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Protocolo de adhesión de Venezuela
Enrique Vargas Peña (foto de patriagrande.com.ve)
El viernes a media mañana entrevisté al canciller José Félix Fernández Estigarribia, quien con su proverbial amabilidad respondió a mis críticas sobre la situación del tratamiento en el Senado del protocolo de adhesión de Venezuela a MERCOSUR.
El canciller coincidió conmigo en que el tratamiento del protocolo tiene un componente que constituye parte de la defensa que Paraguay debe hacer de la vigencia del Derecho en MERCOSUR. Agregó que, a su juicio, también mantiene otro, referido a la situación venezolana.
Le dije al ministro Fernández Estigarribia que este otro elemento referido específicamente a Venezuela, es absolutamente secundario a mi modo de ver, marginal, irrelevante, pues la obligación inmediata del gobierno constitucional paraguayo es hacer todo lo que esté a su alcance para restablecer la vigencia del Derecho en MERCOSUR.
El Derecho está suspendido en MERCOSUR, ha sido reemplazado por la razón política (), () ().
Brasil está imponiendo a Venezuela en MERCOSUR por la fuerza y violando todas las normas regulatorias al respecto. Luego, defender las normas en el caso venezolano es la única manera que tiene Paraguay de dejar a salvo la vigencia del Derecho en el bloque.
Y esto se puede hacer solamente siguiendo los pasos establecidos en los tratados, protocolos y acuerdos, los cuales exigen que el Senado de nuestra República trate el ingreso de Venezuela a MERCOSUR.
Se observa fácilmente pues que el tratamiento en el Senado paraguayo del protocolo de adhesión de Venezuela a MERCOSUR ya no tiene que ver con Venezuela, sino con la vigencia del Derecho en MERCOSUR.
Esto es igualmente cierto incluso si el presidente de Venezuela es Enrique Capriles o Mongo Aurelio. Esto nada tiene que ver con Hugo Chávez, ni con las características del régimen venezolano. Tiene que ver con la vigencia, o no, del Derecho en MERCOSUR.
Sin el Derecho, Paraguay no es igual a Brasil, sino más pequeño, mucho más pequeño. No hace falta ser Talleyrand o Kissinger para notar que la sexta economía del mundo (Brasil) tiene más, mucho más, peso político que la ciento y algo (Paraguay). Sin el Derecho, MERCOSUR no es una sociedad de iguales, sino un grupo de satélites girando alrededor de Brasil, un gigante mundial.
El gobierno paraguayo no tiene facultades para aceptar esa situación porque se lo impide expresamente el Artículo 143 de nuestra Constitución: “La República del Paraguay, en sus relaciones internacionales…se ajusta a los siguientes principios: 1. La Independencia Nacional; 2. La autodeterminación de los pueblos; 3. La igualdad jurídica entre los Estados”.
Estar en MERCOSUR sin la plena vigencia del Derecho admite la desigualdad de los Estados; limita la autodeterminación del pueblo paraguayo al obligarlo a someterse a un país mayor y, aunque los senadores intenten mirar para otro lado, destruye la Independencia Nacional pues ya no resolvemos nosotros nuestro destino.
Seguir en MERCOSUR sin la plena vigencia del Derecho es una violación grave de nuestra Constitución.
Me explicó el canciller que mañana lunes, 13 de agosto, concurrirá al Senado para exponer su parecer sobre los elementos que hacen a la cuestión del protocolo de adhesión de Venezuela a MERCOSUR.
Hay tres opciones sobre la mesa: La primera es postergar indefinidamente el tratamiento del protocolo; la segunda es aprobarlo y la tercera es rechazarlo.
Postergar el tratamiento del protocolo implica mantener a Paraguay degradado en MERCOSUR, porque impide una definición y prolonga el vigente status quo según el cual estamos obligados por MERCOSUR pero sin derechos hasta que cambiemos de gobierno.
Esta es la situación que Brasil desea porque evita que Paraguay rechace jurídicamente la violación de los tratados, acuerdos y protocolos realizada para imponer la presencia venezolana en MERCOSUR.
Si Paraguay no rechaza explícitamente la violación del Derecho, esta se consolida por el mero paso del tiempo y la posición hegemónica de Brasil se consagra por un reconocimiento fáctico, lo que Brasil necesita imperiosamente para sus negociaciones con la Unión Europea y por un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Ruego que me desmientan, ruego que me refuten. Por favor.
Los partidarios de permanecer en MERCOSUR a pesar de que en el bloque ya no rige el Derecho, están haciendo todo lo que está a su alcance para postergar el tratamiento del protocolo () sirviendo a los intereses brasileños.
La postergación del tratamiento del protocolo venezolano les permite, además, disimular que son funcionales a Brasil con el argumento de que lo único que ellos pidieron es “no apurarnos”, como si en MERCOSUR no estuvieran produciendo sin nosotros nuevas normas que afectarán decisivamente a Paraguay, como por ejemplo la “corrección” en detrimento de Paraguay de los protocolos que garantizaban la igualdad jurídica ().
La postergación del tratamiento del protocolo de adhesión de Venezuela a MERCOSUR beneficia a Brasil y a sus satélites. No a Paraguay. Luego, trabajar a favor de tal postergación es ser funcional a Brasil.
La segunda opción, aprobar el protocolo de adhesión de Venezuela a MERCOSUR es inane (“Del lat. inānis. 1.adj.Vano, fútil, inútil”) porque, a todos los efectos prácticos, Brasil ya impuso a Venezuela al bloque, Venezuela ya está en MERCOSUR y, por tanto, esta opción no contribuye a defender los derechos paraguayos en el bloque. Los funcionales a Brasil no la tomarán porque les dejará en evidencia.
