Entretanto, decidimos pasar el viernes de mi fin de semana libre preparando un “kure akangué” al horno, a falta de permiso del propietario del edificio para hacer un pozo en el patio del fondo, llenarlo de brasas y dejar la impresionante cabeza de cerdo cocinarse por casi 24 hs, envuelta en hojas de banano que es la forma tradicional de preparar el plato en mi pais. Esa noche disfrutábamos de la delicia en compañía de buenos amigos.
No necesito relatar cómo se siente el imaginar a tus seres queridos abrazándose y consolándose, compartiendo el dolor, cuando una está a 8.000 km de distancia… cuando una solamente puede pensar que aquel “Chau, nos vemos a la vuelta, cuidate” resultó ser un “Adiós, nos vemos en la otra vida”… mejor no sigo, cierto?
En fin, la semana discurrió por lo demás bastante tranquila, el jueves último las niñas volvieron a clases, pero el viernes, al salir del hospital, oi por radio un anuncio que me preocupó… no, en realidad me asustó! MeteoCanada informaba a la población del Estrie que se esperaba que el huracán Irene, en ese momento de categoría 3, llegara no solo a tierra firme, sino que alcanzara a la provincia de Quebec, en las regiones de Estrie y Centre du Québec! La advertencia incluía vientos de hasta 130 km/h y lluvias intensas, hasta 100mm de precipitaciones. La ciudad se puso en alerta, el pánico corrió por muchos de los habitantes gracias a las constantes repeticiones de las alertas por las radioemisoras. El hospital nos advirtió que debiamos permanecer alli si la tormenta llegaba en nuestro horario de trabajo tanto por razones de seguridad como por reemplazar a aquellos que no pudieran llegar. Las escuelas tambien pasaron mensajes de advertencia a los chicos. Mis niñas estaban preocupadas… Fuimos al supermercado el sábado por la tarde y las mercaderias como agua embotellada y comida en latas habían simplemente DESAPARECIDO! eso si que me llamó la atención… porque después de todo, ¿cuanta intensidad puede tener un huracán tropical que llegue tan al norte a una ciudad rodeada de montañas? No lo se, pero mi cerebro me decia que no podía ser para tanto… Sin embargo el miedo me arañaba el corazoncito…
A Dios gracias, todo eso fue pura histeria colectiva, la tormenta llegó, llovió mucho, hubo vientos fuertes con ráfagas de hasta 90 km/h, pero en mi patio, solo hojas caídas, en la ciudad algunos arbolitos, nada más.
Diferente fue en Montreal, por ejemplo, donde tuvieron corte de energía eléctrica por varias horas y en varias zonas. Aquí se cortó unos minutos, pero volvió enseguida.
Hoy amaneció casi despejado, el cielo está de un color azul precioso, aun hay viento y está fresquito, pero muy agradable.
Creo que esta tarde volveré a mi rutina de caminata alrededor del lago, interrumpida desde el viernes. De paso, les cuento que como mi bella Sanyo Xacti C9 waterproof está triste e irremediablemente extraviada, mi dulce medio toronjo me regaló otra (si, me consiente, que puedo decir? ;D), una Panasonic HX-DC1, ultraliviana y muy similar a la Xacti, con la que estoy demasiado familiarizada. Quizás los fotógrafos profesionales odien a mis bebés manejables con una mano, pero a mi me fascina poder llevar una camarita dual a todas partes ya sea en la palma de la mano o en el bolsillo.
Así que para encaminar mi alegría, fui a tomar fotos de los cielos tormentosos de Sherbrooke, de algunas flores, frutitas, animalitos y otros insectos, aquí se las dejo. Bye! 🙂


