Elecciones liberales

Enrique Vargas Peña (foto de prensadigitalparaguaya.blogspot.com)

Un fenómeno notable está ocurriendo: En el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) se vota hoy con listas abiertas (el oficialismo liberal va con varias listas dos al menos para diputados por Asunción) exactamente como las listas de Horacio Cartes concurrieron a la interna de la Asociación Nacional Republicana (ANR, Partido Colorado) y se vota a varias alternativas (la elección para senadores está siendo disputada por nueve grupos) de modo semejante a lo acontecido entre los colorados pero la ciudadanía no percibe este ejercicio democrático como lo hizo en el caso colorado.

Y la ciudadanía tiene razón, su percepción es la correcta.

En el PLRA el ejercicio de pluralismo y competencia se realiza a pesar de sus fuerzas mayoritarias y en contra de ellas y solamente porque nuestra Constitución y las leyes los imponen, mientras que en la ANR el pluralismo y la competencia se realizaron como bandera, programa y promesa de sus fuerzas mayoritarias ().

Como estoy seguro que los operadores liberales atribuirán el párrafo anterior a que Horacio Cartes o los colorados me están pagando, que es el único argumento que logran para desacreditar toda crítica, me adelanto a sugerir a quienes lean este material que no me crean a mi. No tienen que creerme a mi. Pero no deberían negar los hechos.

La Convención del PLRA de julio de 2012 (), () resolvió desalentar el pluralismo y la competencia, incluso hasta el punto de generar una preocupación fundada sobre si sus resoluciones son violatorias de nuestra Constitución y las leyes en lo que se refieren a garantizar la democracia interna de los partidos políticos.

Los hechos, y no lo que los operadores liberales dicen que me paga Cartes, son que amedrentaron a Domingo Laíno para que no compita () y a otros, como Angélica Valdéz () y si hoy hay competencia no es porque las fuerzas mayoritarias del PLRA lo hayan querido proponer como muestra de su compromiso con la participación popular en el gobierno sino porque ahí están nuestra Constitución y las leyes para obligarlas.

No menciono a los demás partidos políticos, no porque no sean incluso peores que el PLRA –la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (UNACE), el Frente Guazú (FG) son partidarios militantes de las listas únicas y los líderes únicos- sino porque creo que no tendrán ya apoyo popular significativo.

Efraín Alegre, a quien considero un gran candidato a la presidencia de la República, hizo el viernes 14 de diciembre a la mañana, en la 9.70 AM, su mejor esfuerzo para justificar la intención de las fuerzas mayoritarias del PLRA de restringir la competencia diciendo que “es un ejemplo de entendimiento”.

Creo que nadie puede discutir el derecho de los grupos que interactúan en un partido político a buscar, y lograr, entendimientos, pero esa búsqueda no es la cuestionable. Ni es lo que se cuestiona. Lo cuestionable es que se haya pretendido, como ocurrió, imponer ese entendimiento como resolución coercitiva de una convención y que se haya amedrentado a quienes no estaban de acuerdo. Ahí es donde se ve la actitud y ahí es donde está el problema.

El PLRA, pues, se ofrece al electorado para el 21 de abril de 2013 no como un partido abierto, pluralista, que expresa un vehículo poderoso de participación popular en el gobierno, sino como una organización en la que esa participación es mal vista, en la que se la considera una carga pesada de la que es mejor prescindir y que prefiere repartir los lugares en las listas sábana mediante negociaciones a puertas cerradas entre unos pocos líderes.

El PLRA se ofrece al electorado como una organización dominada por sus operadores principales, impermeable a las demandas de la sociedad, cerrada a la gente que busca proyección. No me crean a mi, a mi nadie tiene por qué creerme. Pero no nieguen los hechos, por favor.


