Lugo es el responsable

Enrique Vargas Peña (foto de pedrojuandigital.com)

La República se encuentra lamentando el asesinato de numerosos efectivos policiales hoy, viernes 15 de junio de 2012, a manos de un grupo que, al menos desde febrero de este año (http://bit.ly/NsTVsh), actúa bajo la denominación de los carperos, y que recibió auxilio y apoyo de José Rodríguez, de la Liga Nacional de Carperos, José Paková Ledesma, gobernador liberal radical auténtico de San Pedro y Ramón Vega, intendente liberal radical auténtico de Curuguaty.

Los asesinos simplemente dieron el último paso de la lógica de la violencia que se viene alentando desde sectores que son recibidos permanentemente por el presidente Fernando Lugo: Los carperos y algunos intelectuales desde Asunción llevan años diciendo que las invasiones de propiedades, los cortes de ruta, la destrucción de maquinarias agrícolas, las tomas de retiros y demás actos de violencia de “baja intensidad” que caracterizan la actividad de estos autodenominados “campesinos sin tierra” se justifican dadas las privaciones que sufren los paraguayos pobres.

La diferencia de los carperos y de esos intelectuales con el grupo terrorista autodenominado “Ejército Paraguayo del Pueblo” es solamente de grados, en el principio de que la violencia se justifica están de acuerdo.

Pero los carperos y los intelectuales se reservan, por supuesto, el derecho de definir por sí y ante sí el grado de violencia aplicable a cada situación y, en la de la zona de Curuguaty resolvieron, hace al menos un mes, que ella debía incluir la “defensa” armada de su ilegal ocupación de un inmueble privado.

A pesar de ese discurso de violencia, el presidente Fernando Lugo los ha seguido recibiendo, alentando, apoyando, al mostrarse “comprensivo” con los violentos, en realidad condescendiente con ellos.

No solamente no se limitó a recibirlos, sino que les brindo escuelas-carpa, con la complicidad del liberal radical auténtico Víctor Ríos, remedios (aún hoy), con la de la tekojojista Esperanza Martínez, dinero a través de la SAS y materiales a través de la SEN. Incluso cuando se mudan, Lugo les presta camiones de las Fuerzas Armadas de la Nación.

El mensaje dado al país, y a las fuerzas de la ley, desde la presidencia de la República es claro, los violentos tienen preferencia, el gobierno hace una opción preferencial por los violentos. Creo que, considerando las decenas de reuniones y actos conjuntos de Fernando Lugo con José Rodríguez, Eulalio López, Victoriano López y José Paková Ledesma, nadie podría seriamente negar su proximidad con Fernando Lugo.

Es decir, los hechos, los hechos y no alguna lucubración teórica, muestran que el gobierno que dirige Fernando Lugo apoya a los violentos.

Y hoy se produjo el resultado lógico de este curso de acción: Los violentos usaron la medida de violencia que estimaron conveniente y mataron a numerosos policías.

La responsabilidad básica de un presidente es alentar la vigencia del Estado de Derecho, la de la idea de que los conflictos pueden y deben resolverse por métodos racionales y razonables. Lugo alentó otro camino y ese otro camino conduce a donde hoy estamos, al asesinato de policías cometido por forajidos que se creen con la licencia para matar.

Un presidente puede intentar compromisos y debe intentarlos, pero la política de Lugo no fue esa, sino que consistió en apoyar siempre a los violentos incluso cuando se vio constreñido a cumplir órdenes judiciales que los perjudicaban.

Fernando Lugo ni siquiera tuvo la delicadeza de asumir que los hechos que alentó constituyeron un error, por lo tanto es justo pensar que no piensa rectificar el rumbo.

Y como no piensa rectificar este rumbo, es necesario sacarlo del gobierno.

Material enviado el viernes 15 de junio a La Nación para su publicación en la edición digital

Las mentiras de los sabaneros

Enrique Vargas Peña (foto de diariopopular.com.py)

Los opositores al desbloqueo de listas (sistema de listas cerradas desbloqueadas o de doble voto preferencial) han mostrado mucha ignorancia y mayor mala fe al criticar el desbloqueo.

