Razones secretas

Enrique Vargas Peña (foto de ea.com.py)

El presidente Horacio Cartes, valiéndose tal vez de la falta de una disposición expresa en nuestra Constitución referida a la publicidad de los actos de gobierno, resolvió destituir al director de Contrataciones Públicas, Pablo Seitz, sin dar ninguna explicación. 

Hay muchos profesores doctores de Derecho que sostienen que el Artículo 238 inciso 6 de nuestra Constitución faculta al presidente a no dar explicaciones al enunciar que: “Son deberes y atribuciones de quien ejerce la presidencia de la República: 6. nombrar y remover por sí a los ministros del Poder Ejecutivo, al Procurador General de la República y a los funcionarios de la Administración Pública, cuya designación y permanencia en los cargos no estén reglados de otro modo por esta Constitución o por la ley…” 

Señalan que la frase “remover por sí” implica que como puede removerlos a su arbitrio y discreción, no está requerido a dar a conocer sus íntimas razones para hacerlo.  

Creo que nadie discute la atribución del presidente de remover a sus colaboradores cuando lo considere oportuno, pero, al contrario de los mencionados profesores doctores, también creo las decisiones del presidente en cualquier país mínimamente democratizado deben ser explicadas porque el presidente es solamente un empleado que debe rendir cuentas a los dueños del negocio: Los ciudadanos, el pueblo. 

Cualquier estudiante del sistema escolar puede aprender, en Wikipedia, que “Son elementos comunes que participan del contenido de la definición tradicional que la cultura occidental ha elaborado del concepto “República”: 1.-la periodicidad en los cargos; 2.-la publicidad de los actos de gobierno, no es posible el secreto de Estado; 3.-la responsabilidad de políticos y funcionarios públicos; 4.- la separación y control entre los poderes; 5.- la soberanía de la ley; 6.- el ejercicio de la ciudadanía, quien pone y depone; 7.- la práctica del respeto, y no la intolerancia, con las ideas opuestas; 8.- la igualdad ante la ley; 9.- la idoneidad como condición de acceso a los cargos públicos” (). 

La falta de disposición expresa, en nuestra Constitución, sobre la obligatoria publicidad de los actos de gobierno no significa que ella, nuestra Constitución, no consagre el principio de la publicidad de los actos de gobierno. 

Lo hace. El Artículo 28 de nuestra Constitución establece que las fuentes públicas de información son libres para todos; su Artículo 101 recuerda que los funcionarios y los empleados públicos, incluido el presidente Horacio Cartes, están al servicio del país y su Artículo 106 dispone que ningún funcionario o empleado público, incluido el presidente, está exento de responsabilidad. 

Me parece evidente por sí mismo que la administración del Estado es, entera y en sus partes, una fuente pública de información, por lo que los actos particulares del Poder Ejecutivo lo son también. No me parece legítimo, ni lógico, ni sustentado en los principios republicanos y constitucionales, entender que la disposición del Artículo 238 inciso 6 deroga las de los Artículos 28, 101 y 106. 

Ninguna parte de nuestra Constitución deroga a otras partes de la misma como absurdamente pretenden los que sostienen que el presidente no debe explicar sus actos. 

Y justamente para quienes pretenden tal absurdo, nuestra Constitución contiene su Artículo 45, que no deja lugar a dudas sobre la correcta interpretación: “La enunciación de los derechos y garantías contenidos en esta Constitución no debe entenderse como negación de otros que, siendo inherentes a la personalidad humana, no figuren expresamente en ella”. 

Los profesores doctores de Derecho que defienden el absurdo de que el presidente puede remover funcionarios sin explicarlo dirán que el derecho a recibir esa explicación no es “inherente a la personalidad humana”. 

El caso Claude Reyes marcó un hito jurisprudencial por el que la Corte Interamericana de Derechos Humanos “reconoció que el acceso a la información es un derecho humano que forma parte del derecho a la libertad de expresión” (). 

Nuestra propia Corte Suprema, interpretando correctísimamente nuestra Constitución, ha validado la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sin dejar lugar a duda alguna. 

