Brasil y Lugo preparan un golpe

Enrique Vargas Peña (foto de paraguay.com)

Desde que Brasil ocupó militarmente Asunción el 1 de enero de 1869, izando la bandera brasileña en la torre central del Palacio de López, nuestro voraz vecino del Este ha tenido intervención directa en los asuntos internos paraguayos sin solución de continuidad, hasta hoy.

Los gobiernos brasileños nos han considerado siempre parte de su esfera natural de influencia, nos definen como un país lógicamente satélite de Brasil, nos piensan como un apéndice de la política continental brasileña.

Así, los gobiernos brasileños alentaron, impulsaron o dirigieron políticas en nuestro país para imponer gobiernos afines a los intereses de Brasil. Itaipú lo prueba más allá de toda duda razonable.

Desde cualquier ángulo que se analice, no cabe más remedio que definir la política de Brasil sobre Paraguay como “imperialismo”: “De imperiale -ismo. 1. m. Sistema y doctrina de los imperialistas. 2. m. Actitud y doctrina de quienes propugnan o practican la extensión del dominio de un país sobre otro u otros por medio de la fuerza militar, económica o política”.

Desde el 22 de junio de 2012, una vez más, Brasil decidió no reconocer el proceso constitucional autónomo de Paraguay e impuso a sus aliados de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) la política de desconocer la autodeterminación paraguaya.

El ex presidente Fernando Lugo, quien había reconocido con grandeza, con paraguayidad, el resultado del proceso constitucional que le afectaba, cambió entonces radicalmente de posición y aceptó la decisión brasileña de ignorar el funcionamiento normal de las instituciones paraguayas.

Brasil no puede tolerar, por la misma razón por la que la Unión Soviética no toleró la “Revolución Húngara” (1956) ni la “Primavera de Praga” (1968), que se consolide la autonomía paraguaya y que quede registrada como una muestra de su propia debilidad.

Por eso Lugo se autoproclamó presidente y trabaja por establecer un gobierno paralelo, con reconocimiento de Brasil y sus aliados de UNASUR.

Esa es la razón por la que el pasado jueves 12 de julio, en una clara explicación ante el Senado brasileño, el canciller de Brasil, Antonio Patriota sostuvo que Brasil insistirá en castigar a Paraguay (), considerando que nuestro gobierno constitucional es “golpista”.

El canciller Patriota cuenta, para su propósito de desconocer al gobierno paraguayo, con la ayuda de Colombia y Chile (), a los que da especial importancia por no ser del mismo signo ideológico que los demás países de la UNASUR.

El día anterior, miércoles 11, el canciller Patriota había revelado que está trabajando incluso para convencer a Estados Unidos y que ya mantuvo una conversación con Hillary Clinton sobre nuestro país ().

En síntesis, Brasil está operando en todos los frentes para evitar el reconocimiento internacional del gobierno constitucional paraguayo y prestar reconocimiento al destituido Fernando Lugo.

Es en ese marco de situación que Fernando Lugo, el viernes 13 de julio, confirmó que intentará volver al poder () y, en la línea fijada por Brasil, califica de golpista a nuestro gobierno constitucional ().

La línea fijada por Brasil es clara: Si el gobierno de Federico Franco es “golpista”, Lugo sería presidente “legítimo” y los ciudadanos paraguayos, incluidas las Fuerzas Armadas, estarían autorizados a “…a resistir a dichos usurpadores, por todos los medios a su alcance. En la hipótesis de que esa persona o grupo de personas, invocando cualquier principio o representación contraria a esta constitución, detenten el poder público, sus actos se declaren nulos y sin ningún valor, no vinculantes y, por lo mismo, el pueblo en ejercicio de su derecho de resistencia a la opresión, queda dispensado de su cumplimiento. Los estados extranjeros que, por cualquier circunstancia, se relacionen con tales usurpadores no podrán invocar ningún pacto, tratado ni acuerdo suscrito o autorizado por el gobierno usurpador, para exigirlo posteriormente como obligación o compromiso de la República del Paraguay” –Artículo 138 de nuestra Constitución-.

El “usurpador” según Brasil y Lugo es nada menos que el Congreso Nacional y, en consecuencia, desconocer a los usurpadores implica disolver el Congreso para reponer a Lugo.

