero incompatible con una República.

El Código Penal no fue diseñado para impedir el pueblo paraguayo tener información a la que tiene derecho; el Código Penal no fue establecido para castigar a los que son leales a la Constitución y al pueblo, sino para hacer frente a los que usurpan o menoscaban los derechos de la gente.

La denuncia de Ancho Ramírez contra Ulises Barreto confirma que el presidente de la Cámara de Diputados está incurriendo en un mal desempeño de funciones, pues al asumir los cargos de diputado y de presidente de la Cámara de Diputados juró cumplir y hacer cumplir nuestra Constitución (Artículo 188 de nuestra Ley Fundamental) y cumplirla y hacerla cumplir es su primera obligación reglada, como se observa leyendo el Artículo 202 inciso 1 de nuestra Constitución.

 

Artículo publicado en la edición del domingo 13 de octubre de 2013 en La Nación ().

 

Materiales de otros medios referidos al mismo tema:

ABC () ()  

EL DOBLE DISCURSO

A muchas personas de nuestro país les encanta manifestarse de una manera y actuar de otra muy diferente, es lo que comúnmente se denomina el doble discurso. Es decir que con la boca predica burbujas de jabón, que son hermosas y multicolores pero finalmente huecas. Y actúa de de un modo muy distinto, por lo general ocultando algunos esqueletos en el armario. 

Un claro ejemplo de lo que estoy diciendo tiene que ver como nuestra izquierda, enriquecida durante el gobierno de Lugo, solo tiene ojos para la violación de los DDHH a todos aquellos que no compartan sus mismas ideas, sin embargo están totalmente ciegos cuando uno de los suyos, mata, secuestra y hasta tortura, como ciertamente ocurre en las dictaduras de Castro, Evo Morales, Correa y Maduro. 

Esta moral hipócrita se nota cuando la izquierda trata el tema del EPP, en donde discrimina vergonzosamente a los participantes, ya que no habla de los 31 paraguayos muertos durante las diferentes refriegas, solo de los campesinos que son manejados como títeres por los líderes de la izquierda. 

Jamás se refieren a los policías emboscados o disparados a traición por la espalda. Como si estos no fueran compatriotas y si como los villanos de la película. 

Aún no estoy informado si esta misma gente de los DDHH le ha llevado consuelo a los familiares del suboficial 2° Solano Burgos, la última víctima de los delincuentes agrupados para delinquir, mal llamados guerrilleros del Ejército del Pueblo Paraguayo. 

Tampoco visitaron Tacuatí para instruir a la policía local sobre lo que pueden o no hacer en democracia, durante la lucha contra estos piratas ideológicos. 

Otro oscuro personaje de nuestra política criolla, el diputado “liberal” José “Bananita” Ledesma insistirá que se investigue minuciosamente aquellos posibles abusos de policías y militares en el departamento de San Pedro, y eso está bien hacerlo, para que no exista ninguna mancha u ofensa a nuestra Constitución Nacional. 

Como que tampoco, que se sepa, se acercó a los familiares de los ultimados por los terroristas. 

Sin embargo “Don Pakova” no insiste con la misma vehemencia que en el caso anterior, cuando se habla de transparentar en todos los actos de su gestión, como gobernador antes y diputado ahora. 

Parece que su pereza para confeccionar sus declaraciones juradas se hace muy visible y notoria justo en el preciso momento de coordinar los números que rigen sus entradas con los bienes adquiridos durante estos últimos años. 

El mismo presidente Cartes prometió disminuir el alto nivel de la corrupción pública en la administración del Estado. 

Sin embargo es tanto el dinero mal habido que corre por los pasillos del Congreso y del Poder Judicial, y donde se convive con el implícito juramento de mantener un riguroso silencio. Simplemente porque todos son cómplices en los infinitos delitos cometidos. 

Es por eso que la ciudadanía debe hacerse oír con más fuerza, manifestando a viva voz su indignación por no saber el destino del dinero de sus impuestos. Este es otro ejemplo del doble discurso, porque sea el gobierno de turno que nos representa siempre nos intimará al pago puntual de nuestras obligaciones fiscales. 

Sin embargo, no pone el mismo celo en el control de toda esa enorme masa de dinero, llegando hasta el colmo de apañar solapadamente este acto delictivo. 

Algo similar ocurre con el IPS, quien constantemente se queja de la enorme evasión de afiliados por parte de los empresarios nativos, y esto se justifica plenamente por el simple hecho del gran despilfarro cometido por esta institución, a través de toda su historia. 

Tal el caso del monumental complejo edilicio de Mariano Roque Alonso que nunca termina de adjudicarse. Nadie jamás se va a inscribir en una institución donde su servicio es una verdadera burla para el indefenso afiliado. 

Tanto el diputado Juan Bartolomé Ramírez como su colega Karina Rodríguez han tenido la desfachatez de ampararse en el artículo 33 de la Constitución Nacional, que invoca al derecho a la intimidad. 

Ya que según ellos, nadie debe conocer quiénes prestan servicio en el Legislativo, porque eso implicaría atentar contra la privacidad. 

Y de salir a la luz dichos datos plagados de nepotismo y amiguismo, los elevaría a la categoría de delincuentes. 

Para que el lector se oriente, tenemos unos 80 diputados, y según su cupo, cada uno de ellos puede contratar hasta 10 empleados, por lo tanto, no es nada extraño que no haya espacio en las oficinas y que ellos vagabundeen por los pasillos, ya que nunca hay suficiente trabajo ni una actividad especifica que cumplir. 

Otros que saben muy bien emplear el doble discurso son los funcionarios de la SEAM (Secretaría del Ambiente), ya que ellos se ufanan de vigilar la calidad de nuestro medio ambiente, proporcionando un servicio que ellos dicen que es excelente. 

Sin embargo, sus fiscales muy poco actúan, como en el caso del lago Ypacaray, o la tala indiscriminada de añosos árboles en todos los parques nacionales de nuestro país. 

Es muy difícil encontrar a sus fiscales apostados en los conocidos lugares conflictivos, e incluso jamás se ha penalizado a ningún campesino por invadir tierras ajenas y talar a lo loco, decenas de árboles con el fin de financiar sus fechorías. 
Pero basta que venga un inversionista extranjero, a invertir aquí su dinero, en alguna fábrica, para que los mismos fiscales lo persigan con el famoso estudio de impacto ambiental. 

Y por ese bendito estudio, muchos empresarios son extorsionados para que “engrasen” determinados bolsillos con lo que la velocidad de la resolución que la aprueba se acelera mágicamente.

La mayoría no los denuncia simplemente por no querer tener problemas, ya que una demora los hará perder mucho más dinero que el de la misma coima. 
Constantemente vemos con cierta sorpresa como estos y otros hechos repugnantes, del mismo tenor, se multiplican en todos los ámbitos. 

Como uno más de los habitantes de este hermoso país deseo que el llamado “Nuevo Rumbo” no solo sea un mero eslogan de campaña sino, la meta impuesta de una Nación mejor.