Dicen, por ejemplo, que el sistema no se aplica en ningún país del mundo, ignorando que el desbloqueo funciona normalmente desde hace muchos años en Finlandia, Austria, Holanda, Bélgica, Dinamarca o Suecia a nivel nacional, y en Inglaterra, Irlanda, Australia y Estados Unidos a nivel local.

Dicen que no hay doctrina electoral sobre el tema, mostrando así que nada estudiaron y que son ignorantes infatuados: El sistema de listas cerradas desbloqueadas se usa para disminuir la brecha que el sistema proporcional crea entre las llamadas “clases políticas” y el pueblo.

Por eso el Partido Socialista Obrero Español lo estudió como propuesta de reforma para España (), donde más del setenta por ciento (70%) del electorado apoya el desbloqueo ().

En Perú, donde también funcionaba el sistema, los jefes partidarios (los caciques políticos) han insistido en su derogación con el mismísimo argumento que es su mayor virtud: Porque debilita el poder de esos caciques y aumenta el poder de los ciudadanos ().

Y en República Dominicana, los caciques dieron un golpe para preservar su poder a costa del poder del pueblo ().

Pues de eso se trata, justamente, el desbloqueo de listas, de reemplazar el poder de los caciques políticos con el poder del pueblo. De eso se trata, para eso precisamente lo estamos proponiendo, para derribar a los caciques que tanto daño causan a la vida institucional paraguaya.

En su afán de desprestigiar al desbloqueo, los caciques políticos partidarios de las listas cerradas bloqueadas (listas sábana) están recurriendo incluso a los argumentos más descabellados, por ejemplo, que con el desbloqueo el narcotráfico y las mafias entrarán a la política.

Creo que es una acusación bastante seria que compromete a todos los que estamos convencidos de que el desbloqueo de listas contribuirá a democratizar el sistema electoral paraguayo.

Hoy, domingo 10 de junio de 2012, ninguno de los que sostiene que con las listas desbloqueadas el narcotráfico y las mafias entrarán a la política puede afirmar seriamente que el narcotráfico y las mafias no están ya ahora mismo en la política nacional.

Los paraguayos no sabemos hoy, porque los legisladores que están en el Congreso por haber integrado listas sábana lo impidieron en forma sistemática, quién les financió las campañas ni a quién le deben favores.

Los que ahora hacen la escandalosa acusación de que con el sistema de listas desbloqueadas ingresarán a la política el narcotráfico y las mafias son los mismos que han impedido regular y permanentemente la sanción de una ley de financiamiento de partidos políticos que permita saber quién les financió sus lugares en las listas sábana. Los mismos.

Gracias a ellos, además, los fiscales electorales de nuestro Paraguay están condenados a recolectar basura callejera, literalmente, en cada campaña, en vez de poder investigar las fuentes de financiación de esos mismos legisladores sabaneros. Llaman a los fiscales para limpiar paredes con cartelería electoral, pero les prohíben mirar las cuentas de los políticos.

No solamente eso. Ningún legislador sabanero, desde 1995 hasta hoy, ha demostrado mayor interés en investigar por qué no hubo, durante todos estos años, radares primarios y secundarios que impidieran que los cielos paraguayos estén abiertos al narcotráfico, como lo están.

Ninguno de esos legisladores sabaneros ha demostrado mayor interés en dotar a la Fuerza Aérea Paraguaya de los aviones que necesita para derribar a los del narcotráfico que usan impunemente el territorio nacional.

Ningún legislador sabanero ha demostrado mayor interés en investigar cómo, entre 1995 y hoy, nos hemos convertido en el puente mediante el cual se exporta cocaína colombiana a Europa; ninguno ha demostrado mayor interés en investigar los vínculos policiales con el narcotráfico, demostrados con el asesinato de la familia del comisario Saucedo; ninguno ha demostrado mayor interés en investigar cuál de ellos recomendó a fiscales atrapados en situaciones comprometidas con el narcotráfico.