La reposición de Fernando Lugo en el poder supone, pues, reponerlo sin Congreso, con poder absoluto y con respaldo de Brasil y reconocimiento de UNASUR.

Ruego, imploro, pido, exijo a los partidarios de Fernando Lugo que digan cuál de los elementos anteriores es mentira y que expliquen por qué es mentira.

Ruego, imploro, pido y exijo a Fernando Lugo o a sus partidarios que expliquen cómo podría gobernar, si Brasil triunfa, con el actual Congreso Nacional y qué hará con toda la legislación producida por los poderes Ejecutivo y Legislativo desde el 22 de junio en adelante.

Se observa fácilmente que Brasil se niega a respetar a la democracia paraguaya buscando reconocer un verdadero golpe de Estado, quebrando el proceso constitucional paraguayo y disolviendo sus instituciones centrales, que reponga a Fernando Lugo en el poder.

Brasil pretende reponer a Lugo con la suma del poder público, reponerlo como dictador sobre Paraguay, para aprovecharse de él así como instrumenta en su propio beneficio al dictador de Venezuela, Hugo Chávez.

La pretensión brasileña de mantener su hegemonía sobre nuestro Paraguay a través de Fernando Lugo, y el hecho de que UNASUR y MERCOSUR estén siendo los instrumentos de la política imperialista de Brasil sobre Paraguay, es la que, además de todos los atropellos contra Paraguay en esos grupos desde el 22 de junio, hacen imposible que nuestro país continúe en ellos, al menos si quiere mantenerse independiente, libre y soberano.

Por eso es que genera alarma que tanto el presidente constitucional Federico Franco () como el pre candidato colorado Horacio Cartes () insistan en que, a pesar de los gravísimos hechos, debemos permanecer en un MERCOSUR que ha mostrado que no es otra cosa que el instrumento de Brasil para consolidar su hegemonía continental.
Publicado en la edición impresa de La Nación el domingo 15 de julio de 2012

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Horacio Cartes y Mercosur

Enrique Vargas Peña (foto de lanacion.com.py)

El pre-candidato presidencial del movimiento “Honor Colorado” de la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado), Horacio Cartes, “aseguró que la salida de Paraguay del Mercosur causaría el cierre de industrias y la pérdida de trabajo de miles de paraguayos. “El Paraguay de ninguna manera (debe salir del Mercosur)… tenemos que aguantar que te golpeen un poquito (y no) hacernos los gigantes y los enojados”, dijo el presidenciable durante un encuentro con jóvenes en el departamento de Cordillera, según informaciones divulgadas. Enfatizó que las autoridades no “pueden pecar de soberbios” ya que muchas empresas dependen de las ventajas arancelarias del Mercosur, dijo en el acto que se realizó en el Teatro Municipal de la ciudad de Caacupé” –ABC, ( .

Esta exposición, ocurrida el día jueves en horas de la tarde ante cientos de jóvenes, muestra que Horacio Cartes no comprende cabalmente, o no estima importante, la situación producida entre Mercosur y Paraguay a partir del pasado 22 de junio de 2012 y que, en consecuencia, confiarle la presidencia de nuestra República supone un grave riesgo para la continuidad de Paraguay como entidad autónoma en el concierto de las naciones.

En la Cumbre de Mendoza, de Mercosur, se formalizaron las siguientes situaciones que Horacio Cartes no comprende o no estima importantes:

Primero. Brasil, Argentina y Uruguay, antiguos integrantes de la Triple Alianza, violaron abierta y groseramente el artículo 4 del protocolo de Ushuaia que dice “En caso de ruptura del orden democrático en un Estado Parte del presente Protocolo, los demás Estados Partes promoverán las consultas pertinentes entre sí y con el Estado afectado”. No realizaron consulta alguna con Paraguay pero las dieron por realizadas por una misión de cancilleres de UNASUR, para poder alegar en forma mentirosa, que aplicaron el artículo 5 del protocolo que dice que “Cuando las consultas mencionadas en el artículo anterior resultaren infructuosas, los demás Estados Partes del presente Protocolo…considerarán la naturaleza y el alcance de las medidas a aplicar” ().