Publicado en la edición de La Nación del domingo 16 de diciembre de 2012

Elecciones coloradas

Enrique Vargas Peña (foto de television.com.py)

Estarán votando durante la jornada de hoy los afiliados de la Asociación Nacional Republicana (ANR) –Partido Colorado- para elegir a sus candidatos a la presidencia, vicepresidencia, al Senado, a la Cámara de Diputados, a gobernadores, a concejales departamentales y a la ya innecesaria delegación paraguaya a Parlasur, el órgano que pretendía ser el “Parlamento” de MERCOSUR.
Para los colorados, el éxito de la jornada, desde el punto de vista de su proyección electoral para los comicios generales del 21 de abril de 2013, dependerá del nivel de participación que logren hoy; si la participación es alta, ellos tienen posibilidades muy grandes de que el pueblo les otorgue la confianza para administrar la cosa pública; si es baja, la disputa será más pareja.

Para nuestro país, sin embargo, el éxito de la jornada dependerá de que las elecciones coloradas de hoy terminen en el marco de transparencia y fiabilidad en que se desarrollaron hasta esta mañana.

Espero que estas elecciones terminen bien porque hasta ahora han sido ejemplares: La ANR ha mostrado en los últimos meses que el sueño que teníamos los que fuimos partidarios militantes de la democratización de nuestros partidos políticos que ella, la democratización, es buena, vibrante, vigoriza la democracia y, lo más importante, es el más importante instrumento de participación popular en el gobierno.

A la hora en que estoy escribiendo este artículo no tengo chance alguna de saber si las elecciones coloradas terminarán bien, pero sí puedo decir que han sido un ejemplo de pluralismo que debería avergonzar a los demás partidos y grupos políticos paraguayos, hundidos en unicatos anquilosantes.

Si yo fuera colorado, estaría tremendamente orgulloso del vigor de la democracia interna del partido y usaría ese solo hecho para mostrar a la ciudadanía que es más fiable un partido participativo como el Colorado que los partidos y grupos que “cocinan” sus candidaturas a espaldas del voto popular y para evitarlo.

Un partido político en el que los afiliados son los que efectivamente participan en la formación de las candidaturas ofrece mucho más chances que los demás de ser receptivo a las demandas de la sociedad. Los otros partidos no son permeables porque son pequeñas oligarquías cerradas en sí mismas, donde las candidaturas se resuelven sin participación popular.

De nada sirven los programas, esos se bajan de Internet en forma gratuita, a la hora de demostrar compromiso con la sociedad, lo que realmente sirve para mostrar ese compromiso es la manera de actuar y los que evaden la participación popular a la hora de conformar candidaturas, la evaden también a la hora de votar el presupuesto y las leyes.

Esto no significa que un buen número de candidatos a representar a la ANR en las elecciones generales de 2013 no sea merecedor de críticas, sino que incluso esas personas, sometidas como están hoy a la necesidad de ganar la confianza del electorado en una competencia abierta, queda obligada en razón de la dinámica interna de su partido al menos a escuchar lo que la gente pide.

Los demás partidos, que también soportan a candidatos merecedores de críticas, ni siquiera tienen eso y, en realidad, tienen más probabilidades de estar dominados por esos candidatos, los peores, a los que las listas únicas y la competencia restringida les garantizan que no necesitan temer al electorado.

Se me dirá que el nivel del debate interno en el Partido Colorado fue más bien bajo y yo no tengo dudas acerca de que se pueden mejorar los niveles de la discusión política, pero mi posición es que la confrontación retórica de ideas importa menos que la manera práctica en que se hacen las cosas.

Espero que los colorados tomen conciencia del formidable aporte que están haciendo a la consolidación de la democracia paraguaya y que en orden a potenciarlo comprendan que la transparencia y la limpieza de las elecciones de hoy son el mejor programa que pueden ofrecer a nuestro país.


Publicado en la edición de La Nación del domingo 09 de diciembre de 2012
 

Horacio Cartes, volver al pasado

Enrique Vargas Peña (foto de tnpress.com.py)

Horacio Cartes, favorito para ganar la candidatura presidencial del Partido Colorado según todas las encuestas que se publicaron hasta el momento en que una ley inconstitucional lo permitió, dijo a varios medios radiales que si gana las elecciones presidenciales negociará el retorno de nuestro Paraguay a UNASUR/MERCOSUR y la normalización de nuestras relaciones con Brasil y Venezuela.