Espero que algún legislador defensor de las listas sábana me pueda desmentir algo de lo anterior publicando alguna investigación o alguna iniciativa suya con respecto a cualquiera de las cuestiones planteadas.

Lo cierto y lo concreto hoy es que con el sistema de listas cerradas bloqueadas (listas sábana) nuestro sistema electoral ha promovido al Congreso y a los demás órganos colegiados de representación a personas que tratan de cerrar cada vez más nuestro sistema institucional al control público y a la transparencia, eso es lo cierto, lo concreto, lo tangible, lo que sufrimos hoy los paraguayos.

Esa es la actualidad real y no el hipotético peligro supuesto de que las listas desbloqueadas permitan en un discutible futuro el ingreso del narcotráfico y las mafias a la política nacional.

Y por esa actualidad real es que no comprendo muy bien cómo se atreven, los defensores de las listas sábana, a cuestionar la paja en el ojo ajeno cuando tienen la viga en el propio.

Comparados ambos sistemas, el de listas cerradas bloqueadas (listas sábana) y el de listas cerradas desbloqueadas (doble voto preferencial), este último es el que permite un mayor control popular sobre la representación y, por tanto, el que reduce el margen de una presencia prolongada de políticos que eventualmente respondan al interés del narcotráfico o de las mafias.

Desde luego, cuando tengamos legisladores elegidos con el desbloqueo será mucho más fácil que ahora establecer una ley de financiamiento de partidos que permita a los fiscales electorales meter en la cárcel a los políticos financiados por el narcotráfico y las mafias, porque ahora los caciques políticos y sus legisladores sabaneros se oponen a esa reforma.

Los caciques y sus sabaneros, finalmente, pretenden que la calidad de la representación reside en los títulos académicos de los legisladores.

Se equivocan, la calidad de la representación reside exclusivamente en que el mandato del representante sea directo o no. Hoy, el mandato de nuestros diputados, senadores y concejales es indirecto, ellos no son elegidos directamente por el pueblo, los elijen los caciques y el pueblo se limita a plebiscitar la elección realizada por los caciques. Por eso es de mala calidad la representación, porque es indirecta.

Artículo publicado en la edición impresa de La Nación del 10 de junio de 2012

Ganaron los sabaneros

Enrique Vargas Peña (foto de paraguay.com)

De todas las críticas realizadas al sistema de listas desbloqueadas, la única que merece consideración, porque es la única seria, es la relacionada al tiempo de duración del escrutinio. La otra crítica, la de Mami Roa, la de Andrés Giménez, la de Roger Caballero, según la cual los paraguayos somos un pueblo de cretinos, un país de pura gente idiota, una comunidad de infradotados que no podemos entender un sistema electoral, no merece otro comentario que el de señalar que los mencionados legisladores juzgan por ellos mismos: Ellos no entienden el sistema y quieren hacer creer que todos somos tan deficientes como ellos.

Los mencionados legisladores son la prueba más evidente de que las listas sábana (o listas cerradas bloqueadas) promueven mayormente a solemnes nulidades a posiciones en las que se requiere gente verdaderamente representativa.

Me recordaba esta mañana (jueves 07 de junio) el diputado Sebastián Acha que en la demostración realizada por técnicos de la Justicia Electoral ante el Congreso, el escrutinio de una elección con listas desbloqueadas duró unas cinco horas, que deben sumarse a las diez horas que dura la elección propiamente dicha, desde la constitución de las mesas en adelante.

El escrutinio de las mesas electorales del Departamento Central, por ejemplo, deberá contar los votos de la elección para presidente y vicepresidente de la República, cuarenta y cinco senadores (listas y personas), veinte diputados (listas y personas), gobernador, concejales departamentales (listas y personas) y dieciocho diputados de Parlasur (listas y personas), totalizando seis actos electorales distintos.

El senador Juan Carlos Galaverna argumentó, en la sesión del Senado que el martes pasado rechazó el desbloqueo total de listas, que a las horas de la elección propiamente dicha y a las del escrutinio, hay que sumarle las de preparación de los integrantes de mesa, que serían unas dos horas, lo que daría un total de diecisiete o dieciocho horas de trabajo para estas personas el día de las elecciones.