Mediante esas violaciones, los antiguos integrantes de la Triple Alianza suspendieron a Paraguay, dejándolo en absoluta desigualdad de condiciones para su defensa y para la defensa de sus intereses ya seriamente comprometidos con Mercosur.

Según Horacio Cartes, los paraguayos tenemos que someternos a eso porque “tenemos que aguantar que te golpeen un poquito (y no) hacernos los gigantes y los enojados”.

Segundo. Brasil, Argentina y Uruguay, valiéndose de la suspensión ilegal e ilegítima de Paraguay, violaron también el artículo 20 del Tratado de Asunción que dice “El presente Tratado estará abierto a la adhesión, mediante negociación, de los demás países miembros de la Asociación Latínoamericana de Integración, cuyas solicitudes podrán ser examinadas por los Estados Partes después de cinco años de vigencia de este Tratado. No obstante, podrán ser consideradas antes del referido plazo las solicitudes presentadas por países miembros de la Asociación Latinoamericana de Integración que no formen parte de esquemas de integración subregional o de una asociación extraregional. La aprobación de las solicitudes será objeto de decisión unánime de los Estados Partes” () y el artículo 37 del protocolo de Ouro Preto que dice “Las decisiones de los órganos del Mercosur serán tomadas por consenso y con la presencia de todos los Estados Partes” ().

Violaron estas disposiciones para introducir a Venezuela como supuesto miembro pleno de Mercosur sin la aprobación paraguaya, es decir, imponiendo por la fuerza a Paraguay una sociedad con Venezuela, menoscabando irreparablemente el principio de autonomía paraguaya y destruyendo el principio de igualdad de los socios de Mercosur.

Según Horacio Cartes, los paraguayos tenemos que someternos a eso porque “tenemos que aguantar que te golpeen un poquito (y no) hacernos los gigantes y los enojados”.

Tercero. Brasil, Argentina y Uruguay no reconocen al gobierno constitucional paraguayo y desarrollan una activa campaña en la Organización de Estados Americanos, en la Asociación Latinoamericana de Integración o en la Unión de Naciones Sudamericanas para privar al gobierno paraguayo de reconocimiento y alentar, como lo hizo el ministro venezolano de Relaciones Exteriores Nicolás Maduro el día 22 de junio, un quiebre institucional que reponga en el poder al destituido Fernando Lugo.

Los antiguos integrantes de la Triple Alianza se arrogan así el derecho de decir qué parte de nuestra Constitución podemos aplicar los paraguayos y qué parte no y se arrogaron el derecho de decidir qué parte del mandato del pueblo paraguayo admiten y qué parte no, menoscabando decisivamente el principio de autodeterminación paraguaya.

Según Horacio Cartes, los paraguayos tenemos que someternos a eso porque “tenemos que aguantar que te golpeen un poquito (y no) hacernos los gigantes y los enojados”.

Es evidente que Horacio Cartes no conoce, o que no le interesa, el Artículo 143 de nuestra Constitución que dice que “La República del Paraguay, en sus relaciones internacionales, acepta el derecho internacional y se ajusta a los siguientes principios: la Independencia Nacional; la autodeterminación de los pueblos; la igualdad jurídica entre los Estados”, pues las decisiones de Mercosur contra Paraguay violan estas tres claras e incontrovertibles disposiciones constitucionales.

O tal vez Brasil, Argentina y Uruguay le dijeron a Horacio Cartes que ese Artículo 143 de nuestra Constitución ya no está vigente, así como declararon derogado el Artículo 225 de nuestra Carta Magna.

Es evidente que Horacio Cartes no conoce, o no le interesa, que ese Artículo 143 de nuestra Constitución se origina en el Congreso del 17 de junio de 1811, cuyas resoluciones se consignan en la Nota del 20 de julio de 1811, pilar de nuestra Independencia.

Y es evidente que Horacio Cartes está muy lejos de aquellos gigantes que nos legaron una Patria libre y soberana, pues cree, como lo confesó, que escribir una Nota como la del 20 de julio de 1811, en la que los paraguayos reafirmamos lo que actualmente sostenemos en el Artículo 143 de nuestra Constitución es “pecar de soberbios, ya que muchas empresas dependen de las ventajas arancelarias del Mercosur”.