La declaración sobre Paraguay producida por UNASUR en la llamada “Cumbre de Lima” (), (), (), adoptada a instancias de Brasil según se desprende de las declaraciones previas de Marco Aurelio García (), influyente asesor de la presidencia brasileña, indican que UNASUR/MERCOSUR pretende imponer sobre nuestro país un sistema de soberanía limitada hegemonizado Brasil y la actitud de Cartes muestra que aceptará la sumisión.

En efecto, Horacio Cartes pretende que nuestro Paraguay olvide las cuestiones de principio que están en juego en esta situación, cuestiones que tienen resultados económicos y prácticos para la vida de todos los paraguayos.

Las cuestiones de principio planteadas por la ilegal exclusión de Paraguay de UNASUR/MERCOSUR son las siguientes:

1.     UNASUR/MERCOSUR pretende decidir cuándo rige nuestra Constitución y qué parte de la misma tiene vigencia; niega expresametne el derecho del pueblo paraguayo a recurrir al Artículo 225 de nuestra Carta Magna sin la venia y el permiso de ese bloque combinado. Nosotros no podemos convalidar esto ni con el más mínimo gesto de condescendencia sin consagrar esta renuncia a nuestra soberanía y autodeterminación;

2.     UNASUR/MERCOSUR se rige por la razón política y no por reglas mutuamente acordadas y líbremente consentidas entre sus integrantes y con la razón política ese bloque combinado resolvió, violando todas las normas y todos los tratados, excluir a nuestro Paraguay. Nosotros no podemos aceptar esto ni aún con la más mínima muestra de resignación sin renunciar en ese mismo acto y por él a la igualdad jurídica en todo proceso de integración que nuestro país exigió desde nuestra Independencia y por el cual la hizo (Congreso del 17 de Junio de 1811 y Nota del 20 de Julio de 1811).

3.     Aceptar volver a UNASUR/MERCOSUR sin que ese bloque combinado retrotraiga de manera expresa y formal todas sus acciones al 22 de junio de 2012 es igual a aceptar la renuncia a nuestra soberanía y autodeterminación y nuestra inferioridad política.

Horacio Cartes sabe todo eso, como lo saben todos los que han estudiado mínimamente el tema, razón por la que no cabe pensar que está haciendo las declaraciones que está realizando en favor de la sumisión por ingenuidad, mal asesoramiento o ignorancia. Las está haciendo deliberadamente y está trabajando deliberadamente por imponer al país esta política.

Simpatizantes de Cartes pretenden que enfrentar a UNASUR/MERCOSUR, que independizarnos de ese bloque combinado, significará pérdida de puestos de trabajo.

Lo dicen por dos razones: La primera es porque los “puestos de trabajo” de un grupo determinado de personas les importa más que la Independencia Nacional; la segunda es porque ocultan las estadísticas y la Historia paraguaya.

Nuestra Independencia se hizo, quiero recordarlo, porque el proceso de integración denominado “Imperio Español en América” significó el progresivo empobrecimiento de la Provincia del Paraguay. Ser provinicia empobreció a nuestro Paraguay y ser provincia de nuevo, ya lo está empobreciendo con relación a sus vecinos.

Esto es un hecho, profusamente documentado en los Archivos de Indias donde obran los reclamos de la depauperada población paraguaya entre 1620 y 1790 y este es un hecho estadísticamente documentado sobre el impacto real de MERCOSUR en la vida paraguaya.

Horacio Cartes, pues, no defenderá más que unos determinados puestos de trabajo y, en cambio, contribuirá con empobrecer al resto entero de nuestro país si prospera su proyecto de retornarnos a UNASUR/MERCOSUR.


Publicado en la edición del domingo 02 de diciembre de 2012 de La Nación