Troya, otra vez

Enrique Vargas Peña  (foto de paraguay.com)

Unos setecientos cincuenta años antes del cristianismo, Homero compuso uno de los poemas más famosos de la Historia, “La Iliada”, relatando la guerra de Troya. Hoy sabemos, por los hallazgos arqueológicos, que el poema de Homero versaba sobre hechos reales y que tanto la célebre ciudad, Troya, como su guerra, existieron realmente.

En otro relato atribuido a Homero, “La Odisea”, Ulises –Odiseo, en griego-, rey de Itaca, planeó una estratagema (Del lat. strategēma, y este del gr. στρατήγημα. 1. f. Ardid de guerra. 2. f. Astucia, fingimiento y engaño artificioso”) para derrotar a los troyanos, que llevaban diez años resistiendo con éxito el bloqueo y los ataques de los griegos.

Según el poema, los troyanos estimaban mucho a la diosa Palas Atenea, cuyo templo había sido violado por los griegos al inicio de la guerra. Además, el símbolo, el escudo de Troya, era un caballo.

Ulises, astuto, pensó en dos cosas que los troyanos querían mucho para engañarlos: La diosa Palas Atenea y su escudo. Ideó construir un caballo gigante, símbolo de la ciudad enemiga, que sería entregado a los troyanos como reparación por la destrucción del templo de su diosa.

Se ofrecería el “presente griego” a los troyanos como prenda de paz, los griegos fingirían una retirada pero, dentro del caballo gigante, una fuerza de élite griega esperaría escondida la oportunidad de abrir las puertas de la ciudad invicta a sus enemigos.

Muchos lectores ya saben el resto de la historia homérica: Los troyanos cayeron en la trampa, introdujeron el caballo a la ciudad, a la noche, mientras la ciudad dormía, los griegos escondidos en el monumental equino abrieron las puertas de Troya al ejército enemigo que destruyó totalmente la ciudad.

Lastimosamente, como se indicó más arriba, la historia de Homero es verdadera: En 1865 el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann descubrió las ruinas de la ciudad, con las evidencias de que fue violentamente destruida.

El viernes terminó su visita al país el enviado de UNASUR, Salomón Lerner, ex primer ministro peruano (28 de julio a 10 de diciembre de 2011) encargado por Brasil de dirigir el seguimiento de ese bloque sobre la situación paraguaya.

Como no podía ser de otra manera sin perder credibilidad, Lerner se vio obligado a reconocer que nuestro país es una democracia plena y funcional. Así me lo admitió en la entrevista que me concedió el viernes 23 de noviembre en horas de la tarde en mi programa “Tarde de Perros” en la 9.70 AM.

Nuestro país es, en efecto, una democracia plena y funcional. Tiene problemas, ciertamente, pero el Estado es formalmente neutral, no como el venezolano; no hay proscriptos como en Venezuela y las elecciones serán internacionalmente observadas, no como las venezolanas.

Lerner dará seguramente, esta semana que se inicia, un informe positivo sobre la situación paraguaya a UNASUR, con la resalva de que el Frente Guazú sí planteó algunas objeciones, según me explicó el propio Lerner -() () (.

La jugada de Brasil, a través de UNASUR, está bastante clara: Por un lado promete levantar las sanciones que injustamente nos impuesieron a cambio de que aceptemos el ingreso de Venezuela (y ahora también de Bolivia) () () a MERCOSUR, cosa que creo que Itamaraty está “arreglando” con Horacio Cartes, pero si esa opción no funciona, nos prepara un golpe, ayudado por Lugo () (), deslegitimando el proceso electoral en marcha en nuestro país.

Para este segundo propósito, Brasil requiere imperiosamente que se autorice una misión oficial de UNASUR para “observar” nuestras elecciones y para eso es fundamental un “informe” positivo de Salomón Lerner sobre el proceso paraguayo, para inducirnos a “bajar la guardia”. Lerner es un auténtico caballo de Troya.

Los que duden acerca de que UNASUR es capaz de cualquier cosa, literalmente cualquier cosa, no olviden que intentó un golpe militar contra nuestra Constitución el 22 de junio y que avaló el fraude electoral en Venezuela.
 