Es evidente que Horacio Cartes no está informado que esas ventajas arancelarias de las que habla se obtuvieron sacrificando soberanía, sacrificando opciones de negociar con otros países, menoscabando libertad comercial de Paraguay.

Para Horacio Cartes las ventajas arancelarias de unos pocos hombres de negocios justifican el sacrificio de todos esos paraguayos que desde 1810 hasta hoy dieron vida y sacrificio por tener esa Patria libre y soberana.

El viernes 13 de julio a la tarde llamé a Horacio Cartes para que pudiera exponer sus razonamientos a la audiencia de la 9.70AM, pero no me atendió.

En su lugar me respondió Arnoldo Wienz diciéndome que Cartes no acepta lo que están haciendo Brasil, Argentina y Uruguay, pero eso no es lo que se desprende de quien afirma que “tenemos que aguantar que te golpeen un poquito (y no) hacernos los gigantes y los enojados”.

La gente debe empezar a evaluar si Horacio Cartes merece recibir nuestra confianza; debe empezar a pensar si merece o no ser presidente de la República del Paraguay.
Publicado en la edición digital de La Nación el 13 de julio de 2012.

Federico, liberános de Mercosur

Enrique Vargas Peña (gráfico de abc.com.py)

El presidente Federico Franco anunció en su conferencia de prensa del pasado viernes 6 de julio que su gobierno no tomará la decisión de salir de MERCOSUR, postergando esa determinación al gobierno que sea elegido el 21 de abril de 2013 –() La Nación, () ABC, () Ultima Hora-.

El argumento del presidente es que “nosotros somos un gobierno de 14 meses, nosotros no vamos a tomar ninguna decisión que pueda hipotecar el futuro del país. Nuestro compromiso fue el de darle gobernabilidad al país, de devolver la tranquilidad, de sentar las bases, de recuperar las relaciones internacionales, y en ese sentido vamos a continuar. La decisión de salir del Mercosur, no será una decisión tomada en este gobierno”.

Aclarando fuerte y alto que sostengo que Federico Franco es presidente constitucional de nuestra República por voluntad directa del pueblo paraguayo que el 20 de abril de 2008 le encargó la responsabilidad de conducir la administración del Estado en caso de que Fernando Lugo ya no pudiera hacerlo, digo que la declaración del primer mandatario mencionada al principio implica que él cree que su gobierno no es suficientemente legítimo y que, por tanto, no puede tomar las decisiones que nuestro Paraguay requiere.

Si Federico Franco es presidente constitucional y legítimo de nuestra República, y reitero que lo es, entonces puede y debe tomar todas las decisiones que ella requiera. Si no lo es, entonces no puede tomar ninguna.

Federico habló con respecto a Mercosur como si no fuera el presidente constitucional y legítimo de nuestra República.

Si nuestro Paraguay quiere seguir siendo una Patria libre y soberana, esto es capaz de autogobernarse y de buscar su propio beneficio, no puede seguir en Mercosur, por los siguientes motivos:

Primero. Aceptar seguir en Mercosur implica admitir que Argentina, Brasil y Uruguay pueden violar cuando quieran el Tratado de Asunción (artículo 20), el Protocolo de Ushuaia (artículo 4) y el Protocolo de Ouro Preto (artículo 37) y que nosotros tenemos que acatar la violación a la espera de que se pronuncie un tribunal de Mercosur dominado por Argentina, Brasil y Uruguay. Esto es totalmente absurdo, en realidad es reconocer que no somos jurídicamente iguales a los antiguos integrantes de la Triple Alianza, que somos una provincia de esos países. Ningún presidente paraguayo puede consentir esto sin dañar gravemente la soberanía nacional. Aceptar eso es hipotecar el futuro del país.

Segundo. Aceptar seguir en Mercosur supone admitir que Argentina, Brasil y Uruguay pueden imponer a Paraguay legislación aduanera, comercial, industrial, productiva y política sin la participación ni el consentimiento paraguayos –como ya son todas las decisiones y resoluciones tomadas y a tomarse desde la Cumbre de Mendoza en adelante-, mientras nuestro Paraguay espera que Argentina, Brasil y Uruguay decidan ellos, ante ellos y por ellos y sin nosotros, si cambian o no cambian de posición con respecto a nuestra República. Ningún presidente paraguayo puede tolerar esto sin sacrificar la autodeterminación del pueblo paraguayo, sin atentar decisivamente contra la soberanía nacional. Aceptar eso es hipotecar el futuro del país.