Luego, me parece muy claro que cada paraguayo tiene derecho pleno a que el presidente Horacio Cartes explique suficientemente las razones por las que, a su arbitrio y discreción, remueve a cualquier funcionario. Puede remover a los funcionarios cuando quiera, pero está obligado a explicar su decisión porque la República del Paraguay no es TABESA, empresa de su propiedad. 

Horacio Cartes no es propietario del Paraguay, es un empleado de los paraguayos y está absolutamente obligado a rendirles cuentas de todo lo que haga en la administración de nuestra República. 

Sabemos que Pablo Seitz perjudicó a un laboratorio de amigos personales del presidente (Scavone) al establecer que en una licitación debía ganar una empresa vinculada a la esposa del presidente del Congreso (). 

Si esta fue la razón de la destitución de Seitz, los paraguayos tenemos derecho a saberlo porque entonces entenderemos los límites que el presidente impone a la Dirección de Contrataciones: Los que entren a competir por contratos públicos ya sabrán que ante amigos del presidente no vale la pena hacer ofertas, aunque sean mejores. 

Y entonces habrá que hacer una ley por la que el nombramiento del director de Contrataciones ya no esté en manos del presidente, sino que el cargo se integre mediante concurso público y acuerdo del Congreso, pues los contratos públicos no pueden quedar reservados a los amigos de Horacio Cartes. 

Artículo publicado en la edición del domingo 18 de mayo de 2014 de La Nación (). 

Los pitbull

Enrique Vargas Peña (foto de hdwallpaperscool.com)
Hay, de cuando en cuando, asuntos que conmueven a la sociedad y que muestran en nivel cultural en que se encuentran algunos de sus integrantes. El tema de los perros de la raza pitbull, uno de cuyos ejemplares mordió a una señora que luego de varios días falleció, es uno de ellos.
Mariana Ladaga, corresponsal de radio 9.70 AM en Ciudad del Este, resumió los hechos el 6 de mayo, relatando que “Sandra Liliana Núñez, de 29 años, falleció a las 17:30 horas en Ciudad del Este. La mujer había sido atacada por un pitbull el pasado 26 de abril en la fracción Mburucuyá, de dicha ciudad. En esa oportunidad, Núñez se encontraba en compañía de su marido Gustavo Morínigo, y en un momento dado escuchó ruidos provenientes del patio y la mujer salió a ver qué ocurría. Grande fue la sorpresa, al ver que dos perros estaban a punto de atacar a su hija de cinco años. La madre decidió apartar a la niña de los animales, y en medio del intento fue brutalmente atacada por uno de los canes, que le dejó la pierna destrozada. Un vecino llegó y mató a balazos al perro para evitar que continúe mordiendo a la mujer. Posteriormente, la víctima fue derivada a un centro asistencial, donde la sometieron a cuatro intervenciones quirúrgicas. La mujer sufrió la amputación de su pierna, pero lamentablemente no resistió” ().
Según Wikipedia, la raza pitbull está observada en varios estados norteamericanos y en varios países porque entre los ataques registrados de perros a humanos, los protagonizados por pitbulls tienen la mayor incidencia ().
La raza pitbull empezó a generarse en Ingleterra en la primera mitad del siglo XIX principalmente como perro de lucha mezclando a los bulldogs con los terriers y, por tanto, los genetistas buscaron caracteristicas apropiadas para su propósito y lo lograron hasta el punto que el pitbull ha sido preferido en muchas unidades de seguridad norteamericanas para realizar sus operaciones.
Eso, que obviamente tiene consecuencias conductuales, no convierte, sin embargo, a los pitbulls en monstruos que merezcan ser exterminados en masa, como insinuan muchos ciudadanos en las redes sociales.
El pitbull, como cualquier otro perro, tiene un nivel de comprensión de las cosas obviamente limitado por su condición animal y esta condición le condiciona absolutamente, como a todos los animales, a moverse instintivamente y no racionalmente.
Lo que eso implica es que el pitbull requiere un determinado entrenamiento y un determinado cuidado. Con el entrenamiento y el cuidado adecuados, el pitbull puede ser tan buen amigo del hombre como cualquier otro perro doméstico.
El perro no tiene posibilidad física alguna de comprender algunas de las cosas que los seres humanos damos por sentadas. Ningún perro, ni el pitbull, ni el salchicha, el lasha o el pequinés. El tamaño y el desarrollo de su cerebro no se lo permite.
Pero el ser humano, al menos el ser humano mínimamente educado, es decir dotado del nivel de conocimientos básicos requeridos por la convivencia en sociedad, sí tiene posibilidades de entender las limitaciones de los perros y sus conductas, que son previsibles porque son instintivas.
El ser humano sí puede comprender que el perro lee ciertos actos como una amenaza ante la que actuará automáticamente, instintivamente. Es el ser humano el que es capaz de prevenir esas situaciones. El perro no puede hacerlo aunque se encuentre muy bien entrenado.
Luego, es el ser humano el que puede evitar esas situaciones. No el perro.
La gente que está sugiriendo el exterminio de los pitbulls pretende atribuir a estos perros la condición humana de ser capaces de determinar ellos, que no son más que animales, las consecuencias morales de sus actos posibles y les exigen que adecuen su conducta a discernimientos morales.
Y atribuir eso a los perros es una confesión de ignorancia grosera, es admitir que no se conoce la diferencia entre el ser humano y el animal. Es patético.
Dije en la 9.70 AM que la asociación fructífera entre perros y seres humanos tiene diez mil años de antigüedad y me equivoqué. Hay evidencias arqueológicas que demuestran que los hombres y los perros convivimos felizmente asociados desde hace unos treinta y tres mil años ().
Son muchos años y demuestran que, en efecto, la asociación es fructífera, feliz y probadamente conveniente para ambos, el ser humano y el perro.
Pero ocurre que es muy fácil, y para muchos muy conveniente, culpar a los perros de las torpezas humanas y sacrificar al pitbull para no investigar si Sandra Liliana Nuñez murió por las mordidas de un perro o porque los médicos que la atendieron no hicieron bien su trabajo.