Para producir efectos jurídicos, y para producir efectos políticos en defensa del restablecimiento del Derecho en MERCOSUR, Paraguay debe rechazar el protocolo de adhesión de Venezuela a MERCOSUR -ver revelador penúltimo párrafo de ()-.
El rechazo del protocolo enviará la siguiente señal: Paraguay no aceptará jamás un MERCOSUR sin Derecho; Paraguay jamás aceptará ser desigual y menor en ningún bloque y MERCOSUR sin Derecho no es confiable para nadie, ni para Europa, ni para el mundo.
En manos de los senadores está decidir entre servir a Paraguay o servir a Brasil.
Publicado en la edición impresa de La Nación del 12 de agosto de 2012
Sometidos y pisoteados, seguimos en MERCOSUR
Enrique Vargas Peña (foto de veja.abril.com.br)
El presidente Federico Franco, durante un almuerzo organizado por el Club de Ejecutivos del Paraguay insistió en reafirmar que él no sacará a Paraguay de MERCOSUR; que durante su gobierno nuestro país seguirá en MERCOSUR.
El presidente nos mantendrá en MERCOSUR a pesar de que en MERCOSUR Brasil nos ha convertido en un socio de segunda clase al establecer el 28 de junio en Mendoza, la razón política sobre el marco legal que regulaba al bloque ().
Al establecer la razón política, Brasil abolió el único instrumento que Paraguay tiene para estar en pie de igualdad con el gigante del Este: El Derecho.
El presidente nos mantendrá en MERCOSUR a pesar de que Brasil, Argentina y Uruguay están desarrollando una campaña sistemática y continua para aislar a Paraguay y condenarlo en todos los foros en los que tienen alguna influencia: MERCOSUR, UNASUR, PARLASUR, PARLATINO, ALADI, ALBA, PETROCARIBE y OEA.
Nunca, desde 1870, había sufrido Paraguay tanta hostilidad conjunta en el plano internacional, hostilidad que constituye un menoscabo constante a la dignidad nacional.
El presidente nos mantendrá en MERCOSUR a pesar que Brasil impulsó tras la cumbre de Brasilia una decisión por la que, reincidiendo en el uso de la ilegalidad, “corrige” el protocolo de Ouro Preto, para ajustarlo a la violación de los tratados mediante la que metieron a Venezuela en el bloque.
Tal vez no haya precedentes de un reconocimiento tan desembozado de que se violaron las normas reguladoras de MERCOSUR que la “decisión” () que intenta encubrir “ex post facto” el atropello con que agredieron a Paraguay en la cumbre de Mendoza.
El presidente nos mantendrá en MERCOSUR a pesar de que Brasil se arroga el derecho imperial de decidir qué parte de nuestra Constitución podemos aplicar y qué parte no podemos aplicar; y el derecho imperial de decidir qué parte del mandato popular paraguayo reconoce y qué parte del mismo no reconoce.
Paraguay no había sufrido semejante trato desde la ocupación brasileña de Asunción a partir de 1869 que, a su vez, tiene como único precedente al gobierno colonial español.
El presidente nos mantendrá en MERCOSUR a pesar de que Brasil ha dejado perfectamente en claro que seguir en MERCOSUR implica para Paraguay someterse () ().
Se pueden criticar muchas cosas a Brasil, pero no se le puede criticar la claridad de su política imperialista sobre Paraguay. Pero da la impresión de que el presidente Franco no la ve, no la siente, no la oye.
Podría admitirse que un presidente paraguayo no tome las decisiones que el caso exige si fuera provisional, pero Federico Franco no es presidente provisional de la República.
En efecto, un presidente provisional debe limitarse a administrar la situación de forma a permitir la elección de un presidente legítimo.
Franco no es un presidente provisional, es un presidente constitucional de la República, elegido directamente por el pueblo el 20 de abril de 2008 para desempeñar el cargo de presidente con la plenitud del poder que nuestra Constitución confiere a un presidente constitucional.
En consecuencia, Franco no tiene derecho a evadir sus responsabilidades en materia de defensa de los intereses nacionales ni puede eludir el cumplimiento de lo que ordena el Artículo 143 de nuestra Constitución, que dice que “La República del Paraguay, en sus relaciones internacionales, acepta el derecho internacional y se ajusta a los siguientes principios:
1. la independencia nacional;
2. la autodeterminación de los pueblos;
3. la igualdad jurídica entre los Estados”.
La actual situación planteada por Brasil amenaza la Independencia Nacional, desconoce la autodeterminación del pueblo paraguayo y niega la igualdad de Paraguay con los demás integrantes de MERCOSUR.
Al admitir esta situación, Federico Franco no está cumpliendo con las obligaciones que tiene como presidente de la República.
En el curso del almuerzo mencionado al principio, el presidente Franco también relató que fue invitado a visitar Sao Paulo por un grupo de empresarios brasileños, pero que declinó la invitación para no molestar a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.
Es una pena que el presidente paraguayo confunda la caballerosidad con la política exterior de un país agredido como el nuestro, considerando que Dilma Rousseff está atacando a nuestro Paraguay en cada acto que realiza en el seno de MERCOSUR y de UNASUR.
Federico Franco emite, con las atenciones que prodiga a nuestra agresora, una imagen de debilidad personal y de sumisión nacional ante Brasil, lo que no es conveniente desde el punto de vista práctico, ni aceptable desde el punto de vista moral.
Frente a esta actitud servil, adquieren dimensiones colosales aquellos paraguayos que nunca se humillaron, que jamás se rindieron; aquellos que trabajaron por entregar a su sucesor un Paraguay más independiente del que recibieron y no menos.
Publicado en la edición digital de La Nación del 9 de agosto de 2012