Tercero. Aceptar seguir en Mercosur significa imponer al gobierno que los paraguayos elijamos el 21 de abril de 2013 la política de hechos consumados impuesta a Paraguay por Argentina, Brasil y Uruguay, sobre lo que ya escribí un artículo publicado en la edición digital de La Nación –“Política de hechos consumados” (. Ningún presidente paraguayo debería dejar jamás como legado la sumisión de nuestro país a potencias extranjeras. Aceptar eso es hipotecar el futuro del país.

Cuarto. Aceptar seguir en Mercosur conlleva aprobar que el reconocimiento internacional de nuestro Paraguay dependa de lo que decidan Argentina, Brasil y Uruguay en nombre de Mercosur, como ya lo han asumido explícita y formalmente la anterior potencia colonial España y algunos grupos del Parlamento de la cuasi fallida Unión Europea. Ningún presidente paraguayo puede validar esta situación si no está comprometido con la enajenación de la Independencia Nacional. Aceptar eso es hipotecar el futuro del país.

Quinto. Y tal vez lo más importante. Aceptar seguir en Mercosur es reconocer que Argentina, Brasil y Uruguay sean quienes decidan qué parte de la Constitución paraguaya está vigente y qué parte no y qué parte del mandato del pueblo paraguayo admiten y qué parte no. Ningún presidente paraguayo puede tolerar esta posición que se arrogan los antiguos integrantes de la Triple Alianza sin mancillar groseramente la memoria de todos los buenos paraguayos que entregaron la vida para que hoy tengamos una Patria libre y soberana. Aceptar eso es hipotecar el futuro del país.

Ruego, imploro, pido, exijo a los partidarios de Mercosur que digan cuál de los cinco puntos anteriores es mentira y que expliquen por qué es mentira.

Cualquier presidente paraguayo que acepte alguno de los cinco puntos enunciados o todos ellos, estaría violando gravemente la responsabilidad que le impone el Artículo 238 de nuestra Constitución, que le obliga a “1. representar al Estado y dirigir la administración general del país; 2. cumplir y hacer cumplir esta Constitución y las leyes”, pues el Artículo 143 de nuestra Carta Magna establece que “La República del Paraguay, en sus relaciones internacionales…se ajusta a los siguientes principios: 1. la independencia nacional; 2. la autodeterminación de los pueblos; 3. la igualdad jurídica entre los Estados” porque su Artículo Primero declara solemnemente que “La República del Paraguay es para siempre libre e independiente”.

A mí me parece evidente que el presidente constitucional y legítimo de nuestro Paraguay, Federico Franco, está siendo sometido a una enorme presión por parte de Brasil para intentar enfriar el disgusto del pueblo paraguayo con Mercosur para evitar que salgamos de Mercosur, y la presión brasileña es terriblemente pesada.

De paso, la presión que Brasil ejerce sobre el presidente Franco muestra que, en realidad, los antiguos integrantes de la Triple Alianza son los que nos necesitan en Mercosur y no nosotros, los paraguayos, los que necesitamos Mercosur. Nosotros no necesitamos Mercosur, Mercosur nos ha perjudicado gravemente en todos los campos en que tiene influencia.

El presidente Franco no puede ceder ante esa presión. No debe hacerlo. Él es el sucesor de José Gaspar Rodríguez de Francia, de Francisco Solano López, de Eligio Ayala, de Eusebio Ayala. Pero sobre todo, el presidente Franco es el guardián del legado de esos paraguayos de Tacuary, de Cerro Porteño, de Curupayty, de Cerro Corá, de Boquerón, de Nanawa, de Campo Vía. No tiene derecho a ceder.

Espero que el presidente constitucional y legítimo de nuestro Paraguay, Federico Franco, no ceda y que ayude a liberarnos de Mercosur, cuanto más rápido, mejor.
Artículo publicado en la edición impresa de La Nación del domingo 8 de julio de 2012