Artículo publicado en la edición del domingo 11de mayo de 2014 de La Nación ().

Poco que celebrar

Enrique Vargas Peña (foto de politicapy.com)

El próximo sábado 10 de mayo, el sector oficialista del Partido Colorado (Asociación Nacional Republicana, ANR) festejará el primer aniversario de la vitoria electoral que el 21 de abril de 2013 convirtió a Horacio Cartes en presidente de nuestra República. 

Allegados al presidente del Congreso, Julio César Velázquez, proporcionaron a la prensa algunos elementos de convicción que permiten sospechar que el festejo no será una expresión de libre entusiasmo de los afiliados a la ANR, sino una repetición obscena de la vieja práctica colorada de la dictadura de Alfredo Stroessner de obligar a los funcionarios públicos (prebendarios que deben sus cargos a recomendaciones políticas en violación de la ley 1625 de la Función Pública) a asistir a dicha celebración sopena de castigos (). 

Lo señalado por esos amigos del senador Velázquez es consistente con la conducta de varios presidentes de seccionales coloradas, específicamente las de Nueva Italia, Villeta () y Troche (), involucrados, según denuncias, en la comisión de irregularidades para hacer trampa en los concursos de méritos y aptitudes convocados para contratar gente en la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) y en Petropar, a fin de favorecer a afiliados de la ANR y excluir a los demás paraguayos que competían por los cargos mencionados. 

La recomendación política para ocupar cargos públicos no solamente viola la ley 1626, sino que viola muchos artículos de nuestra Constitución: Viola el Artículo 46 que implica que los afiliados a los partidos políticos no tendrán privilégios frente a los demás paraguayos (“No se admiten discriminaciones”); viola el Artículo 47 que establece que la idoneidad y no la afiliación es el título de acceso a la función pública; viola el Artículo 88 que ordena al Estado no privilegiar las preferencias políticas de los ciudadanos y viola el Artículo 101 que ordena que los cargos públicos estén a disposición de todos los paraguayos y no solamente a la de los afiliados a los partidos políticos. 

