QUE LE DEJA EVO MORALES A BOLIVIA

Luego de siete años de gestión del presidente boliviano Evo Morales, quien ha venido implantando el conocido modelo cubano-venezolano en la región, se puede decir, sin temor uno a equivocarse, que sigue los mismos pasos hacia el fracaso que Cuba, Venezuela y Ecuador. 

Durante ese tiempo prevaleció la persecución política, el acoso judicial, la violencia usada contra sus opositores y la intensa represión hacia la libertad económica. 
Nuestro vecino se ha convertido en un gran enemigo de la propiedad privada, un poderoso controlador de los precios, y un amante dilecto de la corrupción. 
Desde el 2006 a la fecha, Morales ha invertido grandes cantidades de dólares en el robustecimiento de las alicaídas empresas estatales, famosas mundialmente por su ineficiencia. 
Nacionalizó los hidrocarburos, estatizó a “ENTEL”, “Air BP”, la corporación eléctrica “Corani” y la cementera “Fancesa”. Y por supuesto expropió a “Servicios de Aeropuertos Bolivianos S.A.” (SABSA). 
Esta vieja práctica totalitaria permite que los empleados de dichas empresas sean votos cautivos para que el régimen siga con vida por tiempo indefinido. 
Mientras tanto continúan atropellando a los inversores, siendo estos, el único camino para el crecimiento y la generación de empleos a mediano y largo plazo. Es por eso que las inversiones en suelo boliviano prácticamente han desaparecido casi por completo. 
Justificándose plenamente con la carencia de reglas de juego claras y el malsano fomento a las expropiaciones. La intromisión del Estado en la economía provoca un incremento del desempleo y la pobreza. El dinero que se ha invertido en la loca aventura por reflotar a las empresas estatales se ha ido simplemente por la cloaca. 
También existen muchas promesas no cumplidas que contemplan inversiones por 18 millones de dólares en carreteras, escuelas y estadios de fútbol, obras que probablemente jamás verán la luz, como tampoco se sabrá del destino de aquellos fondos. A final de cuentas, todo se hace allí bajo las sabias premisas del engendro panfletario del “Socialismo del Siglo XXI”. 
Algo muy común en los regímenes de este tipo es el adecuar la Constitución del país al propio antojo del tirano de turno. 
Que la nueva versión incluya entonces que el gestor de tal cambio desee perpetuarse en el cargo es solo un pequeño detalle. Otra característica es el uso de la violencia para reprimir a quienes no piensen de igual modo. 
El conocido Enero Negro sucedido en Cochabamba (2007), la llamada Masacre del Porvenir (2008) y el vil ataque a campesinos ocurrido en Sucre (2008), son algunos de los hechos más resaltantes. 
Todo esto ha pasado realmente y mientras todo el aparato represivo se encuentre institucionalizado, costará un poco que los jóvenes eleven sus voces. 
Estos mismos jóvenes que de a poco se van desencantando de las groseras promesas hechas por Evo, a quienes los ha entusiasmado, hasta las lágrimas, contándoles maravillas sobre los grandes logros del comunismo en Cuba y Venezuela, que por supuesto son hechos utópicos que nunca sucederán. 
Como en los recientes conflictos de Medio Oriente, son las redes sociales, las que están tomando un gran protagonismo a lo largo y ancho de nuestro planeta, siendo los jóvenes los únicos que se animan a expresar su desilusión con el gobierno y esperan un pronto recambio, aunque no haya mucho donde escoger. 
Muchos jóvenes se volcaron a las calles durante las distintas jornadas en las que se convocó a un paro por la COB, apoyando a aquella famosa marcha indígena. Esto supone bien a las claras que la figura del enemigo ha sido cambiada, ya que hoy el verdadero enemigo del pueblo boliviano es quien detenta el gobierno y su abuso totalmente desmedido. 
Su incapacidad para resolver los gravísimos problemas de orden social ha prendido una antorcha, ya imposible de apagar, porque se ha fusionado una férrea unión entre los jóvenes viendo ante sus ojos la crítica realidad en la que se encuentra hoy sumergida la hermana nación boliviana. 
Aparentemente esta es la magnífica herencia que piensa dejarle Evo Morales a los jóvenes de aquel país. 
Sin embargo como todos los comunistas que miran con mucho cariño al capitalismo, tiene graves denuncias de enriquecimiento ilícito. Sin embargo, sus “asistentes” de inmediato salieron a defenderlo, con algunas explicaciones bastante pueriles. En especial cuando justifican como triplicó sus bienes en los últimos siete prolíficos años. 
Cuando asumió el cargo de presidente, en octubre de 2006, contaba con un patrimonio neto reconocido de 112.000 dólares, al cambio de aquella época. 
En la última declaración de bienes que presentó a la Contraloría General, su patrimonio ascendía a unos 389.000 dólares actuales. 
Amanda Dávila, ministra de Comunicación, explicó brevemente que “el incremento se debió a la revalorización de los bienes de Evo”. 
El vicepresidente boliviano Álvaro García Linera por el contrario elogió la claridad de las cuentas de Evo y lo puso como un sólido ejemplo, solo comparable a la moderación y sencillez del presidente de Uruguay, José Mujica. 
Para despejar cualquier duda, Evo señaló que alguien le obsequió una joya de oro. “Con regalos como éste va a seguir sumándose el patrimonio de Evo. ¿Qué culpa tengo yo?” dijo el gobernante que suele referirse a sí mismo en tercera persona. 
Esta explicación de ninguna manera termina por satisfacer a sus oponentes. “Con un sueldo de apenas 2.157 dólares, no se entiende que el jefe del Gobierno haya triplicado su patrimonio”, subrayó la senadora Centa Rek, de Convergencia Nacional (CN). 
A su vez, Samuel Doria Medina insinuó que la pequeña fortuna de Morales, muy considerable en un país donde el salario mínimo es de 144 dólares, “es el producto de lo que percibe como cultivador de coca, ya que Morales mantiene su cargo de presidente de las federaciones de cocaleros del Trópico de Cochabamba”. 
Sea como sea Bolivia ha crecido pero porque toda la región lo hizo, no por méritos propios y es probable que por culpa de Evo, quien persigue un modelo autodestructivo que ya ha terminado por destruir a su país.