Yo mismo, haciendo el ejercicio de medir los tiempos, llegué a una conclusión parecida: entre dieciséis y dieciocho horas es lo que deberán trabajar los agentes electorales el día de las elecciones generales.

Es una jornada muy extensa, indudablemente, y es necesario abordar el problema resueltamente. Tanto el senador Galaverna como Carlos María Ljubetich, asesor de Justicia Electoral, han sostenido que el problema implícito en una jornada de tal magnitud se encuentra principal, aunque no únicamente, en el riesgo de que quienes representen en las mesas a candidaturas perdedoras simplemente abandonen el trabajo, amenazando directamente la validez de las elecciones.

Como “el interés es la medida de la acción”, este trabajo adicional, pesado y tedioso, debe ser especialmente recompensado en la ley.

Si se teme que los integrantes de mesa de candidaturas perdedoras abandonen el trabajo al perder la motivación política que los alentaba, pues es claro que debe establecerse para todos los integrantes de mesa una remuneración estimulante que solamente pueda ser cobrada si los trabajos electorales se terminan a satisfacción.

Los legisladores, que quisieron gastarse cincuenta millones de dólares en operadores políticos, no tienen excusas para negarse a disponer uno o dos millones de dólares para asegurar que los integrantes de mesas electorales trabajen a satisfacción no solamente dieciocho horas, el día de las elecciones, sino veinte o veinticuatro, si fuera necesario.

Pero no solamente deben tener muy buena remuneración los integrantes de mesas electorales por trabajo terminado, sino que la ley debe establecer penas muy duras, carcelarias e inexcarcelables, para los integrantes de mesas electorales que abandonen su trabajo antes de terminarlo.

Estoy seguro que si los legisladores pueden hacer proyectos de ley para peticionar pensiones graciables para sus amigos, también pueden escribir proyectos para castigar penalmente a quienes no cumplan con el trabajo patriótico y bien remunerado de terminar de contar los votos del pueblo paraguayo.

No solamente deben tener buena remuneración los integrantes de mesas electorales el día de las elecciones. Deberían tenerla también durante uno o dos días previos dedicados a entrenarse adecuadamente en el conteo del doble voto preferencial. Este entrenamiento debería ser bien remunerado y la inasistencia al mismo debería también ser duramente castigado.

Luego, si se adoptan estas medidas sencillas, posibles, al alcance de la mano, habrán desaparecido los riesgos que preocupan a Carlos María Ljubetich y al senador Galaverna, pues los integrantes de mesas electorales tendrán interés reforzado en hacer el trabajo, en hacerlo bien y en terminarlo en forma, independientemente de que sus candidatos ganen o pierdan.

Todo lo anterior debe hacerse sin perjuicio de mejorar también la documentación electoral, para hacerla sencilla, porque será cuantiosa. Y para mejorar el instrumental electoral (urnas, mesas, sillas, instalación eléctrica de las escuelas, sujetadores de votos, etc., etc.).

No se comprende cómo los legisladores que iban a gastarse cincuenta millones de dólares en operadores políticos podrían negarse a invertir otro millón de dólares en hacer más sencilla la documentación y más prácticos los útiles electorales.

Con estas dos líneas de acción, a un costo total máximo de tres o cuatro millones de dólares, el desbloqueo total de listas podría haberse realizado sin mayores contratiempos.

Pero el rechazo al desbloqueo, en realidad, nada tiene que ver con esta razonable excusa que se usó para rechazarlo. El rechazo al desbloqueo se debe a que con listas cerradas desbloqueadas, nulidades como Mami Roa, Andrés Giménez y Roger Caballero jamás lograrían ser electas.

Han triunfado los mediocres, los sabaneros (elegidos por integrar listas sábana) que no logran entender lo que se discute pero que tienen suficiente poder económico como para financiar las campañas electorales de sus caciques.

Material enviado el jueves 07 de junio a La Nación para su publicación en la edición digital