A pesar de las numerosas y clarísimas disposiciones de nuestra Constitución y de la ley, ningún fiscal, ningún agente del Ministerio Público, ha procesado jamás a ningún político de los que las violan a diario y sistemáticamente. Ni a ningún senador o diputado de los que, al hacer recomendaciones de las que se enorgullecen en público, violan el Artículo 201 de nuestra Ley Fundamental que  condena con pérdida de investidura a los que usen su influencia para desconocer nuestra Constitución y la ley. 

En síntesis, un porcentaje importante de la ANR, principal pero no unicamente el que se aglutina en el oficialismo que da soporte político al presidente Cartes, no tiene intención alguna de establecer algún “nuevo rumbo” en la manera de administrar el Estado sino que persiste machaconamente en repetir lo peor del Partido Colorado de la época de Stroessner. 

De paso, es necesario decir que el principal partido de oposición, el Liberal Radical Auténtico (PLRA), no critica esta manera prebendaria de administrar el Estado por la sencilla razón de que sus líderes son iguales, absolutamente iguales, a los recomenderos de la ANR, tanto como una gota de agua se parece a otra gota de agua. Y cuando pueden, hacen exactamente lo mismo. Por eso están hoy en silencio. 

Por supuesto, los responsables de dirigir a la ANR no han abierto ninguna investigación sobre los seccionaleros de Nueva Italia, Villeta y Troche acusados de intentar hacer trampa en concursos de méritos con el objeto de excluir a paraguayos no afiliados del acceso a cargos públicos; ni cabe esperar ningún castigo de su parte. Ni siquiera ha habido un pronunciamiento, en cualquier sentido, de la ANR sobre esos concursos, lo que muestra dónde está verdaderamente la voluntad política de sus responsables. 

Tengo la impresión de que los políticos de la ANR no han logrado comprender el problema que su prebendarismo inveterado causa a nuestro Paraguay y que prefieren mirar para otro lado con el fin de seguir aprovechandose indebidamente de los impuestos que pagan los paraguayos. 

No comprenden que cada recomendado deja fuera de la administración a un paraguayo con mejores aptitudes para hacer el trabajo, condenando al sector público a una ineficiencia crónica y grave; no comprenden que la cantidad de recomendados nada tiene que ver con las necesidades reales de funcionarios, obligándonos a gastar el noventa por ciento de los ingresos tributarios en salarios injustamente pagados que, a su vez, impiden que se construyan escuelas, hospitales, rutas, para que los paraguayos sean mejores; no comprenden que con recomendados no se puede negociar solventemente en Itaipú, ni en Yacyretá, ni se puede ganarle a los terroristas del EPP, ni se logra tener una administración decente de justicia; no comprenden la injusticia de haber dividido a nuestro Paraguay en paraguayos de primera, los afiliados a los partidos, y paraguayos de segunda, los no afiliados. 

Sin embargo, los resultados del prebendarismo están a la vista y nos perjudican a todos, excepto a los políticos: La peor infraestructura del continente después de Haití, la peor cobertura sanitaria, la peor cobertura de cloacas y agua corriente de Sudamérica, el menor uso de energía eléctrica en cocina del hemisferio, la peor calidad de educación en Mercosur pero, eso sí, el mayor gasto para funcionarios públicos de la región. 

Y todavía, con un cinismo sin igual, estos políticos prebendarios acusan a Stroessner, que se fue hace veinticinco años, de todo aquello, cuando está claro que son ellos, los políticos prebendarios, los que han optado por agravar los males atribuibles a la dictadura. 

No hay nada que celebrar el 10 de mayo. La ANR volvió al poder pero para hacer lo mismo que siempre hizo. Tal vez por eso pocos irán libre y espontaneamente al festejo de los colorados pues todos vemos ya que los seccionaleros y los políticos no han cambiado y que no piensan cambiar. 

Artículo publicado en la edición del domingo 4 de mayo de 2014 de La Nación ().