Paraguay un pais en joda

Todo esta concatenado, solia decir Manuel Bernardes, alias Carlos Cuenca. Para entender esta publicación, habra que leer indefectiblemente la anterior, titulada « Mi Paraguay como vos no hay otra igual ».

It was deliberate, esa era la misión.
Ahora, cual era la misión?, muchos se preguntaran…
Resultasé (he’i  la oñe’ekuava), que recibi varios comentarios en relación a esa publicación. 

Para dar algunos ejemplos, entre otras cosas me dijeron :

No tiene nada de interesante;
Y re’i la nde escrito;
Te falta repertorio parece,
Etc, etc.

Todo eso en relación a « Mi Paraguay, como vos no hay otro igual »
Vuelvo a repetir, it was deliberate, ça a été fait exprès, lo hice a proposito.

La misión fue escribir algo vago, sin mucho argumento cientifico (???), nada importante como  para que el bienestar de la raza humana mejore.
Sin embargo, eso me da pie para este escrito.
Dias pasados, haciendo un zapping por los distintos medios de comunicación de la bendita tierra que me vio nacer, el rating lo llevaba por varios puntos el famoso video « Pea amoa », en donde un personaje entrevistado en las afueras de una disco, contaba sus técnicas de conquistas.

Lo mas interesante para todo el mundo, fue que el tipo repitió varias veces « Pea amoa »
El dichoso hombre en cuestion, salto a la fama de la noche al dia, llegando a ser  invitado a varios programas radiales y televisivos.
Hasta ahi todo bien, el pobre hombre, que ni siquiera tenia un trabajo, no le hizo ningun mal ni perjuicio a nadie.
Ahora viene el problema

La cosa no paró ahi.  El pobre infeliz, se presentó dias después a la Oficina de Marcas del Ministerio de Industria y Comercio, acompañado de un abogado, para patentar su famosa frase « Pea amoa » nada mas ni nada menos.

Considero una falta de respeto para toda esa gente que utilizó calculos matematicos, teorias de fisica, principios de ingenieria, eré eréa, para inventar algo provechoso y que lastimosamente tendran que compartir la lista de la Dirección General de Marcas del Ministerio de Industria y Comercio de la Republica del Paraguay con este personaje.

 
Sé que voy a herir la sensibilidad y el patriotismo de muchos pire pererî, donc que, aclaro que el video Pea amoa me gustó, me hizo reir.  Par contre, registrar publicamente esa frase, me parece una PELOTUDEZ.
En mi época, habia que formar fila, bien chusco, si era posible acompañado de una fémina para ser seleccionado e ingresar a Face’s. El mundo cambió, Cesar Infran, el famoso Pea amoa, hoy dia es invitado especial de Face’s (sic…)
Si yo no hubiese sido  paraguayote, lo primero que pensaria es que en el Paraguay se habian solucionado todos los problemas sociales y económicos; no habia pobreza, Cero  delincuencia, Cero analfabetismo, hambre Cero, en fin estariamos hablando de un pais del 1er. Mundo.

 
Pero no, como expatrié de esa gloriosa tierra guarani, lo primero que me vino a la mente fue « Sigue la joda en Paraguay ».
Como venimos del mismo lugar, no intenten convencerme de lo contrario, porque Jajokua porâ’iterei che duki
Despues del « borracho de la arbolada », « eso ya es cosa de puercos » « pea amoa », no me quiero imaginar que se viene J
Por de pronto, ya estoy preparando mis maletas para el retorno a esa tierra que me vio nacer, al menos si vamos a creerle al mandatario de turno, cuando dijo que dentro de poco va terminar la joda, o sea que pea que amoa
 

 

 

Plenos poderes: Rumbo viejo

Enrique Vargas Peña (foto de nanduti.com)
 

 

El argumento que un grupo de senadores de la Asociación Nacional Republicana (ANR) utilizó para justificar el otorgamiento de una habilitación (“acción y efecto de habilitar: De hábil. 1.tr. Hacer a alguien o algo hábil, apto o capaz para una cosa determinada. 5. tr. Der.Subsanar en las personas falta de capacidad civil o de representación, y, en las cosas, deficiencias de aptitud o de permisión legal. Habilitarlo para comparecer en juicio.Habilitar horas o días para actuaciones judiciales”) para el presidente Horacio Cartes en el proyecto de ley de alianza público-privada fue que la misma se refiere a contratos entre el Estado y empresas privadas para realizar algunos objetivos y no a concesiones.
El proyecto de ley de alianza público privada aprobado por esos senadores colorados hace al presidente Cartes “hábil, apto o capaz”, de decidir solo, él solo, todos los compromisos por los que empresas privadas comenzarán a participar en la provisión de obras o servicios públicos.
El último párrafo del artículo 52 del proyecto de ley de alianza público privada otorga, en efecto, al Poder Ejecutivo la facultad de “determinar, detallar y precisar, los términos, contenido, condiciones y características de los proyectos específicos a ser ejecutados” en una larga serie de servicios que van desde la provisión de agua hasta el dragado de ríos, pasando por energía eléctrica y aeropuertos.
Si el proyecto de alianza público privada hablara de concesiones, cada una de ellas debería ser revisada por nuestro Congreso, pues así lo ordena el Artículo 202 inciso 11 de nuestra Constitución (“Son deberes y atribuciones del Congreso: 11. Autorizar, por tiempo determinado, concesiones para la explotación de servicios públicos nacionales, multinacionales o de bienes del Estado, así como para la extracción y transformación de minerales sólidos, líquidos y gaseosos”).
Contra toda lógica democrática (que busca evitar la concentración de poder –“Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil”, John Locke, 1689; “El Espíritu de las Leyes”, Montesquieu, 1748-), una mayoría de senadores de la ANR sostuvo que el proyecto de ley de alianza público privada no habla de concesiones, sino de contratos, con lo que justificaron negarse a sí mismos, y al Congreso, la posibilidad de vigilar los posibles acuerdos mencionados en el proyecto y le entregaron al presidente Cartes poder pleno para concertar estos compromisos sin fiscalización legislativa.
Sin embargo, lo que los contratos de los que habla el proyecto de ley de alianza público privada otorgan es la potestad de administrar un servicio que está a cargo del Estado a una persona jurídica distinta al Estado, aunque el Estado sea parte de ella (por ejemplo, ITAIPU es del Estado, pero es una persona jurídica distinta al Estado; o TABESA es de Horacio Cartes, pero es una persona jurídica distinta a Horacio Cartes).
Luego, lo que el proyecto de ley de alianza público privada establece es, a todos los efectos prácticos, la concesión (Del lat. concessĭo, -ōnis. 1.f. Acción y efecto de conceder. 2. f. Otorgamiento que una empresa hace a otra, o a un particular, de vender y administrar sus productos en una localidad o país distinto. 4. f. Der.Negocio jurídico por el cual la Administración cede a una persona facultades de uso privativo de una pertenencia del dominio público o la gestión de un servicio público en plazo determinado bajo ciertas condiciones”).
El diccionario es demasiado claro y sólo en los países con políticos muy serviles se pretende cambiar el significado de las cosas. En los países mínimamente serios, los contratos entre el Estado y el sector privado para otorgar la administración de servicios u obras públicas se denominan lógicamente “concesiones”: En Chile, la alianza público privada se regula mediante la “Ley de Concesiones de Obras Públicas” (DFL MOP 164/91); en Colombia el artículo 2 de la ley 1508/12 define que “Las concesiones de que trata el numeral 4 del artículo 32 de la Ley 80, de 1993, se encuentran comprendidas dentro de los esquemas de Asociación Público Privadas”; en Perú se denomina “Ley de Concesiones Eléctricas” (DL 25844/93/09); en Europa la Comisión Europea tiene una “Comunicación Interpretativa sobre Concesiones bajo las Leyes Comunitarias” (2000/C 121/02); etc., etc.
El grupo de senadores colorados que impuso el proyecto de ley de alianza público privada arguyendo que son contratos y no concesiones inventó nuevos significados para definir en idioma castellano (o inglés) el otorgamiento de la administración de servicios u obras. Estos nuevos significados no existen en el diccionario ni en ningún país serio del mundo.
Son iguales a Juan Bartolomé Ramirez inventando que los intereses particulares priman sobre el interés general para mantener en secreto las cuentas públicas.
Estos senadores colorados no son ignorantes. Ellos saben todo lo anterior, pero, por alguna razón, necesitan eliminar la vigilancia del Congreso sobre los contratos.
Ninguna mayoría del Congreso paraguayo está autorizada a imponer la renuncia del Congreso a la obligación que tiene de vigilar contratos de concesión ni puede otorgar al presidente la facultad de otorgarlos, pues se lo prohíbe expresamente el Artículo 3 de nuestra Constitución: “El gobierno es ejercido por los poderes legislativo, Ejecutivo y Judicial en un sistema de separación, equilibrio, coordinación y recíproco control. Ninguno de estos poderes puede atribuirse, ni otorgar a otro ni a persona alguna, individual o colectiva, facultades extraordinarias o la suma del Poder Público. La dictadura está fuera de ley”. Se lo prohíbe porque la concentración del poder conduce a la dictadura.
Con este proyecto de ley de alianza público privada el presidente Horacio Cartes se convertirá en pocos meses en la fuerza económica hegemónica del Paraguay y como el poder tiende a concentrarse, expandirse y corromper (“Carta al obispo Mandell Creighton” del 5 de abril de 1887, Lord Acton), más pronto que tarde estaremos sometidos a una versión paraguaya del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner o, peor, de Hugo Chávez, donde los amigos del poder nos cobrarán los peajes y las tarifas que ellos quieran.

Artículo publicado en la edición del domingo 29 de setiembre de 2013 de La Nación ()