Publicado en la edición de La Nación del 25 de noviembre de 2012

Abuso sexual entre menores

Enrique Vargas (foto de radio970am.com.py)

Víctor Benítez dio a conocer el viernes (16 de noviembre) a la mañana datos sobre un caso de abuso de menores por parte de menores. Le pido disculpas a Víctor si me dieron mal el momento en que empezó a brindar estos datos.

El presidente del Club Centenario, Fernando Dumot, me confirmó, ese mismo viernes, que la fiscala Teresa Martínez requirió el listado de personas ingresadas a su sede social de la avenida Mariscal López entre las 21:00 horas del día sábado 10 de noviembre pasado y la 01:00 hora del domingo 11 de noviembre.

De ese hecho confirmado, se dedujo razonablemente que la fiscala tenía indicios de que en la sede del Club Centenario ocurrió el hecho de abuso de menores por parte de otros menores, lo que fue reticentemente admitido luego por la propia agente fiscal quien ordenó, además, allanar al menos un colégio, el Goethe, en busca de evidencias.

A la hora en que estoy escribiendo este material, ningún responsable oficial, ni del Ministerio Público, ni del Club Centenario, ha aclarado el lugar exacto del abuso, aunque no han podido evitar que se establezca en la opinión pública la convicción de que los hechos sí ocurrieron dentro de la sede del club.

Espero que en esta edición de hoy domingo de los diarios haya algún comunicado al respecto que desmienta el rumor de que los protagonistas de los hechos tienen familias con la influencia suficiente como para minimizarlos u ocultarlos para lograr impunidad.

Hay demasiadas preguntas insatisfactoriamente respondidas que abonan este rumor: No se ha dado hasta el momento la ubicación exacta de los hechos y si los mismos fueron dentro del Centenario, no se han dado detalles de la empresa que tiene las cámaras de vigilancia, ni sobre qué personas de la Comisión Directiva tienen la responsabilidad (los inspectores de turno, por ejemplo).

Supongo que ese rumor se basa, además, en la idea, bien fundada, de que el Club Centenario reune a la mayor parte de la gente más influyente de nuestra sociedad.

Menciono este hecho no como una cuestión de clase, sino como un hecho sociológico que es común a todas las sociedades, incluidas las sociedades sometidas al marxismo real (“Nomenklatura” –Mikhail Voslenski-; “Nueva Clase” –Milovan Djilas-).

Pues, en efecto, la cuestión central en este tema lamentable del abuso sexual de menores por parte de menores es que los abusadores carecen de contención y carecen de contención porque estiman que tienen garantizada la impunidad.

Estuve escuchando ayer, sabado (17 de noviembre) en el programa de Carlos Gómez en la 9.70 AM, al siquiatra Mario Torres, señalando que una de las explicaciones de la conducta de estos menores abusadores es la falta de contención, refiriéndose a la carencia de atención parental y al impacto de la soledad en el periodo de la adolescencia.

Me parece que hay que agregar al análisis del doctor Torres la idea que se transmite mediante la garantía de impunidad que muchos padres influyentes otorgan a sus hijos asegurándoles que, hagan lo que hagan, no serán castigados.

Es ahí donde, a mi modo de ver, la responsabilidad del Ministerio Público y de la Comisión Directiva del Club Centenario adquiere relevancia superlativa.

Si la gente más influyente del país, la que funciona como “modelo” de la sociedad por su posición económica, política y social, puede lograr impunidad para sus hijos, incluso en casos aberrantes como este de abuso sexual de menores contra menores, es evidente por sí mismo que el mensaje tendrá un efecto profundamente deletéreo.

Si ambos, el Ministerio Público y el Club Centenario, fracasan en generar esa contención necesaria, que obviamente no proporcionan las familias de estos menores, basada en el concepto de que los abusos no deben ser tolerados y deben ser castigados sin importar que el que los cometa sea hijo de alguien muy influyente, entonces se consolidará en nuestra sociedad la dinámica de atropellos brutales y de violencia que ya venimos sufriendo de manera creciente.
 
Publicado en la edición de La Nación del domingo 18 de noviembre de 2012
 
Materiales del día sobre el tema en otros medios

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Los políticos cortan la luz

Enrique Vargas Peña (foto de paraguay.com)

El candidato a la reelección por Honor Colorado (HC) Oscar Tuma (@oscartuma) justificó días pasados las recomendaciones que realiza valido de su influencia para que sus amigos obtengan cargos en la función pública.

Oscar nos obliga a todos los paraguayos a pagar el nivel de vida de sus amigos. Con nuestro dinero, él hace favores para la gente que él estima.

La influencia de un miembro del Congreso en toda la estructura del Estado es enorme. Es cuestión de leer el Artículo 202 y concordantes de nuestra Constitución para entenderlo fácilmente.

El candidato a la reelección por el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) Ramón Gómez Verlangieri, no solamente justificó recomendaciones como las de Oscar Tuma, sino que confesó que él “ayudó” a diez mil (10.000) de sus amigos para que tengan cargos (o sea salarios) en la función pública.

Los amigos de políticos como Oscar Tuma y Ramón Gómez Verlangieri son más del ochenta por ciento (80%) de todos los funcionarios públicos en los tres poderes del Estado y en los tres niveles de la función pública (municipal, departamental y nacional), pues solamente un diecinueve por ciento (19%) de quienes ingresaron a la función pública lo hicieron ganando concursos de méritos.

Para pagar a estos recomendados, estos políticos destinan el noventa y dos por ciento (92%) de todos los ingresos tributarios del país y más, pues el déficit presupuestado por ellos, los políticos, es de mil cien millones de dólares (US$ 1.100.000.000).

Un déficit estructural, pues es para financiar gasto corriente.

Digo diecinueve por ciento porque es la cifra que me había dado la entonces ministra de la Función Pública Lilian Soto, aunque admito que no recuerdo si me dijo dicinueve por ciento de los nuevos contratados (2008-2011) o diecinueve por ciento del total. O sea los datos pueden ser peores de los que estoy dando aquí.

Mañana lunes, la Asociación Nacional Republicana (ANR), según adelantaba la pasada semana el diputado Luis Gneitting (HC-ANR) estará anunciando si regala o no a estos recomendados de políticos como Tuma y Gómez Verlangieri un diez por ciento (10%) de aumento salarial.

Si los colorados imponen eso, el déficit trepará a mil trecientos millones de dólares (US$ 1.300.000.000).   

La secuencia lógica de todo lo anterior es simple y fácil y las sufrimos todos los paraguayos: Políticos como Tuma y Gómez Verlangieri prefieren que nuestro dinero se use para pagar salarios a sus amigos y recomendados y dejan sin dinero las cosas por las que nos cobran impuestos.

Nos cobran impuestos con la excusa de financiar escuelas, hospitales, rutas, Internet, desagues, cloacas, electricidad, seguridad, seguridad social, pero en realidad lo hacen para regalar nuestro dinero a sus amigos y recomendados.

No pido que me crean a mi. Pido que miren el presupuesto. O mejor, pido que atiendan las explicaciones que se dan cuando se corta la luz; cuando viene el agua sucia o cuando se corta el agua; cuando justifican la pésima educación; cuando hablan de la falta de medicamentos; del impacto de la sequía; de la inseguridad; de las carencias que en general sufrimos los paraguayos.

Todas las explicaciones terminan en que “no hay recursos”. Nuestra red eléctrica es pésima, nuestras escuelas peores, nuestros hospitales dan vergüenza, poca gente tiene desagues o cloacas porque todos los recursos, toda la plata la usan políticos como Tuma y Gómez Verlangieri para regalar salarios que paga el pueblo a sus amigos y recomendados.

No lo digo yo, está en el presupuesto y está en sus confesiones.

Entonces, cada vez que se corte la luz o que no tengamos agua, sepamos por favor que ya no podemos votar por estos políticos el 21 de abril de 2013, porque con ellos todo seguirá igual.


Publicado en la edición de La Nación del domingo 11 de noviembre de 2012

Materiales de otros medios, relativos al tema, del 11 de noviembre de 2012: